Laura Iniesta, apego a la tierra

Mujer Tierra, de Laura Iniesta
Galería Alba Cabrera
C / Félix Pizcueta, 20. Valencia
Hasta el 31 de marzo, 2015

‘Mujer Tierra’. He ahí el binomio que Laura Iniesta trabaja en su última exposición, así mismo titulada, en la galería Alba Cabrera. Diríase que la artista catalana, dejándose llevar del carácter conflictivo que encierra todo buen texto artístico, utilizara las 21 piezas que integran la muestra para interrogarse acerca de esa conexión entre la mujer y la tierra. Porque haberlas haylas. De hecho, se suele hablar de la madre tierra, en femenino, al igual que del cuerpo femenino como recinto primordial del origen de vida en esa tierra.

Laura Iniesta en la presentación de 'Mujer Tierra'. Cortesía de galería Alba Cabrera.

Laura Iniesta en la presentación de ‘Mujer Tierra’. Cortesía de galería Alba Cabrera.

En este sentido, por si hiciera falta alguna justificación, la obra más reciente de Laura Iniesta transita por esos derroteros. Derroteros, en todo caso, nada extraños para una artista que lleva tiempo interrogándose en su trabajo por esa materia que, en mayor o menor medida, nos conmueve por igual a hombres y mujeres. Materia de la que Shakespeare anunció que estábamos hechos a semejanza de los sueños y, sin duda, de no pocas pesadillas. Se entiende, pues, el interés de Iniesta por explorar esa materia, haciendo tangible en su obra las múltiples contradicciones que nos asolan.

Obra de Laura Iniesta en la exposición 'Mujer Tierra'. Galería Alba Cabrera.

Obra de Laura Iniesta en la exposición ‘Mujer Tierra’. Galería Alba Cabrera.

Las evocaciones a la luna, el sol, la mar y el terreno que pisamos son frecuentes en ‘Mujer Tierra’. Están ahí a modo de fuerzas telúricas cuyo influjo atrae y espanta, ya sea por el sentimiento oceánico de intensa armonía que a veces producen o por su signo contrario: la de remover cierta angustia derivada de su excesiva potencia. Laura Iniesta lo sabe. Sabe que encontrar un equilibrio en medio de ese torbellino de formas, colores y temperaturas que nos envuelven no es tarea fácil. De hecho, una de sus obras, ‘Equilibrio en blanco con la luna’, ya dice a las claras ese esfuerzo por contener el poderoso influjo lunar tras un laborioso esfuerzo creativo.

Como apunta Jesús González Requena, en ‘El texto y el abismo’, un artista es, después de todo, “alguien que necesita desesperadamente crear formas para sobrevivir y eso tiene que ver con que vive muy cerca del caos”. A Laura Iniesta le atraen poderosamente las fuerzas naturales del sol, la luna, los mares y los vastos territorios, como por ejemplo África o la isla griega de Milos. Y atraída por esa fuerza que le conmueve, en tanto se halla rodeada e incluso empapada de todo ello, se mete en su estudio para tratar de contener en su obra lo que previamente le anonada.

Obra de Laura Iniesta en la exposición 'Mujer Tierra'. Galería Alba Cabrera.

Obra de Laura Iniesta en la exposición ‘Mujer Tierra’. Galería Alba Cabrera.

Decimos contener en el doble sentido de dotar de contenido aquello que tan fuertemente le motiva y de contenerlo, esto es, darle un sentido a lo que tiende a desbordarse. Y Laura Iniesta lo logra en su obra equilibrando formas y colores, y propiciando la emergencia de texturas tras las que se adivinan tenues grafismos al modo de restos arqueológicos. Hay ocres, grises, blancos y negros, pero también azules, amarillos y un rojo menos apabullante que en su anterior trabajo mostrado en Alba Cabrera (‘De puño y letra’). Colores que pretenden reflejar, sabiamente dispuestos, la geología de cierta memoria.

‘Mujer Tierra’. He ahí el binomio con el que Laura Iniesta trabaja, interrogándose por su condición femenina asociada a esa tierra y sus elementos naturales. Ninguna biología de por medio. Tan sólo el afán de comprender, disponiendo esa materia de la que están hechos los sueños, las tensiones que nos habitan.

Obra de Laura Iniesta en la exposición 'Mujer Tierra'. Galería Alba Cabrera.

Obra de Laura Iniesta en la exposición ‘Mujer Tierra’. Galería Alba Cabrera.

Salva Torres

¿Qué hay detrás del chocolate?

Después del chocolate, de Ana Vernia
Galeria Cuatro
C / La Nave, 25. Valencia
Hasta noviembre

“Dentro del dulce”, postula Ana Vernia, “hay algo que te adormece”. Lo dice tomando como referencia cinematográfica la película de Claude Chabrol ‘Gracias por el chocolate’. En ella, una perversa Isabelle Huppert se vale del chocolate para introducir una serie de letales somníferos. Ana Vernia se pregunta si no pasará lo mismo en la sociedad de consumo. Se refiere, claro está, al consumismo. No tanto al consumo derivado de la simple supervivencia, sino al más complejo disfrute de objetos e imágenes que parecen colmar nuestro insaciable deseo.

Ana Vernia, al lado de una de sus obras en la exposición 'Después del chocolate' de la Galería Cuatro.

Ana Vernia, al lado de una de sus obras en la exposición ‘Después del chocolate’ de la Galería Cuatro. Fotografía: Mónica Díez.

“Es como un adormecimiento por el excesivo azúcar en la sociedad”. Y Ana Vernia, a juzgar por la obra expuesta en la Galería Cuatro bajo el título de ‘Después del chocolate’, zarandea la mirada del espectador para provocar en él una especie de eléctrica sacudida. Los amables colores, de cuyos amarillos, azules y rosas la artista se nutre por razones varias, contrastan con esas cabezas dentadas que amenazan con devorarlo todo. En el fondo, se trata de revelar esa naturaleza depredadora que, bajo la protectora faz del almibarado consumo, insiste muy a pesar nuestro.

Detalle de una de las obras de Ana Vernia en la exposición 'Después del chocolate' de la Galería Cuatro.

Detalle de una de las obras de Ana Vernia en la exposición ‘Después del chocolate’ de la Galería Cuatro. Foto: Mónica Díez.

La instalación audiovisual que completa la muestra viene a incidir en ello. Ana Vernia la ha titulado, muy oportunamente, valga la redundancia, ‘La oportunidad de las moscas’. ¿De qué oportunidad habla la artista? De la que tienen esas moscas, una vez abierto el bote del que salen en busca del dulce alimento, de “libar como una abeja sin caer como una mosca”, explica de una forma tan metafórica como elocuente. Consumir, pero sin consumirnos. O por decirlo en sus propias palabras: “Saber extraer lo mejor, sin caer del lado del adormecimiento”.

Toda la exposición gira en torno a esa dupla entre lo dulce y lo incisivo. “No hay rosa sin espinas”, recuerda la artista. De manera que el consumismo al que nos enfrenta la obra de Ana Vernia tiene como correlato la “renuncia para ser libres” por la que optaron los místicos. Por eso los osos, peces y moscas de la exposición libran su particular batalla por acomodar los instintos a la naturaleza, que se presenta tan amable como amenazadora.

Dos de las obras de Ana Vernia en la exposición 'Después del chocolate' de la Galería Cuatro.

Dos de las obras de Ana Vernia en la exposición ‘Después del chocolate’ de la Galería Cuatro. Foto: Mónica Díez.

Hay otra referencia cinematográfica en la exposición de Ana Vernia: ‘Ojos negros’, de Nikita Mikhalkov. De nuevo para subrayar las contradictorias apetencias, en este caso del amor, que la artista pone en boca del personaje de Marcello Mastroiani: “Demasiado tímido para ser amado”. El deseo, tan difícil de articular, moviéndose entre la adormecida imagen de uno mismo y la pulsión que te saca de tus casillas. El sonido que envuelve la exposición evoca esa animalidad que, bajo tanta dulzura, punza la mirada del espectador.

Obra de Ana Vernia en la exposición 'Después del chocolate' de la Galería Cuatro.

Obra de Ana Vernia en la exposición ‘Después del chocolate’ de la Galería Cuatro. Foto: Mónica Díez.

‘Después del chocolate’ es una exposición habitada por dulces colores y seres perplejos, diríase que dudando entre permanecer esclavos de ese fondo que los adormece o hacer uso de sus afilados dientes para rasgar tan anestesiada sociedad de consumo. Lo que el chocolate esconde y Ana Vernia muestra es la sensación contradictoria del dulce, que de tanto adormecer incita a mostrar las garras para llegar a sentir algo que no sea puro amodorramiento. Dulce, mas dulce envenenado.

Imagen de la exposición de Ana Vernia en Galería Cuatro.

Imagen de la exposición de Ana Vernia en Galería Cuatro. Foto: Mónica Díez.

Salva Torres