Sociedad psicopática

Psico, de Aurelio Delgado
Carme Teatre
C / Gregorio Gea, 6. Valencia
Hasta el 28 de febrero

American Psycho es uno de los hitos de la novela negra. Publicada en 1991 por Bret Easton Ellis, describe en primera persona la vida de un yuppie de Manhattan, un psicópata envanecido que comete una serie de crímenes sanguinarios reales e imaginarios.  Una audaz versión de esta historia llega este mes al escenario de Carme Teatro con Psico, escrita y dirigido por Aurelio Delgado, una producción de la compañía residente de esta sala alternativa.

“La novela de Easton me encantó porque es mucho más que un thriller típico, una sagaz descripción del ambiente de una sociedad que permite la existencia de personajes como el protagonista, Bateman”, dice Delgado.

Patrick Bateman, el protagonista tiene 27 años y vive en el edificio American Gardens, entre la riqueza y sofisticación de la alta sociedad de Nueva York. Cultiva su cuerpo y apariencia, prestando gran atención a los objetos, las marcas y el diseño. Graduado en Harvard y con un máster en la Escuela de Negocios de Harvard, es vicepresidente del departamento de fusiones y adquisiciones en Pierce & Pierce.

Psico, de Aurelio Delgado. Imagen cortesía de Carme Teatre.

Psico, de Aurelio Delgado. Imagen cortesía de Carme Teatre.

También un asesino en serie, caníbal y practicante de sexo violento. Siente especial predilección por prostitutas jóvenes, aunque también comete crímenes con mendigos, artistas callejeros, homosexuales e incluso niños. Sus principales crímenes son descritos en el libro con escalofriantes detalles. También, sus obsesiones sobre tecnología, vestuario o los cantantes y grupos musicales de moda son expuestas en forma prolija.

La novela no sólo describe las andanzas del desaforado Bateman. Es sobre todo un demoledor retrato crítico del modo de vida de los yuppies de finales de los ochenta. El cultivo de la apariencia, el culto al éxito económico y materialista como aspiración suprema, las relaciones humanas superficiales (es habitual la confusión de nombres entre los personajes), el sexismo y el narcisismo que inducen al menosprecio hacia las mujeres, Un clasismo exacerbado que conlleva el rechazo visceral hacia los mendigos, los afroamericanos y los artistas, así como al consumo habitual de distintas drogas, sobre todo cocaína.

La libre adaptación de Delgado desdobla el poliédrico personaje  de Bateman en tres actores que representan cada una de sus principales facetas, además de un maniquí parlante que les da la réplica. Son Paco Martínez Novell, Rafa Alarcón y Vicente Arlandis. “La pieza dura hora y media y en ella se condensa lo fundamental de la novela, un texto de 400 páginas, sin regodearse en el tema de la violencia que se trata de forma muy sutil”.

Lo importante no son los asesinatos sino el retrato de un estilo de sociedad que llegó al culmen en la década de los ochenta retratada también magistralmente en La hoguera de las vanidades de Tom Wolfe. “Un mundo de puras apariencias, banal, obsesionado por las modas, las marcas, los restaurantes de lujo y todo lo superfluo”, apunta Delgado. “El universo propio de los brokers de Wall Street que se extiende por  occidente,  donde el capitalismo impone unas normas, que atendiendo principalmente al consumo, sumerge nuestra realidad en esa sociedad del espectáculo de la que habla Guy Debord”, concluye Delgado.

La novela inspiró un par de películas bastante mediocres que se quedan en la anécdota de los crímenes sin ahondar en el mensaje esencial del autor. Psico se representa en Carme Teatre todos los fines de semana del mes de febrero.

Psico, de Aurelio Delgado. Imagen cortesía de Carme Teatre.

Psico, de Aurelio Delgado. Imagen cortesía de Carme Teatre.

Bel Carrasco

Psico, de la alienación al acto criminal

Psico, de Aurelio Delgado
Inspirada libremente en American Psycho, de Breat Easton Ellis
Carme Teatre
C / Gregorio Gea, 6. Valencia
Del 10 al 28 de febrero de 2016, a las 20.30h

A modo de introducción de la novela, Easton Ellis cita a Dostoievski hablando de ‘Apuntes del subsuelo’ cuando dice: … «Individuos como el autor de estos Apuntes no sólo pueden existir en nuestra sociedad, sino que por fuerza deben existir, si se considera las circunstancias bajo las que, generalmente, esta sociedad nuestra se desarrolla».  Y es esta sociedad mínimamente moral, banal, superficial, donde impera la imagen y que hace posible el personaje de Bateman la que interesa a la obra Psico, inspirada en American Psycho, por encima del sadismo y la narración de los crímenes que el protagonista comete.

Portada del libro American Psycho, de Bret Easton Ellis.

Portada del libro American Psycho, de Bret Easton Ellis.

Más que centrarse en el asesino en serie, aspecto fundamental que desde luego se aborda en el montaje, la obra que nos presenta Aurelio Delgado no se centra tanto en la narración de sus crímenes, como en la presentación de un universo que no sólo corresponde al mundo de los brokers de Wall Street  sino que se extiende por todo el mundo occidental,  donde el capitalismo impone unas normas, que atendiendo principalmente al consumo, sumerge nuestra realidad en esa «sociedad del espectáculo» de la que habla Guy Debord.

Christian Bale en un fotograma de 'American Psycho', de Mary Harron.

Christian Bale en un fotograma de ‘American Psycho’, de Mary Harron.

La representación, dentro de esa sociedad, vacía el personaje de Bateman. Lo convierte en un paradigma, si bien llevado al extremo, del hombre actual, presionado a olvidar la esencia en favor de la presencia, de ofrecer una imagen de sí mismo que lo acerque a un ideal de clase, prescindiendo de la moral para establecerse y, si es posible, convertirse en líder.

La paradoja le sobreviene al personaje, cuando en medio de seres condicionados al igual que él mismo para las mismas finalidades, pierde su identidad frente a los demás y se convierte en anónimo, susceptible de ser confundido con cualquier otro. En este contexto donde nada significa más que la apariencia, donde los valores y el hombre mismo se vacían de contenido, no es descabellado pensar que surja el monstruo.

Cartel de Psico, de Aurelio Delgado. Carme Teatre.

Cartel de Psico, de Aurelio Delgado. Carme Teatre.

El teatro saca pecho

Temporada teatral
Valencia 2015-2016

La temporada teatral arranca bajo buenos augurios. Tras sobrevivir a crisis sobre crisis, incluida la implacable subida del IVA, las artes escénicas valencianas sacan pecho y músculo. Ráfagas de optimismo ventilan los escenarios y se espera un apoyo decidido de los gestores culturales de izquierdas. ¿Una bajada del IVA? Mejor no hacerse falsas ilusiones. En todo caso, el otoño teatral se presenta intenso y caliente, con un rico filón de proyectos, festivales y estrenos.

Carme Teatre acaba de inaugurar una nueva sala que será foco cultural en el barrio de Tendetes, el Olympia celebra en noviembre su centenario y también ese mes se sabrá si Valencia acogerá un encuentro que reúne un millar de agentes de las artes escénicas independientes.

A mediados de este mes se celebra el Festival Russafa Escènica con un total de 25 montajes seleccionados entre 150, centrados en la familia en sus diversas modalidades. También por esas fechas la Mostra Internacional de Mim de Sueca convoca su 26ª edición bajo el lema ‘Tendencias: Presente, pasado y futuro’.

Citizen.

Citizen, de la compañía Chévere, en Espacio Inestable.

Imperio Zara

Espacio Inestable inició el curso con Citizen de la compañía Chévere, Premio Nacional de Teatro 2014. La obra se inspira en la vida del hombre más rico de España, Amancio Ortega y en la creación de un imperio económico desde la periferia. Trata sobre cómo utilizar lo que nos ofrece la historia en beneficio propio, de cómo se articula lo real en forma de culebrón. A lo largo de los últimos 40 años, Ortega erigió un emporio, Inditex, conocido como Zara, cuyo  origen se sitúa en un pequeño pueblo gallego. Citizen es un pretexto para ironizar y cuestionar los efectos de la globalización en relación con las identidades individuales y colectivas.

Nosotros no nos mataremos con pistolas, de Víctor Sánchez, en Sala Ultramar.

Nosotros no nos mataremos con pistolas, de Víctor Sánchez, en Teatre Talía.

Por su parte, el Talía recibe hasta el 13 de septiembre Nosotros no nos mataremos con pistolas, de Víctor Sánchez Rodríguez, considerado espectáculo revelación de la pasada temporada.  Tras el éxito de público llegó el de la crítica. Silvia Valero y Bruno Tamarit ganaron los Premios de Mejor interpretación y Lara Salvador el Crisálida a la Actriz Revelación. Román Méndez de Hevia y Laura Romero completan el reparto.

Los personajes representan a miembros de una generación nacida en los años ochenta, atrapados en la crisis económica, y sin un horizonte futuro claro en sus vidas. Cinco amigos que llevan tiempo sin verse por circunstancias diversas, acuden a unas fiestas de la Virgen del Carmen en un pueblo marinero y, en torno al reciente suicidio de una amiga, ponen sobre la mesa un examen de sus propias vidas; sueños rotos, frustraciones y problemas.

Maquinant Teatre. Cortesía de Carme Teatre.

Maquinant Teatre. Cortesía de Carme Teatre.

Teatre de l’Altre

Tras 20 años de actividad en la calle Gutenberg, el equipo de Carme Teatre se traslada al barrio de Tendetes (Calle Gregorio Gea, 6). En colaboración con el Comitè Escèniques abre sus puertas con la 1ª Muestra de la Associació de Creadors d’Arts Escèniques Valencians bajo el título Teatre de l’Altre. Una visión de la nueva creación escénica valenciana con la exhibición de los espectáculos de 20 compañías y otras actividades dedicadas al debate y la reflexión.

“Queremos ofrecer un nuevo espacio cultural, un punto de encuentro y diálogo”, dice Raúl Lago que, junto a Aurelio Delgado, encabeza el equipo. “La nueva sala nace con la idea de ser un contenedor de experiencias escénicas, generador de creación de proyectos multidisciplinares abiertos a la investigación, la experimentación y a la fusión de lenguajes escénicos. Además de teatro, albergará espectáculos de danza, circo, performance, música, poesía escénica y  artes plásticas”.

Se abre una línea de programación para público familiar y juvenil y se ofrecerán residencias artísticas destinadas a compañías locales y nacionales, así como charlas, talleres y conferencias sobre artes escénicas y cultura en general. La oferta también se extenderá al horario nocturno con la inclusión de piezas de pequeño formato al estilo cabaret y música en directo. La sala cuenta con dos espacios, uno con 80 localidades y otro polivalente para actividades diversas.

“Por otra parte, continuaremos con nuestra labor de producción y coproducción de montajes escénicos, dirigidos por Aurelio Delgado, tal y como venimos haciendo desde 1993”, añade Lago. La compañía ha recibido el Premio Levante de Teatro y el Premi Narcís otorgado por la Associació de Actors i Actrius professionals valencians, entre otros galardones.

Residencias Ultramar

La Sala Ultramar presenta la I Convocatoria de Autoría en Ultramar, una ayuda que se concede a modo de residencia destinada a apoyar a un autor en la  escritura y desarrollo de un texto teatral. Con el apoyo de la Fundación SGAE,  esta ayuda no consiste sólo en una cantidad económica, sino también en una serie de tutorías, y el montaje y exhibición de la lectura dramatizada del texto.  “Queremos que esta residencia sea, además, una oportunidad de aprender y disfrutar el proceso”, indican los responsables de la sala.

Con este proyecto, la sala Ultramar continúa con su trabajo centrado en potenciar la figura del autor en las artes escénicas. Un trabajo que en los últimos años ha permitido a los espectadores de este pequeño teatro de barrio disfrutar de textos de Rafael Spregelburg, Lluïsa Cunillé, Paco Zarzoso, Begoña Tena, Xavier Puchades, Arturo Sánchez o Patrícia Pardo. Además, Ultramar ha apostado también por dar cabida a nuevas dramaturgias programando estrenos de autores como Víctor Sanchez o Laia Cárdenas.  “Entre estas paredes, se han estrenado textos premiados y textos que han recibido ayudas de diferentes organismos y ahora, gracias al apoyo de la Fundación SGAE, podemos seguir apostando por un trabajo que nos parece más necesario que nunca, el de la autoría.”

Las bases de la convocatoria pueden consultarse en www.salaultramar.com y los proyectos deberán presentarse por correo postal certificado durante todo el mes de septiembre.

Gerardo Esteve.

Gerardo Esteve, por cortesía de Carme Teatre.

Bel Carrasco

Carme Teatre: ¡Silencio en la sala!

Carme Teatre
C / Gutenberg, 3. Valencia
Cerrado por defunción administrativa

Las salas de teatro independiente y alternativo de la ciudad de Valencia hacen equilibrios en la cuerda floja. Las que han conseguido sobrevivir heroicamente a la subida del IVA, la desaparición de ayudas públicas y a la crisis económica  se enfrentan a la falta de sensibilidad del Ayuntamiento que les exige unas condiciones de aislamiento acústico iguales a las discotecas. ¿Cómo se puede equiparar un escenario donde los actores y actrices hablan sin micrófonos a un espacio en el que funcionan altavoces de miles de watios que difunden decenas de decibelios?

Esta absurda situación ha provocado ya una víctima, Carme Teatre, que tras 19 años de actividad ha echado definitivamente el telón por no haber conseguido el correspondiente permiso de Actividades.

Escena de una obra de la compañía A poc a poc. Imagen cortesía de Carme Teatre.

Escena de una obra de la compañía A poc a poc. Imagen cortesía de Carme Teatre.

“La razón es que el Ayuntamiento de Valencia sigue manteniendo la incongruencia de una ordenanza que equipara a estos pequeños espacios de creación y exhibición, nada menos que con las discotecas y exige para ellos los mismos requisitos”, dice Aurelio Delgado, director de Carme Teatre. “Es evidente que ni por horario, aforo o volumen de ruido se nos puede igualar en ninguna forma. Ni tan siquiera los pubs, abiertos hasta las dos o las tres de la mañana y en los que la gente escucha música y habla al mismo tiempo, tienen una normativa tan exigente. Nuestro horario no va más allá de las doce, el aforo es muy reducido y el público sigue en silencio lo que ocurre en una escena de pocos, aunque grandes intérpretes”.

Un factor que ha perjudicado a la sala es su ubicación en el barrio del Carmen, zona ZAS (Zona Acústicamente Saturada) lo que dificulta la concesión de licencias para determinadas actividades. “Pero en el lugar donde Carme Teatre se ubica, no hay tan siquiera una cafetería en doscientos metros a la redonda, lo que hace cuestionable que todo el barrio se mantenga bajo la misma consideración”, matiza Delgado.

La compañía Francachela. Imagen cortesía de Carme Teatre.

La compañía Francachela. Imagen cortesía de Carme Teatre.

Durante años Carme Teatre se mantuvo en una especie de limbo legal sin licencia y cuando se decidió a solicitarla como sala polivalente sin derecho a actuaciones en directo el proceso siguió su curso y ¡se acabó la función!

Un trayecto de casi dos décadas, 80 butacas, 300 metros cuadrados, cientos de obras representadas, algunas de ellas de producción propia y cuatro personas que se quedan sin empleo. Un triste balance al que Delgado se enfrenta con ánimos. “Intentaremos reorientar nuestro trabajo y conseguir un local en otro barrio”, apunta.

Otros teatros alternativos como Sala Inestable, Teatro Círculo o Ultramar se encuentra amenazados con la misma suerte, en un limbo legal que puede desencadenar el cierre. Los elevados costes de la insonorización que les exigen son inasumibles en las actuales condiciones de precariedad en la que se encuentran esos pequeños núcleos de resistencia cultural. “En las condiciones que hoy exige el ayuntamiento casi ningún teatro de la ciudad puede conseguir la licencia”, declaró a ‘El Mundo’ Jacobo Pallarés, de Inestable. “El Olympia cuenta con una de hace años y sólo el Talía y el Escalante funcionan con todas las de la ley”.

En una de las ciudades más ruidosas del mundo, en la que se permite la circulación de motos trucadas o a escape libre que producen un ruido infernal, donde proliferan las terrazas y eventos con pirotecnia incluida resulta kafkiano que a las salas de teatro se les trata igual que a las discotecas en cuanto a fuentes emisoras de decibelios. Una muestra más de la insensibilidad del consistorio hacia la cultura.

Carme Teatre se despidió de su público con dos espectáculos de danza. ‘Flesh’,  de la compañía Nube, dirigido por la brasileña Poliana Lima y la lituana Ugne Dievaitye, y ‘Cartografía Especializada’ de la compañía Mexicana A poc a poc.

Flesh, de la compañía Nube. Imagen cortesía de Carme Teatre.

Flesh, de la compañía Nube. Imagen cortesía de Carme Teatre.

Bel Carrasco