Tarkovski según Tarkovski

#MAKMACine | ‘Andrey Tarkovsky. A Cinema Prayer’
Andréi A. Tarkovski
97′
Rusia, Suecia, Italia, 2019
D’A Film Festival Barcelona | Filmin
10 de mayo de 2020

Cuando la obra artística se gesta y porta consigo una honda necesidad lírica y reflexiva, acudir a la fuente –voz a través de la que el autor expresa sus pensamientos en paralelo y como complemento de su producción– suele constituirse en una tentación no siempre satisfecha por el resultado. Debe admitirse que son escasos los autores de nuestra contemporaneidad que gocen de la agudeza y competencia suficientes para situar su discurso a la altura de la creación vernácula que les ha granjearo celebridad. Sin embargo, el caso que nos ocupa se revela como una de esas imprescindibles excepciones que ratifican el axioma.

A finales de 1985 veía la luz, en Alemania Occidental, ‘Die versiegelte Zeit. Gedanken zur Kunst, Ästhetik und Poetik des Films’, compilación de cavilaciones y dietario personal del cineasta Andréi Tarkovski (1932-1986) –cuya primera edición en castellano sería publicada, en 1991, bajo el título ‘Esculpir en el tiempo. Reflexiones sobre cine’ (y en ulteriores ediciones, sencillamente, ‘Esculpir en el tiempo’)–, en cuya introducción, a modo de propedéutica, asevera que “con este libro (…) no quiero adoctrinar a nadie, a nadie quiero imponer mi punto de vista. Surge por la necesidad de encontrar yo mismo mi camino en la jungla de posibilidades que ofrece este joven y maravilloso arte del cine, (…) algo tiene que ver con la necesidad general de aprehender el mundo, de todos aquellos aspectos, inumerables, que unen a los hombres con la realidad viva”.

Andréi Tarkovski en pleno rodaje. Fotografía cortesía del D’A Film Festival Barcelona y Filmin.

Una colosal herramienta con la que aproximarse al complejo y clarividente cosmos del director soviético, quien exhibe su particular visión en torno de la creación artística y sus fundamentos morales, la espiritualidad en el marco de la existencia, el tiempo y el destino, amén de formular sus predilecciones técnicas relativas al empleo de la imagen cinematográfica, el paisaje sonoro y la música, entre otras y derivadas cuestiones presentes en su manejo del celuloide.

Y al calor y sustento de tales antecentes, su hijo, Andréi A. Tarkovski (encargado del archivo del director en Florencia), edifica con morfología audiovisual la estructura fundamental del pensamiento de su progenitor, en el documental ‘Andrey Tarkovsky. A Cinema Prayer’ (2019) –filme que forma parte de la sección ‘Especials’ del D’A Film Festival Barcelona 2020, cuya presente edición acoge la plataforma Filmin hasta el 10 de mayo–.

Un proyecto, anhelado y perseguido por su vástago durante varios años, instituido con la voluntad de mostrar en pantalla –tras el escrutinio de cientos de horas de grabaciones (muchas de ellas inéditas) e ingente documentación personal– su horizonte de predilecciones mediante el testimonio oral de su progenitor, estructurando el filme –con sugestiva apariencia de found footage– a través de ocho capítulos que siguen fielmente el curso cronológico y semántico de sus películas y, por ende, de su deriva vital. A saber:

Capítulo | Título | Películas

Capítulo 1 | Radiante día (Bright, bright day) | ‘El espejo’ (‘Mirror’) (1975).
Capítulo 2 | El Debut (The Debute) | ‘La apisonadora y el violín’ (‘Steamroller and the Violin’) (1960), ‘La infancia de Iván’ (‘Ivan’s Childhood’) (1962).
Capítulo 3 | La Pasión de Andrey (Andrey’s Passion) | ‘Andréi Rubliov’ (‘Andrey Rublev’) (1966).
Capítulo 4 | De regreso al hogar (Homecoming) | ‘Solaris’ (1972).
Capítulo 5 | A Través del Espejo del Tiempo (Through the Mirror of Time) | ‘El espejo’ (‘Mirror’) (1975).
Capítulo 6 | En el Laberinto de la Zona (Into the Maze of the Zone) | ‘Hamlet rehearsal’ (1976), ‘Stálker’ (1979).
Capítulo 7 | En la fuente de Nostalgia (At the Source of Nostalghia) | ‘Nostalgia’ (‘Nostalghia’) (1983).
Capítulo 8 | Al Borde del Apocalipsis (At the Verge of Apocalypse) | ‘Sacrificio’ (‘Offret’) (1986).

Fotograma de ‘Sacrificio’ (1986). Fotografía cortesía del D’A Film Festival Barcelona y Filmin.

Tarkovski según Tarkovski

Como muestra fehaciente de cuanto decimos a modo de introducción de su universo fílmico, sin duda enriquecido o, cuando menos, en ningún caso por debajo de su singular y excelsa obra cinematográfica, pasamos a transcribir algunas de las hondas reflexiones que el propio cineasta formula en torno a sus películas y, por extensión, acerca de la importancia de la creación en general. Creación que, a su juicio, y con esto arrancamos la serie de pensamientos recogidos en el documental y que rubrican la magnitud de su obra, gira en torno a la importancia del artista en la sociedad actual.

“El papel del artista en la sociedad contemporánea es crucial. Sin artistas no existiría la sociedad, porque son su conciencia. Cuanto menos capaz sea un artista de expresarse, de interactuar con su audiencia, con otra gente, peor para la sociedad. Se vuelve desalmada y en una sociedad así, una persona no puede cumplir con su función, con su propósito en la vida. No importa para nada dónde ocurra: en Rusia, en África o en Suecia, Lo que importa es que con la desaparición del último poeta, la vida pierde todo sentido”.

De esa sociedad desalmada, es decir, sin alma que nos eleve hacia cotas más altas producto de la exigencia creativa, se hace cargo, después, refiriéndose al concepto de espiritualidad que Tarkovski define así: “A lo que me refiero con espiritualidad es, principalmente, a que una persona sea inquisitiva en referencia al llamado ‘sentido de la vida’. Digamos que al menos es un primer paso. Una persona que se hace esa pregunta, ya no bajará de ese nivel, empezará a evolucionar hacia otras preguntas como: ¿por qué existimos? ¿de dónde venimos y adónde vamos? ¿cuál es el propósito de nuestra presencia en este planeta durante los, seamos optimistas, ochenta y pico años que estamos en este mundo?”.

Transitando por esa senda puede suceder que, de forma ya natural, accedamos al alma del arte y del artista que, según Tarkovski, comparece una vez descubierta la espiritualidad que nos habita: “El arte o el artista que no se tome este problema en serio no es tal porque no es realista, porque ignora uno de los problemas más importantes de la humanidad, el que convierte en humano a un humano. Cuando nos referimos a esos problemas aparece el auténtico arte”. Y añade: “Según creo, el sentido de la vida reside en elevar nuestro nivel espiritual a lo largo de nuestra existencia. Solo si conseguimos mejorarla, aunque sea un ápice, con respecto a cuando nacemos, nuestra vida no habrá sido en vano”.

En la obra fílmica de Tarkovski late ese carácter poético que hace de sus películas singulares obras donde la humanidad comparece en toda su vasta complejidad, imposible de reducir al preclaro mensaje ideológico. De ahí que insista en la espiritualidad como aquello que escapa al tópico (que no utópico) horizonte de la más angosta realidad. “Si una sociedad necesita espiritualidad empieza a producir obras de arte y a generar artistas. Si no necesita la espiritualidad, una sociedad se las apañará sin arte, pero crecerá el número de gente infeliz, de gente espiritualmente insatisfecha. Los humanos perderán su objetivo y ya no entenderán el porqué de su existencia”.

Una existencia que, en tanto artista de amplia y honda mirada espeleológica del corazón humano, entiende conformada por los extremos entre los que se debate el individuo. “Los humanos albergamos el mal así como el bien. Y el propósito de nuestra existencia es luchar, sobre todo, contra el mal que habita en nosotros. Por eso se nos otorga el libre albedrío. Podemos luchar contra el mal o podemos dejar que ese mal prevalezca. Solo es responsabilidad nuestra. Lo peor es cuando empezamos a luchar contra el mal no en nuestro interior, sino en el de los demás”.

Y, para concluir, Tarkovski nos advierte del peligro que nos acecha, más allá de las beligerancias entre naciones o de pandemias como la que estamos sufriendo en la actualidad, para centrarse, de nuevo, en la responsabilidad individual, no exenta, sin duda, de las tensiones sociales que zarandean al sujeto en la sociedad que habita. “La civilización podría terminar muy pronto, antes de que caiga la primera bomba nuclear. Sucederá cuando muera el último hombre que crea en el Creador. Una civilización sin espiritualidad, sin fe en la inmortalidad del alma humana, no es más que una manada de animales, ya no es una civilización. Es el fin, el declive”.

Andréi Tarkovski. Fotografía cortesía del D’A Film Festival Barcelona y Filmin.

Salva Torres y Jose Ramón Alarcón

He ahí, en Isabel Bilbao, lo que ‘Somos’

Somos. Siete fotógrafos desentrañando al ser
Mike Steel, Mili Sánchez, Monia Marceta, Amine Oulmakki, Raúl Baldera, Jo García Garrido y Joss Uñac
Galería de arte Isabel Bilbao
Avenida de Ausiàs March, 9-12. Jávea (Alicante)
Inauguración: jueves 24 de marzo, a las 19.00h
Hasta el 20 de abril de 2016

Reunir a varios fotógrafos en una exposición como ‘Somos’ en la galería de arte Isabel Bilbao de Jávea (Alicante) es al mismo tiempo excitante y complejo. A través del visor, el fotógrafo combina una idea artística, la que crea antes de disparar la fotografía escogiendo el enclave, la escena, el motivo, el mensaje, el personaje…

Fotografía de Mili Sánchez. Imagen cortesía de Isabel Bilbao.

Fotografía de Mili Sánchez. Imagen cortesía de Isabel Bilbao.

Todo ello con una circunstancia real, aquello que de hecho está ahí delante y no aparece hasta el momento de encuadrar y capturar, ya sea el movimiento, lo inesperado, la expresión en ese instante o lo que asoma por detrás del motivo…

Fotografía de Raúl Baldera. Imagen cortesía de Isabel Bilbao.

Fotografía de Raúl Baldera. Imagen cortesía de Isabel Bilbao.

Una fotografía de autor revela lo que somos y duplica lo que la cámara atrapa: la existencia por ambos lados. Que es lo que hacen los siete artistas que participan en la muestra precisamente titulada ‘Somos. Siete fotógrafos desentrañando al ser’: Mike Steel, Mili Sánchez, Monia Marceta, Amine Oulmakki, Raúl Baldera, Jo García Garrido y Joss Uñac.

Fotografía de Jo García Garrido. Imagen cortesía de Isabel Bilbao.

Fotografía de Jo García Garrido. Imagen cortesía de Isabel Bilbao.

La acción de fotografiar, en este caso a un semejante que es consciente del «yo», por un lado apresa su esencia, lo que revela su rostro, su gesto, su porte y su entorno junto a la situación y puesta en escena del artista; por el lado opuesto, la cámara captura al fotógrafo, su deseo, su inspiración, su visión y su alma. La cámara es, finalmente, una nasa de pesca con dos entradas.

Fotografía de Monia Marceta. Imagen cortesía de Isabel Bilbao.

Fotografía de Monia Marceta. Imagen cortesía de Isabel Bilbao.

Fotografía de Mike Steel. Imagen cortesía de Isabel Bilbao.

Fotografía de Mike Steel. Imagen cortesía de Isabel Bilbao.

Fotografía de Joss Uñac. Imagen cortesía de Isabel Bilbao.

Fotografía de Joss Uñac. Imagen cortesía de Isabel Bilbao.

Fotografía de Amine Oulmakki. Imagen cortesía de Isabel Bilbao.

Fotografía de Amine Oulmakki. Imagen cortesía de Isabel Bilbao.

Patricia Iranzo: “Me fascina el rostro humano”

Manhattan Portraits, de Patricia Iranzo
Local Project de Manhattan

Pintora de rostros. Fotógrafa de cuerpos desnudos sumergidos en el agua. Por dos diferentes caminos Patricia Iranzo llega al mismo punto. Un lugar donde se revelan los misterios de la mente más allá de la consciencia, una encrucijada en el que realidad y ficción se encuentran, y las imágenes sugieren lo que el ojo no ve. Sobre la base de sus conocimientos en psicoanálisis, sus retratos intentan captar a las personas en su estado más puro, obligándoles en cierta manera a remontarse a su infancia.

Dentro de un par de meses la artista valenciana abandonará su estudio de la calle Cordellers e iniciará un viaje en el tiempo y espacio que no está muy segura dónde la conducirá, ni cuánto durará. Su destino es Manhattan y su objetivo localizar a los últimos descendientes de los indios lenape, aborígenes que poblaban esos parajes antes de la llegada del hombre blanco.

Obra de Patricia Iranzo. Cortesía de la artista.

Obra de Patricia Iranzo. Cortesía de la artista.

Manhattan Portraits es el nombre de este proyecto singular que desarrollará con el apoyo de la Local Project, una galería de Long Island sobre diversos soportes audiovisuales: pinturas, fotografías, vídeos a partir de sus entrevistas y contactos con 20 nativos. Un estudio antropológico a través del arte.

Cómo surgió el interés de Iranzo por una etnia tan lejana e ignota podría ser materia de un relato o de un sueño. Todo empezó en 2003, en Nueva York, donde, gracias a unos amigos que le cedieron un loft pasó una temporada pintando rostros, una serie que llamó Portraits of nobody (Retratos de nadie). “Eran rostros  inventados a los que ponía alma y resultaban muy creíbles”, cuenta. “Con ellos pretendía hace una reflexión sobre la realidad y la construcción de la realidad”.

Tres años después tuvo ocasión de exponer estas obras en Payne Gallery, una sala de arte de la Universidad de Pennsylvania y, ante su sorpresa, muchos visitantes identificaron los retratos como de los indios de Manhattan. “A partir de ahí se despertó mi curiosidad hacia ellos y pensé que sería interesante investigar su pasado y raíces a través de los que todavía viven. Ya he conectado con dos y espero que sobre el terreno pueda localizar a más que estén dispuestos a colaborar. Mi idea es intentar elaborar un árbol genealógico que permita atisbar un mundo desaparecido hace siglos”.

Obra de Patricia Iranzo. Cortesía de la artista.

Obra de Patricia Iranzo. Cortesía de la artista.

Cara a cara con los últimos indios lenape, a Iranzo le espera una singular aventura para la que no tiene fecha de caducidad. “Las cosas auténticas y realmente importantes no tienen esa urgencia a la que estamos habituados”, sentencia.

Iranzo usa el gran formato, dos por dos metros, para plasmar rostros gigantes que cuentan una historia sin palabras y que tienen una vida detrás que el espectador imagina. “Utilizo técnicas mixtas y para mí la prioridad es el color”, comenta. Esa obsesión por las facciones humanas es su marchamo, su marca de fábrica. “Me fascinan las caras porque no hay dos iguales, por la cantidad de información que encierran, sobre todo a través de la mirada. Me inspiran una curiosidad insaciable. A veces paro a alguien por la calle y le pregunto si se dejaría retratar. Es Nueva York todos accedían, pero aquí la gente es más recelosa”.

Fotografía de Patricia Iranzo. Cortesía de la artista.

Fotografía de Patricia Iranzo. Cortesía de la artista.

Bajo el agua

El agua. O mejor el cuerpo humano sumergido en ella. Desnudo y prístino. Resistente y vulnerable. Es otro de los temas sobre los que pivota su trabajo, Underwater Series. “Cuando te metes en el agua ves cosas que no ves fuera”, dice. “Adoptas una perspectiva que lo cambia todo y en el medio líquido tienes la posibilidad de rodear al modelo, incluso de hacer fotos boca abajo”.

Iranzo inició su serie Retratos bajo el agua, en 2011, y cada año la amplia y renueva. “Utilizo cajas de luz, un formato más íntimo y también más cómodo sin las exigencias físicas de las grandes piezas difíciles de manipular. Con este trabajo observo que las mujeres son mucho más desenvueltas que los hombres en el medio acuático. Ellos están más rígidos”.

Fotografía de Patricia Iranzo. Cortesía de la artista.

Fotografía de Patricia Iranzo. Cortesía de la artista.

Trayectoria

Licenciada en Periodismo y estudiante de Bellas Artes, Iranzo profundiza en la psicología mediante sus conocimientos en psicoanálisis y psicología gestalt. A caballo de Valencia y Nueva York, su trayectoria es bastante inusual. Durante un tiempo trabajó en diversos oficios, incluso fue detective privado unos pocos días, aunque siempre dejaba cinco horas para poder dedicarme a lo que me gusta. Gracias al boca oreja sus obras se han vendido en Nueva York, Alemania y un importante coleccionista norteamericano compra muchos de sus cuadros.

Obra de Patricia Iranzo. Cortesía de la artista.

Obra de Patricia Iranzo. Cortesía de la artista.

Bel Carrasco

Made in Martillopis, la vida que hay en ti

Made in Martillopis
Espacio 40
C / Puerto Rico, 40. Valencia
Inauguración: jueves 23 de abril 2015, a las 20.00h

A partir de la pintura acrílica y colores al agua se intenta expresar día a día la vida que nos desborda, nuestras alegrías y desilusiones, sin contenido expreso alguno y de manera no voluntaria, pero sin estridencias. Tampoco se trata de un análisis psicológico de nuestra alma, sino de mostrar aquello que somos mientras andamos, contamos y vivimos expresándolo de una manera instintiva y a la vez automática, en tanto en cuanto nos dejamos llevar hacia terrenos movedizos, a veces insinuando imágenes abstractas, otras cuadriculándolas y las mas, como ya hemos dicho, en el día a día, expresando abstractos inconformistas.

Apreciamos la forma, la figura, jugamos con ellas, pero no nos compensa, como tampoco nos convence lo que vemos, lo que hoy vivimos, en plena solitud ciudadana, sin ideales, sin cultura, tan solo absortos en este sistema privatizado de unos pocos privilegiados de la usura y la avaricia. Buscamos lo que con ella o sin ella, la forma, la idea, la figura en definitiva la cultura, nos pueda sugerir y más aun lo que al final le llegue al espectador, fuera ya de nuestro control. Buscamos despertar inquietudes, no por la forma en sí, sino más bien por la osadía de mostrarlo al mundo.

La pintura, la cultura, el arte en definitiva se insinúa y por ende incita, es inconformista. Ahora bien solo se puede apreciar desde una sensibilidad virgen, pero educada, sin complejos ni ataduras. Paso a paso, la vida tan solo se llega a concretar en alguna de sus vertientes, en el trabajo. Día a día, la vida que hay en ti puede ya no ser tuya y ser en los demás. Todo eso y más, en la exposición de pintura y serigrafía ‘Made in Martillopis’.

Obra de Made in Martillo. Imagen cortesía de Espacio 40.

Obra de la exposición ‘Made in Martillopis’. Imagen cortesía de Espacio 40.

Retratistas de animales

¿Quién rescató a quién?, de Fotopets
Proyecto de la Asociación Nacional de Amigos de los Animales

El objetivo de un buen retratista es captar el alma del retratado a través de su mirada, la expresión del rostro, la actitud e incluso su indumentaria. ¿Y cuándo se trata de animales? Animales que, además han sufrido maltratos, abandono y penalidades hasta ser rescatados por alguna sociedad protectora.

“El truco es paciencia, mucha paciencia”, dice Andrés López uno de los miembros del equipo de Fotopets. “Hay que esperar ese gesto, esa mirada que muestre su carácter. A veces el animal es muy expresivo y en la primera foto lo solucionas, y otras cuesta más. Hay que tener en cuenta que muchos han sido maltratados y les cuesta posar con tranquilidad en un entorno que les resulta extraño, con focos, fondos de tela y varias personas intentando llamar su atención”.

En plena sesión fotográfica. Imagen cortesía de Fotopets, retratistas de animales.

En plena sesión fotográfica. Imagen cortesía de Fotopets, retratistas de animales.

López es el autor de las 65 magníficas imágenes que ilustran  ‘¿Quién rescató a quién?’, proyecto de  la Asociación Nacional de Amigos de los Animales (ANAA), con una dedicatoria de la Reina emérita Doña Sofía, un emotivo relato de Mamen Sánchez, nieta del fundador de la revista ¡Hola!, y las historias de cada animal escritas por Mercedes Alonso.

Creada en 1992, ANAA atiende en la actualidad 300 animales, la mayoría perros y gatos, repartidos entre su centro de adopción y una red de casas de acogida.  A lo largo de 22 años de existencia ha logrado encontrar un hogar a 24.000 mascotas. Cuenta con  124 voluntarios que realizan tareas de atención y cuidado de los animales, seguimiento de los adoptados, eventos, mesas informativas, charlas en colegios, etcétera.

Para la elaboración del libro se fotografiaron más de 70 ejemplares entre perros, gatos, caballos y conejos, aunque finalmente fueron seleccionados 65 por motivos de paginación. “Las fotografías se realizaron en tres sesiones durante tres días, en jornadas maratonianas poniendo a prueba nuestros equipos”, explica López. “Hubo que fotografiar a todos los animales en tiempo récord para cumplir los plazos. La redactora Mercedes Alonso escribió la historia de cada retratado, que aparece junto a su nombre y fotografía.  Ha sido un trabajo duro pero muy satisfactorio”.

En plena sesión fotográfica. Imagen cortesía de Fotopets, retratistas de animales.

En plena sesión fotográfica. Imagen cortesía de Fotopets, retratistas de animales.

El equipo de Fotopets cuenta con una larga experiencia en  fotografiar la naturaleza y vinculación con el mundo de la conservación del medio ambiente. “Estamos muy concienciados con el tema del bienestar de los seres vivos, y crear Fotopets fue una consecuencia lógica de esa preocupación”, dice López. “Queríamos participar de una forma directa en la protección de animales de compañía abandonados. Con nuestras fotografías intentamos que sean más visibles y atractivos de cara a posibles adoptantes. Como espectadores de las campañas de difusión de protectoras y asociaciones, observábamos que las fotos que suelen usar son poco atractivas. Por esto decidimos poner nuestra experiencia y creatividad al servicio de estas asociaciones. Nuestro proyecto #adoptaunperro cuenta con más de 250  fotografiados y muchos han sido adoptados gracias a esas imágenes”.

Pilar del Cañizo, miembro de ANAA, constata que la sensibilidad de la sociedad hacia el respeto a los animales ha mejorado, así como  el número y motivación de las personas que optan por adoptar un animal en vez de comprarlo. Sin embargo, el número de adopciones sigue siendo claramente insuficiente para compensar el número de abandonos. “Sí que ha cambiado el perfil del adoptante”, señala del Cañizo. “Ya no se adopta por un motivo económico, sino por la convicción de que un animal de compañía no se debe comprar. Que es mejor optar por la adopción a la hora de integrar un miembro más en la  familia”.

La mala noticia es que el número de abandonos no ha disminuido sensiblemente en estas dos últimas décadas. “Con la crisis económica se han reducido las adopciones, al no querer las familias asumir nuevos gastos”, añade del Cañizo.

En plena sesión fotográfica. Cortesía de Fotopets, retratistas de animales.

En plena sesión fotográfica. Cortesía de Fotopets, retratistas de animales.

Bel Carrasco

Vicent Marco: miramos, pero ¿vemos?

INvidenteS, de Vicent Marco Puig
Imprevisual Galería
C / Doctor Sumsi, 35. Valencia
Inauguración: viernes 12 de diciembre
Hasta el 26 de enero de 2015

¿Vemos? ¿Qué vemos? Todo el tiempo miramos, pero ¿vemos? Según Aristóteles la vista es el más importante de los cinco sentidos. A través de los ojos captamos la realidad: las formas, las dimensiones, los colores. La mirada es la llave que abre el cofre del mundo. Por ella sabemos de sus insondables misterios, intuimos sus oscuros secretos.

Obra de Vicent Marco en la exposición 'INvidenteS' de Imprevisual Galería. Imagen cortesía de Imprevisual.

Obra de Vicent Marco en la exposición ‘INvidenteS’ de Imprevisual Galería. Imagen cortesía de Imprevisual.

La pintura es el arte de la mirada. Mirar es interrogar. Aunque el cuadro no es la respuesta, el cuadro es la pregunta. ¿Pero cómo saberlo, si ya no miramos? Distraídos con el móvil, paseando por la sala como turistas, ensimismados y ajenos… hemos devenido auténticos invidentes.

La pintura de Vicent Marco es una inquisición sobre la no ­mirada de hoy, sobre nuestra actual invidencia. Pintor cartesiano, disocia en el cuadro lo interno y lo externo, el cuerpo y el alma, el mundo y la mente. Afuera seres extraños y ajenos deambulan abstraídos y perdidos. En su mente solo hay un caos indescifrable. No miran, y si miran ya no pueden interpretar lo que ven. En el mundo del arte perdido, Vicent Marco apuesta por romper los límites tradicionales del cuadro, abrir el espacio a la imaginación y golpear nuestra ceguera con esta inquietante pregunta: ¿Vemos?

Obra de Vicent Marco en la exposición 'INvidenteS' de Imprevisual Galería. Imagen cortesía de Imprevisual.

Obra de Vicent Marco en la exposición ‘INvidenteS’ de Imprevisual Galería. Imagen cortesía de Imprevisual.

Manuel Turégano

“El Imperio romano decayó al cargarse su clase media”

Doctor Zibelius, de Jesús Ferrero
Editorial Algaida
VII Premio Logroño de Novela

¿Cómo reaccionaría un ser humano al despertar dentro de un cuerpo desconocido? ¿Qué interacción se entablaría entre la mente y el músculo de dos personas distintas? ¿Sería posible armonizar dos memorias en una sola alma? Son los inquietantes temas que plantea Jesús Ferrero en su última novela, Doctor Zibelius (Algaida), VII Premio Logroño, que presentó en Valencia. Un homenaje a la literatura fantástica, desde Mary Shelley a Bram Stoker y a la mitología popular de todas las épocas, que conecta con las preocupaciones sobre la salud y la inmortalidad que caracterizan nuestro tiempo.

Alto, pelirrojo,  de penetrantes ojos azules, el doctor Juan Sebastián Zibelius es el enigmático protagonista de la historia, ambientada en la actualidad entre Madrid, El Escorial y Barcelona. Zibelius hereda de su padre dos sustancias prodigiosas, el plasma de la vida y el suero antirrechazo, que le permiten realizar su sueño; fundir dos individuos en uno solo.  La ocasión se presenta cuando llegan a su consulta dos víctimas de un accidente de tráfico. Un escritor arrogante, vicioso y mujeriego, con el cerebro destrozado, y un profesor de instituto cuyo cuerpo ha quedado hecho trizas. De la fusión de ambos y con la ayuda de su colega Marcovi, Zibelius da vida a Claudius, una criatura única a la que intenta guiar en su renacer, pues deberá aprender el difícil arte de amar a las mujeres en el cuerpo de otro hombre.

Jesús Ferrero. Imagen cortesía del autor.

Jesús Ferrero. Fotografía de Susana Alfonso.

“El nombre de Zibelius se inspira en el del compositor Sibelius y el de su colega Marcovi en el inventor de la radio”, dice Ferrero. “Uno tiene resonancias nórdicas y el otro latinas, una combinación equilibrada. Los nombres de los protagonistas son muy importantes y nos hacen pensar mucho a los escritores”.

La novela no pretende ser una crítica ni una parodia de la ciencia. “Estoy a favor de que se investigue con células madre y animales siempre que se sigan protocolos para evitarles sufrimientos. Todavía hay que luchar contra muchas enfermedades y dolencias de todo tipo que padecemos”.

Doctor Zibelius habla sobre todo de la memoria del cuerpo en la que siempre han creído los poetas. “Una memoria elemental adquirida de la experiencia, una especie de memoria automática”, comenta Ferrero. “Se han dado casos muy curiosos entre los trasplantados de corazón, que es un órgano que tiene también neuronas, el ‘pequeño cerebro’ lo llaman. Algunas de esas personas, después de la operación, cambian de personalidad y desarrollan habilidades que antes no poseían. Como dice mi protagonista, los cuerpos de los viciosos tienen mucha memoria”.

Portada de 'Doctor Zibelius', de Jesús Ferrero. Editorial Algaida.

Portada de ‘Doctor Zibelius’, de Jesús Ferrero. Editorial Algaida.

Trayectoria literaria

A partir de 1982, con Bélver Yin, Ferrero ha seguido una impecable trayectoria literaria que incluye 15 novelas, además de varios libros de ensayo y ha cosechado numerosos premios. “Quince novelas parecen muchas, pero las mías son cortas, de unas 200 páginas y en general he escrito menos que algunos de mis contemporáneos que tienen libros de mil páginas. Yo sigo la tradición griega, procuro ser escueto y no torturar al lector”.

A lo largo del tiempo ha evolucionado de forma natural. “Los personajes ganan en profundidad y hay más elementos psicológicos  que antes aparecían flotantes”, indica. “En una carrera larga y peligrosa como la mía hay también momentos sombríos y algunos hitos importantes. Aparte de Bélver Yin, señalaría Opio, El efecto Doppler o Las trece rosas. Lógicamente, no todas las novelas tienen la misma resonancia, pero a veces las que pasan más desapercibidas son las mejores”.

¿A qué cuerpo le gustaría que trasplantaran su cerebro? “Me conformaría con uno normalito”, responde el escritor con humor. “A ser posible que tuviera buena salud”. En cuanto a su manía de ir tocado con sombrero aclara: “No es por esnobismo ni coquetería. Cuando uno lleva la cabeza rapada siente mucho más el calor y el frío”. Después de pasar por varias editoriales, algunas ya desaparecidas, confiesa que se encuentra más a gusto en las pequeñas de carácter literario y ambiente familiar como Algaida.

Escribir es un placer, pero también tiene algo de heroico por lo difícil que resulta hoy día subsistir de la literatura. Lo que más le irrita e inquieta del panorama que ofrece la realidad lo tiene muy claro. “El desmoronamiento del Estado de Bienestar y la pérdida de influencia de la clase media, que es la que amortigua las tensiones, paga  más impuestos y consume más cultura. La decadencia del Imperio romano empezó, precisamente, cuando se cargaron a sus clases medias”, concluye.

Jesús Ferrero. Imagen cortesía del autor.

Jesús Ferrero. Fotografía de Susana Alfonso.

Bel Carrasco