A los pies del Penyagolosa

Enclave, de Miguel Mallol y Andrea Abbatangelo
Residencia artística de Land Art en Vistabella. Castellón
Del 6 al 20 de noviembre de 2016

La localidad castellonense de Vistabella del Maestrazgo acogerá un encuentro creativo pionero en España en el que durante dos semanas once artistas de ocho países diferentes trabajarán en proyectos Land Art por los que han sido seleccionados. Esta residencia artística terminará con un fin de semana en el que se podrá visitar la exposición que contará con fotografías de los proyectos, entrevistas a los artistas y a la población local con la intención de crear una sinergia entre los participantes y el entorno. La ‘volta al pinet’ será la zona en la que se situarán todas las obras y que transformarán el recorrido en un itinerario artístico permanente, ya que las obras serán donadas al Ayuntamiento de Vistabella.

La iniciativa ha sido organizada por el comisario Miguel Mallol y el artista Andrea Abbatangelo y ha contado con el soporte del Ayuntamiento de Vistabella, la UJI y la Conselleria de Cultura y Turismo, entre otras instituciones públicas y privadas que se han adherido a la primera edición de un evento que tendrá carácter bienal.

Intervención pasada de Rosie Leventon.

Intervención pasada de Rosie Leventon. Imagen cortesía de ‘Enclave’.

El Land Art nació a finales de los años sesenta en los desiertos de Estados Unidos, como protesta a la mercantilización del arte y una extensión de las salas expositivas convencionales. A esta corriente se unieron otras ligadas al arte efímero como la performance, el happening o el arte povera que llegan hasta nuestros días como propuestas artísticas alternativas.

El título de la residencia ‘Enclave’ rememora el carácter transitorio del territorio durante la reconquista, que se utilizó sobre todo como paso común de trashumancia de ganado y personas, lo que ha permitido conservar sus vestigios arqueológicos en forma de senderos, caminos y veredas que se pueden encontrar en todo el territorio del Maestrazgo destacando los caminos de peregrinaje de San Juan, la vereda de la Estrella o el puente Romano. Este territorio, debido a la baja densidad de población que hay, se ha visto favorecido para la conservación de fauna y flora así como de sus restos arqueológicos en detrimento del desarrollo humano.

Este es un problema que se extiende a otras comunidades vecinas, pero que en el entorno de Vistabella ha sido una constante contra la que han luchado los habitantes de la zona desde mediados del siglo XX, como consecuencia de la industrialización de la Plana.

Intervención pasada de Emmanuele Panzarini. Imagen cortesía de 'Enclave'.

Intervención pasada de Emmanuele Panzarini. Imagen cortesía de ‘Enclave’.

Gracias a la actuación de varias instituciones y personas, la zona se mantiene viva y la residencia quiere contribuir artísticamente en una repoblación simbólica que traiga gente al territorio e incremente el valor del entorno natural y cultural existente. La residencia de artistas de Vistabella gira alrededor del concepto de convivencia entre personas de todo el mundo y los habitantes locales. El resultado será un legado que represente la materialización de este concepto de comunión entre individuos y el inicio de una relación artística con el territorio.

La “volta al pinet”, un sendero característico que rodea una de las colinas que componen el territorio municipal de Vistabella, será el itinerario en el que se emplazarán las obras creando una propuesta artística con aras de convertirse en un recorrido eco-cultural que establezca el inicio de la comunión local con el arte contemporáneo, uniéndose a iniciativas artísticas como la Senda de l’Art o MIAU, más consolidadas en otras localidades colindantes.

Elenco de artistas

Rosie Leventon es uno de los mayores exponentes británicos de Land Art. Ha trabajado a nivel internacional en países como Polonia, Rusia, República Checa, Suiza, USA, España, Alemania, Francia, Japón, Italia y Dinamarca y tiene obras en varios museos del Reino Unido.

Andrea Abbatangelo es un joven artista italiano que participa en la residencia y co-organiza el evento. Trabaja con instalaciones, escultura y fotografía. A lo largo de su carrera ha producido proyectos y exhibido trabajos para festivales como la Bienal de Venecia (2011), Documenta (2012) y Marsella Provence 2012/Capital Europea de la Cultura, y para diversos espacios públicos. Emmanuele Pazzarini es un artista italiano cuya investigación artística abraza la fotografía, la escultura, el arte digital y la instalación con especial atención a las intervenciones site-specific. Ha expuesto en diversas ciudades en Italia y el extranjero.

Seila Fernández es la única representante española a pesar de trabajar en y vivir en la localidad británica de Bristol. Ha dirigido diferentes proyectos internacionales ligados con al cambio climático además de realizar exposiciones a nivel internacional.

Leonardo Fuiro Cannistrà es un artista italiano que ha participado en numerosas exposiciones y premios internacionales, obteniendo prestigiosos resultados.

Instalación pasada de Hui-Ying Tsai. Imagen cortesía de 'Enclave'.

Instalación pasada de Hui-Ying Tsai. Imagen cortesía de ‘Enclave’.

Hui-Ying Tsai es una de las artistas de origen asiático que participan en la residencia. De origen taiwanés, vive y trabaja en Nueva York y ha realizado exposiciones en diversas ciudades de USA como San Francisco, Nueva York y Colorado, además de en otros países como Corea, Taiwan o Irlanda.

Carmela Cosco cierra el grupo de artistas italianos. Es una artista multifacética que usa gran diversidad de materiales. Ha realizado exposiciones en importantes ciudades italianas como Roma o Bari en incluso a nivel internacional en ciudades como Granada.

Yunrubin es un dúo formado por una artista de Singapur (Joanne Pang Rui Yun) y un artista danés (Jonas Rubin) afincados en Barcelona. Realizan una investigación que se dirige hacia la inmaterialidad y la poética de la cotidianidad, hacen preposiciones en forma de esculturas, instalaciones site-specific e impresiones.

A estos creativos se les unirán la fotógrafa israelita con sede en París Tamara Erde, que realizará un proyecto fotográfico inspirado en el entorno y las obras de Land Art expuestas. Tiene experiencia en varios países en los que ha participado en diversas residencias.

El director de cine colombiano Armando Bolaño, asistido por Raúl Julve en la edición y por Héctor Sierra en la cobertura con dron, realizarán entrevistas a los artistas y gente local. Se hará mediante monitores un seguimiento audiovisual diario de lo que acontece en la residencia que se transformará a la conclusión de la misma en un vídeo-documental que promocionará el territorio y la iniciativa.

Intervención pasada de Rosie Leventon. Imagen cortesía de 'Enclave'.

Intervención pasada de Rosie Leventon. Imagen cortesía de ‘Enclave’.

El aullido ubuesco de Aldo Alcota

Conversación con el artista y poeta chileno Aldo Alcota, con motivo de su reciente participación en Russafart 2016 y en la Revista de Arte y Literatura Canibaal

Merodear y reflexionar en torno de los turbios y densos cuerpos limítrofes que solidifican el encuentro entre obra -artística y literaria- y biografía exige aproximarse al inmediato devenir de individuos en sempiterno ejercicio atlético de su condición indisoluble, a perfiles sin descanso ni rutinas del ser, figuras volcanizantes que, aún dormitando, claman desde lo onírico una permanente vindicación de su fértil aullido.

Un complejo cómputo de estas contingencias existenciales cobran morfología natural en la figura de Aldo Alcota (Santiago de Chile, 1976), cuasi-inefable hombre de atributos ubuescos (un oremus por el disoluto patafísico Alfred Jarry) y radical cosmogonía de lo consuetudinario, cuya narración mítica palpita permanentemente en su conversación con la revista Makma.

Obra perteneciente a la serie 'Mundo Bruto' expuesta en IMT, para Russafart. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Obra perteneciente a la serie ‘Mundo Bruto’ expuesta en IMT, para Russafart. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

EL ALIMENTO/ LA OBRA

Los galpones comerciales de IMT (Literato Azorín, 35) y L’envers Du Decor (Cuba, 43) han sido refugio material de una selección de la obra reciente del chileno, consecuencia de su participación nominal en la quinta edición de Russafart, que ha permitido exhumar su intervención plástica en desechos rudimentarios, gabinetes de computadoras, papel pintado y objetos efímeros -”me gusta intervenir cosas en desuso, revivirlas, darles una nueva vida”, así como diversos dibujos sobre cartones encontrados que procuran componer un mapa comunicativo propio del movimiento ‘L=A=N=G=U=A=G=E poets’ norteamericano, con Charles Bernstein, Hanna Weiner o Clark Coolidge a la cabeza -”todos hablando a la vez, con diferentes tipos de energía”-.

Alcota manifiesta sumarísimamente el influjo dominante y explícito de la Patafísica, el Dadaísmo, y el Surrealismo, o la heteróclita humedad de lo sótanos de Pierre Molinier y el Marqués de Sade, la irreverencia de Eduardo Haro Ibars y el puerto erótico y delictivo de Jean Genet, si bien “algún crítico diría que lo mío es un arte ubuesco, de lo monstruoso, de la deformación de la corporalidad”. A propósito de alguno de sus trabajos asevera que “este es un tiempo de fragmentación. Por ello no son cuerpos en su totalidad, sino fragmentos (…) una especie de laboratorio del desmembramiento”

Sobre los anaqueles del IMT reposa su impía serie ‘Mundo Bruto’, una colección de collage sobre el frágil soporte de bandejas alimentarias de cartón -”comencé a emplearlas como recurso en 2007”, que se aproxima a personajes ínclitos, dementes, chamanes y magos, políticos y beodos “que viven un delirio surrealista”, como es el caso de la presente secuencia de ministros del Imperio británico extraídos de una enciclopedia sobre la época victoriana. “Trabajo sin boceto, soy primitivo, arrojo todo, papel, tinta y pintura (…) me seduce la precariedad del soporte mínimo, povera, de una bandeja para comer. Mi arte es alimenticio. Los ojos devoran la imagen”, es por ello que postula “que el ojo sea una mandíbula para comer imágenes”.

Detalle de varias piezas de Aldo Alcota expuestas en L’envers Du Decor, para Russafart. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Detalle de varias piezas de Aldo Alcota expuestas en L’envers Du Decor, para Russafart. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

SANTIGO DE CHILE/ DERRAME/ LA GÉNESIS

Reflexionar sobre el raquis teleológico de la obra de Alcota exige recurrir, de un modo ineludible, al denominado contexto de producción, acudir al origen del primer destello, que en el caso del autor capitalino -hijo de la dictadura, en tanto que nacido en pleno Régimen Militar, comandado por el general Augusto Pinochet- se remonta a una adolescencia perfilada por el influjo de uno de sus profesores de Liceo, Luis Reyes, quien le inoculó el ímpetu de salir de Chile y viajar al Viejo Continente -”había estado en Francia, en París, hablaba de arte en sus clases, de Salvador Dalí y de Miguel Ángel”-.

Con posterioridad, Aldo Alcota cursa estudios de periodismo en la Universidad Andrés Bello de Chile y se fraguan con ahínco sus inquietudes primigenias. Con los escritores y poetas Rodrigo Hernández, Rodrigo Verdugo y Roberto Yáñez Honecker -nieto del ínclito y denostado Jefe de Estado de la RDA-, entre otros, funda en 1999 la revista ‘Derrame’, que nomina al homónimo y ulterior grupo surrealista y cuyo título procede anecdóticamente “de haberse derramado una copa de vino sobre un libro de Vicente Huidobro”; sobre ella asevera que “algún día será leyenda”. ‘Derrame’ supervive durante ocho números, en los que se homenajea al surrealista portugués Cruzeiro Seixas y se dan cita nombres como Joan Brossa, Chema Madoz, Rosamel de Valle, el Grupo Mandrágora o Carlos de Rokha, con la pretensión, en muchos casos, de retomar la atención sobre figuras postergadas injustamente al olvido literario y artístico.

Paralelamente, irrumpe en la existencia de Alcota la agreste y nicotínica presencia de la poeta de la Generación del 50 chilena Stella Díaz Varín, popularmente conocida como La Colorina y determinante musa de Alejandro Jodorowsky; “la conocí en la Feria del Libro de Santiago de Chile. Yo había estado ese día con José Donoso (…) fue una de mis maestras. Se pintaba el pelo de color verde y llevaba un tatuaje de una calavera atravesada por un puñal (…) murió en 2006, tras diez años de amistad”. Acerca de Stella afirma que “era un vendaval, fuerte, capaz de golpear a un hombre. Allí golpeó a muchos escritores que la ninguneaban. En Chile se hablaba de esas anécdotas, que era buena para el boxeo (…) siempre he querido reivindicar su figura como poeta”.

De su etapa santiaguesa recuerda su primera exposición individual, en 2001, bajo el título ‘Jarry Monster’, en la que el escritor y crítico de arte italiano Enrico Baj le dedica unas palabras de ensalzamiento de su naturaleza ubuesca. Mención ineludible merece rememorar la censura de su obra en una exposición en el Instituto Chileno Norteamericano de Cultura, en 2004, según recoge el diario Tiempo Libre: “Tras detectar la presencia de minúsculos penes y senos en alguna de las composiciones del autor, el Instituto Chileno Norteamericano de Cultura intentó excluir esas obras. Ante ello, el artista decidió abortar el montaje”.

Diversas imágenes del álbum personal de Aldo Alcota. De izquierda a derecha, con Anne Éthuin, Édouard Jaguer, Stella Díaz Varín, Carlos Sedille y Jean Benoît. Fotografías cortesía del artista.

Diversas imágenes del álbum personal de Aldo Alcota. De izquierda a derecha, con Anne Éthuin, Édouard Jaguer, Stella Díaz Varín, Carlos Sedille y Jean Benoît. Fotografías cortesía del artista.

PARÍS/ LA ARCADIA SURREALISTA

Portando su reciente licenciatura, se traslada por primera vez a Europa -”mis padres, quienes me han apoyado mucho y a quienes admiro, me regalan el viaje”- y recala en París durante cuatro meses con un visado de turista que no osa mancillar -”intenté quedarme pero no tuve la valentía de permanecer como ilegal (…) qué hubiera sido de mí si me hubiera quedado en París”-. Allí se hospeda en la casa de uno de los miembros del Grupo Surrealista Derrame, el franco-peruano Carlos Sedille, periplo sobre el recuerda que “fui a su casa en la afueras. Tuve una relación delirante con su padre, un veterano de la guerra de Argelia, lepeniano y obsesionado con Napoleón”.

En París contacta con el eximio escultor surrealista Jean Benoît, quien “fue uno de los grandes amigos de Jodorowsky”. Benoît es recordado, entre otras singularidades, por su confección de insólitos trajes, como el de su pieza ‘El testamento del Marqués de Sade’, en el marco de la Exposición Internacional de Surrealismo -“en el apartamento de Joyce Manosur hizo un ceremonial primitivo-surrealista y con un hierro candente se marcó en el pecho las iniciales de Sade, secundado por Matta (Roberto)”, ante la presencia de André Breton-. Sobre una de sus creaciones (‘El traje del necrófilo’), Alcota escribe para la revista satírica chilena The Clinic. Con Benoît comparte una experiencia con un apurado desenlace superviviente: “Acudíamos a una exposición de Roberto Matta, Jorge Camacho y Gerardo Chávez. Benoît me invita a beber cerveza en un bar, vamos borrachos por París y casi nos arroya un autobús. Fue una experiencia alucinante”.

Igualmente, mantiene relación con el poeta y crítico de arte parisino Édouard Jaguer, a quien “todos los martes lo veía. Cenaba una botella de vino con galletas” y entabla relación con el pintor surrealista cubano Jorge Camacho y su esposa Margarita -”sabía de él por referencias enciclopédicas (…) pensaba que algún día lo conocería”. En el transcurso de una exposición y ante un cuadro de André Michaux, conversan acerca de la propia obra de Alcota y Camacho le reporta una sugerencia determinante a partir de entonces: “tienes que deformar más (…) y empecé a deformar las figuras”.

Por mediación de los Camacho y el auxilio de “una joven húngara que trabajaba en una galería parisina” se aproxima a la obra del poeta cubano Reinaldo Arenas, erigido desde entonces en una referencia. “Margarita Camacho me regaló ‘Antes que anochezca”, la celebrada autobiografía del autor. “Hay una frase de Arenas que me ha impactado mucho: yo escribo por venganza”; esto supone la revelación de un escritor a la contra que “yo comparto” -”Camacho (Margarita) decía que era un genio”-. Años después, conoce en Valencia al escritor cubano Juan Abreu, amigo y figura decisiva de Reinaldo y compañero de la denominada Generación del Mariel, en referencia al Éxodo del Mariel, que supuso el exilio masivo de cubanos hacia el puerto de Miami, en 1980.

Imagen de varias publicaciones y referencias del archivo personal de Aldo Alcota. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Imagen de varias publicaciones y referencias del archivo personal de Aldo Alcota. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

EL MEDITERRÁNEO/ PENÚLTIMO PUERTO/ COLMILLO CANIBAAL

En 2007 arriba en Valencia -tras los fortuitos e inesperados pasos de su hermano Miguel Ángel, chef de referencia afincado en Londres, en la actualidad- matriculado como visitante en la Facultad de Bellas Artes de San Carlos y posteriormente cursa un máster de gestión cultural. Acerca de esta experiencia Alcota manifiesta que “vine con otra concepción del arte. Había una práctica muy fanática por artistas como Antonio López, pero yo llegaba con otro discurso, influido por Roberto Matta, el arte primitivo o Basquiat”. De esta etapa recuerda las clases de Enrique Tormo, “de Arte Africano y Arte de Oceanía. También a Facundo Tomás, un hombre provocador, gran teórico del arte. Llevó una exposición sobre el Equipo Crónica a Chile y allí pude verla”, años atrás. Con ulterioridad, trabaja en el MUVIM en calidad de becario durante dos años y medio -”gané experiencia museística. Viví todo el conflicto con Román de la Calle”.

Tras este período “conocí a Ximo Rochera (director de la Revista de Arte y Literatura Canibaal) en el taller de literatura LAB, en la galería Imprevisual (dirigida por el cubano Arístides Rosell). Lo impartía Manuel Turégano (editor del sello Contrabando). Allí coincidí con Fran Amador Luna, Bárbara Blasco y Edu Reptil”, entre otros. Entablada la relación con Turégano, publica su primer poemario ‘Guayacan/ Virgen Bacon’ en Contrabando, tras haber formado parte de la antología ‘Por donde pasa la poesía’ (Baile del Sol Ediciones). Por su lar valenciano han transitado diversos poetas latinoamericanos, como Héctor Hernández Montecinos o Enrique Winter, amén de poetas visuales como el catalán JM Calleja, lo que le ha permitido “reconciliarme con la poesía. Puedo afirmar que en Valencia me he iniciado como tal”.

2013 supone la génesis de la revista Canibaal, comandada desde sus orígenes por Ximo Rochera y en la que Alcota ha sido director de arte y ahora colaborador y corrector, en compañía de Sergio Pinto Briones -”gran amigo, con quien he hecho diversas performance”. En la actualidad, forman parte del equipo directivo de Canibaal Jesús García Cívico y Pablo Miravet, “compañero de andanzas nocturnas, con quien realizo grandes homenajes a Lou Reed, Candy Darling (transexual amiga de Dalí y Capote, actriz en las películas de Andy Warhol) y Michi Panero.

Portada del número 6 de la Revista Canibaal, 'Carne y Metaliteratura'. Fotografía cortesía de la revista.

Portada del número 6 de la Revista Canibaal, ‘Carne y Metaliteratura’. Fotografía cortesía de la revista.

Fruto de la referencia al ciclo ‘Literatura y alcohol’, desarrollado por Canibaal, durante los meses precedentes, en la conspicua carnicería literaria Slaughterhouse, Alcota repasa su propio devenir etílico, determinante en su proceso de extraversión: “el alcohol es un excitante para poder hablar. Desde pequeño sufro de una pequeña tartamudez. Cuando bebo puedo leer ante el público, entro en un mundo de excitación y de delirio. Me siento como ‘El barco ebrio’ de Rimbaud, la alucinación de Bukowski. Con Stella (Días Varín) bebía mucho. Suponía olvidarse un poco de la crudeza del mundo, entrar en otra fase, de tranquilidad y de excitación a la vez, de catarsis (…) es como si estuviera aquí el dios Pan y todo empezara a enloquecer”.

Por Canibaal han transitado nombres decisivos como Nazario Luque Vera  -”conocer a Nazario ha sido uno de los momentos más grandes de mi vida. Caminar con él por barrio gótico barcelonés en compañía de Ximo Rochera (…) imaginar la Barcelona de Ocaña y Camilo…”-, Ana Curra o Enrique Vila-Matas, sobre el que recuerda que “pude conocerlo en la Feria del Libro de Santiago de Chile en 2002. Le regalé un cuaderno mío de poesía y dibujos (…) tiempo después me escribió un mail en el que me decía: he pensando en ti. Espero que te vaya bien”. Este encuentro pudo fructificar años más tarde, cuando Alcota le requiere para escribir en la revista -”desde entonces es un colaborador absoluto de Canibaal”.

A propósito del último número de la revista, ‘Carne y metaliteratura’, concluye que “el siglo XX, tan violento, ha supuesto una gran representación de la carne y la corpolaridad desgarrada, un colmillo canibal que devora a unos y a otros. La revista va acorde con los tiempos. Como afirma Woody Allen: el mundo es un gran restaurant”. En base a estos precedentes, Aldo Alcota no dubita en confesar que “el gran tema de hoy es el hambre, el físico y el espiritual”.

El artista y poeta Aldo Alcota, frente a una de sus obras expuesta en IMT, para Russafart. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El artista y poeta Aldo Alcota, frente a una de sus obras expuesta en IMT, para Russafart. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

 

 

 

El caos ordenado de Lorenzo Belenguer

An Orderly Chaos, de Lorenzo Belenguer
Colectiva ‘We Could Not Agree’, comisariada por Geoff Leong
Semana de la Frieze Art Fair
Parking QPark
Cavendish Square. Londres

Con su instalación ‘An Orderly Chaos’ Lorenzo Belenguer ha participado en la exposición colectiva que reunió un gran número de artistas multidisciplinares en un céntrico parking de Londres. El tercer nivel del parking QPark, bajo el suelo de la concurrida plaza Cavendish Square, acogió durante seis días consecutivos del mes de octubre, la muestra colectiva organizada por Geoff Leong por segundo año consecutivo.

Más de 120 artistas seleccionados por 10 comisarios que son a su vez artistas, que conocen el escenario artístico de la ciudad en la que se mueven y forman parte activa del mismo, participaron en un evento que combina escultura, cine, fotografía, pintura e instalaciones, incluyendo charlas y presentaciones además de música en directo, con la idea deliberada de abogar por lo inesperado y fomentar la curiosidad.

An Orderly Chaos, pieza de Lorenzo Belenguer, en la colectiva 'We could not agree'. Imagen cortesía del artista.

An Orderly Chaos, pieza de Lorenzo Belenguer, en la colectiva ‘We could not agree’. Imagen cortesía del artista.

Aprovechando el impacto mediático y llegada de coleccionistas, dealers, comisarios y gente relevante en el mundo del arte a Frieze Art Fair, ‘We could not agree’ se presentó como una metáfora del arte alternativo o underground, no sólo en su mensaje directo y visceral sino incluso en su localización. A poca distancia de las carpas de Frieze Art Fair, se dispuso un improvisado espacio expositivo subterráneo de 20.000 metros cuadrados de recorrido circular, perfectamente delineado. Los coches y motos que ocupan las plazas delimitadas por rectángulos negros, han dejado su lugar durante unos días a vídeos, instalaciones, pinturas y fotografías. Esta división, como comentaba Lorenzo, hace más fácil la sección espacial y el encuadre expositivo de cada una de las obras a modo de escenario.

Situado en el pasillo central se encontró la escultura del artista valenciano Lorenzo Belenguer, ‘An Orderly Chaos’. Unas redes metálicas en esta ocasión son la base de su trabajo que, superpuestas en rectángulos imperfectos que se cortan entre sí, nos proponen un paso más en su investigación acerca de sus esculturas-pinturas. Para realizar esta instalación utilizó lo que se denomina objetos encontrados, elementos en un estado de desuso o descartados a los que invita a ser parte principal de su mensaje artístico. Es una reinterpretación, como indicó el propio artista, del movimiento italiano Arte Povera de finales de los 60 y principios de los 70 que le sirve  de inspiración y guía. El minimalismo es otro de sus faros, según aseguró el artista, con la utilización de las líneas y la geometría, junto a la reducción de elementos superfluos y la conceptualización básica de sus partes.

Su propuesta forma una estructura que se convierte en un entresijo geométrico que se encarama en forma de diferentes planos superpuestos, que dan profundidad y sentido pictórico a la obra. Su intención, según argumentó Lorenzo, es la de conseguir darle tridimensionalidad a la pintura. La realidad se convierte en su lienzo imaginario y unos toques minúsculos de colores primarios, son un contraste con el  óxido trabajado de los metales que utiliza. Londres ha sido una fuente de inspiración para este artista valenciano que llegó a la capital británica y decidió convertirse en artista. Los objetos encontrados que usa en sus series, se contraponen con sus dibujos donde la línea y la ausencia de relleno contrasta con la única cosa que, según comentó, es imposible de controlar: las manchas de colores primarios que usa y que se encuentran en cada una de sus obras.

Escultura de Lorenzo Belenguer. Imagen cortesía del autor.

‘An Orderly Chaos, escultura de Lorenzo Belenguer, en la colectiva ‘We Could Not Agree’ de Londres.  Imagen cortesía del autor.

Miguel Mallol

Movimientos complejos en lugares híbridos

BIAM 2014
Premi 13ena Biennal d’Art Ciutat d’Amposta
Centre d’Art Lo Pati
Hasta el 30 de agosto de 2014

Una característica ya previsible del arte contemporáneo es la contaminación entre prácticas en su búsqueda, siquiera formalmente, de la novedad y como material necesario para adecuarse a la sociedad cambiante. Como dice una frase célebre que tiene algo de mágica, “la novedad es vieja como el mundo”, y aún así, en el presente debe prevalecer la opción de permitirnos caer de nuevo en la trampa más dulce: responder con frases ya dichas a las preguntas tantas veces planteadas. Una mirada mínimamente distinta al motivo de análisis puede conseguir un cambio notable en el modo como enfrentamos nuestros grandes temas y deseos, y ese pequeño gesto vale su peso en oro dentro del sistema artístico, ávido y necesitado de estímulos constantes.

Vista de sala con obras de Joan Morey y Marc Larré. BIAM 2014.

Vista de sala con obras de Joan Morey y Marc Larré. BIAM 2014.

La emergencia es consustancial al arte contemporáneo. Es un recurso que ha aceptado con resignación o incluso promovido con naturalidad, reflejo de un mundo cambiante, pero seguramente también de un ámbito profesional dado a la inestabilidad y la búsqueda sin tregua de lo novedoso. La última entrada de la magna obra Arte desde 1900 (Akal, 2006) orquestada por H. Foster, R. Krauss, Y-A. Bois y B. Buchloh corresponde al año 2003 y en ella se nombra la exposición Zona de emergencia, comisariada por Francesco Bonami para la 50ª Bienal de Venecia, como ejemplo de la “naturaleza informal y discursiva de gran parte del arte y el comisariado recientes”. Los teóricos de October resumen eficazmente una serie de prácticas que pare ellos “se inspiran en una amplia lista de precedentes como los objetos preformativos de Fluxus, los materiales humildes del Arte Povera y las estrategias específicas para el sitio de artistas críticos con las instituciones”. Estas tres características, a las que se suman los procedimientos archivísticos de índole y condición muy variadas, marcan la mayoría de los proyectos que se han realizado en el ámbito del arte contemporáneo de las últimas décadas. Y todo indica que sigue siendo así.

La posible confusión entre las nomenclaturas arte contemporáneo o arte actual (un modo de ir más allá de la historia en un momento en que el presente parece estirarse sin fin) la resuelve Giorgio Agamben sin hablar de arte, pero sí de un genérico lo contemporáneo que fácilmente puede asumirlo dentro de su definición. Regresa a Nietzsche para indicar que éste “sitúa su pretensión de ‘actualidad’, su ‘contemporaneidad’ respecto del presente, en una desconexión y en un desfase”. Y continúa explicando Agamben que “pertenece en verdad a su tiempo, es en verdad contemporáneo, aquel que no coincide a la perfección con éste ni se adecua a sus pretensiones, y entonces, en este sentido, es inactual; pero, justamente por esto, a partir de ese alejamiento y ese anacronismo, es más capaz que los otros de percibir y aferrar su tiempo.”[1]

El alejamiento es también la distancia crítica óptima para realizar un análisis ajustado de una situación concreta; y el anacronismo no es tanto la voluntad expresa de vivir en otras épocas pasadas, como la necesidad de no aceptar todo lo que el presente ofrece y con lo que apabulla y aturde. Es en esos matices donde sí parece posible encontrar vías de definición de lo contemporáneo en contraste con las propias de lo actual. Aferrarse a su tiempo, entendido éste con una cierta perspectiva histórica y complejidad, es lo que la actualidad no puede hacer, pues precisamente por su carácter actual, debe ir adecuándose a las variaciones ad infinitum que las tendencias marcan.

Vista de sala con obra de Mariona Moncunill. BIAM 2014.

Vista de sala con obra de Mariona Moncunill. BIAM 2014.

Los movimientos complejos en espacios híbridos bien podría entenderse asimismo como movimientos híbridos en espacios complejos. Entendiendo por movimiento una acción al respecto de un deseo social, personal o político que acontece en un espacio no tanto real, aunque también, como imaginado. La hibridación implica complejidad, y ésta a su vez no puede siquiera definirse sin la mezcolanza y la transversalidad de varios agentes que actúan inequívocamente sobre una cuestión precisa. Las prácticas artísticas lo son especialmente por el contexto donde se ofrecen y por la actitud de quien lo lleva a término.

Al hablar de la fotografía dentro del ámbito del arte contemporáneo, Peter Osborne indica que ésta “pasó a formar parte del ‘arte’ en el momento en que el ‘arte’ pasó a ser post-conceptual. (…) Podría decirse (…) que la fotografía es arte en la medida en que es una práctica post-conceptual.”[2] Del mismo modo, determinadas prácticas y dispositivos, no vinculados directamente al arte, lo son en la medida en que representan una práctica post-conceptual. La 12ª edición de BIAM tiene la cualidad, tal vez única en su historia, de aunar el trabajo emergente de artistas jóvenes o muy jóvenes que presentan obras llamadas a inscribirse en el panorama de la contemporaneidad artística, junto con el trabajo de artistas pertenecientes a una generación consolidada, incluso podría decirse de media carrera, que tal vez participen de esa señal de emergencia que sigue emitiendo el sistema artístico dentro del Estado español, inoperante para establecer unos mínimos que permitan extender la profesionalización artística. Es también esta particularidad híbrida, intergeneracional, polivalente en los trabajos y compleja en los dispositivos y los temas tratados una característica del momento presente, donde el medio artístico es cuestionado bien desde la técnica, bien desde la credibilidad de su alcance real; tanto desde su autonomía tendente al ensimismamiento como desde la funcionalidad social y política de sus planteamientos. Unas cuestiones aferradas a su tiempo, y que aquí emergen para definirlo.

Vista de sala con obras de David Mutiloa y Olalla Castro. BIAM 2014.

Vista de sala con obras de David Mutiloa y Olalla Castro. BIAM 2014.

Álvaro de los Ángeles


[1] Giorgio Agambem, “¿Qué es lo contemporáneo?”, en Desnudez, Anagrama, Barcelona, 2011, p. 18.
[2] Peter Osborne, “Filosofía y fotografía: La ontología social de la imagen”, en Instantáneas de la fotografía, Arola Editors, SCAN 2009, Tarragona, p. 119.