La subcultura alemana de los ’80

‘Geniale Dilletanten’
Haus der Kunst
Prinzregentenstraße 1. Munich
Hasta el 11 de octubre de 2015

‘Geniale Dilletanten’ (dilletantes geniales), el título deliberadamente mal escrito de un concierto celebrado en el ‘Tempodrom’ de Berlín en 1981, se ha convertido en un sinónimo de una breve época de agitación artística en Alemania. La intensa actividad cultural de este periodo se desarrolló sobre todo en y alrededor de las escuelas de arte y estuvo marcada por la experimentación con géneros trasversales y por el uso de nuevos equipamientos electrónicos; la artesanía musical fue despreciado con frecuencia. La aparición de nuevos sellos discográficos, revistas, galerías y discotecas o clubs, así como la gran cantidad de producción independiente de discos, casetes y conciertos, ilustran el crecimiento de la auto-organización y el espíritu del ‘do-it-yourself’ (hacerlo tu mismo) de este período. A través de adaptar el alemán en vez del inglés como idioma de letras, canciones y nombres de los grupos, los protagonistas de este movimiento nuevo se diferencian del ‘mainstream’, de la corriente principal y tradicional, dando crédito a la afirmación del movimiento para representar un nuevo cambio radical. El protesta y la provocación también llevaron la escena artistica alternativa de Alemania a reconocimiento internacional antes de que se agotó en el mercantilismo como ‘Neue Deutsche Welle’ (Nueva Ola Alemana). La amplia gama de la subcultura se ilustra en la exposición a través de obras de cine, el arte, diseño, moda y siete bandas.

FM Einheit. Concierto de 'Einstürzende Neubauten', Bochum, 1982. Fotografóa de Wolfgang Burat.

FM Einheit. Concierto de ‘Einstürzende Neubauten’, Bochum, 1982. Fotografóa de Wolfgang Burat.

Las bandas perfiladas en la exposición incluyen ‘Einstürzende Neubauten’, un proyecto que exploró los límites entre la música y el ruido con instrumentos hechos de chatarra y objetos de uso cotidiano; ‘Die Tödliche Doris’, que experimentó con diversas formas artísticas como música, cine, fotografía, el arte objeto y con la pintura; ‘Der Plan’, que surgió de una galería de arte y actuó en trajes surrealistas, cantando letras irónicos y sarcásticos; y el grupo ‘Freiwillige Selbstkontrolle (FSK)’, fundado por colaboradores de la revista underground ‘Mode & Verzweiflung’, que en particular se centró en los momentos de disparidad cultural y rechazó la idea de autenticidad. Uno de los lemas más conocidos de FSK fue ‘Heute Disco, morgen Umsturz, übermorgen Landpartie. Dies nennen wir Freiwillige Selbstkontrolle’ (‘Disco hoy, la revolución mañana, el día despues de mañana una excursión campestre. Esto es lo que llamamos autocontrol voluntario’) (1980). También se incluye en la exposición la banda ‘Palais Schaumburg’, cuya música ganó su carácter particular de la combinación de sintetizadores y dispositivos de muestreo acompañados de trompeta y voces extrañas y atonales.

'Geniale Dilletanten'. Subcultura de los años 80, vista de la sala de exposición en 'Haus der Kunst', 2015. Fotografía de Wilfried Petzi.

‘Geniale Dilletanten’. Subcultura de los años 80, vista de la sala de exposición en ‘Haus der Kunst’, 2015. Fotografía de Wilfried Petzi.

Además, en desafío a las circunstancias difíciles, varios artistas y músicos del este de Berlín estaban comprometidos en el proyecto de banda vanguardista ‘Ornament und Verbrechen’, que fue influenciado por el jazz, el industrial y la música electrónica. Por último, el dúo ‘Deutsch Amerikanische Freundschaft (DAF)’ combinó textos provocativos con tambores duros, junto con sonidos de sintetizador y un espectáculo en el escenario atrapado entre frenesí extático y tumulto.

La exposición presenta a los protagonistas y lugares del ambiente artístico en diferentes ciudades alemanas y ofrece información sobre una amplia variedad de redes, así como explorar los desarrollos simultáneos del arte, del cine, de la moda y del diseño. Los miembros del movimiento se reunieron en clubs y escenarios como el ‘Ratinger Hof’ (Dusseldorf), la tienda de discos ‘Rip Off’ (Hamburgo), ‘Kumpelnest’, ‘SO36’ y ‘Risiko’ (Berlín) o en la peluquería ‘Penny Lane’ (Colonia) para tocar y escuchar música, beber y bailar, o desarrollar nuevas ideas. Sus actividades artisticas, incluso los conciertos clandestinos se documentaron a través de películas de Super 8. Al mismo tiempo artistas como Rainer Fetting, Salomé, Markus Oehlen y Jörg Immendorff expresaron mediante sus pinturas la estrecha relcación entre el arte musical y pictórico. Estas pinturas se encajan en la selección de las obras junto con las muestras de audio, revistas y vallas publicitarias.

Martin Kippenberger, Bitte nicht nach Hause schicken (Por favor, no mandar a casa), óleo sobre lienzo, 120 x 100 cm, 1983. Colección privada, Cortesía de Martin Kippenberger, Galeria Gisela Capitain, Colonia.

Martin Kippenberger, Bitte nicht nach Hause schicken (Por favor, no mandar a casa), óleo sobre lienzo, 120 x 100 cm, 1983. Colección privada, Cortesía de Martin Kippenberger, Galeria Gisela Capitain, Colonia.

La incorporación de una película de típo entrevista producida especialmente para la exposición, con una amplia variedad de material fotográfico y de video, muestras de audio, revistas, carteles y otros artefactos documenta la escena. Esta presentación hasta ahora es la más completa de la subcultura de Alemania en la década de 1980. También estará acompañado por un programa de actividades que incluye conciertos y simposios de gran alcance. Las películas que se exhiben en la exposición son de Yana Yo, Helge Leiberg, Brigitte Bühler & Dieter Hormel, Norbert Meissner, Christoph Doering, Ramona Welsh, Reinhard Bock, y Knut Hoffmeister.
‘Geniale Dilletanten’ esta concebido como una exposición itinerante del Goethe-Institut y se ha ampliado considerablemente para su presentación en ‘Haus der Kunst’. La exposición ha sido comisariada por Mathilde Weh, subdirectora del departamento de artes visuales del Goethe-Institut.

'Geniale Dilletanten'. Subcultura de los años 80, vista de la sala de exposición en 'Haus der Kunst', 2015. Fotografía de Wilfried Petzi.

‘Geniale Dilletanten’. Subcultura de los años 80, vista de la sala de exposición en ‘Haus der Kunst’, 2015. Fotografía de Wilfried Petzi.

Vicente Chambó, Premio Nacional del Libro 2012

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, de Vicente Chambó

Ilustraciones de Carlos Domingo

Premio Nacional 2012 al Libro Mejor Editado

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, de Vicente Chambó. Ilustraciones Carlos Domingo

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, de Vicente Chambó. Ilustraciones Carlos Domingo

Vicente Chambó, Premio Nacional al Libro Mejor Editado en 2012, dentro de la categoría Bibliofilia, cuida hasta el último detalle cada uno de los proyectos editoriales en los que se embarca a lomos de su propia editorial: El Caballero de la Blanca Luna. Para él, un libro es un tesoro que hay que cuidar como se cuidan los hijos, a base de tiempo, dedicación y un mimo a la altura de su paciente espera. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha valorado todas esas cualidades, y muchas otras, para concederle un premio que logra por segunda vez en apenas cinco años, tras sus Fábulas Literarias de Iriarte en 2008.

En esta ocasión, el Premio Nacional lo ha obtenido por Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, con ilustraciones de Carlos Domingo y editado por El Caballero de la Blanca Luna, fundada y dirigida por el propio Chambó. Dos ediciones venales de 464 páginas, en las que el editor, comisario de exposiciones, miembro de la Asociación Valenciana de Críticos de Arte (AVCA), escultor y fotógrafo, recoge el imaginario tibetano en forma de leyendas que él ha ido recopilando con la calma del amanuense que impregna en cierto modo el espíritu del libro.

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, de Vicente Chambó

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, de Vicente Chambó. Ilustraciones de Carlos Domingo

Incluso se permite la licencia poética de escribir el prólogo de las Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, adoptando la personalidad de una mujer, para narrar en primera persona la historia de sus protagonistas. Una historia que transcurre en el Tíbet de principios del siglo XX, hasta la huida del Dalai Lama en 1959. Las ilustraciones de Carlos Domingo ayudan a recrear la desbordante imaginación recogida en esas leyendas de tradición oral. Vicente Chambó contribuye, de esta manera, no sólo a la divulgación de un tesoro literario que puede llegar a perderse, sino a la concepción del libro mismo como tesoro.

Para lograrlo, Chambó no duda en emplear todas las técnicas y herramientas que mejor convienen a la transmisión de semejante obra literaria: desde la tipografía móvil a la serigrafía, pasando por el offset, el gofrado, el perforado a mano o el troquelado. El resultado no puede ser más brillante: dos ediciones venales, una de 100 ejemplares numerados en el interior de cajas especiales de madera, con ocho serigrafías originales numeradas y firmadas, más siete sellos de fantasía, junto a una segunda edición de 225 ejemplares sin numerar. Y no contento con ello, Chambó riza el rizo de la edición utilizando una imprenta fabricada en Alemania del Este, antes de la caída del muro de Berlín.

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, con su caja de manera, de Vicente Chambó

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, con su caja de manera, de Vicente Chambó

Los proyectos editoriales de Vicente Chambó son así: primero, una buena historia que contar, que transmitir, que hacer perdurable; luego, unas técnicas y herramientas que permitan poner en entredicho la obsolescencia de las máquinas en la trituradora de la sociedad del consumo, y, como consecuencia de todo ello, el libro no ya como simple producto sino tesoro en sí mismo. Un total de 29 narraciones, entre las 9 fábulas, los 11 cuentos tradicionales, y los 9 cuentos maravillosos, que destila ese espíritu laborioso, divulgativo y entrañable que atesora Chambó, y al que Carlos Domingo da lustre con su brillante obra en sanguina. Sus imágenes, algunas queriendo superar las dimensiones del propio libro, dejan huella indeleble en ese mismo espíritu de transmisión de ciertos valores cercanos a la preservación del entorno social y cultural que la nerviosidad moderna pone en serio peligro.

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha tenido, visto lo visto, sobradas razones para otorgar el Premio Nacional al Libro Mejor Editado en 2012, en su apartado Bibliofilia, a estas Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, que El Caballero de la Blanca Luna ha gestado en compañía de Carlos Domingo. Fábulas y cuentos que, teniendo por origen las leyendas tibetanas, poseen el carácter universal de los grandes tesoros.

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, de Vicente Chambó. Ilustraciones de Carlos Domingo

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, de Vicente Chambó. Ilustraciones de Carlos Domingo

Salva Torres