Marta Beltrán y la mujer en el cine de Kaurismäki

III edición del Premio de Dibujo DKV-MAKMA (2017)
Proyecto ganador: La vendedora de fósforos
Artista: Marta Beltrán Ferrer (Granada, 1977)
Sala Alta del MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Del 14 de diciembre de 2017 al 14 de enero de 2018

La convocatoria del premio de dibujo organizado por DKV seguros y MAKMA, revista de artes visuales y cultura contemporánea, reconoce el mejor proyecto de dibujo contemporáneo en relación a cuentos o relatos. La convocatoria se erige como un referente para aproximar el arte contemporáneo al público en general y para poder ser la primera experiencia expositiva incluso para visitar en familia.

Aunque el título ‘La vendedora de fósforos’ toma nombre del cuento de Hans Christian Andersen publicado en 1845, Marta Beltrán se inspira inicialmente en Iris (Kati Outinen), personaje inexcusable de la película de Aki Kaurismäki ‘La chica de la fábrica de cerillas’ (1990) para confeccionar el presente proyecto de dibujo.

Marta Beltrán durante el montaje de la exposición. Fotografía de Vicente Chambó.

Marta Beltrán durante el montaje de la exposición. Fotografía de Vicente Chambó.

En el proceso de elaboración está presente el sentimiento de compasión que despiertan los dos personajes: la pequeña cerillera en el cuento e Iris en el citado film, respectivamente, que a pesar de tener una personalidad y un final tan diferentes, mantienen cierto paralelismo en muchos aspectos, tales como la necesidad, la humildad social y la deshumanización del entorno en el que subsisten.

“Quiero creer que la humanidad puede enderezar su rumbo a pesar de que hasta los perros tienen más bondad que nosotros” (Aki Kaurismäki)

El sentimiento de desamparo que avivan los citados personajes, es comparable a la exaltación de valores y sentimientos más profundos de los cuentos de tradición oral, como la bondad, la amistad, la lealtad, la compasión o la gratitud, pero también la envidia y la maldad. Sentimientos presentes en las películas rodadas por Kaurismäki y, en particular, durante las décadas de los años 80 y 90 del siglo pasado. Años en los que se estrenaron títulos como ‘Sombras en el Paraíso’, ‘Ariel’, ‘Nubes pasajeras’, ‘La vida de Bohemia’, ‘Contraté a un asesino a sueldo’ o ‘Hamlet va de viaje de negocios’, títulos concretos de entre los que Marta Beltrán construye su personal visión a través del dibujo como arte definitivo en este proyecto.

En todos estos títulos, destacan personajes masculinos que también afloran todo tipo de sentimientos de humanidad, piedad o ternura, pero Marta Beltrán se centra en la soledad de los personajes femeninos y en las diferentes maneras con las que superan las dificultades en ese entorno de la clase humilde del norte de Europa tan bien plasmado por Kaurismäki.

Marta Beltrán junto a una de sus obras. Fotografía de Vicente Chambó.

Marta Beltrán junto a una de sus obras. Fotografía de Vicente Chambó.

Los dibujos de la exposición representan algunas de las secuencias y personajes de las referidas películas con los que Marta elabora un discurso propio, instantes en los que la escena en concreto adquiere la categoría de clave para el ojo de la artista, que ve en la representación femenina, una fuente de expresión de contenidos y emociones inconscientes.

El resultado es un relato múltiple que no pierde la relación con la historia del cuento de Andersen, a través de ese hilo conductor común ya referido anteriormente: la humildad del estrato social del que proceden los personajes femeninos, la dificultad, y la diversidad de opciones y caminos para salir adelante. La concordancia entre dichos personajes y una persona de carne y hueso, cuya vocación pase por realizarse como artista en la actualidad, en una sociedad como la que habitamos, está vista para sentencia.

El premio de dibujo DKV-MAKMA está integrado en el programa de arte Arteria DKV, a través del cual DKV Seguros promueve diferentes acciones dirigidas a fomentar la creación artística, como una vía de comunicación y expresión, motor de salud y forma de potenciar el desarrollo personal.

El programa Arteria DKV incluye también el fondo de obras de la Colección DKV, que cuenta con cerca de 550 piezas realizadas por 225 artistas españoles, el concurso ‘Fresh Art’ dirigido a estudiantes pre-universitarios, y la cátedra de empresa ‘DKV Arte y Salud’ en colaboración con la Facultad de Bellas Artes de la Universitat Politécnica de Valencia (UPV) que contribuye a la formación y difusión de nuevos artistas.

Marta Beltrán. Fotografía de Vicente Chambó.

Marta Beltrán. Fotografía de Vicente Chambó.

Iris o la venganza de Madame Bovary

La chica de la fábrica de cerillas, de Aki Kaurismäki
Con motivo de la exposición ‘La vendedora de fósforos’, de Marta Beltrán, ganadora del III Premio de Dibujo DKV-MAKMA
Proyección de la película y posterior charla coloquio con José Ramón Alarcón, Marta Beltrán, Begoña Siles y Salva Torres
Aula Magna del MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Viernes 15 de diciembre de 2017, a las 19.00h

La película ‘La chica de la fábrica de fósforos’, de Aki Kaurismäki (1990), es el principal relato inspirador del trabajo artístico titulado ‘La vendedora de fósforos’ de la autora Marta Beltrán, ganadora de la III edición del premio de dibujo DKV-Makma.

‘La chica de la fábrica de fósforos’, ‘Sombras en el paraíso’ (1986) y Ariel (1988) componen la trilogía del proletariado. Una trilogía que junto a otras obras dirigidas por este director en las décadas de los 80 y 90, como ‘Hamlet va de negocios’ (1987) ‘Contraté un asesino a sueldo’ (1990) o ‘Juha’ (1998), han sido referencia para la creación de la obra de Marta Beltrán.

El universo cinematográfico de Aki Kaurismäki está atravesado por “el sol negro de la melancolía” del poema ‘El desdichado’, del poeta Gérard de Nerval.

Fotograma de 'La chica de la fábrica de cerillas', de Aki Kaurismäki.

Fotograma de ‘La chica de la fábrica de cerillas’, de Aki Kaurismäki.

Una melancolía que, como señala Julia Kristeva en “Sol negro. Depresión y melancolía”, habla “de un abismo de tristeza, de un dolor incomunicable que nos absorbe a veces, y a menudo duramente, hasta hacernos perder el gusto por cualquier palabra, cualquier acto, inclusive, el gusto por la vida”. Y ese afecto melancólico no sólo parece consumir a los personajes de las historias de Kaurismäki, hasta hacerles perder ese sentido de la vida, sino que su bilis negra se extiende como una densa pátina por todos los elementos que configuran su estética cinematográfica.

Una estética abrumada por la acedía, por la herrumbre, por el hastío, por la desolación que enfatiza la vida cargada de penas solitarias, de tragos amargos, de autómatas rutinas, de silencios vacíos y de palabras incoloras de los protagonistas.

El relato de ‘La chica de la fábrica de fósforos’ está atravesado por ese sentir melancólico. Iris, la protagonista, la chica de la fábrica de fósforos, arrastra la vida con esa aflicción melancólica. Una tristeza desencantada que marca el ritmo automático y mecánico de su hacer diario, sus inertes silencios y sus desidiosas palabras.

Fotograma de 'La chica de la fábrica de cerillas', de Aki Kaurismäki.

Fotograma de ‘La chica de la fábrica de cerillas’, de Aki Kaurismäki.

Una melancolía que sólo se evapora con la lectura de las novelas románticas de Sergeanne Golon y Sara Orwing. Y, probablemente, al igual que Emma, la protagonista de ‘Madame Bovary’, de Gustave Flaubert, encuentra en esas novelas la felicidad  anhelada. Una felicidad sujetada a palabras como amor, pasión…. Una dicha ansiada que espera hallar abrazada a un hombre, al compás de la música. Pero a Iris, como a Madame Bovary, el hombre, ilusión de su felicidad y al cual entrega todo su amor, la repudia: una  primera vez con palabras vejatorias, durante una supuesta cena romántica en un restaurante (“si te crees que hay algo entre nosotros estás equivocada. Nada me emociona tan poco como tu afecto”), y una segunda, entregándole un cheque con dinero para que se deshaga del hijo que esperan.

Palabras y acciones humillantes que hieren el corazón de Iris al sentirse ultrajada en su orgullo y decepcionada en sus esperanzas amorosas. Una decepción que proviene, como muy bien enuncia la letra del tercer y último tango del film, de las vanas fantasías en que se han convertido todos sus maravillosos sueños. Maravillosos sueños diurnos de amor romántico que la evadían y, a la vez, velaban la fría, gélida y cruel realidad.

Fotograma de 'La chica de la fábrica de cerillas', de Aki Kaurismäki.

Fotograma de ‘La chica de la fábrica de cerillas’, de Aki Kaurismäki.

Así, Iris, abatida por su fracaso sentimental, parece destinada a abismarse en el odio y la venganza. Sentimientos que recorren y corroen también a Madame Bovary: “Al malestar pos su fracaso se unía la indignación en su pudor. Le parecía que la providencia se encarnizaba en sus acosos contra ella y, fortificando su orgullo, nunca en su vida se había tenido en tanto, ni había sentido tanto desprecio por los demás. Un sentimiento como belicoso la transfiguraba. Le hubiera gustado liarse a puñetazos con los hombres, escupirles a la cara, machacarlos. Y según continuaba andando a toda prisa, pálida, temblando, rabiosa, escudriñando el horizonte vacío a través de las lágrimas que llenaban sus ojos, era como si se deleitara en aquel odio que le estaba sofocando”.

Ambas heroínas, Iris y Madame Bovary, tras sus humillantes y dolorosas experiencias amorosas se ven ahogadas en el odio. Un odio que ni la hija de Madame Bovary, Berthe, ni el futuro hijo de Iris, pueden acallar.

Un odio melancólico que aplasta todo sentido, toda fe, tal y como el tango del film de Kaurismäski canta y el encuadre en primer plano muestra: “La flor frágil del amor se ha marchitado y el hielo ha aniquilado mi fe”.

Fotograma de 'La chica de la fábrica de cerillas', de Aki Kaurismäki.

Fotograma de ‘La chica de la fábrica de cerillas’, de Aki Kaurismäki.

Derrotadas por la desesperanza, ambos personajes se abocan hacia la pulsión de muerte: suicidio -autodestrucción- y venganza -la destrucción de los otros-. Madame Bovary se envenena con arsénico; Iris envenena a los otros con matarratas.

Dos respuestas diferentes ante la desesperanza: el personaje de Flaubert se siente culpable y arrepentida, aunque ya es tarde para la dicha, de ahí su autodestrucción. “Que no se culpe a nadie…Ella pensaba que por fin iba a poner punto final a todas las traiciones, las vilezas y las apetencias sin cuento que habían labrado su perdición”.

El personaje de Kaurismäki no siente arrepentimiento ni culpabilidad: los otros son los culpables. Y será,  otra vez,  la letra del tango del relato fílmico quien cante el sentir de la  heroína: “¿Cómo has podido convertir todos mis maravillosos sueños en vanas fantasías?”

Fotograma de 'La chica de la fábrica de cerillas', de Aki Kaurismäki.

Fotograma de ‘La chica de la fábrica de cerillas’, de Aki Kaurismäki.

Begoña Siles

Marta Beltrán gana la III Edición DKV MAKMA

III Edición del Premio Nacional de Dibujo DKV MAKMA
Valencia, julio de 2017

Marta Beltrán Ferrer (Granada, 1977) gana la tercera edición del Premio Nacional de Dibujo organizado por DKV seguros y MAKMA, revista de artes visuales y cultura contemporánea.

El certamen, cuya dotación económica ha aumentado respecto a las anteriores ediciones de 3.000 a 5.000 €, culminará con una exposición de la artista que se celebrará durante los días comprendidos entre el 14 de diciembre de 2017 y el 14 de enero de 2018 en el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad, MuVIM.

Marta Beltrán en su estudio. Fotografía: Marta Dávila

Marta Beltrán en su estudio. Fotografía: Marta Dávila.

Las bases de la III edición del premio de dibujo DKV-MAKMA premian el mejor proyecto de dibujo contemporáneo en relación a relatos o cuentos. La convocatoria se erige con vocación de sumar hacia el territorio artístico y es un referente para aproximar el arte contemporáneo al público en general y para poder ser una primera experiencia expositiva a descubrir en familia.

El trabajo presentado por Marta Beltrán, bajo el título La vendedora de fósforos, consiste en la construcción de un relato idéntico a otro, a través de un proceso de dibujo expandido, que, a su vez, deviene transformado en esta operación de mímesis. La narrativa original de la que parte es la producción fílmica La chica de la fábrica de cerillas, de Aki Kaurismaki (1990), la cual estaría cruzada, además, con otras ficciones pertenecientes a la filmografía de este autor dentro del período de los años 80 y 90, y que retratan el esfuerzo por sobrevivir de la clase trabajadora del norte de Europa durante ese período, resultando así una suerte de relato múltiple. La propuesta pretende, en última instancia, la alteración de este imaginario concreto, de forma que adquiera un carácter atemporal y pueda ser vehículo, en cierta medida, de la propia realidad presente y contextual.

"La vendedora de Fósforos". Marta Beltrán.

“La vendedora de fósforos”. Marta Beltrán.

Para Marta Beltrán, La vendedora de fósforos, por medio de este ejercicio reflejo, que no evita, sin embargo, la distorsión, tanto a nivel visual como de contenido, plantea una representación de la soledad de este personaje femenino y sus avatares, en su lucha por trascender las limitaciones de la realidad material que le ha sido dada. Extrayendo una serie de escenas en las que lo cotidiano adquiere la categoría de momento clave, se plantea la confección de un nuevo catálogo donde la figura femenina es protagonista del universo privado, y gracias a la trasposición de lenguajes que lleva a cabo el dibujo, otorga a estos instantes, en ocasiones, un sentido metafísico.

Dicho catálogo se estructura en cuatro colecciones: la figura de la mujer dentro del espacio interior; la figura de la mujer en compañía del otro; el bodegón o los objetos como elementos con los que estos personajes entran en contacto; y la imagen evasiva o el paisaje como salida dentro de ese espacio interior, ya sea un cuadro, un tapiz o el escenario de un concierto.

pezEn la redacción de su proyecto, la artista destaca la referencia evidente de La vendedora de fósforos, en el cuento de H.C. Andersen (1845), así como otras alusiones: el trasunto de la película Mouchette de Bresson (1967), y la novela originaria en la que está basada la película, Nueva Historia de Mouchette, de G. Bernanos (1937). Con todo ello refuerza el tema planteado: la exposición de la figura de la mujer como víctima y heroína de unas condiciones sociales que la colocan al límite y la pregunta sobre una salida que no devenga en una resolución destructiva, ni de ella misma ni de los personajes y el entorno que la rodea. Dentro de este planteamiento, es la imaginación la que ofrece una salida, no sólo como huida sino como lugar de encuentro y reconstrucción de uno mismo.

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En cuanto a la presentación y resolución técnica del proyecto, la artista propone principalmente dibujo expandido, tinta china, e incluso collage para animar la gama cromática de la inseparable escala de grises con el dibujo. Todo ello, en combinación con alguna sorpresa didáctica que se desvelará en fechas próximas a la exposición a celebrar en el MuVIM.

El jurado, formado por Inmaculada Corcho, directora del Museo ABC; Óscar Alonso Molina, crítico de arte y comisario; Antonio Alcaraz, director del Departamento de Dibujo de la Facultad de BBAA San Carlos; Alicia Ventura, comisaria y asesora de la Colección DKV; Juan B. Peiró, crítico de arte y asesor de la colección DKV, y Vicente Chambó, editor, crítico de arte y co-fundador de Makma, ha decidido conceder además dos menciones de honor (que un año más, no estaban previstas en las bases de la convocatoria) a Manu Blázquez Palacios, por Abundante. Altamente abundante. Compuesto; y a Laura F. Gibellini, por De donde vienen los colores, debido a la excelente calidad de los proyectos finalistas.

Ejemplo del proyecto de Manu Blázquez, mención especial del Jurado.

Ejemplo del proyecto de Manu Blázquez, mención especial del Jurado.

Ejemplo de imagen presentada en el proyecto de Laura F. Gibellini, mención especial del Jurado.

Ejemplo de imagen presentada en el proyecto de Laura F. Gibellini, mención especial del Jurado.

Arte y literatura en el cine al aire libre

Cine d’Estiu: 14 películas sobre arte y literatura

Claustro Gótico del Centro del Carmen

C / Museo, 2. Valencia

Viernes y sábados de julio y agosto: 22.00 horas

Empezó el IVAC de la Generalitat Valenciana con su Filmoteca d’Estiu. Luego fue la Universitat de València quien siguió el veraniego rastro cinematográfico con su ciclo de películas en el Claustro de La Nau. Y, desde hace dos años, el Centro del Carmen del Consorcio de Museos hace lo propio en su Claustro Gótico. El cine a la luz de la luna, ahora que aquel primer Viaje a la luna de Georges Méliès revive en las pantallas con La invención de Hugo, brilla con fuerza en Valencia durante los meses de verano. Una muestra del tirón que tiene el cine y, por ende, la cultura entre un público ávido de buenos relatos y cansado de malas historias protagonizadas por mediocres personajes de la política y la banca.  Mediocres, pero, eso sí, altamente peligrosos por los efectos letales de sus torpes propuestas.

Fotograma de Blade Runner, de Ridley Scott. Cine d'Estiu del Centro del Carmen.

Fotograma de Blade Runner, de Ridley Scott. Cine d’Estiu del Centro del Carmen.

El Claustro Gótico del Centro del Carmen acoge hasta 14 películas relacionadas con el arte y la literatura, que se proyectarán los viernes y sábados de julio (desde el pasado día 19) y agosto. Películas dedicadas a Klimt, Rembrandt, Dalí, Gauguin o Antonio López, mediante las cuales se pueden rastrear los diversos caminos que adopta el talento, así como las dificultades que encuentran los dispuestos a encender con su arte la vida cotidiana. Y, en el terreno de la literatura, películas basadas en novelas de autores tan insignes como Cervantes, Shakespeare, Bram Stoker, Philip K. Dick o Blasco Ibáñez. A Rafael Gil y Vicente Escrivá se les rinde tributo en el centenario de su nacimiento. Y el director finlandés Aki Kaurismäki remata el cartel con dos películas: Juha (mal encuadrada en el bloque de arte) y Hamlet vuelve a los negocios.

Fotograma de El artista y la modelo, de Fernando Trueba. Cine d'Estiu del Centre del Carme

Fotograma de El artista y la modelo, de Fernando Trueba. Cine d’Estiu del Centre del Carme

Con Klimt, de Raoul Ruiz, y Blade Runner, de Ridley Scott, basada en la excelente novela de Philip K. Dick Sueñan los androides con ovejas eléctricas, arrancó el Cine d’Estiu la pasada semana. Le seguirán las películas: El artista y la modelo, de Fernando Trueba; Drácula, de Francis Ford Coppola, según la novela de Bram Stoker; Rembrandt, de Alexander Korda; Don Quijote, de Rafael Gil; Dalí, de Antoni Ribas; Mare Nostrum, de Rafael Gil, basada en la novela de Blasco Ibáñez; Soberbia, de Albert Lewin, sobre la vida de Gauguin; La Guerra de Dios, Rafael Gil; El sol del membrillo, de Víctor Erice, siguiendo el lento trabajo creativo de Antonio López; La lozana andaluza, de Vicente Escrivá, y referencia escrita de Francisco Delicado, autor inmediatamente posterior al Fernando Rojas de La Celestina. Y, por último, las mencionadas películas de Kaurismäki, en colaboración con el Consulado de Finlandia en Valencia y el Instituto Iberoamericano de Finlandia.

Imagen de Juha, de Aki Kaurismäki. Cine d'Estiu del Centre del Carme

Imagen de Juha, de Aki Kaurismäki. Cine d’Estiu del Centre del Carme

El arte que las películas programadas reflejan nos devuelven la visión del ser humano entregado a la pasión creativa. Pasión en ocasiones autodestructiva, pero siempre conmovedora en tanto amplía los límites de la existencia, ahora un tanto degradada de tanto poner el acento en la corrupción y la vileza humana. No es que los grandes artistas retratados en las películas fueran o sean unos santos, pero sin duda nos permitían acercarnos a lo mejor y a lo peor del hombre desde la cumbre de su creatividad y no desde la llana superficie de la mediocridad reinante.

Imagen de Drácula, de Francis Ford Coppola. Cine d'Estiu del Centre del Carme

Imagen de Drácula, de Francis Ford Coppola. Cine d’Estiu del Centre del Carme

El proceso creativo comparece en las películas dedicadas al arte, mientras que las relacionadas con la literatura lo hacen desde perspectivas diferentes: ciencia-ficción, drama histórico, comedia picaresca, novela de aventuras, terror psicológico, humor negro. Un total de 14 películas para reflexionar a la luz de la luna de Valencia, en noches veraniegas que incitan a pensar en la salida de la crisis a golpe de talento. Bien está el cine, a falta del acomodador político capaz de arrojar una luz distinta en los asuntos públicos. 

Fotograma de Blade Runner, de Ridley Scott. Cine d'Estiu del Centro del Carmen

Fotograma de Blade Runner, de Ridley Scott. Cine d’Estiu del Centro del Carmen

 Salva Torres

La Filmoteca d’Estiu, a todo gas

Filmoteca d’Estiu 2013

Jardines del Palau de la Música de Valencia

Durante el mes de agosto

Es un buen síntoma. Gas Natural Fenosa lleva apostando los cuatro últimos años por la Filmoteca d’Estiu, actividad que patrocina. Y es un buen síntoma, porque demuestra que la cultura, en este caso el cine, resulta atractiva para el público, que cada agosto ocupa los Jardines del Palau de Valencia donde se proyectan las películas, y, por tanto, para la empresa privada, que ve en dicha actividad el retorno que busca en su inversión. Así lo manifestó Roberto Cámara, director general de Gas Natural, durante la presentación en la Sala Berlanga de la Filmoteca d’Estiu de este año. Es un buen ejemplo a seguir, pese a los ERES en los organismos públicos encargados de dinamizar esa cultura. Y un ejemplo que debería llevar a una reconsideración de lo que significa la industria creativa en tiempos de crisis económica.

Fotograma de Argo, de Ben Affleck. Filmoteca d'Estiu

Fotograma de Argo, de Ben Affleck. Filmoteca d’Estiu

Gas Natural Fenosa lo tiene claro: patrocinar la Filmoteca d’Estiu resulta rentable. Casi 20.000 personas acudieron a las diversas proyecciones del pasado año, cuya entrada de 3,5 € por sesión resulta, por lo que se ve, perfectamente asumible. La propia directora del IVAC-La Filmoteca, Nuria Cidoncha, y el jefe de programación, José Antonio Hurtado, destacaron el éxito de público de una actividad cinematográfica al aire libre que otras filmotecas califican de sorprendente. Y pese a la evidencia de los datos todavía andamos renqueantes a la hora de apostar por la cultura como gran motor para salir de la crisis. Que cunda el ejemplo de la Filmoteca d’Estiu.

Fotograma de Blancanieves, con Maribel Verdú. Filmoteca d'Estiu

Fotograma de Blancanieves, de Pablo Berger, con Maribel Verdú. Filmoteca d’Estiu

La fórmula es bien sencilla: la suma de la iniciativa pública y la privada, y una buena programación de películas. El acuerdo entre CulturArts La Filmoteca y Gas Natural Fenosa es fiel reflejo de lo primero. La proyección de Blancanieves (Pablo Berger), La invención de Hugo (Martin Scorsese), Amor (Michael Haneke), Tabú (Miguel Gomes), Searching for Sugar Man (Malik Bendjelloul) o Argo (Ben Affleck), es elocuente escaparate de lo segundo. Ecos del cine mudo, cine de hoy, clásicos restaurados, como El bazar de las sorpresas (Ernst Lubitsch) y Pierrot el loco (Jean-Luc Godard), y un homenaje a Méliès son los apartados que José Antonio Hurtado fue desvelando como muestra del atractivo cine programado para los noches estivales en los Jardines del Palau.

Fotograma de Amor, de Michael Haneke. Filmoteca d'Estiu

Fotograma de Amor, de Michael Haneke. Filmoteca d’Estiu

A ello hay que sumar las Nits de cinema en el claustro de La Nau de la Universitat de València, con sendos ciclos dedicados a las Viñetas filmadas, o lo que es lo mismo, el cómic en la gran pantalla, y similares ecos del cine mudo, preludio de los que resonarán después en la Filmoteca d’Estiu. A Barbarella (Roger Vadim) y Heavy metal (Gerald Potterton), ya proyectadas, le seguirán American Splendor (Robert Pulcini y Shari Springer Berman) y Watchmen (Zack Snyder), en el primer apartado, y Drácula: Pages from a Virgin’s Diary (Guy Maddin), Bienvenidos a Belleville (Sylvain Chomet) y Juha (Aki Kaurismaki), entre los ecos del cine mudo, en estos últimos casos con la proyección previa de cortometrajes como El vendedor de humo (Jaime Maestro) o Rumbo a peor (Alex Brendemühl).

En la Filmoteca d’Estiu, además de los títulos ya citados, se proyectarán El ilusionista (Sylvain Chomet), Juan de los muertos (Alejandro Brugués) y la sorprendente The Artist (Michel Hazanavicius). Un cartel de películas de alta calidad, en el que se van entrelazando propuestas de corte clásico (Argo, La invención de Hugo), con otras más deconstructoras o manieristas (Blancanieves, Amor), pero todas ellas de gran atractivo para el público. Y, entre todas ellas, una que José Antonio Hurtado espera que funcione muy bien: Searching for Sugar Man.

Fotograma de Argo, de Ben Affleck. Filmoteca d'Estiu

Fotograma de Argo, de Ben Affleck. Filmoteca d’Estiu

 Salva Torres