Exposición de toros sin toros

Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)
Baños del Almirante
C / Baños del Almirante, 3-5. Valencia
Hasta el mes de abril, 2015

Hitler era un gran amante de los animales, sobre todo de su perra Blondi. Tanto, que prefirió matar a seres humanos en las cámaras de gas, antes que ver sufrir a un animal. Franco también era un gran amante de las corridas de toros, eso sí, oficiales, porque se encargó de prohibir los festejos taurinos populares. Y Timothy Treadwell, al que Werner Herzog le dedicó una película, murió devorado por uno de los osos grizzly que tanto amaba. Valgan estos tres ejemplos para mostrar algunas de las contradicciones del excesivo celo animalista.

Imagen de la exposición 'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)', en Baños del Almirante.

Imagen de la exposición ‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, que se exhibe en Baños del Almirante, es una “exposición de toros sin toros”, como destacó Felipe Garín, director del Consorcio de Museos. De manera que ajustándose al enunciado, valgan esos toros como pretexto para mostrar la sociedad valenciana de la época (primera mitad del siglo XX) o para revindicar una fiesta de larga tradición. “No me importa que sea pretexto para reivindicar la tradición histórica de los toros”, afirmó Garín, quien agregó: “A Goya y a Picasso les gustaban los toros, forman parte de la tradición mediterránea”.

¡Ay, los toros! En Baños del Almirante se pasa de puntilla por ellos para, en su lugar, mostrar sus efluvios culturales. Un total de 25 fotografías del amplísimo archivo de la agencia EFE muestra a figuras del cine, de la literatura, de la música o de la realeza, en el contexto social, urbanístico y arquitectónico de la época, con el trasfondo de la tauromaquia ligando el conjunto. Ramón Pérez de Ayala, Guglielmo Marconi, Rita Hayworth, Matías Prats, Jorge Negrete, Alfonso de Borbón o la duquesa de Alba protagonizan algunas de las imágenes.

'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)', en Baños del Almirante.

‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

También aparecen los muñecos Michelín en la plaza de toros de Valencia, cuando estaba prohibida la publicidad en los cosos taurinos. O imagen de la primera retransmisión televisiva de una corrida (1948), a cargo de una compañía americana de espectáculos al aire libre. “La exposición permite contemplar cómo ha evolucionado la sociedad, tomando los toros como excusa”, subrayó Garín. Excusa que permite acercar al visitante aquella Valencia de antaño en el marco de la actual fiesta fallera de marzo.

Pretexto, pues, de los toros, para avivar una polémica sustentada en los valores simbólicos y estéticos que dotan de sentido a la tauromaquia, frente a la supuesta brutalidad que defienden sus detractores. “Hoy, a diferencia de otras épocas, tiene lugar [esa polémica] en un contexto generalizado de sensibilidad ecológica pro-animalista que ha convertido casi en lugar común lo que antaño fueron considerados remilgos de intelectuales extravagantes, contrarios al sentir popular”, sostiene Fernando Savater en ‘Tauroética’.

Imagen de la exposición 'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)', en Baños del Almirante.

Imagen de la exposición ‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

‘Los toros como pretexto. Colección de la Agencia EFE (1910-1950)’ huye de esa polémica mostrando el ambiente social y cultural de la fiesta. Toros sin toros. Un cuchillo sin mango y sin hoja, para no herir a nadie y evitar así una discusión estéril. George Orwell lo tenía claro: “Hay personas, como los vegetarianos o los comunistas, con las que es imposible discutir”. ¿Incluiría el autor de ‘1984’, en la actual época de sensibilidad ecológica, a los animalistas?

Imagen de la exposición 'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950) en Baños del Almirante.

Imagen de la exposición ‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

Salva Torres

‘Madre’, parir por decreto

Madre, de la compañía Savoir Faire, escrita y  dirigida por Mar Casany
Teatro Círculo
C / Guillem de Anglesola, 9. Valencia
Hasta el 25 de mayo

Imaginemos un futuro más o menos próximo en el que cualquier mujer al cumplir los 30 años se ve obligada por decreto de Estado a quedarse embarazada, parir y ser madre. Ese es el forzado destino que le espera a uno de los personajes de la ácida comedia futurista ‘Madre’, que se representa en el Teatro Círculo hasta el 25 de mayo. Una ingeniosa caricatura de un posible futuro marcado por el neoliberalismo radical y los dictados de un Estado sobreprotector, donde la vida por decreto es una locura y no vivirla se castiga  con pena de muerte.

A mitad camino entre el neorrealismo italiano, Blade Runner, 1984 y la gestualidad de la animación manga de Oliver y Benji, la joven compañía valenciana Savoir Faire estrena esta propuesta que analiza desde un humor ágil y descarnado las perspectivas de vida de toda una generación, la que intenta contentarse pensando que los 30 son los nuevos 20 y que, en algún momento, la crisis pasará.

Mar Casany escribe y dirige esta comedia situada en una ciudad de un futuro no muy lejano, donde reina el neoliberalismo radical y el Estado, Madre, organiza la vida de sus ciudadanos imponiendo a cada uno de ellos una misión vital que ha de cumplir por decreto.

Tres personajes, absolutamente dispares, comparten un mísero apartamento cuya casera pasa una vez al mes, a la semana y casi al día a cobrar el alquiler, amparada en las leyes del libre mercado. Con una dieta a base exclusivamente de pollo de cuatro patas (dictada por Madre para acabar con los excedentes de producción transgénica), unas perspectivas laborales con jornadas de 21 horas y una asfixiante opresión que instala el miedo en las calles, un reducto se prepara para la contra-revolución.

La intranquilidad diaria del pequeño piso en el que se centra la acción se altera cuando una de las inquilinas, convencida contra-revolucionaria, recibe una carta del Estado anunciándole cuál es su misión vital: cumplidos los 30 años, Madre ha decidido que, oficialmente, le ha llegado el momento de dedicar su vida a procrear y ser mamá. Entre la miseria y la polución radioactiva, ¿encontrará a un hombre dispuesto y capaz de fecundarla?, ¿podrá el Estado imponerle un súbito instinto maternal?

Interpretada por Laura Bellés, Isaac Gimeno y Begoña Salido, ‘Madre’ es la quinta propuesta de Savoir Faire, compañía que se formó en el teatro universitario y que consiguió tres premios de interpretación y uno al mejor espectáculo por ‘El brindis de B’ en el Festival de Teatro de la Sala Palmireno (UV).

Durante 10 años, sus integrantes siguieron trayectorias separadas. Casany formó una nueva compañía en Madrid y Bellés se integró en Lagartera Teatre y Corral de la Olivera. Gimeno formó parte del elenco de montajes como ‘Construyendo a Verónica’ (finalista en los premios Max) y Salido se centró en la medicina oriental. Ahora, el equipo se ha reunido para poner sobre las tablas ‘Madre’, un montaje al que ha seguido el reciente estreno en Valencia de la pieza de microteatro ‘Dos hermanas’, texto del autor madrileño J.I Tofé que revisita desde el humor la obra de Chéjov ‘Las tres hermanas’.

Tras su muestra como avance en el Sporting Club de Ruzafa, Savoir Faire estrena ‘Madre’ en el Teatro Círculo de Valencia, una propuesta original, llena de ingenio y con una dramaturgia que roza la caricatura para recrear un futuro sospechosamente parecido a nuestro presente, pero pasado de revoluciones.

Escena de 'Madre', de la compañía Savoir Faire. Imagen cortesía de Teatro Círculo.

Escena de ‘Madre’, de la compañía Savoir Faire. Imagen cortesía de Teatro Círculo.

Bel Carrasco

Monsalvatge y la política o ese peligro permanente

11 años de peligro permanente, de Xavier Monsalvatge
Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí
C / Poeta Querol, 2. Valencia
Hasta el 4 de mayo

El peligro permanente del que habla Xavier Monsalvatge (Godella, 1965) se puede entender nada más entrar a su exposición en el Museo de Cerámica de Valencia. Bajo el elocuente título de la muestra figura esta frase de George Orwell (1984): “En  nuestra época no existe tal cosa como ‘mantenerse fuera de la política’. Todas las cuestiones son cuestiones políticas, y la política misma es una masa de mentiras, evasivas, tonterías, odio y esquizofrenia”. El peligro, pues, resulta evidente: no hay salida posible, porque todo es política y, por tanto, lamentable falsedad.

Detalle del cartel de la exposición de Xavier Monsalvatge en el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí de Valencia.

Detalle del cartel de la exposición de Xavier Monsalvatge en el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí de Valencia.

Monsalvatge se hace cargo de esa poderosa ficción en 11 años de peligro permanente, exposición de lozas, porcelanas, serigrafías y alguna pintura acrílica, junto a diversos objetos dispuestos en vitrinas, que sirven de soporte ilustrativo de toda esa “masa de mentiras” que constituye la política. Los 11 años a los que alude el título de la muestra se refieren al tiempo que Monsalvatge ha pasado en diferentes lugares, para dar forma al conjunto expositivo mostrado en una de las salas del Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí, que celebra este año su 60 aniversario.

Obra de Xavier Monsalvatge en la exposición '11 años de peligro permanente'. Museo Nacional de Cerámica González Martí de Valencia.

Obra de Xavier Monsalvatge en la exposición ’11 años de peligro permanente’. Museo Nacional de Cerámica González Martí de Valencia.

Sargadelos (Lugo), La Rambla (Córdoba), Fuping (China), Bornholm (Dinamarca), Milwakee y Filadelfia (Estados Unidos) y Çan (Turquía) fueron las ciudades que el artista de Godella frecuentó y de las que extrajo el fruto del trabajo que ahora expone. De los peligros que ha ido corriendo durante esta última década, Monsalvatge nos advierte mediante una obra salpicada de títulos harto significativos: Vamos a contar mentiras, Estamos perdidos, Estudio de frenología, 14 de septiembre, Conexiones incorrectas. Jarrones, platos y cabezas escultóricas acogen ese discurso crítico y desencantado con la política y el poder financiero, que Monsalvatge ilustra con brillante pulso narrativo y poderosa pincelada.

Detalle de una de las obras de Xavier Monsalvatge en el  Museo Nacional de Cerámica González Martí de Valencia.

Detalle de una de las obras de Xavier Monsalvatge en el Museo Nacional de Cerámica González Martí de Valencia.

Por sus piezas de loza y porcelana van desfilando escenas de políticos, a los que parecen darles cuerda el propio engranaje mecanizado de la sociedad posmoderna. También hay manos industriosas alimentando “con ahínco” las tuberías de un sistema angustioso, expresionista, alienado. Tanto es así, que una de las porcelanas de la exposición (Study of phrenology) recoge en una cabeza la confusa fragmentación del desorden impuesto.

Porcelana de Xavier Monsalvatge en la exposición '11 años de peligro permanente' en el Museo Nacional de Cerámica González Martí de Valencia.

Porcelana de Xavier Monsalvatge en la exposición ’11 años de peligro permanente’ en el Museo Nacional de Cerámica González Martí de Valencia.

Ése es el peligro del que nos advierte Monsalvatge con su agobiante escenografía sobre cerámica y del que nos avisa de entrada con la cita de George Orwell. Por si fuera poco, en las ocho vitrinas de la exposición va dejando huellas literarias del agujero de lo real que se abre a causa de ese totalitarismo de la política: Muerte accidental de un anarquista (Darío Fo) o Sobre la historia natural de la destrucción (W.G.Sebald), además del propio 1984 de Orwell, son algunos de esos textos admonitorios.

Piezas en una vitrina de la exposición de Xavier Monsalvatge en el Museo Nacional de Cerámica González Martí de Valencia.

Piezas en una vitrina de la exposición de Xavier Monsalvatge en el Museo Nacional de Cerámica González Martí de Valencia.

Monsalvatge también tiene tiempo de cartografiar la costa mediterránea y más allá, siguiendo la estela náutica de Piri Reis (1465-1554), creador de uno de las mapamundis más importantes del mundo. Y de fotografiar y pintar diferentes edificios industriales tomando como referencia el barrio viejo de Filadelfia, donde prosigue su crítica de la política aprovechando que en esos momentos había sido reelegido Obama como presidente de los Estados Unidos. 11 años de peligro permanente parece llevarnos de la mano de la cerámica por ese mundo al borde el abismo que Orwell decreta por culpa de tamaña contaminación política. Si algo nos puede salvar, a juzgar por las imágenes de Xavier Monsalvatge, es el propio acto creativo destinado a conservar la belleza allí donde todo apunta hacia su destrucción.

Detalle de una de las obras de Xavier Monsalvatge en la exposición '11 años en peligro permanente'. Museo Nacional de Cerámica González Martí.

Detalle de una de las obras de Xavier Monsalvatge en la exposición ’11 años de peligro permanente’. Museo Nacional de Cerámica González Martí.

Salva Torres