Nueva edición de “Paisajes sostenibles” en Es Baluard

Es Baluard pone en marcha otra edición del proyecto Paisajes Sostenibles, un iniciativa que nació en 2014 con el apoyo de la Fundación José Navarro y con la intención de construir desde Es Baluard nuevos espacios de reflexión y acción vinculados a la sociedad actual y prácticas de conciencia responsable.
En sus Fundamentos, Es Baluard define el museo como un bien común que debe ser paradigma de respeto por la igualdad en todos los niveles así como de los derechos de los seres vivos con objeto de contribuir a un planeta más sostenible y solidario, manteniendo el respeto por los recursos medioambientales y la ecología a partir de la educación en valores cívicos, de compromiso social y de la cultura comprometida.
Se consolida este año una programación pionera en las Islas por su carácter innovador en línea con su intención de crear vínculos entre la cultura, el medio ambiente y el desarrollo sostenible. En la pasada edición se organizaron desde formaciones y charlas sobre paisajismo, permacultura, educación ambiental, sostenibilidad; hasta performances, proyecciones de proyectos arte-activistas por un cambio social e instalaciones. Colaboraron personas de relevancia como Eduardo Kac, Josep Pàmies, Olafur Eliasson y organismos como Slow Food, Coa Negra, Jardí Botànic de Soller, Fundació per la vida Poc a Poc, etc.

PROGRAMA 2016

  • El 12 de enero a las 18:30 h hacemos un avance del Festival Internacional Reflecta que celebraremos en junio, un año más, en Es Baluard. Se proyectarán los cortos finalistas de 2015 y se presentarán las bases de la convocatoria 2016 del Premio (Art)Activista Reflecta. Actividad gratuita.
  • El 26 de enero inauguraremos la zona huerto en la terraza superior de Es Baluard. Un nuevo espacio de intercambio de semillas y de conocimientos. En colaboración con la Associació Varietats Locals se elaborará un punto informativo con vista panorámica a la biodiversidad de la Isla. Actividad gratuita.
  • El 27 de febrero activaremos una propuesta piloto “Green and Play”, que consiste en una formación para educadores y pedagogos de dinámicas, recursos y estructuras para divulgar de forma creativa y lúdica los productos propios de estación y KM0 para una alimentación más inteligente y saludable. De 10:00h a 14:00h. Actividad gratuita con plazas limitadas inscripciones hasta el 15 de febrero a programesbaluard@gmail.com.
  • El 4 de marzo a las 19:00 h, se impartirá una conferencia sobre “Ecofeminismo” con Ruth Escribano, coordinadora de l’Oficina de Cooperació al Desenvolupament i Solidaritat de la UIB. El Ecofeminismo es una corriente de pensamiento que defiende la construcción de una sociedad ecológica, descentralizada, no jerárquica ni militarizada, con democracia interna y en la que prevalece el uso de tecnologías más respetuosas con el medio ambiente y pone la vida en el centro. Actividad gratuita.
  • El 2 de abril, en colaboración con el GOB, organizamos una visita a la Serra de Tramuntana. Los asistentes descubrirán a través de una excursión guiada los valores naturales y culturales de la Trapa, finca propiedad del GOB que adquirió en los años ’80 para su conservación y protección. Una vez allí se realizará un voluntariado ambiental de reforestación de plantas aromáticas que contribuyan a la recuperación ecológica de la finca al mismo tiempo que se compartirán conocimientos de sus usos para la salud y otros beneficios. Los resultados y la documentación del proceso se podrá visibilizar en la Zona huerto de las terrazas superiores del museo. Actividad gratuita con inscripción previa en programesbaluard@gmail.com.
  • El 18 de mayo tendrá lugar una actividad coincidiendo con el Día Internacional de los Museos, que este año lleva por título “Museos y Paisajes culturales”.
  • El 7 junio, a las 21:30 h, presentaremos la edición de ”Reflecta 2016, el Festival Internacional de videoactivismo”, en la que se proyectará la mejor selección de cortos de videoarte comprometido con el medio ambiente y el cambio social. Proyección en versión original subtitulada en castellano. Actividad gratuita.
  • Y para finalizar, en septiembre, traeremos la instalación sonora Charrúa, de Gustavo Tabares, parte del Pabellón de América Latina en la Bienal de Venecia 2015. La pieza de este reconocido artista uruguayo consiste en una reflexión sobre las identidades, las transnacionalidades y los procesos de globalización a través de grabaciones sonoras. Se podrá visitar en el Aljub desde el 6 septiembre hasta finales de noviembre de 2016.

‘No estamos solos’, contra la resignación

No estamos solos, de Pere Joan Ventura
Productores ejecutivos: Pere Portabella y El Gran Wyoming
Teatre El Musical
Plaza del Rosario, 3. Valencia
Sábado 7 de noviembre, a las 22.00h

¿Por qué miles y miles de ciudadanos decidieron tomar las calles y plazas de toda España para expresar su indignación frente a los recortes, las privatizaciones, los desahucios y la corrupción política?

No estamos solos, rodada durante 2014, retrata la fuerza y la imaginación de los movimientos sociales para denunciar la degradación de la democracia. Una etapa de rebelión espontánea que marcará, sin duda, el futuro de la vida política en nuestro país.

Cartel del documental 'No estamos solos'. Teatre El Musical.

Cartel del documental ‘No estamos solos’, cortesía de Teatre El Musical.

No estamos solos es un documental construido a pie de calle. Ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Gijón, y Sevilla marcan el recorrido de la película. Marea Blanca, Marea Verde, La PAH (Plataforma afectados por la hipoteca), FLO 6×8, iaioflautas, la Solfónica y las comadres de Gijón y mujeres de Barredos, son los nombres de nuestros principales protagonistas. Grandes colectivos poblados de gente anónima que un día decidió apuntarse al activismo para exigir un cambio radical en la forma de hacer política.

La película sigue la estela del 15M, cuando empezaron las grandes protestas por los recortes en sanidad y educación, la corrupción política, los desahucios masivos y las consecuencias de la crisis económica, cuya gestión no ha hecho más que agravar la desigualdad.

Imagen del documental 'No estamos solos'. Teatre El Musical.

Imagen del documental ‘No estamos solos’, cortesía de Teatre El Musical.

No estamos solos también explora los nuevos formatos de organización ciudadana que han sustituido a las grandes pancartas militantes del pasado por una explosión de imaginación: orquestas en la calle, coplas frente a los hospitales, camisetas de todos los colores, trenes de mujeres, flamenco en las sedes bancarias, abuelos invadiendo el metro.

Voces y sonidos muy distintos que confluyen en la misma indignación, provocada por el abandono de los poderes públicos hacia la sociedad civil. Ahora la gente no se conforma con votar, exige participar. Como dice en la película el historiador Josep Fontana, “es verdad que otro mundo es posible, si no no merecería la pena continuar, pero necesitamos implicarnos todos”.

Imagen del documental 'No estamos solos'. Teatre El Musical.

Imagen del documental ‘No estamos solos’, cortesía de Teatre El Musical.

 

¿Qué quieren? Miradas de mujeres

En torno a la visibilidad de las mujeres en el Arte

No cesa la queja. Es más, se incrementa día a día. En todo. Nada de lo que pueda hacerse para disiparla es ni será suficiente; la queja es, en esta era posmoderna, ¡qué le vamos a hacer!, una de las actitudes más rentables. ¿Por qué no quejarse, entonces? Ah, y otra cosa; la queja será más rentable en proporcionalidad directa al rencor y el odio que en ella vayan intrínsecos. Son cosas del activismo y de la corrección. En el Arte, también.

No cesa de oírse esa queja. “Queremos más visibilidad”. Así, quieren más visibilidad. ¿Quiénes? Ellas, por supuesto, las mujeres. ¿Más visibilidad? No exactamente; lo que dicen querer es la misma visibilidad que los hombres. Para ellas, no puede haber (existir) un hombre artista si no hay (existe) una mujer artista… de forma !simultánea y ubicua! Sí, ésta sería la cuestión. Lo que quieren las mujeres (y tomo el todo por la parte en la medida en que las que callan otorgan, habida cuenta de los beneficios que obtienen de la queja, tengan o no tengan clara la exigencia) es una igualdad numérica, estadística, cuantitativa. Paridad, igualdad. Si alguien quiere comisariar una exposición sobre, pongamos fotografía nocturna, lo que le exigirán los abanderados de la corrección política es que ese alguien NO seleccione a los 12 fotógrafos -sean mujeres o hombres- que le parezcan más interesantes -adecuados, apropiados-, sino que en su elección haya 6 fotógrafas y 6 fotógrafos (6 mujeres y 6 hombres: 6 personas con vagina y 6 personas con pene).

Pero, ¿a quién se quejan esas mujeres tan activistas?, ¿a la sociedad machista, ese corpus amorfo de individuos al que se le echa siempre la culpa de todo? ¿o al mundo del Arte, ese conjunto de personas que configuran el mismo mundo del Arte que “al parecer” es discriminatorio con las mujeres? Porque esa es la queja: las reivindicadoras no se quejan de que haya menos mujeres artistas sino de que la selección habitual -para su exhibición- no sea natural, sino malignamente partidista. Para ellas, sí hay una selección natural y es tan natural que tiene que ser equitativa… por cojones (perdón). Así, natural, o sea, equitativa, igualitaria. Natural (?).

Obra de Ana Gesto exhibida en La Nau de la Universitat de València.

Obra de Ana Gesto mostrada en la exposición ‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia’ en La Nau de la Universitat de València.

Mutatis Mutandi

Podríamos comenzar por diferenciar entre presencia y poder.  ¿Y qué quieren las mujeres: presencia o poder? ¿Qué quieren cuando dicen querer igualdad? ¿Más presencia en las decisiones del poder? ¿Más presencia en los eventos expositivos?

Y podríamos también, para situarnos realmente, remontarnos a los años ochenta, los años de apertura, cambio y desarrollo de la España ulterior a los 40 años de anquilosamiento cultural. ¿Y quién detentaba el poder del Arte durante esa década y la posterior? Pues se lo digo yo: las mujeres. ¿A quién había que conocer si uno quería medrar en el fantástico y sensible mundo del Arte durante los ochenta y los noventa una vez fallecida Juana Mordó? Pues se lo digo yo: a Juana de Aizpuru, a María Corral, a Cármen Jiménez, a Helga de Alvear, a Soledad Lorenzo… a Elba Benítez, a Elvira González, Oliva Arauna, las Moriarty, Oliva María, Rosa Martínez, Estrella de Diego, Evelyn Botella, Rosa Olivares… y poco más allá Pilar Parra, Marta Cervera, Elena Ochoa, Ana María Guasch… Ellas lo controlaban TODO, ellas configuraron el panorama que representaba el arte español y foráneo en nuestro territorio. Y diseñaron la estrategia de expansión. Ellas impusieron su criterio, algo contra lo que no hay nada que objetar, digo yo. ¿O sí? Es verdad que hubo algunos hombres… (Juan Antonio Ramírez, Calvo Serraller, Pepe Cobo…) pero sólo para que la cosa no pareciera demasiado discriminatoria. Así pues, las mujeres con presencia casi absoluta en el mundo del Arte, al menos respecto al poder real.

¿Y los artistas, qué pasa con los artistas, se seguirán preguntando las activistas más comprometidas con su sexo? Pues muy sencillo: los artistas que había eran los que colocaban ellas, los que ellas sugerían, los que ellas ¿imponían?; ellas, las que detentaban el poder: Juana de Aizpuru, Soledad Lorenzo, María Corral, Oliva Arauna, Cármen Jiménez, Rosa Martínez, Elba Benítez, Oliva María, Rosa Olivares, Elvira González, Elena Ochoa…

¿Y ahora, qué pasa? Pues que ahora tenemos, sin ir más lejos, ese festival del Arte tan igualitario y tan poco partidista que se llama Miradas de mujeres. Que, cómo no, es aprovechado para elevar la queja y el lamento en la opinión publicada a su máxima exponencia (impactos mediáticos): “exigimos más visibilidad”, “queremos la igualdad”. Cada año lo mismo: “exigimos más visibilidad”. Un festival que se amplía cada año y que cada vez cuenta con más participantes, que lógicamente nunca serán suficientes. ¿Sólo un festival, sólo él, el de Miradas de mujeres? Noooo, hay un sinfín de eventos que en nombre de la mujer discriminada se reparten durante todo el año por todo el territorio español, la mayor de las veces promocionados y patrocinados por administraciones públicas, institutos de la mujer, y demás entidades subvencionadas.

Sin ir más lejos en Valencia se inauguró la semana pasada una exposición “de” mujeres, una exposición que se ha denominado, supongo que nada inocentemente, ‘Las dueñas del arte’. Se trata de la selección de artistas llevada a cabo por 14 galeristas mujeres de la Comunidad Valenciana. Pero para saber el verdadero alcance y significado de la cifra (14) conviene saber antes que en la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana hay 19 galerías de Arte. Así pues, el mundo del Arte, al menos aquí en Valencia, se encuentra en manos de mujeres. Y no tanto a nivel privado, sino también a nivel político-cultural, para bien o para mal, como saben todos los valencianos. Y no debemos olvidar que, por el motivo que sea, es la clase política -del signo que sea- la primera en promover, tanto de forma directa como indirecta, eventos culturales que tengan por protagonistas a las mujeres. Que lo hacen.

Obra de Diana Coca expuesta en La Nau de la Universitat de València.

Obra de Diana Coca mostrada en la exposición ‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia en La Nau de la Universitat de València.

¿Entonces?

Para contestar a esta enigmática última pregunta podemos acudir a la entrevista que MAKMA les hiciera a tres mujeres activistas directamente comprometidas con el Arte y con la Mujer. En dicha entrevista no se pudo dejar más clara la queja que tiene como objeto la discriminación de las mujeres en el mundo del Arte. Resulta tan paradigmática que recomiendo su búsqueda y lectura. Da mucho de sí.

Dice la directora del Festival en la Comunidad Valenciana Irene Ballester: “Nuestra finalidad es llevar el arte hecho por mujeres a los grandes museos y galerías, pero también a las concejalías de Cultura e Igualdad de cualquier pueblo”. Queda claro entonces que sus objetivos, ya logrados (15 comunidades, más de 1.000 artistas, 308 espacios expositivos), han conseguido elevar la presencia de mujeres artistas en espacios tanto privados como públicos; no de mujeres artistas extraordinarias, ni de las mejores mujeres artistas, sino de mujeres artistas (“arte hecho por mujeres”). Y como decimos, no sólo a espacios privados, sino a espacios sufragados con dinero público.

Por eso quizá no se entienda esa pertinaz manía del mundo del Arte hacia los estamentos políticos. De hecho en esta misma entrevista aflora lo que acaba siempre por aflorar cuando el mundo del Arte exige independencia en sus sensibles decisiones: su desprecio por ese intrusismo que supone toda acción gubernamental en las cosas de la Cultura. Y por eso dice Lucía Peiró a poco que se descuida, “la política y el arte deberían ir por separado”. Y es que, en efecto, se trata de algo que es absolutamente habitual en aquellos que, curiosamente, viven de las prebendas del papá Estado. Aceptan con naturalidad todo tipo de subvenciones y ayudas (de las Concejalías, las Casas de Cultura y Administraciones en general), pero después las quieren mandar a freír espárragos cuando se trata o de hacer lo que les dé la gana o de ganar dinero.

Pero aquí de lo que se trata es de saber si existe realmente discriminación maléfica y organizada o si se trata de algo mucho más sencillo. Es decir, la cuestión es: si aceptáramos, tal y como dicen algunas estadísticas que nos ofrecen las asociaciones más activistas, que las mujeres tienen menos presencia que el hombre en el mundo del arte, ¿será debido a una discriminación maléfica instigada por una sociedad machista o se debe a las leyes de mercado? Veamos lo que dice una de las entrevistadas, concretamente la galerista Teresa Lagarre, es decir, la que representa el mercado (el del dinero y no el de las ideologías): “Yo tengo muchos artistas de la Comunidad Valenciana, el 70% son de aquí, y aunque tal vez sean más hombres que mujeres los que exponen en mi galería, lo cierto es que yo siempre me he inclinado por el arte de las mujeres porque me siento identificada con sus propuestas”.

Pues bien, por fin queda claro el por qué teniendo más poder en la gestión -ese poder que se atribuye en exclusiva al maléfico hombre autoritario- después parecen no obtener la misma visibilidad. Una mujer galerista y su programa: se identifica con las propuestas de las mujeres (sic)… pero tal vez (sic) sean más hombres que mujeres los que exponen en su galería. Pero después se suma a la –rentable- queja.

Post Scriptum. Llego de Madrid con varias carteleras de actualidad cultural en mi cartera… y no hay sitio para la duda: Ellas crean. En efecto, en todas las carteleras, e incluso en algunas de las portadas de esas carteleras, aparece ese titular, Ellas crean. Titular que se corresponde con la XI Edición del Festival Ellas Crean, festival que, y ahora cito de la cartelera Madrid en vivo, “aporta un punto de visibilidad para las mujeres creadoras”. También se dice “Este año el Ayuntamiento de Madrid presenta un cartel alucinante, sugestivo y pleno de propuestas que harán las delicias de los asistentes” (y Ayuntamiento de Madrid va en negrita). Este festival, inmediatamente posterior a Miradas de mujeres (que se realizaba en 15 comunidades entre otras ésta) contaba con 46 intervenciones (música, danza, debates, exposiciones, presentaciones…) y con la colaboración de 18 museos.

Cristina Lucas.

Imagen del video de Cristina Lucas mostrado en la exposición ‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia’ en La Nau de la Universitat de València.

Alberto Adsuara

CABANYAL: Abrir puertas. Encender corazones

ABRIR PUERTAS. ENCENDER CORAZONES
Cabanyal Portes Obertes

“ (…) En el informe mundial sobre cultura difundido en el pasado mes de diciembre a instancias de la Unesco se señalaba la importancia de la diversidad cultural frente al fenómeno de la globalización. Salvaguardar la identidad especial de este barrio marinero se presenta como la reivindicación de una ciudad que es capaz de acoger lo diferente. Es precisamente la posibilidad de convivencia de estas diversas formas de pensar, de vivir o de habitar lo que constituye el verdadero patrimonio urbano de esta “ciudad de la diferencia”.[1]

Diferente es el proyecto Cabanyal Portes Obertes, organizado por la Plataforma Salvem El Cabanyal-Canyamelar, que alcanza este año su decimoquinta edición. Desde los planteamientos propios del arte público, como experiencia fuera del contexto destinado a las artes, fuera de los muros legitimadores del museo y de las bambalinas comerciales de lo artístico como objeto-moneda, se abre un vasto y árido horizonte poblado de iniciativas que sustituyen el lucro por los ideales y la falta de medios por la imaginación y el esfuerzo. Cabanyal Portes Obertes, aportando novedades en este ámbito, es un evento cultural, sin subvención pública, que ha logrado reunir civismo democrático no violento, preocupación histórico-patrimonial, solidaridad entre los integrantes de un mismo núcleo humano, entendimiento y apoyo entre vectores sociales habitualmente incomunicados y, como eje vertebrador, la más viva y cercana representación de arte contemporáneo. El resultado es un amplio y diverso programa con todo tipo de manifestaciones culturales -realizadas desinteresadamente por sus autores-,  dirigido a los miles de visitantes dispuestos a conocer una realidad que en poco se asemeja al manufacturado que los medios públicos de comunicación han ofrecido al respecto de la referida problemática.

Spot Cabanyal. La historia debe continuar. Imagen cortesía Plataforma Salvem el Cabanyal

Spot Cabanyal. La historia debe continuar. Imagen cortesía Plataforma Salvem el Cabanyal

Cabanyal Portes Obertes se articula mediante una conjugación inusual: las calles, casas, comercios y teatros del barrio amenazado se transforman durante un tiempo en espacio para el arte, y el arte en instrumento de reivindicación y refrendo al servicio de una voluntad popular, legitimada mediante el todavía poderoso llamamiento de los creadores a la opinión pública.

A lo largo de sus ediciones ha disfrutado de la participación de cientos de creadores y proyectos en convivencia con el entorno, propiciando el redescubrimiento del lugar a sus propios habitantes y estimulando la visita de sus muchos desconocedores. La magia generada desde esta propuesta excede los márgenes que nos ocupan. La experiencia de una interacción que acerca la casa como espacio privado -contenedor de vida, hábitos y recuerdos de personas y familias-, y el sufrimiento a partir de la inseguridad generada por un futuro incierto, produce una reacción casi química al encontrarse con la deseada perpetración del arte en la atmósfera de lo doméstico. Enriqueciendo a su paso, pero sobre todo enriqueciéndose con el halo de lo posible que le confiere lo cotidiano, desde la asimilación de lo extraño, en una apropiación que no disocia la presencia del elemento arte -como semántica-, de la función que motiva su exhibición en colindancia a la intimidad renunciada.

“Baile flamenco al ritmo de dos motores” (1928). Vicente Escudero. Interpretado por el bailaor Ginés López Montalbán. LCI. UPV. Imagen cortesía Plataforma Salvem el Cabanyal

“Baile flamenco al ritmo de dos motores” (1928). Vicente Escudero. Interpretado por el bailaor Ginés López Montalbán. LCI. UPV. Imagen cortesía Plataforma Salvem el Cabanyal

La fantástica cohabitación de elementos en estos espacios privados, ofrece a los numerosos visitantes trascender la convención de sus límites y alterar el uso atribuido a los términos de público y privado. A su vez, lo privado adopta roles que transforman a cualquier vecino en eficaz guía, disertando e interpretando con ingenio la voluntad plasmada por el artista en la obra instalada en su domicilio, mientras lo recorren con la sencillez y hospitalidad que caracteriza a este vecindario, compartiendo con el visitante su preocupación e informando de la antigüedad y características de este peculiar centro histórico; con una cercanía formal que en nada nos recuerda la asepsia, casi hospitalaria, a la que el arte parece predestinado desde lo institucional.

La fusión y contaminación de estímulos que rige la concepción propia de este proyecto es en sí un desafío. La reformulación del espacio público, unido a los lazos de comunicación que establecen vecinos, artistas y visitantes, lo convierten en una apuesta por nuevos modos de hacer y preservar cultura. El ciudadano, desde la humildad de recursos, es capaz de realizar planteamientos positivos y conseguir, por fin, que el arte sea para el pueblo, democratizando el propio canal de exhibición y conjugando la diversidad de una voz que se hace común, la de la calle.

La muestra ha obtenido el logro, nada usual, de eliminar las barreras que dificultan el contacto popular con las últimas tendencias en el campo de las artes visuales, teatro, música, performance, vídeo, danza, cortometraje y poesía, sin renunciar por ello al rigor en sus planteamientos y teniendo como garantía la solvencia de sus autores. Su participación, mediante obra personal o la realización de proyectos específicos tomando la problemática que lo origina como focalizador temático, manifiesta la asunción voluntaria de un apoyo que ha generado nuevos planos de relación entre creadores y ciudadanos. Esto ha ofrecido al vecino la ocasión de participar, en muchos casos, en el proceso de gestación de la obra, facilitando materiales, colaborando en su instalación, proporcionando información y compartiendo recuerdos y memoria con el artista, para finalmente renunciar con generosidad a la intimidad de su hogar, como firme negación a su pérdida.

Maurice Owen interpreta e improvisa sonidos con el saxofon, interactuando sobre imágenes digitales del artista Russell Richards. Imagen cortesía Plataforma Cabanyal Canyamelar

Maurice Owen interpreta e improvisa sonidos con el saxofon, interactuando sobre imágenes digitales del artista Russell Richards. Imagen cortesía Plataforma Cabanyal Canyamelar

Antes de esta experiencia pocos de estos ciudadanos comprendían la terminología propia del arte contemporáneo, como sucede generalizadamente con el grueso de la población. La predisposición vecinal ha posibilitado la consumación de un ensayo sociológico del que resulta la eliminación de esa constatada disonancia comunicativa. Cuando perdemos el miedo a lo extraño desaparecen las barreras que nos impiden entender lo diferente. Porque diferentes son cada una de las intrahistorias que alberga cada casa. Como muestra, conservo vivamente el recuerdo de la singularidad de tres hermanas, habitantes del bajo, primer y segundo piso de un edificio de la calle de la Reina, una de las vías que discurre paralela al Mediterráneo. Viudas, entre setenta y cinco y noventa años, Antonia, Lola y Pepica heredaron el edificio familiar, tras aguantar en pie los bombardeos de la Guerra Civil y las inundaciones de la riada. Tras una vida poblada de dificultades, se sometieron de nuevo a la inclemencia. Podríamos decir que es mala suerte, pero la posibilidad de conocerlas, escuchando la lucidez de sus opiniones y la firmeza de la voluntad que las impulsó y mantenía, obliga a expresar un agradecimiento que trasciende lo personal, para convertirse en constatación de lo humano como riqueza dañada a sumar en el inventario de este expolio, que por anunciado ojalá no se produzca. Mientras tanto, ellas siguieron participando de modo activo en las actividades programadas por la Plataforma y abriendo su casa cada edición de Portes Obertes, con la dignidad que les es propia y la juventud que quedó prendida al blanco de sus cabellos.

 José Luis Pérez Pont

Carles Santos.  Imagen cortesía Plataforma Salvem el Cabanyal

Carles Santos. Imagen cortesía Plataforma Salvem el Cabanyal

 


[1] Torres Cueco, Jorge. “SOS por El Cabanyal”. El País. Babelia. 25 de agosto de 2001.