Cultura arriesgada pero segura contra el covid

La Mutant
Programación de otoño
Joan Verdeguer 22, València
Jueves 3 de septiembre de 2020

El nombre no puede ser más oportuno: La Mutant. Porque es así, mutando a base de espectáculos eclécticos, diversos y arriesgados, como el espacio municipal de Las Naves pretende hacer frente al coronavirus, del que se sabe que apenas tiene seis cepas de variabilidad, como única buena noticia a la hora de poder contrarrestarlo con una vacuna futura.

La Mutant, ofreciendo muchas más variaciones en su programación, ha presentado su nueva temporada con un 75% de las obras aplazadas en su día por culpa de la pandemia. Si el virus muta poco, La Mutant lo hace sobradamente para mostrarse como un espacio seguro donde consumir cultura en tiempos de incerteza.

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De izda a dcha, Maite Ibáñez, Marta Banyuls, Albert García Saurí y Roberto Hoyo. Foto de MAO por cortesía de La Mutant.

“Nos comprometimos con el sector a no cancelar, sino aplazar”, subrayó Maite Ibáñez, concejala de Acció Cultural del Ayuntamiento de València, como muestra del apoyo público a los artistas y compañías que vienen sufriendo la suspensión de sus espectáculos por culpa del invisible pero pertinaz coronavirus. “Es nuestro deber como servicio público”, resaltó Marta Banyuls, coordinadora artística de La Mutant, que abre este fin de semana (4, 5 y 6 de septiembre) con ‘Lázaro’, de Roberto Hoyo, la programación.

‘Pèls de colom’, de Albert García Saurí, en La Mutant.

“En los casos en los que la compañía no podía reprogramar el espectáculo y teníamos contrato en vigor, desde el Ayuntamiento les hemos dado una indemnización del 3% del caché”, apuntó Ibáñez, consciente de la precariedad, en algunos casos endémica, del sector teatral. Albert García Saurí, con su obra ‘Pelos de paloma / Pèls de colom’, incide en este aspecto relacionado más concretamente con la danza: “No viene de ahora y tiene que ver con el sistema de ayudas, porque tienes que adelantar el dinero y encima nos miran con lupa, como si viviéramos como reyes”.

Eva Bertomeu, asistente de coreografía en la obra de García Saurí, fue más allá: “La cultura no genera economía suficiente. Que los espectáculos se llenaran sería lo ideal, pero no es así, de manera que siempre necesitas ese auspicio público. Aquí, en España, no es viable y es lo que complica que haya una profesión estable”.

‘Pelos de paloma’ se hace eco de esa precariedad, poniéndola en escena mediante el movimiento corporal y lo multidisciplinar: “Estoy cansado del separatismo entre disciplinas”, proclamó su autor, que también incidió en la cuestión de la supuesta dificultad para entender la danza contemporánea, otro elemento recurrente a la hora de acercarla al gran público.

De izda a dcha, Maite Ibáñez, Marta Banyuls, Albert García Saurí y Roberto Hoyo. Foto de MAO por cortesía de La Mutant.

“En otros países se fomenta más el consumo cultural. Se ve como algo positivo, porque abre la mente del espectador, que de esta forma se vuelve más crítico”, explicó Banyuls, razón por la cual, dijo, quizás a ciertos gobiernos no les interese promoverla. “La precariedad se relaciona con la capacidad del ciudadano para acceder a ella”, añadió. “Ahora se programa más danza que antes”, terció Ibáñez, asumiendo la tarea que tienen los responsables públicos de fomentarla. “Ningún gobierno ha apoyado de forma decisiva la cultura”, insistió Banyuls. “Me consta que se está en ello”, resaltó Ibáñez. “Sin duda”, concluyó la responsable de La Mutant.

Roberto Hoyo, en ‘Lázaro’, dentro de la programación de La Mutant.

Roberto Hoyo, hablando de precariedad económica, habló de ‘Lázaro’ como un espectáculo basado en ‘El lazarillo de Tormes’, donde la clásica picaresca está al servicio de la más estricta supervivencia material. “Incluimos el hip-hop en el teatro, algo que no se hace demasiado”, señaló quien no se olvida de la herencia clásica, pero actualizándola.

“¿Qué amos tendría el lazarillo en el siglo XXI?”, se preguntó Hoyo, contestándolo él mismo: “Mantenemos la figura del ciego, en este caso sin serlo, para aludir al que está así de ciego, pero por la bebida. También hay un traficante, un educador de un centro de menores y, por supuesto, el dinero”, poderoso caballero, según Quevedo, otro autor del género pícaro.

La Mutant, que fue el primer teatro en Valencia que abrió sus puertas, una vez levantado el estado de alarma, es ahora quien adelanta a su vez la programación a septiembre y la extiende a diciembre, ambos meses tradicionalmente inhábiles. “Es un gran esfuerzo de todo el equipo este arranque de temporada hasta diciembre”, destacó Banyuls.

Cuatro meses, pues, para acoger los espectáculos aplazados, en un espacio público que ha adoptado todas las medidas de seguridad pertinentes. Todo ello a favor de esa “cultura como motor de cambio social”, a la que se refirió la coordinadora artística de La Mutant.  Eso sí, con las lógicas precauciones: “A ver lo que nos deja hacer la evolución del día a día”, apostilló.

Maite Ibáñez y Marta Banyuls, en el centro de la imagen, durante la presentación de la temporada de otoño. Foto de Laura Ojeda por cortesía de La Mutant.

Lo que no se cansaron de resaltar tanto Maite Ibáñez como Marta Banyuls es la seguridad que ofrecen los espacios públicos. “Los lugares culturales son lugares seguros”, destacó Ibáñez. “El covid es un elemento muy dañino para el proyecto de La Mutant”, apuntó Banyuls, heredera de un espacio que estuvo cerrado durante largo tiempo por problemas estructurales y que ahora ha visto cómo se paralizaba de nuevo pro culpa de la pandemia.

“La curva de público que se estaba alcanzando ha sufrido un parón. Confiamos, con la vuelta a la normalidad, poder establecer niveles deseables”, resaltó, no sin antes insistir en la seguridad de los espacios culturales, con el fin de rebajar los “recelos” del público.

Música, performances, teatro y mucha danza componen la programación antivirus de este otoño, destacando, por ejemplo, los espectáculos ‘La vaca que riu’, de Patricia Pardo, en torno a “la capacidad torturadora del ser humano”, ‘Un mundo aparte dentro del mundo’, de Domingo Ferrandis, en este caso poniendo el acento en la dualidad universal del ser humano, tan pronto frágil como bestia, o ‘Renacimiento’, de la compañía La Tristura, abordando el tema de la crisis actual.

Pops Marítims, Le Dancing Pepa, Truenorayo Fest y la cantautora mallorquina Maika Makovski se harán cargo del apartado musical. Festival 10 Sentidos, ‘Get No’, de La Quebrá, ‘Mercedes máis eu’, de Janet Novás y Mercedes Peón, y ‘Várvara’, de Bárbara Sánchez, ‘Je danse ma langue’, de Saadia Souyah, y ‘Artificios y leopardos’, de Mercedes Pedroche, además del mencionado ‘Pèls de colom’, integran el programa de danza.

La Mutant también acogerá una nueva edición de VLC Pitch Forum o ‘Carne cruda’, el programa de radio emitido en directo gracias a la colaboración con el Festival La Cabina. Así es como La Mutant, diversificándose mucho más que el coronavirus, le planta cara a la pandemia en este incierto otoño. Como diría El Gran Gatsby: “¡No te angusties! La vida vuelve a empezar con el otoño”.

‘Lázaro’, de Roberto Hoyo, en La Mutant.

Salva Torres

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