Nuevas tecnologías, nuevas sensibilidades

Dentro de las publicaciones que realiza la Universitat Jaume I de Castellón, destaca de entre sus novedades el libro: »Nuevas tecnologías, nuevas sensibilidades. Escenarios actuales y futuros para el arte y el diseño.» Escrito por Julia Galán Serrano, Francisco Felip Miralles y Vicente Chulvi Ramos, en el que a través de sus doscientas páginas analiza de una forma minuciosa y visionaria las sinergias que acontecen en el panorama creativo actual desde las que poder anticipar escenarios futuros de actuación.

Este libro de contenido científico, es fruto del proyecto de investigación »Interconexiones entre el Diseño y el Arte actual» financiado por la Universitat Jaume I, y que ha sido evaluado por personas expertas de esta misma universidad, mediante el procedimiento de revisión por pares, doble ciego.

paginas 64-65

Nos encontramos en un escenario donde la democratización de las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación ha unido al planeta con una celeridad sin precedentes. En un momento en el que las TIC han colonizado todas las esferas del devenir humano, el análisis y reflexión sobre las tendencias desarrolladas durante los últimos años en el campo de la creatividad permite dibujar un horizonte definido por un giro hacia la nanotecnología, la hiperconectividad, la maduración de las comunidades virtuales y una mayor presencia del trabajo telemático, que hacen posible perfilar nuevos campos de actuación para el arte y el diseño desde diferentes ámbitos.

El presente libro aborda un análisis en profundidad del actual panorama creativo reflexionando sobre las sinergias que acontecen entre ciencia, tecnología, arte y diseño, contribuyendo a definir mejor los escenarios actuales y a perfilar futuros campos de actuación en el marco de estas disciplinas desde el estudio de cuatro áreas: la ciudad inteligente como entidad compleja, orgánica y participativa, el hábitat como un espacio sensible marcado por la interconexión, la relación entre robótica, cuerpo ampliado y tejidos inteligentes, y el análisis del espacio virtual de la comunicación como escenario de redes emergentes y creación colaborativa, ofreciendo un análisis tanto de los proyectos pioneros como de las contribuciones más destacadas de los últimos años en cada uno de estos campos.

paginas 68-69

Ciencia, tecnología, arte y diseño han mantenido desde siempre estrechos vínculos entre sí, estableciendo relaciones mutuas de retroalimentación que hicieron posible la cristalización de propuestas creativas de influencia directa en el panorama social y cultural de cada momento. El avance de la técnica ha permitido al ser humano crear nuevas herramientas con las que transformar su entorno, diseñando nuevos productos para dar soluciones a carencias concretas y desarrollando propuestas artísticas que impulsaron la génesis de nuevos lenguajes y permitieron explorar las posibilidades de otros. Dichos lenguajes han determinado el carácter de la comunicación del ser humano a través de los siglos, permitiéndole transmitir y compartir ideas complejas, asegurando la creación y transferencia del conocimiento.

En la actualidad nos encontramos en un mundo donde los escenarios de la comunicación han cambiado, y donde la democratización de las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (NTIC) ha unido al planeta con una celeridad sin precedentes. El nuevo escenario generado, multicultural y globalizado, hace reflexionar sobre el papel del diseño y el arte, y de cómo estos son generados y consumidos desde plataformas previamente inéditas.

El presente libro propone un análisis en profundidad del actual panorama creativo desde el que reflexionar sobre el devenir del arte y el diseño, identificando escenarios actuales y perfilando futuros campos de actuación en el marco de estas disciplinas. Para las materias más asentadas se han tenido en consideración teorías y referentes bibliográficos que, aún siendo elaborados hace tiempo, a día de hoy continúan considerándose válidos, mientras que para materias de estudio más recientes se han considerado textos y aportaciones que, sin contar todavía con la óptica que proporciona una dilatada perspectiva temporal, son reconocidos actualmente como significativos en sus respectivos campos científicos.

paginas 94-95

El texto se inicia con un recorrido histórico por los principales antecedentes, analizando destacados movimientos artísticos de vanguardia en los que la creación de nuevas propuestas nacía de la integración de las nuevas tecnologías con una singular maquinaria conceptual, citando las obras que mayor relevancia e influencia tuvieron en el panorama creativo posterior. Realizar un análisis histórico limitado a la evolución de la tecnología resultaría estéril, dado que por sí misma carece de un interés más allá de la pura catalogación formal, por ello en el libro se aborda el estudio de la tecnología siempre en sinergia con el arte y el diseño en cuatro áreas diferenciadas, pero entre las que existen marcados vínculos y en las que ha demostrado ser un fértil recurso para proyectar nuevas creaciones: la ciudad, el hogar, la vida artificial y el espacio virtual.

De este modo, los flujos de información que acontecen en el tejido urbano actual permiten percibir la ciudad como una entidad compleja, orgánica y participativa, siempre en continuo movimiento, viendo emerger por un lado nuevos campos de actuación para el diseño, centrados en facilitar las tareas cotidianas a los ciudadanos, y por otro nuevos espacios para la expresión plástica, desde los que considerar la ciudad inteligente como protagonista de nuevos discursos creativos. De forma similar, se aborda el hábitat presente y futuro como un espacio sensible marcado por una creciente conectividad, desde el que se están redefiniendo gran parte de las funciones y sentido de los objetos y productos con los que diaria y estrechamente convivimos. Por otro lado, los avances en robótica, cuerpo ampliado y tejidos inteligentes están retomando algunas de las premisas y conceptos propios de la vida artificial, para ofrecer nuevos dispositivos funcionales de fácil integración en el propio cuerpo desde los que mejorar el devenir del ser humano.

paginas 98-99

Por último, un análisis del espacio virtual de la comunicación ayudará a comprender el alcance de los nuevos medios para la transmisión del conocimiento y la construcción de redes y comunidades paralelas a las físicas desde las que explorar nuevas formas de creación. Dentro del contexto mutable de Internet, nos encontramos con una plataforma que seguirá evolucionando pareja a la política, la economía y la cultura, albergando un conocimiento que continuará un paulatino alejamiento de la concepción de stock estático, para afianzarse cada vez más como un flujo distribuido, donde los usuarios de la Red, a través de su participación, actuarán como sus comisarios.

portada libro

Más información:

http://www.tenda.uji.es/pls/www/!GCPPA00.GCPPR0002?lg=ES&isbn=978-84-16356-02-7&id_art=1467

Radigales en el debate de las nuevas tecnologías

Enrique Radigales, Ni hueso ni pepita
Galería Carolina Rojo, Zaragoza
Hasta el 14 de noviembre

Enrique Radigales persevera en el debate de las nuevas tecnologías.

En el texto que Enrique Radigales (Zaragoza, 1970) ha escrito para su exposición Ni hueso ni pepita en la galería Carolina Rojo de Zaragoza plantea las claves que nos permiten comprender su trabajo. Una de ellas es su compromiso con el decrecimiento, corriente de pensamiento político, económico y social que aboga por abandonar el objetivo prioritario del crecimiento por el crecimiento. De tal modo que el propósito de su proyecto, señala, es convertir el experimento botánico que presenta en una acción decrecionista. Y cita al economista E. F. Schumacher, autor de Lo pequeño es hermoso (1973), ensayo de enorme difusión de las bases ideológicas decrecentistas: «Más grande aún que el misterio del crecimiento natural es el misterio de la finalización natural del crecimiento». La posición de Radigales, próxima a la ética decrecentista, ha sido constante a lo largo de su trayectoria artística, a través de la cual ha buscado dar respuesta a preocupaciones tales como el cuestionamiento del progreso tecnológico como reflejo de la evolución económica y social, el significado y consecuencias de la obsolescencia técnica o la problemática del reciclaje de ciertas maquinarias y de los lenguajes que en su día los activaron, sin pasar por el alto su empeño en corregir el reproche habitual al que se enfrenta la representación digital que, según anota Kuspit, es la pérdida de la calidad física de la pintura y su influencia directa en la experiencia emocional a favor de un contenido de marcado carácter conceptual. Sin pasar por alto las imágenes, «síntomas» más que símbolos de su posicionamiento político, social y artístico. Porque Radigales, hemos de insistir, es un artista comprometido con una línea de pensamiento favorable a un cambio radical del sistema mediante acciones como el experimento botánico que rige este proyecto, una acción decrecionista que le permite abrir el debate sobre «el uso de las nuevas tecnologías desde el paraguas del equilibrio natural».

Enrique Radigales. "Ni hueso ni pepita". Instalación (detalle). Cortesía Galería Carolina Rojo.

Para abordar el creciente desequilibrio entre tecnología y naturaleza, Radigales recurre al injerto, un método de propagación vegetativa según el cual una porción de tejido procedente de una planta se une sobre otra ya asentada, siempre y cuando exista afinidad entre las partes. No hay reglas que determinen las relaciones de afinidad o antipatía, solo sirve la experiencia, y la experiencia, señala Radigales, constata la antipatía existente entre tecnología y naturaleza.

Enrique Radigales. "Ni hueso ni pepita". Instalación (detalle). Cortesía Galería Carolina Rojo.

Todo arranca, nos cuenta, de una fotografía en blanco y negro tomada en 1959, en la Escuela Rural de Nuestra Señora de Cogullada (Zaragoza). En la imagen, tres alumnos realizan ejercicios de injertos frutales. El que aparece a la izquierda de la fotografía es el padre de Enrique Radigales. El injerto se revela -basta atender a su página web- como el método que ha determinado el proceso de crecimiento y ramificación de los proyectos de Enrique Radigales, interesados siempre en cuestionar la influencia del progreso tecnológico y su vinculación con un modelo económico y social que no comparte, a través de la exploración del tiempo de las imágenes producidas en los más diversos soportes con técnicas manuales, analógicas y digitales.

La secuencia de obras que presenta en la galería Carolina Rojo son, anota, el resultado de sus reflexiones sobre el tiempo orgánico y la tecnología, la información como paisaje y la reclamación de la medida humana en un mundo dominado por el paradigma de la velocidad. En todo caso se trata de imágenes realizadas durante el proceso de desarrollo del árbol multi-injertado en la Estación Experimental Aula Dei (EEAD/CSIC) de Zaragoza. A partir de un patrón de María Ángeles Moreno, investigadora científica del Departamento de Pomología, se irán injertando en el tiempo otras variedades de árboles. La mañana del 30 de marzo de 2015, aniversario del nacimiento de Goya, autor de las pinturas al fresco en la cartuja de Aula Dei, se transplantaron dos patrones del híbrido desarrollado por Moreno que servirá de base para futuros injertos. En la actualidad, el árbol mide poco más de 40 cm pero ha trascendido en la secuencia de imágenes que Radigales presenta en la galería Carolina Rojo.

Vista general de la exposición de Radigales en la galería Carolina Rojo.

Escribe Radigales: Ni hueso ni pepita, título de la exposición, hace referencia a la relación de antipatía existente entre la tecnología y la naturaleza. Mientras la naturaleza se rige por el principio de autolimitación de tamaño, velocidad o violencia, generando un sistema sutil que tiende a equilibrarse con su entorno, la tecnología actúa como un cuerpo extraño, exponencial y particularmente voraz con los recursos naturales.

Enrique Radigales, "Ni hueso ni pepita", 2015. Cortesía galería Carolina Rojo.

Enrique Radigales, «Ni hueso ni pepita», 2015. Cortesía galería Carolina Rojo.

Radigales ha «trasladado» parte de su taller a un ángulo de la galería. Allí cuelga la fotografía en blanco y negro de 1959, varias fotocopias de imágenes correspondientes al prototipo experimental formado por varias especies de melocotonero, almendro y ciruelo al cuidado del jardinero de Aula Dei y a la espera de nuevos injertos de la investigadora María Ángeles Moreno. Y fotocopias de imágenes de las obras tomadas en su taller, algunas de las cuales cuelgan ahora en la galería. Los papeles quedan adheridos a la pared mediante pasta de modelar de diferentes colores que Radigales aplica directamente con los dedos, con forma de píxeles. Y en medio, dos sobrios estantes de madera sobre los que descansan las frutas en proceso de pudrición que en su día Radigales pintó al óleo y, a continuación, pasó por el escáner del que resultaron las impresiones digitales que acogen las imágenes frutales y en las que está adherida la memoria histórica de tantas otras imágenes de frutas atrapadas en el tiempo. A cada lado de la enorme composición central, dos impresiones en cuyos márgenes del papel Radigales registra al óleo, con gestos nuevamente en forma de píxeles, la relación cromática de afinidad o antipatía de los tonos con los que pintó las frutas con los digitales.

Enrique Radigales, "Ni hueso ni pepita", 2015. Cortesía galería Carolina Rojo.

Enrique Radigales, «Ni hueso ni pepita», 2015. Cortesía galería Carolina Rojo.

Junto a las impresiones digitales, una secuencia de dípticos reclaman a Leibniz, Injertos sobre mónadas se titulan. La cita que Radigales hace a Leibniz no es en vano, pues como supo Deleuze el problema continúa siendo habitar el mundo. «Descubrimos nuevas formas de desplegar y nuevos envoltorios, pero seguimos siendo discípulos de Leibniz, porque se trata siempre de plegar, de desplegar, de replegar».

Chus Tudelilla

 

Harddiskmuseum: lo intangible original

Harddiskmuseum, de Solimán López
Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT)
Presentación: Galería Punto de Valencia
Septiembre de 2015

No es un museo ni una galería virtual. En su interior no habrá obras físicas que una vez fotografiadas puedan contemplarse on line. Nada de eso. La originalidad del Harddiskmuseum, proyecto de Solimán López desarrollado en la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT) de Valencia, es que los trabajos depositados en su disco duro se encontrarán off line. Sólo podrán verse en el interior de sus “paredes” o carpetas creadas para tal fin. De manera que los artistas seleccionados mostrarán su obra en exclusividad. “Hablamos de artistas que trabajan con la idea de lo intangible en su discurso”, explica su creador.

Solimán López, con su Harddiskmuseum. Cortesía del autor.

Solimán López, con su Harddiskmuseum. Cortesía del autor.

Harddiskmuseum será presentado en el transcurso del Abierto Valencia en septiembre. Más concretamente en la Galería Punto, dentro del proyecto Arte y Nuevas Tecnologías (ANT), en el que participarán una primera serie de esos media artists de lo intangible. “Estamos todavía cerrando el acuerdo de su participación”. En todo caso, recalca Solimán López, serán artistas importantes a nivel nacional e internacional. Esta primera exposición denominada Líquido marcará la pauta de las siguientes, previstas en Madrid, Londres y Nueva York.

Se dará valor al arte digital y a los artistas que trabajen en ese formato, creando piezas originales que formarán parte de la colección del museo de lo intangible y de las exposiciones que se vayan programando. “Las obras no existirán físicamente y únicamente se podrán ver en los archivos digitales” del Harddiskmuseum. Solimán López también destaca que se trata de “un proyecto colaborativo”, ya que de momento “no hay dinero para la producción de las obras y el pago a los artistas”. Hasta que haya un patrocinador global del museo.

Imagen promocional de Harddiskmuseum, cortesía de su autor.

Imagen promocional de Harddiskmuseum, cortesía de su autor.

Quien se ha hecho cargo de los costes derivados de la programación, las carpetas físicas del disco duro, escritorio 3D, web e imagen corporativa es ESAT, en cuyo Laboratorio de Investigación en Arte y Tecnología se ha gestado el museo. Plataforma de Arte Contemporáneo (PAC) y Droide Comunidad han apoyado el proyecto.

“El sonido también tendrá su espacio”, subraya Solimán López. Los nombres de los artistas valencianos Llorenç Barber y Lucía Peiró salen a colación, ya que sus intervenciones musicales efímeras y performances, respectivamente, son ejemplos del arte intangible que se potenciará en el Harddiskmuseum. Arte representado de forma digital o que dependa para activarlo de diferentes interfaces físicas para ser visualizado. “No cabrán obras que no sean digitales”, remarca su creador.

Como apunta el propio López a la hora de justificar el proyecto, “la figura del museo, centro de arte, espacio cultural o galería, está totalmente relacionada con la idea de un entorno tridimensional, pero ¿acaso un disco duro en su interior no es arquitectura?” No sólo eso: ¿acaso un disco duro no da respuesta a las preguntas que hasta ahora respondía un museo? Y Solimán López se refiere a la memoria y el trabajo de los artistas, a sus huellas, no sólo inscritas en paredes, colecciones y archivos museísticos, sino también ahora en formatos digitales. En la Galería Punto de Valencia verá la luz este museo de lo intangible con proyección internacional.

Disco duro del Harddiskmuseum. Imagen cortesía del autor.

Disco duro del Harddiskmuseum. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres