Tras el 5º Salón del Manga

El ocio ha cambiado a pasos agigantados. Lo que a mediados de los 90 eran unos dibujos pseudoinfantiles en las televisiones autonómicas ha devenido en un mercado nacional ingente y poderoso. El Manga, con todos sus subgéneros, y el Anime, son parte esencial del colectivo entretenimiento entre personas de todas las edades. Ya no basta decir que es exclusivo para tal o cual colectivo, ahora es para todos.

La fascinación por el mundo oriental, y en especial por el japones, ha experimentado, a través de la cultura coquiquera del país, un crecimiento exponencial. Japón nos ha colado, en forma de dibujos coloridos de grandes ojos, una cultura poco colonial y más bien querida y amada.

Salón del Manga. Cortesía Lorena Riestra.

Salón del Manga. Cortesía Lorena Riestra.

Y digo colonial, porque no ha sido impuesta, sino progresiva. Nadie ha tenido una sobrecarga de información publicitaria sobre sus productos al modo yanki, sino más bien ha sido un romance a base de sentimiento. El ramen o la tipografía del país del Sol naciente, se nos ha pegado a la piel de forma suave y divertida. Ahora no existe un lugar en la piel de toro donde no haya un evento relacionado con el Manga, un evento que se convierte en lugar de reunión y fascinación por todo lo que huela a japonés. El Manga no es de frikis, y parece que a base de destruir cánones erróneos vamos implantando nuevos conceptos de entretenimiento y animación, o al menos teniendo más claro que que esta corriente cultural lleva con nosotros mucho, y no va a desaparecer. Desde hace cinco años ese fenómeno de masas, en forma de Salón del Manga, se produce en Alicante. La congregación de miles de personas, en su mayoría jóvenes ataviados con las ropas de sus ídolos de tinta, que pasean y ríen, compran y y cantan, al son de todo lo que tenga que ver con ese mundo tan alejado del nuestro, pero paradójicamente tan cercano, hace pensar que el Manga, a nivel sociológico, es parte de nuestra nueva cultura.

Imagino a la persona que se va a vestir como su personaje favorito, que no necesariamente tiene que adscribirse a los preceptos del Manga, en un casa horas antes de salir al Salón con ganas de mostrarse con sus amigos, con orgullos por sentirse parte de una comunidad. Un salón del Manga es mucho más que comprar o que asistir a eventos paralelos como charlas o conciertos, es una demostración de personalidad, de amor y admiración por un universo diferente y diferenciador.

Ser un cosplay es más que enfundarse en un disfraz, es creerse al personaje y mostrarlo al exterior. No es querer ser alguien, es ser ese mismo alguien en el mundo tridimensional de lo humano. Pero también es un acto de encuentro, de conocer con un único vistazo qué corriente, serie o Anime le gusta al que lleva puesta la caracterización. No es un carnaval, aquí se vive y se disfruta del personaje de otro modo. Porque  se parte de la admiración, de ser un fan, alguien que lo hace por amor a lo que representa para él. Es un juego, pero también es algo muy serio, pues es parte de la personalidad de alguien, que sirve para hacerle sentir bien.

Salón del Manga. Cortesía Lorena Riestra.

Salón del Manga. Cortesía Lorena Riestra.

En Alicante este año se batió su propio récord de asistencia. La cola de entrada producía vértigo, casi daba la vuelta al pabellón, hubo tal avalancha de gente que se tuvo que habilitar la zona de acampada para que se oxigenaran un poco los pasillos. Un éxito de los organizadores, pero ahí no acabaría la cosa. Con todo ganado: público contento, eventos a su hora y mucho ambiente, lo tenían todo de cara, nadie les hubiera pedido más , y de hecho no hacía falta que hicieran más los organizadores por los asistentes, pero no fue así. La organización, de forma muy acertada,  abrió las puertas que anexionaban el pabellón del Salón con la feria contigua, que trataba sobre coches antiguos, con el singular nombre de Antiauto. Era gracioso ver a los que habían entrado en el Salón con sus pelucas y trajes paseando entre Ferraris o cerca del coche del Sheriff de algún pueblo americano.

El festival nos estaba dando más de lo que le habíamos pedido, que no era otra cosa que la consagración por estas tierras de un modelo emergente de diversión y entretenimiento.

No sólo sirvió el Salón para conocer las novedades del mercado editorial y videográfico, sino que nos ponía en contacto con el oriente que nos embriaga, con los bonsáis o con el Kárate. Exhibiciones de kárate que nos acercaban a la cultura más milenaria del Japón feudal o que nos emocionaba con las piruetas en papel en forma de origamis.

Siempre nos transporta este tipo de eventos a otras realidades a otras conceptualizaciones de la vida y del arte. Japón, por descontado, es mucho más de Anime o Manga, pero también con ello han conseguido abrirse sinuosamente a un mundo que a veces no los entiende, pero los admira.

https://www.youtube.com/watch?v=EhU9_wheUmI

Javier Caro

‘Madre’, parir por decreto

Madre, de la compañía Savoir Faire, escrita y  dirigida por Mar Casany
Teatro Círculo
C / Guillem de Anglesola, 9. Valencia
Hasta el 25 de mayo

Imaginemos un futuro más o menos próximo en el que cualquier mujer al cumplir los 30 años se ve obligada por decreto de Estado a quedarse embarazada, parir y ser madre. Ese es el forzado destino que le espera a uno de los personajes de la ácida comedia futurista ‘Madre’, que se representa en el Teatro Círculo hasta el 25 de mayo. Una ingeniosa caricatura de un posible futuro marcado por el neoliberalismo radical y los dictados de un Estado sobreprotector, donde la vida por decreto es una locura y no vivirla se castiga  con pena de muerte.

A mitad camino entre el neorrealismo italiano, Blade Runner, 1984 y la gestualidad de la animación manga de Oliver y Benji, la joven compañía valenciana Savoir Faire estrena esta propuesta que analiza desde un humor ágil y descarnado las perspectivas de vida de toda una generación, la que intenta contentarse pensando que los 30 son los nuevos 20 y que, en algún momento, la crisis pasará.

Mar Casany escribe y dirige esta comedia situada en una ciudad de un futuro no muy lejano, donde reina el neoliberalismo radical y el Estado, Madre, organiza la vida de sus ciudadanos imponiendo a cada uno de ellos una misión vital que ha de cumplir por decreto.

Tres personajes, absolutamente dispares, comparten un mísero apartamento cuya casera pasa una vez al mes, a la semana y casi al día a cobrar el alquiler, amparada en las leyes del libre mercado. Con una dieta a base exclusivamente de pollo de cuatro patas (dictada por Madre para acabar con los excedentes de producción transgénica), unas perspectivas laborales con jornadas de 21 horas y una asfixiante opresión que instala el miedo en las calles, un reducto se prepara para la contra-revolución.

La intranquilidad diaria del pequeño piso en el que se centra la acción se altera cuando una de las inquilinas, convencida contra-revolucionaria, recibe una carta del Estado anunciándole cuál es su misión vital: cumplidos los 30 años, Madre ha decidido que, oficialmente, le ha llegado el momento de dedicar su vida a procrear y ser mamá. Entre la miseria y la polución radioactiva, ¿encontrará a un hombre dispuesto y capaz de fecundarla?, ¿podrá el Estado imponerle un súbito instinto maternal?

Interpretada por Laura Bellés, Isaac Gimeno y Begoña Salido, ‘Madre’ es la quinta propuesta de Savoir Faire, compañía que se formó en el teatro universitario y que consiguió tres premios de interpretación y uno al mejor espectáculo por ‘El brindis de B’ en el Festival de Teatro de la Sala Palmireno (UV).

Durante 10 años, sus integrantes siguieron trayectorias separadas. Casany formó una nueva compañía en Madrid y Bellés se integró en Lagartera Teatre y Corral de la Olivera. Gimeno formó parte del elenco de montajes como ‘Construyendo a Verónica’ (finalista en los premios Max) y Salido se centró en la medicina oriental. Ahora, el equipo se ha reunido para poner sobre las tablas ‘Madre’, un montaje al que ha seguido el reciente estreno en Valencia de la pieza de microteatro ‘Dos hermanas’, texto del autor madrileño J.I Tofé que revisita desde el humor la obra de Chéjov ‘Las tres hermanas’.

Tras su muestra como avance en el Sporting Club de Ruzafa, Savoir Faire estrena ‘Madre’ en el Teatro Círculo de Valencia, una propuesta original, llena de ingenio y con una dramaturgia que roza la caricatura para recrear un futuro sospechosamente parecido a nuestro presente, pero pasado de revoluciones.

Escena de 'Madre', de la compañía Savoir Faire. Imagen cortesía de Teatro Círculo.

Escena de ‘Madre’, de la compañía Savoir Faire. Imagen cortesía de Teatro Círculo.

Bel Carrasco