Persistiendo en el recuerdo

80 años después. Imágenes de una tragedia
Obras de Miguel March Pedrós
Museo de Historia de Valencia
C / Valencia, 42. Mislata (Valencia)
Hasta el 30 de octubre de 2016

El valenciano Miguel March Pedrós presenta en el Museo de Historia de Valencia una exposición que resulta ser un auténtico homenaje a las víctimas de la guerra civil. A partir de su colección monográfica de fotografías que lleva recopilando desde 1998, ha conformado una estética y composiciones personales centradas en breves escenas relacionadas con el belicismo y sus consecuencias durante la Guerra Civil Española.

Se sabe que es una etapa en la que los fotógrafos y su trabajo estaban cuidadosamente controlados por ambos bandos debido a que las imágenes suponían información muy valiosa. La colección de fotografías, todas de época, fueron donadas por el artista al Museo Histórico Militar en 2005. En 2010 Miguel March comienza a pintar, reinterpretando dichas fotografías, a través de la pintura acrílica. El resultado se manifiesta en 36 obras que directa o indirectamente se inspiran en hechos históricos y en la cotidianidad del momento bélico.

Cadáver solitario. Fotografía: María Ramis.

Cadáver solitario. Fotografía: María Ramis.

El ejercicio comparativo entre las fotografías y la pintura resulta doblemente impactante. Por un lado, estamos asistiendo a la realidad percibida por testigos de la talla de Robert Capa o Agustín Centelles, que captaron el auténtico horror de la guerra. Ochenta años después podemos observar  la interpretación y la consecuente creación paralela de unas imágenes completamente nuevas.

Diferentes rostros y expresiones acompañan al espectador a largo de una narración que engloba varios lugares clave del país. La muestra nos introduce en una nueva perspectiva de los hechos, desde el alzamiento, pasando por los bombardeos aéreos, e incluso aclarando referencias a las imágenes que sirvieron como herramienta publicitaria, siempre sin olvidar narrar el tratamiento de los sucesos tanto desde la visión de un bando, como de otro. Mediante esas nuevas imágenes creadas por March, y también las de época, asistimos a un recorrido donde, el reflejo del hecho histórico va quedando de lado, para centrarse en la figura humana, la del civil que ha quedado impactado, muchas veces desprendido del sentir político y obligado a batallar en una guerra fratricida que no es la suya.

En este sentido, al final de la exposición se fomenta la interacción con los visitantes, animándoles a dejar testimonio. Además, se ha puesto en marcha una iniciativa que va más allá de esta interacción y trata de recoger los datos de contacto de aquellas personas que vivieron la guerra civil y quieran compartir su experiencia. Se propone que concedan una entrevista al museo y así, añadir dicha información a un archivo. Una buena manera de recopilar fuentes de primera mano para recuperar la memoria colectiva de un momento histórico que marcó un antes y un después en la sociedad española.

Parte final de la exposición donde se anima a dejar testimonio. Fotografía: María Ramis.

Parte final de la exposición donde se anima a dejar testimonio. Fotografía: María Ramis.

María Ramis.

Perceval Graells traza su memoria

Traçant memòries, de Perceval Graells
La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Inauguración: jueves 2 de junio, a las 20.00h
Hasta el 26 de julio de 2016

Traçant memòries es una mirada al pasado. Todos aquellos primeros recuerdos y vivencias de la vida de Perceval Graells. Es volver a la infancia, a los juegos y a aquellos momentos siempre felices con su familia y amigos. La muestra está compuesta por unas 50 obras, algunas en papel y otras en tela pero todas en técnica mixta (óleo, acrílico, ceras, lápiz…)

Simplement estiu, de Perceval Graells. La Llotgeta.

Simplement estiu, de Perceval Graells. La Llotgeta.

Estos recuerdos son sobre todo del lugar donde nació y pasó su infancia, Alicante y del pueblo de su madre, Tarazona de la Mancha. Por eso hacen referencia tanto al campo y sus viñas como al mar Mediterráneo.

Uno de los recuerdos más antiguos que tiene la artista es dibujar y pintar en una mesa blanca y donde las horas pasaban sin darse cuenta. A través de esta exposición quería volver a sentir esa sensación a través del trazo. Tener esa libertad de trazo que tenía en aquellos momentos.

A través de la mirada, el cor, de Perceval Graells. La Llotgeta.

A través de la mirada, el cor, de Perceval Graells. La Llotgeta.

Años más tarde Perceval Graells ha visto algunas pinturas que guardó su padre de sus primeros años de vida y dice que ese trazo tiene mucho que ver con lo que en esta muestra se puede observar.

Perceval Graells.

Perceval Graells. Imagen cortesía de la autora. 

El laberinto de Manuel Martínez Ojea

Fabulaciones de un imaginario, de Manuel Martínez Ojea
Imprevisual Galería
C / Doctor Sumsi, 35. Valencia
Inauguración: viernes 1 de abril, a las 20.30h
Hasta el 13 de mayo de 2016

La actual muestra del pintor Manuel Martínez Ojea puede considerarse como la consolidación de una obra pictórica madura e inagotable. Atrás queda esa etapa inicial donde se podían distinguir con claridad las dos direcciones en que se vertebraba su creación: su trabajo dentro del Grupo La Campana, en Las Tunas, Cuba, del cual es fundador (junto a los artistas Carlos Pérez Vidal y Óscar Aguirre Comendador, quien esto escribe); y sus exposiciones personales como artista independiente. La primera se inclinaba hacia un perfil de tipo interdisciplinario y social participando en los diferentes proyectos que llevó a cabo el grupo en esta ciudad intentando dinamizar el contexto cultural haciendo partícipe al espectador de estas experiencias. La segunda señalaba ya los matices personales en el campo de la investigación, reflexión y búsqueda en la propia historia del arte, principalmente en la pintura.

Obra de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

No es bueno, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Manuel, poco a poco, fue abandonando el aspecto político que tanto caracterizó a su producción en Cuba (como la de muchos artistas de esa época inconformes con su propio “status” y con la realidad política y social del país, artistas  que conforman hoy la diáspora artística en el exilio) para concentrarse en una obra de carácter  más  personal y universal. Comenzó a explorar las posibilidades que le brindaba el estudio del arte y sus variadas disciplinas para sumergirse en su análisis y su conocimiento y así poder dotar a su obra del asombroso y variado contenido que hoy disfrutamos.

En 1996, para el proyecto ‘Navegantes’, comenté algunas ideas teóricas sobre su obra, su preocupación genuinamente ontológica…”Su prisma abarca desde las más sofisticadas reflexiones filosóficas, teológicas o éticas, hasta las más sencillas historias de amor, romántico nacionalismo o los variados recuerdos de aquella isla (Cuba) que no deja de atraparnos con su hechizo”. Ahora, observo cuánto se ha desarrollado y madurado su obra, cuánto ha acentuado su personalidad en algo más de una década, cuánto tesón pone en su trabajo porque es un artista distante de todos los circuitos comerciales del arte, despreocupado por si es conocida o no su obra, si es adquirida o no en las exposiciones en que participa, sólo trabaja y ama el arte.

Muralla, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Muralla, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Pintor perfeccionista por naturaleza,  se preocupa porque sus piezas  tengan una terminación exquisita. Conviven en ellas el óleo, el acrílico, cristales, elementos de metal y madera confeccionados a mano por él, pero sin llegar a ser completamente “objetuales”. Prefiero hablar de pequeños “iconos modernos”, pequeños libros ilustradores que utilizan la técnica mixta para intentar provocar al espectador, obras de pequeño formato (del que se ha adueñado para sus creaciones) dotadas de un carácter  monumental y de muchos contenidos que logran que el público termine sucumbiendo ante su hechizo, sumergiéndose en ese mar de sensaciones e historia que emana de sus pequeñas creaciones: obras-libros, intimistas y esencialistas.

Paradójicamente, si queremos salir o llegar al final de ese “laberinto” que conforman sus creaciones no siempre la salida está hacia delante, debemos mirar hacia atrás, a veces me parece que es un artista perdido en el tiempo, lo imagino caminando por alguna calle de Florencia, esa ciudad que tanto mencionamos en nuestras conversaciones, camino de su estudio o hacia alguna iglesia de visita u oración. Deberíamos pensar  en los artistas italianos que él tanto admira (Cimabue, Giotto, Masaccio, Fra Angélico, Miguel Ángel, Leonardo, Rafael, Vasari y tantos otros) y en toda la filosofía y la estética de la Italia de esa época: el bajo Medioevo y el Renacimiento.

Malformación, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Malformación, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Quizás sea Giotto (pintor, arquitecto, decorador y escultor italiano) quien más influya en su pintura, no sólo por representar la estética medieval en su trascendente paso al Renacimiento sino también por su estilo, su maestría, la frescura y vida que hay en sus creaciones, la emoción que emana de sus personajes, sus composiciones bellísimas, la espiritualidad de sus temas, su apasionante aproximación al espíritu humano.

La obra de este maestro italiano es tan  intemporal que podríamos encontrar sus influencias no sólo en los grandes artistas posteriores en los que tanto influyó, sino en muchos creadores contemporáneos ya que su legado es inmenso y su obra grandiosa. Reconozco mi atrevimiento al proponer este “paralelismo”, pero sin duda las obras de Manuel sobrepasan ese límite que las convierte en trascendentes, por sus mensajes, sus metáforas, la agudeza de sus ideas y la complejidad de sus personajes.

Baluarte devaluado, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Baluarte devaluado, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Pintor atormentado, admirador también del arte y la música clásica, de la iconografía, la arquitectura y el arte contemporáneo que denote  siempre un trasfondo consistente, Manuel nos invita a realizar un pequeño viaje y detenernos en esas “pequeñas paradas” (que son las obras seleccionadas para esta muestra) para intentar comprender algunas claves de su pensamiento y de su compleja propuesta artística. Nos sacude en cada parada como obligándonos a reconocer nuestra mediocridad y pensar más en esas esencias que intenta mostrarnos, en esas reflexiones y disertaciones sobre tan diversos temas  o problemáticas que pudieran ser (incluso) autobiográficas para cualquiera de nosotros.

Estudioso de los materiales pero también de las ideas, de los soportes y técnicas para conseguirlos, apasionado de los libros y las herramientas, amante de la belleza que nos regala el arte, cronista y polémico (también por naturaleza), nos presenta desde su inconformidad una poética narrativa muy personal, una obra íntima, vulnerable y verdadera, mística por su propia naturaleza.

Constantemente repasa y bebe de la propia historia del arte que tanto le apasiona pero también nos habla de la vida, de la familia, sus afectos, sus sentimientos y sensaciones, acerca de este mundo en el cual nos ha tocado vivir,  mostrándonos un ejemplo de coherencia consigo mismo y con su trabajo, caminando hacia nosotros como si fuese “El Caballero de la armadura oxidada”.

Obra de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Cielo, mar, tierra, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Óscar Aguirre

 

“Cuento lo mínimo para que se piense lo máximo”

Las Ausentes, de Estefanía Martín Sáenz
I Premio de Dibujo DKV-MAKMA
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Inauguración: martes 15 de diciembre de 2015, a las 19.00h
Hasta el 31 de enero de 2016

Estefanía Martín Sáenz, I Premio de Dibujo DKV-MAKMA, presenta su proyecto ganador en el Centro del Carmen. Las Ausentes, que es como ha titulado la artista su trabajo, se acerca al mundo de los cuentos, objeto de la convocatoria, poniendo su atención en los personajes femeninos silenciados en muchas de esas narraciones. “Me interesaba dar voz a quienes no la tienen”, aunque afirma que detrás de esa intención no hay una pretensión de corte feminista. Las ausentes aludidas son la madre de Juan sin miedo, la Bruja del Este, la Señora Miller y las princesas delicadas. Las 16 piezas que integran la exposición, 14 dibujos, un vestido y una tela, están realizadas con enorme sutileza, de manera que, como subraya la propia artista, con “lo mínimo, el espectador piense lo máximo”.

Las princesas delicadas, obra de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

Las princesas delicadas, obra de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Imagen cortesía de la artista.

¿Por qué elegiste esos cuentos que han servido como referente para tu proyecto Las Ausentes?

Mi idea era dar vida a personajes que apenas tienen protagonismo en los cuentos, para lo cual tuve que leerme muchos. Podía haber cogido, por ejemplo, Caperucita, pero hablar de una madre que deja a su hija en el bosque no me apetecía. Preferí escoger personajes que fueran buenos, de ahí la selección de la madre de Juan sin miedo, de la Bruja del Este en El maravilloso mago de Oz, de Susana, Juana y Ana, en Las princesas delicadas, y de la Señora Miller en Rumpelstiltskin (El enano saltarín). Me interesaba dar voz a quienes no la tienen, porque a la Bruja del Este le aplasta una casa que se cae y poco más sabemos de ella. Lo mismo pasa con las tres princesas, que se ponen enfermas y no conocemos el por qué.

¿Esa elección de mujeres ausentes en los cuentos obedece a alguna razón de corte feminista?

Es verdad que todo gira en torno a la mujer y que no hay hombres. Puede que sea feminista, no lo sé. Pero, en todo caso, lo hago no por que crea que la mujer es lo más de lo más, porque de hecho creo en la igualdad, sino porque la mujer me da mucho juego. Me nutro de todas las revistas de moda y luego lo que hago es cambiarlas para que no parezcan modelos. Como en Frankenstein, construyo una especie de mujer con trocitos de muchas.

Juan sin miedo, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

Juan sin miedo, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Imagen cortesía de la artista.

¿Cómo fue el proceso de elaboración de los personajes de cada uno de los cuentos?

Primero me leí los cuentos. Luego escribí la vida de estos personajes y fui viendo qué me encajaba. Por ejemplo, la madre de Juan sin miedo no conocía la belleza, hasta que un día ve la flor más bella del mundo y cree que es el diablo. Entonces le promete a su hijo que él no tendrá miedo. De ahí surgió la idea de dibujar a esa madre como agarrándose las manos de miedo, pero siendo una mujer normal. En la Bruja del Este, a pesar de ser la más poderosa y la más bella, yo he reflejado sus debilidades y cómo se pone máscaras para que no digan ¡pobre Bruja del Este!

¿Y los otros dos?

La Señora Miller pensé dibujarla como una mujer preciosa, pero luego fue surgiendo otra imagen, un poco grotesca con su diente de oro. Para las princesas delicadas, de las que no sabemos nada, me fui centrando en la personalidad de cada una a raíz de lo que sugerían sus respectivas enfermedades.

¿Por qué crees que son tan necesarios los cuentos, cuando precisamente existe esa otra percepción despectiva que recoge la expresión ‘no me cuentes cuentos’?

Yo creo que obedece a la necesidad de vivir otras vidas, de estar en otros sitios en los que nunca has estado. Además, vivimos un mundo tan gris, con todo lo terrible que está pasando, que necesitamos coger un libro y desconectar. Es como una vía de escape, porque de política ya andamos bien servidos. Lo último que he leído es La chica del tren [Paula Hawkins].

La señora Miller, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Imagen cortesía de la artista.

La señora Miller, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Imagen cortesía de la artista.

¿Crees que establecer una temática a la hora de convocar un premio condiciona y limita la libertad creativa del artista?

No, para nada. En mi caso, supone un reto. Me ha venido bien pensar en la temática del cuento, porque después de todo el artista lo que hace es amoldar esa temática al terreno en el que vienes trabajando, sin perder de vista la línea propuesta en el certamen. Pero siempre lo haces tuyo. Si te ciñes al cien por cien al proyecto sería nefasto.

El Premio de Dibujo DKV-MAKMA se centra en los cuentos porque se pensó que era una buena forma de ligar la creatividad con la educación artística orientada a los más jóvenes. ¿Qué te parece?

Me parece esencial que a los niños se les enseñe el arte desde muy pequeños, porque son muy agradecidos. A veces piensas que al meter personajes malos en un cuento igual te van a decir algo, que los van a rechazar, pero es que luego ves que les gusta, porque quieren conocerlo todo; no tienen miedo. Si a mí en el colegio me hubieran exprimido, probablemente sería mejor de lo que soy ahora.

La Bruja del Este, obra de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Imagen cortesía de la artista.

La Bruja del Este, obra de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Imagen cortesía de la artista.

¿Cuáles son tus referentes artísticos?

Son muchos, pero me gusta fijarme en artistas que conozco y admiro. Amy Cutler, por ejemplo. También Guillermo Peñalver, todo lo que hace me parece de una gran exquisitez; Blanca Gracia, Alejandro Calderón… ¡Tengo tantos!

¿Qué técnicas has empleado a la hora de realizar Las Ausentes?

Sobre todo dibujo, dibujo y dibujo. También tinta china, acrílico, acuarela; terciopelo labrado para la Bruja del Este. Y alguna gasa.

¿Cómo es el proyecto expositivo que presentas en el Centro del Carmen?

Son 16 piezas: 14 dibujos más un vestido, pensado para que vaya cosido al cuerpo para que no se pueda quitar, y una tela de 1,70×1,80 que no va a bastidor. Había pensado también incorporar un video que luego he descartado porque me obligaba a quitar otras piezas de la serie de cuentos y, después de todo, lo que he trabajado principalmente es el dibujo y prefería que fueran ellos los protagonistas. En cada una de las piezas va una frase inventada por mí y otra de cada uno de los cuentos. En un cubo situado a la entrada presento a las cuatro ausentes, a modo de prólogo. Y ya en la sala del fondo desarrollo las historias. En todo caso, cuento lo mínimo para que el espectador piense lo máximo.

Estefanía Martín Sáenz. Fotografía: Eduardo Sánchez.

Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Fotografía: Eduardo Sánchez.

Salva Torres

El arte se cuela por las ventanas en Imprevisual

Calle de los solsticios, de José Juan Gimeno
Imprevisual Galería
C / Doctor Sumsi, 35. Valencia
Inauguración: viernes 18 de diciembre, 2015, a las 20.30h
Hasta el 8 de febrero de 2016

El artista José Juan Gimeno toma las ventanas como motivo principal de sus exposiciones ofreciendo la visión más cotidiana de la ciudad. Imprevisual Galería acoge su último trabajo ‘La calle de los solsticios’, que se inaugura el viernes 18 de diciembre y se extiende hasta el 8 de febrero. En su ejercicio plástico presenta una mirada contemporánea e intemporal que transcurre entre lo público y lo privado.

Las ciudades sufren metamorfosis que conducen a un cambio de las funciones de la urbe. La obra del artista aborda e indaga en ese cambio holístico de la ciudad. La antropología urbana y las perspectivas del urbanismo son los elementos que le conducen a una interpretación plástica de la forma y los espacios de la metrópolis.

Detalle de una de las obras de José Juan Gimeno. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Detalle de una de las obras de José Juan Gimeno. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

El trabajo de José Juan Gimeno es una práctica de observación que le permite configurar un discurso estético-antropológico sobre la vida social, hablando de los espacios privados y arquitectónicos. Con técnica mixta (acrílico, metacrilato, serigrafía, collage…) personifica fachadas y ventanas, exponiéndolas a una reflexión sobre su propia soledad y su convivencia con el tiempo. Esas fachadas miran directamente al espectador conduciéndolo hacia su propia introspección. La ciudad es el objetivo etnográfico: la pintura, su herramienta.

Como señala el comisario de la exposición, José Angel Caballero, “las horas de sol son la medida de nuestra perspectiva, construyen nuestro horizonte de lo posible. La sombra es, en consecuencia, una expresión melancólica por aquello que se nos escapa imaginar. Da cuenta la obra de José Juan Gimeno de esa tensión perceptiva: una metáfora de ventanas con claros y opacidades, de fachadas transitadas, habla de esa contienda cotidiana que aspira a la luz”.

Obra de José Juan Gimeno. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Obra de José Juan Gimeno. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Así, continúa explicando el comisario, “el espectador se sumerge en un escenario delimitado por lo que alberga su mirada, por lo que intuye albergar. Con lo que la pintura se convierte en calle paseada, lugar de contemplación, de vivencia; en silencio, cuando la oscuridad comienza a romperse”.

“Una obra cada vez más madura que no deja de conversar con el observador, de hacerse un hueco en su retina, de darle opciones a su búsqueda. Así sus cuadros se hacen lugar, espacio de llegada del paseante que anhela reconocerse en aquello que divisa”, concluye García Caballero.

Obra de José Juan Gimeno. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Obra de José Juan Gimeno. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

 

‘Colectiva’ de Expósito y Núñez en Lametro

Colectiva, de José Expósito y Antonio Núñez
Sala Lametro José Ramón García-Antón
Estación de Metro de Colón. Valencia
Hasta el 31 de marzo, 2015

La sala Lametro-José Ramón García-Antón de la estación de Colón de Metrovalencia acoge, hasta el 31 de marzo, la exposición de pintura y escultura ‘Colectiva’ de José Expósito García y Antonio Núñez, dos artistas que retoman el contacto con el público tras un periodo al margen de la actividad artística.

En la obra de José Expósito García (Camas, Sevilla, 1954, y residente en Valencia desde 1972) se puede contemplar esculturas en talla de piedra y madera, con el cuerpo humano como tema principal, torsos masculinos y cuerpos femeninos, con diferentes enfoques y tallados con diversos tipos de maderas y acabados.

Obra de José Expositivo en la exposición 'Colectiva'. Imagen cortesía de Lametro.

Obra de José Expositivo en la exposición ‘Colectiva’. Imagen cortesía de Lametro.

Además, exhibe pinturas sobre tabla en las que predomina la investigación y la búsqueda para expresar sensaciones mediante la textura y el color, tomando como fuente de inspiración temas que siempre le han motivado, como son los volcánicos, los relacionados con el agua y fondos marinos, las manifestaciones artísticas  primitivas y aborígenes.

También se pueden admirar cuadros realizados en acrílico inspirados en la técnica de su admirado Manolo Millares, componiendo formas y expresando sensaciones, con la combinación de arpilleras de distintas texturas, así como pinturas de un estilo más realista inspiradas en viajes reales e imaginarios.

Obras de Antonio Núñez en la exposición 'Colectiva'. Imagen cortesía de Lametro.

Obras de Antonio Núñez en la exposición ‘Colectiva’. Imagen cortesía de Lametro.

En el trabajo de Antonio Núñez (Puerto de Sagunto, 1963), se puede contemplar esculturas realizadas en técnica mixta, buscando combinaciones de mármol, madera y en algunos casos toques de acero inoxidable, todo ello unidos entre sí en una sola pieza. En cuanto a su estilo, se inspira en el conocimiento de la forma y la materia, creando figuras humanas en su mínima expresión. Otras veces, simplemente se deja llevar por trazos sugerentes y toques conceptuales.

Su obra busca contrastes visuales de frío y calor, el mármol, la madera…., así como motivos claros para distorsionar la realidad, con materiales que se doblan y desean huir de sus atributos más naturales.

Obras de Antonio Núñez en la exposición 'Colectiva'. Imagen cortesía de Lametro.

Obras de Antonio Núñez en la exposición ‘Colectiva’. Imagen cortesía de Lametro.

La sala, que permanece abierta al público de martes a viernes de 11:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas, y los sábados en horario de tarde, cuenta desde su inicio con el patrocinio de Vossloh, empresa radicada en Albuixech y dedicada a la fabricación de unidades ferroviarias.

Con esta sala de exposiciones, FGV quiere consolidar como habituales en el conjunto de las estaciones de la red propuestas culturales y otras, como actuaciones musicales o campañas de sensibilización como las que desarrolla Línea 0. Estas iniciativas se ofrecen con el objetivo de conseguir que las estaciones de Metrovalencia sean algo más que un simple lugar de paso.

Obra de José Expósito en la exposición 'Colectiva'. Imagen cortesía de Lametro.

Obra de José Expósito en la exposición ‘Colectiva’. Imagen cortesía de Lametro.

Nelo Vinuesa o la complejidad de las aristas

Castlehead, de Nelo Vinuesa
Espai Tactel
C / Denia, 25. Valencia
Inauguración: viernes 12 de septiembre, 2014
Hasta el 7 de noviembre

La imagen es el resultado de una construcción espacio-temporal. El espacio suele estar definido por el formato: el rectángulo, el cuadrado, el tondo y, en otras ocasiones, éste somete la representación a la mimesis en paredes o cúpulas, apareciendo el mundo y diluyéndose la arquitectura. El tiempo queda detenido, aprisionado incluso, en los límites del espacio, pero también en la cronología de su época.

La cultura visual, el arte en sus diversas variantes lingüísticas, constata el devenir concreto de estos registros, que actúan como marcas en la pared de la historia. El cuadro se construye asumiendo el peso completo de la representación. Esa imagen generada desde el vacío es el puntal de una mirada personal transformada en acontecimiento: se ofrece como narración de unas ideas y como deseo constatable de que esas ideas encuentren un público.

Arcadia, obra de Nelo Vinuesa. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Arcadia, obra de Nelo Vinuesa. Imagen cortesía de Espai Tactel.

La imagen-fija delimita su complejidad con el paso del tiempo –constatable en el envejecimiento de las cosas y las caras– en el movimiento de las apariencias de sí, como las sombras en la caverna. De ahí que los límites devengan aristas: intermediarias entre un plano y otro, ajenas a las luces y las sombras que éstos reciben y reflejan, pero íntimamente ligadas a ellos, pues permiten la sutura y el pliegue, ejercen su función de bisagra. Las aristas son a la forma lo que las líneas al plano; economía de medios y funcionalidad máxima.

Hounds, de Nelo Vinuesa. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Hounds, de Nelo Vinuesa. Imagen cortesía de Espai Tactel.

El proyecto Wild Pulse de Nelo Vinuesa (Catarroja, Valencia, 1980) gana en complejidad al incluir el tiempo. Dicho así puede parecer una obviedad, puesto que se introduce el movimiento, y éste se genera por la sucesión continuada de escenas. Es un “movimiento aparente” que se ha asumido como ejemplo veraz de la realidad y que ha llegado a día de hoy reincidiendo sobre los mismos planteamientos técnicos, sólo que más sofisticados. Pero en este caso, espacio (escultura) y tiempo (videos) vienen a completar la pintura, imponiéndole ritmo y velocidad por un lado, y convirtiéndola en escultura tridimensional, en el otro.

Relax, obra de Nelo Vinuesa. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Relax, obra de Nelo Vinuesa. Imagen cortesía de Espai Tactel.

El aparataje del artista evoluciona y muta de la superficie plana al movimiento generado por la animación y al espacio necesario para disponer lo escultórico, pero todo sirve al mismo fin. Las piezas que conforman Wild Pulse confeccionan un archipiélago de elementos que por separado mantienen sus individualidades, pero que al estar en cercanía unas de otras, ofrecen una versión más compleja y rica de sus propios planteamientos aislados, unidos por aquello que les separa.

Treasure Island, obra de Nelo Vinuesa. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Treasure Island, obra de Nelo Vinuesa. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Desde sus comienzos, la obra (pictórica) de Nelo Vinuesa ha introducido con naturalidad materiales híbridos ajenos al estado natural de la pintura (por ejemplo plásticos y vinilos), pero cuyas propiedades enlazaban con el acrílico y con la necesidad de plantear el cuadro como tablero de juego y experimentación donde confluyeran todas las posibilidades al unísono.

En esencia, predomina la creación de un universo complejo donde caben todas las inquietudes generadas por el artista, conviviendo juntas en la misma superficie. Al mismo tiempo, este universo resulta familiar por sus múltiples vías de reconocimiento con la pintura clásica y su preocupación máxima por la construcción del paisaje; con la síntesis formal de los juegos de ordenador primigenios y su estética de 8 bits; con la posibilidad constante de una salida de la pintura ante la encrucijada de su ensimismamiento.

Obra de Nelo Vinuesa. Imagen cortesía de Espai Tactel

Obra de Nelo Vinuesa. Imagen cortesía de Espai Tactel

La serie de seis vídeos es un retrato poliédrico de la ciudad de Londres, la gran metrópoli ajena a muchas influencias y ella misma generadora de todas las imaginables. La ciudad es una protagonista que interpreta varios papeles principales: la mezcla racial y su carácter cosmopolita (Portraits); la dificultad de mantenerse a flote física y anímicamente en una ciudad tan demandante (Fall); los conflictos y revueltas sociales (Isle of Haunts); la omnipresencia del paisaje, de los jardines y bosques dentro de la ciudad o en sus límites (Lotus, Winternight) y la mirada perdida pero activa ante todo lo que ocurre, en ese espléndido Panorama.

Por otro lado, la instalación Treassure Island consigue trasladar al ámbito tridimensional ese propio universo realizado por capas opacas y traslúcidas en los vídeos y las pinturas, predominando una voluntad de juego y de tablero donde desarrollarlo. Realizar la maqueta de un mundo es aprehenderlo y constatar la complejidad de su diseño: conocer el funcionamiento de todo lo que nos rodea para convertir la inconmensurabilidad en simple y llana funcionalidad.

Obra de Nelo Vinuesa para la exposición 'Castlehead'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Nelo Vinuesa para la exposición ‘Castlehead’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Álvaro de los Ángeles

PAM! PAM! Identidad y medio ambiente

PAM! Exposición colectiva de la UPV
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 12 de octubre, 2014

Bombardeo visual, exceso objetual, sociedad de consumo, entorno natural, reflexión sobre la imagen, azar, pausa: he aquí algunas de las expresiones más recurrentes utilizadas por los 11 artistas seleccionados en el proyecto PAM! de la Universidad Politécnica de Valencia. Expresiones e ideas que pueden verse representadas en las obras que el Centro del Carmen acoge, fruto del trabajo realizado durante un año por los alumnos de los Másteres de Producción Artística y Multimedia (PAM).

Fotografías de Aaron Duval en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

Fotografías de Aaron Duval en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

La imagen, que tan importante resulta en la configuración del yo cuando accedemos al mundo, y, asociado a ella, la identidad, junto a la naturaleza que desde muy temprano nos rodea, son objeto de experimentación por parte de los jóvenes artistas de PAM! Como señaló José Luis Clemente, comisario de la exposición, “la experimentación es fundamental y está muy presente, así como la reflexión acerca de lo que es el arte, junto al quién soy identitario”. También apuntó Clemente la presencia de lo “fragmentario, a modo de pequeñas secuencias”.

Instalación del Colectivo AVM en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

Instalación del Colectivo AVM en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

A razón de tres trabajos por artista, la exposición del Centro del Carmen reúne una treintena de obras, entre fotografías, pinturas, dibujos, proyecciones, videos, e instalaciones, que recoge esa variedad de inquietudes en torno a la imagen, la identidad y el medio ambiente. David Cantarero lo hace poniendo en cuestión esa imagen, ya sea deformándola o incluyéndola en otros espacios para provocar cierta tensión. Jorge Julve y Juan Sánchez exploran las posibilidades de la propia imagen en marcos distintos, el ámbito de Internet o el azar cotidiano, de los que cada cual se sirve para ilustrar su experimentación formal.

Detalle de la instalación de Aris Spentsas en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

Detalle de la instalación de Aris Spentsas en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

Marco Ranieri utiliza bombillas recicladas para generar una instalación que pone en valor los objetos inservibles, una vez finalizado su ciclo de consumo. Lo propio hace Luis Soriano mediante acrílico, madera y tela, componiendo un muestrario de objetos cuya fragmentación invita a pensar en la utilidad del catálogo más allá de su componente funcional. Óscar Martín se centra en las virutas que dejan 24 lápices de color, para mostrar la aparente improductividad de ciertos actos ejecutados mecánicamente.

Obra de Luis Soriano en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

Obra de Luis Soriano en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

El Colectivo AVM, integrado por Alejandra Bueno, CuautliExal, Nacarid López, Lola Moreno, Giorgia Partesotti, Félix Ríos, Adriana Román y Nieves Gonzales, apuesta por la visibilidad de personas anónimas interviniendo tarjetas postales, posibilitando la reflexión acerca de lo público y lo privado en la era de las redes sociales. Aaron Duval, en pintura, y Aris Spentsas, mediante una instalación audiovisual, reclaman la presencia del cuerpo en sus obras para poner el acento en la figura como objeto de manipulación artística.

Audiovisual de Odette Fajardo y, al fondo, instalación de Marco Ranieri en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

Audiovisual de Odette Fajardo y, al fondo, instalación de Marco Ranieri en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

Odette Fajardo promueve en su video otra utilización del cuerpo, la relacionada con el ritual del rostro pintado progresivamente para formar parte de cierta fiesta popular. Y de la antropología a la arquitectura de la mano de Rosa Solaz, para cerrar el círculo de PAM en torno a la imagen, la identidad y el medio ambiente. “Problemas de la época”, como sugirió Felipe Garín, director del Centro del Carmen, resultado de los trabajos de 11 artistas que tratan de “construir su propia identidad, que es muy compleja”, concluyó Garín. La Fundación Hortensia Herrero patrocina la exposición, a falta de más vías de ingresos para facilitar la producción de los jóvenes artistas de los másteres universitarios.

Obra de David Cantarero en la exposición PAM! Centro del Carmen.

Obra de David Cantarero en la exposición PAM! Centro del Carmen.

Salva Torres

Las aristas de Nelo Vinuesa en MAG

Nelo Vinuesa. Wild Pulse
Mustang Art Gallery
C/ Severo Ochoa, 36
Parque Empresarial, Elche
Hasta el 17 de julio de 2014

Nelo Vinuesa. Wild Pulse. Foto: Juanma Sánchez. Imagen cortesía de Mustang Art Gallery.

La complejidad de las aristas

La imagen es el resultado de una construcción espacio-temporal. El espacio suele estar definido por el formato: el rectángulo, el cuadrado, el tondo y, en otras ocasiones, éste somete la representación a la mimesis en paredes o cúpulas, apareciendo el mundo y diluyéndose la arquitectura. El tiempo queda detenido, aprisionado incluso, en los límites del espacio, pero también en la cronología de su época. La cultura visual, el arte en sus diversas variantes lingüísticas, constata el devenir concreto de estos registros, que actúan como marcas en la pared de la historia. El cuadro se construye asumiendo el peso completo de la representación. Esa imagen generada desde el vacío es el puntal de una mirada personal transformada en acontecimiento: se ofrece como narración de unas ideas y como deseo constatable de que esas ideas encuentren un público.

Nelo Vinuesa. Wild Pulse. Foto: Juanma Sánchez. Imagen cortesía de Mustang Art Gallery.

La imagen-fija delimita su complejidad con el paso del tiempo –constatable en el envejecimiento de las cosas y las caras– en el movimiento de las apariencias de sí, como las sombras en la caverna. De ahí que los límites devengan aristas: intermediarias entre un plano y otro, ajenas a las luces y las sombras que éstos reciben y reflejan, pero íntimamente ligadas a ellos, pues permiten la sutura y el pliegue, ejercen su función de bisagra. Las aristas son a la forma lo que las líneas al plano; economía de medios y funcionalidad máxima. El proyecto Wild Pulse de Nelo Vinuesa (Catarroja, Valencia, 1980) gana en complejidad al incluir el tiempo. Dicho así puede parecer una obviedad, puesto que se introduce el movimiento, y éste se genera por la sucesión continuada de escenas. Es un “movimiento aparente” que se ha asumido como ejemplo veraz de la realidad y que ha llegado a día de hoy reincidiendo sobre los mismos planteamientos técnicos, sólo que más sofisticados. Pero en este caso, espacio (escultura) y tiempo (videos) vienen a completar la pintura, imponiéndole ritmo y velocidad por un lado, y convirtiéndola en escultura tridimensional, en el otro.

Nelo Vinuesa. Wild Pulse. Foto: Juanma Sánchez. Imagen cortesía de Mustang Art Gallery.

El aparataje del artista evoluciona y muta de la superficie plana al movimiento generado por la animación y al espacio necesario para disponer lo escultórico, pero todo sirve al mismo fin. Las piezas que conforman Wild Pulse confeccionan un archipiélago de elementos que por separado mantienen sus individualidades, pero que al estar en cercanía unas de otras, ofrecen una versión más compleja y rica de sus propios planteamientos aislados, unidos por aquello que les separa. Desde sus comienzos, la obra (pictórica) de Nelo Vinuesa ha introducido con naturalidad materiales híbridos ajenos al estado natural de la pintura (por ejemplo plásticos y vinilos), pero cuyas propiedades enlazaban con el acrílico y con la necesidad de plantear el cuadro como tablero de juego y experimentación donde confluyeran todas las posibilidades al unísono. En esencia, predomina la creación de un universo complejo donde caben todas las inquietudes generadas por el artista, conviviendo juntas en la misma superficie. Al mismo tiempo, este universo resulta familiar por sus múltiples vías de reconocimiento con la pintura clásica y su preocupación máxima por la construcción del paisaje; con la síntesis formal de los juegos de ordenador primigenios y su estética de 8 bits; con la posibilidad constante de una salida de la pintura ante la encrucijada de su ensimismamiento.

Nelo Vinuesa. Wild Pulse. Foto: Juanma Sánchez. Imagen cortesía de Mustang Art Gallery.

La serie de seis vídeos es un retrato poliédrico de la ciudad de Londres, la gran metrópoli ajena a muchas influencias y ella misma generadora de todas las imaginables. La ciudad es una protagonista que interpreta varios papeles principales: la mezcla racial y su carácter cosmopolita (Portraits); la dificultad de mantenerse a flote física y anímicamente en una ciudad tan demandante (Fall); los conflictos y revueltas sociales (Isle of Haunts); la omnipresencia del paisaje, de los jardines y bosques dentro de la ciudad o en sus límites (Lotus, Winternight) y la mirada perdida pero activa ante todo lo que ocurre, en ese espléndido Panorama.

Nelo Vinuesa. Wild Pulse. Foto: Juanma Sánchez. Imagen cortesía de Mustang Art Gallery.

Por otro lado, la instalación Treassure Island consigue trasladar al ámbito tridimensional ese propio universo realizado por capas opacas y traslúcidas en los vídeos y las pinturas, predominando una voluntad de juego y de tablero donde desarrollarlo. Realizar la maqueta de un mundo es aprehenderlo y constatar la complejidad de su diseño: conocer el funcionamiento de todo lo que nos rodea para convertir la inconmensurabilidad en simple y llana funcionalidad.

Nelo Vinuesa. Wild Pulse. Foto: Juanma Sánchez. Imagen cortesía de Mustang Art Gallery.

Imágenes: Nelo Vinuesa. Wild Pulse. Fotos: Juanma Sánchez. Cortesía de Mustang Art Gallery.

Álvaro de los Ángeles

El papel, auténtico protagonista

El arte del papel, exposición colectiva
Galería Rosalía Sender
C / Mar, 17. Valencia
Hasta el 14 de diciembre

El muestrario es imponente: Alfaro, Toledo, Molina Ciges, Vento, Maestre Yago, Pagola, Monjalés, Castellano. Y así hasta un total de 19 artistas cuya obra en solitario ya ha sido objeto de singulares exposiciones en la galería Rosalía Sender que ahora, a rebufo de la crisis, los reúne a todos en una brillante colectiva. Rosa Torres, Balanzà, Manchas, Brecht, Granell, Salvador Victoria, Lucebert. Artistas de renombre para una exposición en torno al papel, protagonista material de una muestra cuya selección aviva la mirada del espectador por la indudable calidad de los representados. Richard White, Inmaculada Martínez, Juan Vida, Pérez Bermúdez: 19 artistas hermanados alrededor de El arte del papel, que hasta el 14 de diciembre permanecerá en Rosalía Sender.

Obra de José Vento en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Obra de José Vento en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Con las navidades a la vuelta de la esquina, llevarse uno de esos papeles se antoja ocasión inmejorable de elevar el tono del consumo. Los hay de todos los estilos, desde la figuración más o menos velada, más o menos explícita e incluso grotesca, hasta la abstracción. Y los hay realizados con técnica mixta, a lápiz, a base de tinta china, acuarela, grafito o acrílico sobre cartulina, cartón y, principalmente, sobre el papel que da título a tamaña reunión de talentos.

Obra de Inmaculada Martínez en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Obra de Inmaculada Martínez en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

“Ante todo sinceridad”, decía Andreu Alfaro refiriéndose a su obra. En Rosalía Sender, esa honestidad queda reflejada en el jazz de minimalistas trazos. Y sinceridad que se observa en el conjunto, ya sea el bodegón de Molina Ciges o la “pintura de playas y bañistas” de Inmaculada Martínez, en esta ocasión concentrada en un par de sencillas figuras. Javier Pagola, para quien lo atractivo del abstracto residía en la liberación del cuadro de contenido y de sentido, muestra esa liberación en un par de obras, siendo así el único de los artistas expuestos que cuenta con dos trabajos.

Brecht, que ya expuso en la galería sus “dibujos alarmantes”, insiste en esa exclamativa atracción por la vida excesiva. Excesos que pueden verse en otras de las obras exhibidas, ya sea por la cadencia del color que explotan Rosa Torres, Bermúdez o Molina Ciges, o el riguroso trabajo formal de Castellano, Vento o Monjalés. La inquietante figuración corre a cargo de Richard White, Balanzà o Toledo, mientras el collage de Maestre Yago nos descoloca frente al rostro de Hopper. Como lo hace Juan Vida en su brumosa Notre Dame.

Obra de Maestre Yago en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Obra de Maestre Yago en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

La variedad continúa en el taller de Manchas, o en ese soldado que Eugenio Granell muestra como si fuera una reliquia universal de la frustración ante un mundo tenebroso que parece confluir en “La casa está oscura” de Brecht. Y así, entre oscuridad y luminosidad, siguiendo el movimiento pendular de la crisis, que sin duda arroja sombras producidas por tanta demolición, al tiempo que abre agujeros por donde se filtra cierta luz, avanza la exposición El arte del papel. Una muestra colectiva en tiempos de ajuste económico que, sin embargo, permite al espectador deleitarse con una brillante selección de artistas y trabajos. Una veintena de obras en papel que Rosalía Sender muestra como antídoto visual a la penosa crisis.

Broken sibling, de Richard White en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Broken sibling, de Richard White en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Salva Torres