Ignacio Pinazo

#MAKMAArte
‘Pinazo: identidades’
Comisariado: Vicente Pla Vivas
Sala de la Muralla
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Guillem de Castro 118, València
Del 25 de abril de 2024 al 16 de febrero de 2025

“Yo tengo la personalidad de la impersonalidad”, dirá Ignacio Pinazo Camarlench (1849-1916), en una cita del Archivo Casa Museo Pinazo recogida en la exposición ‘Pinazo: identidades’, que el IVAM alberga en su Sala de la Muralla hasta febrero de 2025. En otro apartado de la muestra se recoge esta otra: “Hay el corazón del hombre y el corazón colectivo”, y en este último sentido proclama: “¡Que no hay nada igual! En la plaza de toros 16.000 personas igual a una”.

Como apuntó el comisario Vicente Pla, se trata de un “gran debate cultural de nuestra época como son las identidades”. Y, para ello, la obra de Pinazo expuesta en el instituto valenciano se antoja un vehículo privilegiado para interrogarse acerca de un sentimiento contradictorio, que el pintor de Godella asumió con la perplejidad de quien entiende “la identidad con respecto a la alteridad radical”, en palabras del comisario.

El filósofo José Antonio Marina lo plantea en los siguientes términos: “¿Cómo podemos definir la identidad? Hay dos significados posibles: la personalidad individual [el yo que unifica los comportamientos de un individuo] y lo que sirve para identificarme socialmente, mediante la pertenencia a un grupo”. Esta dialéctica entre lo individual y lo colectivo, Marina la sintetiza así: “Somos seres contradictorios: necesitamos la independencia y la dependencia”, recogiendo una cita de San Agustín en la que dice: “Me convertí en un enigma para mí mismo”.

‘Anochecer en la escollera III’ (1898_1900), de Ignacio Pinazo. IVAM, Institut Valencià d’ Art Modern, Generalitat Valenciana.

Esa contradicción y el enigma a que da lugar la perplejidad de quien siente el atractivo de lo comunitario y el peligro que comporta la disolución de su yo en una entidad más grande, es lo que Ignacio Pinazo traslada a su obra en esta exposición elocuentemente titulada ‘Identidades’. No identidad, sino su plural, porque, como subraya Marina, “tenemos múltiples identidades” asociadas “a los diferentes grupos a los que pertenecemos” (familia, nación, partido político e incluso equipo de fútbol).

“Podríamos decir que hace 100 años Pinazo ya estaba planteando una forma de aproximación estructurada y entrelazada sobre la cuestión de la identidad”, señaló Vicente Pla, para quien el artista se acercó a ella percibiendo su problemática: “La propia y las ajenas, las individuales y las colectivas, las manifiestas y las ausentes”. Estructurada en tres apartados (‘Reconocimientos’, ‘Anonimatos’ y ‘Ausencias’), la exposición muestra el carácter “poliédrico” de esa percepción pictórica dominada por la extrañeza.

Pinazo pinta a sus retratados como pertenecientes a una clase social en la que quieren reconocerse, ya sea de forma “vital o profesional”, para a continuación trascender esa pertenencia diluyendo incluso el propio contexto, de manera que las figuras se conviertan en “simples tipologías”, destacó Pla, quien, cómo a lo “exquisitamente mimético”, el artista aplica luego “elementos extra figurativos”.

Vista de la exposición ‘Pinazo: identidades’, en la Sala de la Muralla del IVAM. Foto: Miguel Lorenzo.

Los ‘Anonimatos’, a los que se refiere el segundo apartado, tiene precisamente que ver con lo que Sigmund Freud denominó, a instancias de un querido amigo suyo, “sentimiento oceánico” que proporciona esa dilución del ser en una entidad grupal que lo trasciende. El comisario de la muestra lo explica así: “[Pinazo] entendió la dimensión humana colectiva como la adición de múltiples singularidades que dejaban en suspensión sus identidades individuales para transferirlas al grupo y alimentar así el sentido simbólico de pertenencia a otra entidad de escala superior”.

“En esta actitud hay tanto de positivo, por lo que se refiere al poder para otorgar identidades a los grupos, como de negativo, pues Pinazo se resistió a idealizar la vida del pueblo. Sus sentimientos hacia lo popular fueron sumamente complejos y ambiguos”, agrega Vicente Pla.

Complejidad y ambigüedad que tienen que ver con esa dicotomía, apuntada luego por el comisario, entre quien siente “admiración como espectador ante las configuraciones más sofisticadas y vitalistas de costumbres y rituales, y las formas por las que estos sumergían en el anonimato a sus participantes”.

Lo mismo sucede en la sección que abunda en las ‘Ausencias’ paradójicamente presentes en su obra. “Pinazo optó por superar la sensibilidad romántica. No se interesó por espacios agrestes de belleza sublime en los límites de lo habitable, sino por lugares…donde transcurría la existencia cotidiana; sitios profundamente humanizados”, que respondían “más a necesidades propias de la modesta intrahistoria que a acontecimientos memorables”.

Vicente Pla y Sonia Martínez, directora del IVAM, junto a una de las obras de la exposición ‘Pinazo: identidades’. Foto: Miguel Lorenzo.

Vicente Pla fue un poco más lejos al decir: “No deliro si pongo en relación a Pinazo con Francis Bacon”, aludiendo al considerado como “pintor de la carne” y quien dijera: “Acaso algún día logre capturar un instante en toda su violencia y toda su belleza”. Para el comisario, la relación tenía que ver con esa forma que tenía Pinazo de construir espacios “con rayados, perspectivas forzadas” y esa dilución del retrato “hacia lo tipológico”.

La “obligación” que, como artista -según el comisario-, tenía Ignacio Pinazo de “indagar en todas las vertientes” de la identidad objeto de la exposición, se demuestra precisamente en el inacabado de muchos de sus dibujos, que Pla considera que se debería revisar. “No creo que fueran inacabados, sino que los hizo para poner en juego la superficie vacía de la pintura”, el juego “con la materia misma”, en correspondencia, sin duda, con la materia que abordaba Bacon en su obra.

“La imaginación no vuela como un pájaro al que el peor cazador puede apuntar, sino como un rayo al que no hay cazador que apunte -así yo conozco a los hombres y les sigo y les tomo la puntería”, señala el propio Pinazo en un apartado de la exposición. La identidad del cazador atrapado en su búsqueda, contrasta con la más plural de un Pinazo siempre apuntando allí donde todo es enigma y perplejidad.

Ignacio Pinazo
Un espectador contempla una de las obras de la exposición ‘Pinazo: identidades’, en la Sala de la Muralla del IVAM. Foto: Miguel Lorenzo.