Albañil de día, diva de noche

La Margot. Serio de día, coqueta de noche
Espai Rambleta
Bulevar sur, esquina Pío IX. Valencia
Miércoles 27 de enero, 2016, a las 19.30h

Día y noche, sexo y muerte, hombre y mujer, represión y escándalo. El concierto de la vida es un recital de dualidades que a veces se encarna de forma fortuita en personas que, simplemente, estaban allí en el momento oportuno, proclives a hacerse notar. Como Antonio Campos, el hombre de las dos caras, con una doble faceta vital; señor de pueblo y sofisticada diva. Durante años se transformó en una Sara Montiel tan espléndida y rumbosa como la auténtica despertando pasiones.

Fotograma de La Margot. Serio de día, coqueta de noche. Espai Rambleta. Imagen cortesía de los autores.

Fotograma de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Espai Rambleta. Imagen cortesía de los autores.

Nacido en Bétera, en 1948, Campos es paradigma de esas dualidades de la existencia. En su adolescencia y primera juventud trabajó como repartidor de barras de hielo y albañil, pero soñaba con deslumbrar al público proyectando el encanto de  su voz y su imagen. En 1977, en la vorágine política y social que trajo la Transición, hizo realidad su sueño, subió a un escenario y enamoró a los espectadores imitando a Sara Montiel con perfección gestual y una socarronería muy mediterránea. Antonio Campos Ramos, con el nombre artístico de Margot, se convirtió rápidamente en una gran estrella de la noche valenciana.

Fotograma de 'La Margot. Serio de día, coqueta de noche'. Imagen cortesía de los autores.

Fotograma de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Imagen cortesía de los autores.

Cuatro décadas más tarde este entrañable personaje revive ante las cámaras en un documental de setenta minutos que cuenta su vida y milagros, La Margot. Serio de día, coqueta de noche, dirigido por un veterano de la escena, Enrique Belloch. El filme se estrena en Espai Rambleta el día 27 de enero, con la idea de animar a exhibidores y distribuidores a difundir este peculiar biopic.

En Rambleta fue precisamente donde hace un año se gestó el proyecto, a raíz de una actuación de Margot, con sus espléndidos 67 años, en un número de cabaret dirigido por Tonino Guitián.

Enrique Belloch, director de 'La Margot. Serio de día, coqueta de noche'. Imagen cortesía del autor.

Enrique Belloch, director de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Imagen cortesía del autor.

“La película se ha hecho a golpe de pasión, porque las subvenciones nunca han sido mi fuerte”, dice Belloch. “Un proyecto en el que intervienen mis amigos de toda la vida, el periodista Rafa Marí y el escultor Miquel Navarro. El primero ha participado en la escritura del guión y producido el documental junto a Malvados. Miquel es el director artístico, autor del cartel, y es entrevistado a fondo con otros protagonistas de la Transición valenciana como el diseñador Francis Montesinos y la senadora del PSOE Carmen Alborch”.

El rodaje de exteriores tuvo lugar en la ciudad de Valencia, la Malvarrosa, Pinedo, La Albufera, Picassent y Bétera, población natal de Antonio Campos. Los interiores, en su casa, el  estudio del escultor Miquel Navarro, la ermita del Calvario en Bétera, Espai Rambleta y casa Román.

Además del protagonista, intervienen: Tonino Guitián, Maribel Casany, Carmen Alborch, Francis Montesinos, Miquel Navarro y Rafael Marí Sancho.

“Tras su estreno esperamos que el documental circule en la programación comercial por todos los cines del mundo”, bromea Belloch. “También trataremos de comercializarla vendiéndola a algunas televisiones y explotándola en DVD”.

Fotograma de 'Margot. Serio de día, coqueta de noche'. Imagen cortesía del autor.

Fotograma de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Somshow: Querido Cabaret

Somshow, por 1920 Company
Con Carmen Cardo, Luis Llamas, Pascal Peris y Annie Tebar
Sala Russafa
C/ Denia, 55. Valencia
Todos los sábados de noviembre, a las 23.00h

Medias de red, taconazos, corsés, boas de plumas, purpurina. Kilos de maquillaje y kilómetros de pestañas postizas. Desfachatez, provocación, ilusionismo, frivolidad, impostura. Mujeres voluptuosas que resultan ser hombres y viceversa. Canciones, contoneo de caderas y chistes subidos de tono. Erótica pícara y desenfadada. Humor de sal fina y gruesa. La realidad reflejada en espejos deformantes que la transforman y la hacen más brillante y atractiva.

Los cuatro integrantes de Somshow. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Los cuatro integrantes de Somshow. Imagen cortesía de Daniel Santo Coronado.

El viejo cabaret nunca muere y se mantiene en plena forma. Para demostrarlo ahí está ‘SomShow’, la apuesta de esta temporada dentro del  ciclo Las Golfas de Russafa, que se representa los sábados, a las 23 horas en la sala de este nombre.  Es el sonado regreso de la mítica 1920 Company, cuatro actores y amigos: Pascal Peris, Carmen Cardo, Luis Llamas y Annie Tebar.

Treinta años después de su iniciación en el género, vuelven para demostrar que el tiempo no ha hecho mella en ellos y, de paso, despertar la risa a un público con ganas de olvidar la eterna crisis y la oleada de corrupción que invade las noticias diarias. El éxito de las primeras funciones augura una prolongación de su número hasta diciembre.

“Decidimos volver a revivir el cabaret por la amistad que nos une y para hacernos un regalo a nosotros mismos”, dice Peris. “La sorpresa ha sido ver la gran aceptación por parte del público”.

Cartel anunciador del espectáculo Somshow. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cartel anunciador del espectáculo Somshow. Imagen cortesía de Daniel Santo Coronado.

A lo largo de casi una hora ininterrumpida de marcha, ‘Somshow’ ofrece un recorrido por las distintas facetas del cabaret: revista vodeville, music hall, erotismo, transformismo, etcétera. “El espíritu del cabaret ofrece una visión lúdica de la vida”, afirma Peris. “Una visión sin complicaciones  con un punto de crítica pero sin mala leche ni ensañarse”.

Durante los años ochenta, década de transgresión y libertad, el cabaret vivió en Valencia una edad dorada con locales míticos como Belle Époque, La Bôheme, y figuras como Miguel Bras o Margot, cuyo nombre oficial es Antonio Campos, sobre quien Quique Belloch proyecta un audiovisual que  cuenta su vida y milagros.

“Nuestro montaje es un homenaje al cabaré valenciano de los ochenta pero actualizado, con la mirada de quien ha aprendido de la vida y se ríe con más ganas. La mirada de quien no se deja amargar por la experiencia, sino que encuentra en ella un gancho de complicidad con los espectadores”, dice Peris.

Escena del espectáculo Somshow. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena del espectáculo Somshow. Imagen cortesía de Daniel Santo Coronado.

La noche valenciana en los ochenta cobijaba una docena de salas en las que se ofrecían espectáculos de cabaret y afines. Una válvula de escape a las penalidades de la Transición. “Ahora la noche está muerta en ese sentido”, dice Peris. ”Tal vez a esa ausencia se debe en parte el éxito que ha cosechado nuestro espectáculo. Sobre todo entre gente de más de 40 años que añora el pasado y tiene ganas de reírse un rato y olvidar sus penas”, concluye Peris.

El espectáculo remite pues a un contexto similar al de los años de la Movida, cuando los shows de variedades y transformismo, que tenían como referencia el cabaret de los años veinte, triunfaban en España. ‘Somshow’ evoca esa época, desvelando lugares, anécdotas, personajes y estilos que marcaron una escena hoy prácticamente olvidada.

Los dramaturgos Jerónimo Cornelles, Chema Cardeña, Nacho de Diego y Eduard Costa han colaborado en el guión, aportando su particular versión de la actualidad. ‘SomShow’ reivindica y actualiza un estilo de enfrentarse a la realidad muy nuestro, plagado de sentido del humor e ironía, en un musical desenfadado y atípico.

Los cuatro integrantes de Somshow. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Los cuatro integrantes de Somshow. Imagen cortesía de Daniel Santo Coronado.

Bel Carrasco

Cine con firma

Carlos Ríos, director del Festival Internacional de Cine de Autor de Barcelona

 

Del 25 de abril al 2 de mayo

 

Varios espacios.

 

www.cinemadautor.cat/es

 

Por Gerardo León

 

 

A punto de abrir sus puertas, cojimos a Carlos Ríos en medio del marasmo que significa inaugurar un festival. Entrevistas en radio, televisión, medios escritos, en fin, todo el lío que supone la inauguración de este certamen que dirige dedicado, en exclusiva, al cine de autor. Ese cine que, como nos comenta en esta entrevista, ofrece una mirada diferente, una mirada personal. Ya sea sobre el propio arte de narrar con imágenes como del mundo.

 

Con Carlos hablábamos de cine en general, cine de autor en particular, cine con credenciales. De crisis, de la económica y la propia del sector, de nuevas plataformas y usos del consumidor pero, sobre todo, hablábamos de su criatura (suya y de todo el equipo que la saca adelante), este festival de cine de Autor de Barcelona. El D’A.

 

 

¿Por qué un festival de cine de autor?

 

Bueno, lo primero que hay que decir es que, aparte de que el certamen lleve el nombre de cine de autor, este es un festival abierto. Es un festival de cine, en realidad. Es un festival con una mirada muy amplia sobre lo que se está produciendo a nivel audiovisual o cinematográfico en el mundo. Lo que pasa es que, es verdad, que la autoría o el llamarle “de autor”, es porque se cuida un tipo de cine que está más alejado de lo que sería el cine más industrial, comercial, fotocopia. De todas maneras, el ADN del festival es eso, un festival de cine de ficción, largometrajes… de autores.

 

Esta es la tercera edición del certamen, ¿cómo surgió, en origen, la propuesta de hacer un cine de estas características?

 

Bueno, esto surgió porque parte del equipo, y yo, personalmente, era codirector del Festival de Cine Asiático de Barcelona. Y hace tres años, cuando estábamos en pleno proceso de crisis económica en este país, hubo un final de etapa e inicio de otra etapa, y con este festival casi hemos vuelto a la esencia de un festival de ciudad. Una oportunidad para ver todo el cine que se produce principalmente en Europa, el cine independiente americano, todo lo que se está pasando en Sudamérica y todo el cine a nivel mundial. Pero, sobre todo es, eso, un festival de ciudad. Un festival para el público de la ciudad. Evidentemente, también pude ser atractivo par el resto del estado, cuidando la programación, cuidando los espacios, haciendo una programación grande y cuidando mucho la calidad de las películas. Y ahí está, sin categorías, sin temas, sin geografías, sin nada en concreto, sino un festival en general que, realmente, en Barcelona no lo teníamos. Igual que puede pasar en Madrid o puede pasar en Valencia con el Cinema Jove con lo que es la nueva autoría, y que en Barcelona, repito, no lo teníamos. Aquí hay diferentes propuestas de festivales. Pues, no sé, el festival de documentales, de películas dirigidas por mujeres, cinema gay y lésbico, es decir, todo tipo de propuestas. Pero no había un festival general. Y ahí está. Ahí está el Festival de Cine de Autor.

 

Puestos a hablar de autores, ¿qué sería para ti, hoy en día, un cine de autor?

 

Bueno, es una pregunta muy difícil. Quiero decir, no es que sea complicado responder pero, incluso, nosotros, el año pasado hicimos un pequeño juego para la inauguración que era hacer esta misma pregunta de ¿qué es el cine de autor? Y se la hicimos a una serie de directores, actores, actrices, productores, críticos, periodistas y, bueno, hay miles de respuestas. Pero la esencia, principalmente, es, eso, un cine donde la mirada del director o directora que dirige esa película es más especial. Donde tienen un protagonismo todos los que participen en esa película. No porque aquella película sea de un director, sino de todo el equipo. La mirada, repito. Esa mirada, esa propuesta está muy cuidada en los porqués. Por qué se rueda de tal manera, por qué tiene un estilo, por qué explica una serie de cosas, cómo quiere llegar al espectador y todos esos pasos se cuidan. Muchos dirán, bueno, pero entonces, ¿qué pasa? ¿Que el cine de Hollywood no tiene autores? No, al contrario. El cine de Hollywood nos ha proporcionado miles de autores. Clint Eastwood, por decir un solo director, es un autor indiscutible. Pero en el cine de Hollywood, que es el que principalmente copa las pantallas, hay mucha fotocopia. Es cierto, habrá directores y directoras, pero hay una serie de películas que son pura industria, pura película comercial. No hay una mirada especial hacia nada. Pueden ser muy divertidas. Tú y yo las podemos ver y disfrutar y reírnos brutalmente con esa película, pero estaríamos de acuerdo en que no las podemos incluir en la lista de autores a tener importancia. Quiero decir, que de las producciones, por ejemplo, de serie B, o de una película de terror no aparecen autores. Aparece alguno. Pero no en todas las películas de serie B o Z, son todos autores. Para no confundirnos, todos son directores o directoras. No quiero quitarle protagonismo a nadie porque yo creo que, si somos muy amplios de miras, la frontera la extendemos. Y en Europa también hay películas comerciales, también hay comedia con pocas aspiraciones artísticas. Pero hay que reconocer que una parte del cine que se produce en Europa es de autor, donde cada director o cada directora tiene unas intenciones. Como ves no es fácil responder (risas)

 

Sí, no es fácil, sabía que era una pregunta complicada. Pero es una cuestión siempre candente. Yo creo que hay un debate sobre esta cuestión, a veces con opiniones innecesariamente encontradas.

 

Sí, no es enfrentarlo. A lo mejor si le quitas la palabra autor, estamos hablando de un festival de cine. Y ahí ya nos adentraríamos en qué es el D’A y qué programación tiene. Qué estilo tiene el festival, qué cuida. Imagínate que el Festival de Barcelona de Autor pasara solamente películas muy, muy comerciales. Hombre, pues a lo mejor tendría mucha importancia y tendría mucho público, pero no tendría ninguna relevancia a nivel artístico y no estaríamos aportando nada. El Festival de Cine de Autor lo que intenta es hacer una mirada de todo lo que se produce, en seleccionar, en descubrir cosas, en descubrir nuevos directores, nuevos talentos… Y también dar la oportunidad a los autores que ya conoces. Por decir algo, está, por ejemplo, Gondry, o está Kiarostami o está Winterbottom, que son directores más o menos conocidos y que están presentes en el festival. Y es eso, esa combinación entre autores o autoras conocidos, películas de largo recorrido o de mucho éxito a nivel de crítica, público y premios, y esas nuevas promesas. Y también riesgo, hay películas de mucho riesgo.

 

La semana pasada saltaba la noticia del cierre de Alta Films como distribuidora en España de cine de autor y se produjo en algunos medios una especie de alarma con respecto a este tipo de cine. Sus posibilidades de distribución, etc. Vosotros, desde el festival, y estando en contacto con este mundo, ¿cómo veis la situación?

 

Bueno, la situación es mala. Cualquier cierre de un cine o el cierre de una distribuidora es mala noticia. Por otra parte, estamos en una situación de cambios, de usos, de cambios de modelos, de la difusión audiovisual o cinematográfica. El sistema tradicional del productor, distribuidor, exhibidor se ha desmontado. Hay otras pantallas, hay otras maneras de ver cine, hay otras maneras de consumir cine y está todo en proceso de cambio. Y encima se junta con una crisis. Una crisis real, económica, y una crisis de público en las salas de cine que era el modelo tradicional. El modelo tradicional se apoyaba en un productor que produce la película, se la vende a un distribuidor que decide hacer un estreno más o menos masivo, veinte copias, cuarenta copias, doscientas, intentaba encontrar cines y el público iba. En el momento en que todo eso se ha desmontado, porque hay muchísimo menos público, y eso es así, es cierto, hay menos público que va a las salas, se desmonta el modelo y hay que adaptarse. Ahora estamos en un momento de adaptarse a los cambios. Entonces, este modelo de crisis junto con un cambio de modelo pues a lo mejor arrastra a Alta Films a la desaparición. Yo creo, de todas formas, que es una alarma. Es decir, que no creo que vaya a cerrar realmente sino que tendrá que hacer una reestructuración importante. Pero no es una buena noticia. Y la situación  no es buena. Por el contrario, te puedo decir que el festival, el año pasado y esperemos que este año, sigue con buena salud. El festival está creciendo en el número de películas que proyectamos, en el número de espacios, en público. Porque público hay. Y público interesado en cine, hay. Y la prueba está en que realmente el visionado de películas, legales o  ilegales, es decir, de forma legal o ilegal, no cae. Es decir, hay un público y la gente tiene ganas de ver. Investiga, sabe, se ve más cine que nunca y la gente sabe más cine que nunca. Esto no quiere decir que todo el mundo consuma los mismos productos y las mismas películas, ¿eh? Así que yo lo único que puedo responder es que estamos en proceso de cambio, estamos en una crisis profunda económica y una crisis de concepción del cine, de la cultura y de las decisiones que se toman a nivel de las instituciones. Y ahora estamos en ello. En los cambios.

 

 

¿Podría ocurrir que los festivales como este pasaran de ser un espacio de promoción o lanzamiento a una, si no la única, manera de acceder a este tipo de cine?

 

Para muchos de nosotros, ya hace tiempo, es un espacio de difusión, una plataforma de un tipo de cine que no llegaría y no llega a las pantallas. El 90% de las propuestas del festival son inéditas en nuestra ciudad. Muchas de ellas, en España. Y se quedarán inéditas. No las volverás a ver, aparte del festival. Puede ir alguna a otro festival, igual que hay algunas que vienen de algún festival internacional o que se han proyectado en algún festival nacional, tipo San Sebastián, por decir algo. Pero hay algunas películas que nunca más las volverás a ver, que no tendrás la oportunidad de verlas en pantalla. En pantalla sala, quiero decir. En Internet, podrías. Y sí, los festivales cada vez más somos un espacio más de difusión e, incluso, muchos de ellos, y también el nuestro, el Festival de Cine de Autor, tenderá a convertirse en un difusor de contenidos. Un poco como distribuidor sí que participará en lo que es la difusión. Además, también en ese sentido, habrá una noticia después del festival, justo el día 2 de mayo, que anunciaremos nuevos proyectos del festival y que van en esa línea. En cómo ayudar a la distribución y la exhibición de una serie de películas que, sobre todo, con estos cambios que están produciéndose y con las malas noticias que vamos sumando, pues bueno, tenemos que poner nuestro granito de arena. Porque si el festival ha hecho un trabajo en seleccionar una serie de títulos, hay unos títulos que tienen un potencial grande a nivel nacional. Tenemos que ayudar o tenemos que darle más posibilidades para que se pueda ver.

 

Esto del cine de autor, en oídos del espectador medio, que no tiene tanto contacto con él, se presenta con una idea de cine raro o incomprensible. ¿Cómo ayudarías tú a desmontar este mito?

 

Primero hay que tener la mente abierta y dejarnos sorprender. El festival tiene una variedad muy grande de tipos y de estilos y de directores y de propuestas En el festival hay de todo. Hay películas de alto riesgo, hay películas que pueden estar más al margen por la producción, por el tipo de propuesta que hacen. Pero, después, hay propuestas que, sinceramente, siempre hablando de los cines en versión original, los que cuidan este tipo de cine o programan este tipo de cine, hay algunas películas, digo, que están en el festival y que podrías cambiarlas por las que tienes ahora mismo en las carteleras de, precisamente si hablamos de Alta Films, de los cines Renoir. ¿Por qué no llegan unas y llegan otras? Pues porque todas no caben. Es verdad que todo el cine que se produce en el mundo no cabe en una sala de cine, en las pocas salas de cine que hay. Y, lo más importante, repito, tener una mirada abierta, dejándote sorprender. Evidentemente a veces hay películas que te pueden disgustar. Pero a veces decides ver alguna película en televisión, las pocas que programan las televisiones, también eso es cierto, o vas al cine, te dejas sorprender y, a veces, pues, te disgusta. Pero un festival es eso. Un espacio para poder conocer propuestas de todo el mundo. Pero para desmontar ese mito yo creo que hay que decir que el cine de autor no es un estilo concreto que uno diga es más raro, o muy independiente, o muy alternativo, sino todo lo contrario.

 

Hablando en concreto del festival, ¿podrías contarnos cuál ha sido el criterio de selección de las películas?

 

Bueno, hay varias secciones. Hay una sección que es Direcciones, que intenta recoger la propuesta de directores con largo recorrido. Directores con una obra bastante extensa o, al menos, directores que son ya muy conocidos. Hay propuestas, como comentaba antes, como la de Winterbottom con Everyday, está Kiarostami con Like someone in love, está Michel Gondry con una propuesta que ha ido a rodar a EEUU, la propuesta de Frances Ha de Noah Baumbach, que es uno de los ejemplos del nuevo cine independiente americano. Después tenemos la presencia de Xavier Dolan, que es uno de los directores que cada año va a concursar a Cannes, que es el niño mimado de Cannes. Eso por Direcciones. En la parte de Talents es donde siempre intentamos escoger, buscar y ofrecer películas de los jóvenes talentos. Lo que es la nueva autoría y, sobre todo, porque serán los directores del futuro, los que reconoceremos y les pondremos nombres y apellidos. No son películas tampoco menores o muy desconocidas. Algunos de los directores o de las películas han tenido un largo recorrido a nivel internacional en festivales, han cosechado premios y éxito de crítica y público. Ahí está, de Bart Laytom El impostor, una propuesta que triunfó en el Sundance de 2012, o Simon Killer, de Antonio Campos, uno de los directores afincado en EEUU más importantes que, ya en Cannes, presentó tanto esta Simon Killer como Afterschool, una de sus películas más conocidas. Después hay sorpresas muy recientes como Leones de Jazmín López. Y luego otras propuesta nacionales como la de Jonás Trueba, Los ilusos. Es decir, que en estas dos secciones hay un poco un juego entre los directores más conocidos y los nuevos talentos. Y, a partir de aquí, con muchas de las propuestas que nos han llegado, con películas que hemos visto, hemos creado dos secciones temáticas, especiales de este año, (el próximo año serán otras). Como Film Diaries, que son películas que están muy centradas en el yo. Es decir, que es el yo del director o el yo el protagonista de la película. O el yo y la cámara, es decir, que la cámara se utiliza muchas veces como terapeuta. Un ejemplo que mucha gente, a lo mejor, conocerá, es Mapa, de León Siminiani. Una película que ha tenido una distribución muy particular, porque ha sido siempre el director el que ha ido con la película por todo el mundo. Esta es una película perfecta para entender qué propuesta es la de Film Diaries.

 

 

Sí, te iba a preguntar después en concreto sobre esa sección porque me preguntaba el por qué merecía ese tipo de cine una sección aparte. Si es que habéis encontrado ahí un nexo común en muchos autores.

 

Bueno, ha coincidido. Evidentemente es una propuesta, este Film Diaries, que no viene de ahora. De todas maneras sí que nace un poco en los últimos años porque son propuestas que van muy ligadas a la tecnología, a las cámaras. Eso que decimos del yo, yo y yo, es muchas veces porque el director o la directora lo hacen todo. Es decir, con una cámara digital rueda, monta, produce, escribe. A veces va sobre él mismo o sobre ella misma. Y es una cosa que, a lo mejor, se nota más ahora. Además, estamos en una sociedad donde el yo es lo más importante, a veces, ¿no? Y no solamente hay que hablar de Facebook y todas las redes sociales donde el yo toma más protagonismo. En cierta manera, es una tendencia. No quiere decir que no existiera antes, pero ahora es una tendencia. Y sobre todo porque en las películas que hemos visto y que nos han llegado había un nexo de unión. Incluso, hay una, The Juan Bushwick diaries, de David Gutierrez Camps, que son precisamente eso, unos diarios.

 

El festival acoge películas de EEUU, de Grecia, de Francia, Rusia… No sé cómo lo ves tú, pero a mi este cine de autor siempre me ha parecido una ventana al mundo, una oportunidad de conectar con el mundo, no sé si compartes esta perspectiva…

 

La verdad es que sí. Siempre el cine, bueno, el cine, seguro, es una ventana al mundo. A veces es una ventana de ficción, otras veces es docuficción, otras documentales, pero te da una perspectiva de cosas que pasan en el mundo. Miradas, maneras de entender la sociedad o que reflejan la sociedad de un país que tú no conoces o tú no has tenido la oportunidad de ir. Un ejemplo así, al vuelo, una manera de entender qué ha pasado en Rumanía, por ejemplo, es la retrospectiva que tenemos este año de 10 años de cine Rumano. A través de esa selección entendemos muy bien cómo ha sido la evolución de Rumanía. Sin estas películas, a no ser que hayas ido a Rumanía, no lo entenderíamos. Cómo se ha librado una sociedad de una dictadura, una dictadura, además, brutal que es la de Ceaușescu. A partir de aquí, el país entra en una democracia con sus más y con sus menos y con sus problemas políticos. Pero hay toda una serie de directores, una industria nueva de cine que nos permiten entender qué ha pasado en Rumanía, cómo está Rumanía, cuál ha sido su pasado, su presente y cuál es o, podemos vislumbrar un poco, cuál va a ser su futuro. Y sí, el cine es una ventana abierta al mundo, eso está claro.

 

 

Me ha llamado la atención en la sección oficial, en la de Directores, la presencia destacada del cine portugués. No sé si se debe a una casualidad o a que es un cine especialmente productivo en este sentido.

 

Sí, evidentemente, la propuesta de Joao Rui Guerra y Pedro Rodrigues, son dos directores importantes en Portugal. Bueno, depende de cada año. Este año nos ha quedado muy británico, también. Hay una presencia bastante alta del cine británico y anglosajón. Depende de la cosecha de cada año. También depende de qué selección se hace. A veces hay una presencia más grande de Francia. Otras veces, no. Este año, por ejemplo, no está representada Italia. Pero tampoco hacemos cuotas, no hacemos aquello de decir, tiene que haber una película italiana, una alemana y una francesa. Sino que tú vas seleccionando a partir de las propuestas que hay y ya está.

 

El cine español lo hemos visto representado en la sección de nuevos talentos. Nos has hablado ya de algunas obras. ¿Hay alguna que te gustaría destacar especialmente?

 

Bueno, con el cine español o el cine producido en España y en Cataluña tendemos a dar o acoger a esas propuestas que tienen más difícil acceso a las salas. O que no se han estrenado o que podemos ayudar a darles un empujón, más difusión para que se estrenen. Porque el cine español, la gran mayoría, menos mal, se estrena en las salas. Entonces, el festival tiene que dar cabida a aquel cine que lo tiene más difícil,. O también propuestas como la de Los ilusos de Jonás, donde ahí la idea es no hacer un estreno comercial en veinte salas del país sino ir a cada festival. Por ejemplo, en Madrid, que la estrenó en la Cineteca, esas cosas especiales. Ese es el objetivo. Eso no quiere decir que el próximo año no haya en la sección Direcciones una película, no sé, de Jaime Rosales o de Rebollo, siempre que no se haya estrenado antes. Aunque normalmente son directores que van a los cuatro o cinco festivales que ya conocemos y que tienen más importancia en premios y en difusión. Hablamos de San Sebastián o, incluso, Málaga. Nosotros también sugerimos que vayan a los festivales importantes. Es decir que el D’A no está a la altura de competir en difusión con San Sebastián, eso está claro. Hay directores que te dicen, me gustaría mucho presentar la película en el D’A, pero la difusión no es la misma. Y claro, es que tienes que hacerlo, tienes que ir a San Sebastián. Te tienes que esperar. No porque yo la haya visto, se va a estrenar antes en el festival. De producción nacional nos dedicamos a otras películas para poder darles un empujón.

 

También hay un espacio dedicado a al cinematografía catalana. Desde tu perspectiva, haznos un diagnóstico de la producción en Cataluña.

 

Con  las sección de Autoría Catalana intentamos también mantener un espacio, ya que estamos en Barcelona, a la producción que se realiza en Cataluña. Y también con el mismo objetivo. Darle cabida a una serie de películas que, a lo mejor, les cuesta encontrar un espacio de difusión o que se han proyectado en algunos festivales internacionales o nacionales, pero que aún en Barcelona no han encontrado la oportunidad porque, o no han conseguido distribución o no se han estrenado en salas. Una de ellas es, por ejemplo, Volar, una propuesta de Carla Subirana, que ya se ha proyectado en varios festivales, pero que aquí, en Barcelona, aún no se había proyectado. También tenemos el estreno de Otel·lo, una propuesta alrededor de la escuela de cine de la ESCAC, muy interesante. Son propuestas que se han podido ver, a lo mejor, en Málaga o San Sebastián o, a lo mejor, en Madrid, pero no hemos tenido la oportunidad de verlas en Barcelona. Después tenemos un par de estrenos, como Et dec una nit de divendres (Te debo una noche de viernes), de Dimas Rodríguez, una propuesta muy fresca, muy veraniega, muy indie. Y, desde luego, estamos muy contentos con la clausura. La clausura es precisamente un proyecto del que se había oído hablar mucho dentro del sector audiovisual, que finalmente se estrenó en la Berlinale, donde yo tuve la oportunidad de verla y me fascinó. Y, bueno, directamente de la Berlinale ha pasado a ser la clausura del festival. Estamos muy contentos y muy orgullosos de tener La plaga, una propuesta muy especial y muy interesante de Neus Ballús.

 

 

Por último danos alguna clave para animar al público a asistir al D’A de este año.

 

(risas) ¿Clave? Sí, que hay mucho cine. Que hay muchas propuestas interesantes. Yo siempre le digo al público que se deje sorprender. Ya no digo arriesgar. Que se deje sorprender porque encontrará maravillas. Y después, lo hemos puesto fácil. Hay un abono de cinco entradas por 20€, que sale a 5€ la película. Es decir, pocas cosas te dan por 5€. Hemos hecho un esfuerzo muy grande para tener, al menos, entradas económicas. Para que la gente a quien le interese pueda asistir a la D’A.

 Gerardo León