#MAKMAEscena
‘Mejor no decirlo’, de Salomé Lelouch
Dirección: Claudio Tolcachir
Intérpretes: Imanol Arias y María Barranco
Producción: Pentación Espectáculos
Teatro Olympia
Sant Vicent Màrtir 44, València
Hasta el 15 de marzo
El Teatro Olympia de València acoge hasta el 15 de marzo ‘Mejor no decirlo’, comedia protagonizada por Imanol Arias y María Barranco y dirigida por Claudio Tolcachir. Antes de llegar a los escenarios españoles, la obra ya había recorrido varios países de Latinoamérica y tuvo una exitosa temporada en Buenos Aires. Posteriormente, realizó una gira por Uruguay, Chile y Paraguay, donde logró llenar teatros y consolidarse como una comedia que conecta fácilmente con los espectadores gracias a su humor y a la cercanía de los temas que aborda.
La obra, escrita por la dramaturga francesa Salomé Lelouch, plantea una situación aparentemente sencilla: una pareja decide enfrentarse a la posibilidad de decir en voz alta todo aquello que normalmente se calla. A partir de ese punto de partida, la función se convierte en una reflexión sobre el peso de las palabras y la manera en que nos comunicamos.
Imanol Arias explicaba durante su encuentro con la con la prensa que el texto propone una forma particular de abordar cuestiones que afectan a la vida cotidiana de muchas personas. En sus palabras, se trata de “una comedia disidente que aborda temas que nos afectan, pero que dirige la atención a esos temas para diseccionarlos”, situándolos frente al espectador para observar cómo dos personas de cierta edad intentan convivir y entenderse.
Para el actor, el humor de la obra no se construye a partir del chiste fácil, sino a partir de un mecanismo más sutil basado en la conversación y en la manera en que los personajes se relacionan con el lenguaje. En ese sentido, Arias subraya que uno de los elementos centrales de la obra es la recuperación del valor de las palabras.

En ese sentido, el texto invita a reflexionar sobre la responsabilidad que implica hablar y sobre la forma en que nuestras palabras afectan a los demás. “Pensar antes de hablar. Pensar las consecuencias de lo que el otro va a sentir, incluso llegarte a plantear si lo que el otro escucha es realmente lo que tú quieres decir”, señala el actor. La comedia se apoya precisamente en ese juego constante entre lo que se dice y lo que se decide callar.
Más allá del humor, Arias considera que la obra tiene también una dimensión emocional muy marcada. El actor describió el proyecto como “el divertimiento de hacer algo inteligente, que convocara a muchas personas y que produjera esta relación maravillosa con la palabra”. Para el actor, la historia contiene una pequeña fábula sobre las relaciones humanas: “Cuando uno encuentra amor, se superan mejor las dificultades”. Esa idea atraviesa el vínculo entre los personajes, que a pesar de sus diferencias mantienen un lazo afectivo profundo.
Para explicar el contraste entre los protagonistas, Imanol Arias recurre a una comparación que ayuda a entender su dinámica en escena. El personaje masculino se comporta como si fuera un editor clásico, alguien que intenta colocar cada palabra en su justa medida y que se muestra prudente a la hora de expresarse. Frente a él aparece el personaje interpretado por María Barranco, a quien el intérprete compara con una reportera más directa e impulsiva en su forma de hablar.
Barranco habla también de su relación con Imanol Arias y del reencuentro profesional que ha supuesto este proyecto. “Hacía mucho tiempo que no nos veíamos. Nos conocemos desde que éramos pequeños”, recuerda la actriz, que expresa su satisfacción por compartir escenario con él.
La intérprete confiesa que el proceso creativo ha estado marcado por el descubrimiento del trabajo del director Claudio Tolcachir, a quien ya conocía por su trayectoria. “Para mí ha sido un hallazgo tremendo trabajar con Tolcachir. Todo el mundo decía: ‘Ay, ya verás, te vas a enamorar de él’. Yo pensaba: ‘No será para tanto…’. Pues sí, la verdad es que sí que es para tanto”, confiesa Barranco.
En esa misma línea, María Barranco describe el papel que interpreta con una metáfora curiosa al afirmar que el personaje que le han hecho es “como un body”. La comparación sugiere un personaje muy ligado a la actriz, una figura que se adapta a ella, a su energía; le permite moverse con libertad.
La actriz se muestra especialmente satisfecha con la acogida que está teniendo la obra. “Cuando tú empiezas un trabajo, ya sea una película o una función, dicen: ‘¿Qué deseas?’. Pues yo… que haya cola para comprar entradas. Cuando te ocurre esto es que se te ha aparecido la Virgen. Pues… se me ha aparecido la Virgen”, comenta entre risas. Para Barranco, el éxito de público convierte la experiencia en algo especialmente gratificante. “Esto es un regalo”, añade.
El productor del espectáculo, Jesús Cimarro, recuerda cómo surgió la versión española de la obra y el proceso que llevó a reunir a este equipo artístico. Según explica, desde el primer momento tuvo claro que la adaptación debía contar con una actriz con una presencia muy particular. “Cuando se decidió hacer el espectáculo en España tenía claro que tenía que ser una actriz que tuviera alma. El nombre de María salió ahí”, señala Cimarro.
Barranco explica también que muchos espectadores se reconocen en la dinámica de la pareja protagonista. “La gente se siente muy identificada con el rol de Ella o con el de Él”, afirma la actriz, quien subraya que, a pesar de las discusiones y diferencias que aparecen en escena, la relación entre los personajes se sostiene sobre el diálogo. “Los personajes son muy diferentes, pero lo que pasa es que se quieren muchísimo. Y ellos más que discutiendo están dialogando”.
Ese equilibrio entre humor, reflexión y cercanía es, probablemente, uno de los motivos por los que la obra logra conectar con el público. María Barranco describe el efecto que produce el espectáculo con una imagen muy gráfica: “Es como un bombón. Que te lo comes y, al día siguiente, te explota en la boca”. La metáfora resume bien la intención de la obra: una comedia que se disfruta en el momento, pero que deja una reflexión que continúa después.
‘Mejor no decirlo’ propone algo más que una simple historia de pareja. La obra invita a pensar en la forma en que hablamos, en la manera en que escuchamos y el equilibrio que existe entre sinceridad y silencio. Porque, al final, como sugiere su propio título, siempre queda la duda de si conviene decirlo todo o si hay cosas que, quizá, sea mejor no decir.
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