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El Palacio Residencias Artísticas y Acción Cultural
Alba Matilla, Javier Bejarano, Sara Muñiz y Adrián Vega
Comisaria: Natalia Alonso Arduengo
Organiza: Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular del Ayuntamiento de Gijón/Xixón
El Palacio de San Andrés de Cornellana, Contrueces (Gijón)
Convocatoria 2025-2026
“Hecha la observación, volvimos a Contrueces a buen paso. Hubo refresco y merienda, y ya bien de noche volvimos a casa. El día fue delicioso, sin calor ni frío, sin sol ni viento; todo el mundo estuvo de buen humor; reinó en todos y por todo el día la paz y la alegría, y aquella honesta y cordial confianza que es madre del placer sencillo y inocente”.
(Gaspar Melchor de Jovellanos)
Las moradas de la creación
En 1808, Andrew Leith Hay llega a Asturias como comisionado para ayudar al levantamiento contra Napoléon. Contará en sus diarios que no hay nada destacable en el aspecto de “Gihon”. Tampoco le causó buena impresión su alojamiento, que por la descripción del mismo se deduce que era el Palacio de San Andrés de Cornellana. Aquel joven militar escocés no supo ver que lo interesante no siempre es evidente.
Gaspar Melchor de Jovellanos decía en su discurso para la “felicidad de Asturias” que “el que viaje sólo por divertirse, el que atraviesa muchas veces un país sin más objeto que el de atender a sus particulares negocios, sólo podrá decir que lo ha visto”.
El ilustrado gijonés sabía que había nacido en una tierra de talento, pero que se necesitaba conocerla y conocerse en profundidad y abrir los ojos al descubrimiento. También era consciente de la importancia del impulso público a la instrucción y la cultura para hacer crecer las capacidades.
En sus estancias en Gijón, solía dar largos paseos hasta las inmediaciones del Palacio de San Andrés de Cornellana. Le agradaría mucho contemplar que la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular del Ayuntamiento de Gijón/Xixón lo ha convertido en un espacio para la comunidad artística y su encuentro con la ciudadanía.

El Palacio Residencias Artísticas y Acción Cultural comenzó su andadura en 2024 con un programa experimental para vislumbrar las posibilidades del proyecto que aunaba residencias artísticas con encuentros, mesas de trabajo o jornadas de puertas abiertas.
Virginia López proponía la creación de un jardín amateur para el palacio, ‘Loverde’, un jardín colectivo que sigue evolucionando y creciendo; el fotógrafo García de Marina proponía un viaje por las imágenes; Mario M. Martínez reflexionaba desde la pintura sobre la pertenencia; y Olympia Oyonarte fusionaba la tradición y la modernidad con un dialogo entre la danza y el patrimonio cultural.
La convocatoria de los años 2024 y 2025 reunió ya a diez creadores y creadoras de diferentes nacionalidades. Sus proyectos indagaban en el territorio físico y personal, las imágenes, la naturaleza y el paisaje y su hibridación con la tecnología, la ciudad y lo rural o los sonidos y tradiciones desde diferentes miradas y disciplinas artísticas.
Una de las primeras residentes, Mónica Mura (Cagliari, 1979) presentará su proyecto ‘Ser soníu’ en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza el próximo mes de abril. Su residencia en El Palacio le permitió hacer un extenso trabajo de campo sobre el cencerro asturiano y las mascaradas de invierno. Una mirada contemporánea y feminista hacia una tradición rural y una artesanía a punto de desaparecer que establece un diálogo entre el cuerpo, el sonido y el espacio.
Finaliza ahora la estancia de cuatro creadores y creadoras de la convocatoria 2025 y 2026. Durante un fin de semana, El Palacio abrió las puertas de los estudios que se llenaron de personas interesadas en descubrir los procesos creativos y los caminos de las ideas que fueron surgiendo durante la estancia.
Natalia Alonso Arduengo, como comisaria residente, se encargó del acompañamiento de los y las artistas durante estos meses. A través de su mirada experta y su escucha, su labor de mediación fue fundamental para servir de orientación ante las dudas o dificultades de conceptualización y para la presentación de los proyectos al público. Esta apertura es una invitación a un día de fiesta, en las que los y las viajeras se despiden y emprenden nuevos rumbos.
Javier Bejarano, Alba Matilla, Sara Muñiz y Adrián Vega nos mostraron los aposentos del arte. Nos explicaron sus experiencias durante estos meses, alejados de su entorno y al mismo tiempo inmersos en él. Hablaron de cómo los proyectos fueron cobrando vida, a veces alejándose del planteamiento inicial y otras veces reforzándose. Y la importancia de habitar el lugar, de compartir y dialogar sobre lo que preocupa y nos ocupa.
Javier Bejarano presentó su ‘Zona de penumbra’, donde se explora lo oculto en la naturaleza y en nuestro propio interior. La fotografía atrapa los destellos de vida que nacen de la oscuridad y la música pone banda sonora al sentimiento de extrañeza ante lo desconocido. La materialización en formato expositivo de estas atmósferas sobrenaturales era uno de los retos fundamentales a los que se enfrentaba.
Y fruto de la colaboración entre instituciones, ‘Zona de penumbra’ se presenta en la exposición ‘De Rerum Natura. La naturaleza de las cosas’ junto a proyectos de residencia desarrollados en LABoral Centro de Arte y Creación Industrial
‘Alfabetos de destrucción’, de Alba Matilla, indaga sobre el paisaje postindustrial de Asturias, la destrucción de la memoria y la identidad y los futuros inciertos que ocasiona. Nos propone un viaje en una nube que recorre los mapas digitales de los espacios industriales de Asturias.
Parte de un proyecto anterior, ‘Santuario’, fruto de la residencia en LABoral Centro de Arte y Creación Industrial, donde el público podía hacer el recorrido virtual desde un espacio concebido como hogar y nació en su residencia en iMAL, Art Center for Digital Cultures & Technology.
Durante el tiempo en El Palacio, desarrolló la parte interactiva y textil de su instalación y el dúo de creación sonora Lofácil (María Barrena y Carlos de Arquer) le ayudó en la composición de su paisaje sonoro. Alba Matilla ha reunido los resultados de las investigaciones durante las residencias artísticas que dieron forma a este proyecto en una publicación, ‘La Segunda Respiración. Topografías de una nube’. Un ejemplo del papel de las residencias en la proyección de las ideas y el crecimiento de la comunidad artística.
Sara Muñiz habitó El Palacio, diseñó y creó una habitación propia alejada del ruido para componer una música que curase las heridas del alma. Escuchar su propio sonido durante estos meses, provocó que las notas se volviesen palabras en un poemario que acompaña su proyecto As abowe so below (Como es arriba es abajo).
Y Adrián Vega, en ‘Digital Bodies-Echo & Delay’, ocupó y coreografió el espacio. Representó la huella del cuerpo cuando se convierte en dato, buscando la resonancia con el territorio. Su proyecto combina lo escénico con lo digital, la representación en vivo con el archivo sonoro y visual. El cuerpo se convierte en detector de los estímulos y nos transmite la información.
El programa El Palacio. Residencias Artísticas y Acción Cultural ofrece a los y las artistas un lugar para pensar, proyectar y compartir. Un hospedaje que les ayuda a afianzar el camino elegido, estableciendo una relación con la institución anfitriona de complicidad, cercanía e intercambio de conocimientos. La inmersión en la ciudad, abre nuevos canales de comunicación con el público que hacen visible como la creación artística no es una acción introspectiva y aislada de la sociedad.
A lo largo de las estaciones, el jardín de El Palacio observa que en el interior de la casa crece otro jardín que se diseña, se siembra, se trabaja, se espera y desespera. Y llega un día en el que las ideas germinan y florecen.
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