
Museos desde la periferia. Alguna reflexión
Tratamos de diseñar exposiciones accesibles y adecuadas, pero huyendo en todo momento de cierta visión condescendiente, muchas veces proyectada desde las grandes ciudades sobre el entorno rural.
MAKMA, revista de artes visuales y cultura contemporánea, se sitúa como referencia entre los medios de comunicación cultural, ocupando el 7º puesto a nivel nacional y el 1º en la Comunidad Valenciana. Así lo refleja ‘Lo Mejor de la Cultura 2025’, informe anual elaborado por la Fundación Contemporánea que se ha presentado en el Palacio de Festivales de Cantabria.

Tratamos de diseñar exposiciones accesibles y adecuadas, pero huyendo en todo momento de cierta visión condescendiente, muchas veces proyectada desde las grandes ciudades sobre el entorno rural.

La cultura y, por ende, el sistema museístico se encuentran en continua alerta incesante por conseguir ofrecer buenos resultados, con los pocos recursos de los que se suele disponer.

Conservamos muchas de las herramientas, vocabularios e imaginarios de la modernidad que deben ponerse, de nuevo, en funcionamiento si queremos recuperar su potencial emancipador.

La transformación digital ha acelerado diversos procesos, creando la necesidad imperiosa de actualizarse y establecer vínculos con el público y con los profesionales del sector.

Con cada exposición que diseñamos, construimos un puente entre el contenido y una arquitectura que no solo informa, sino que también emociona y provoca una respuesta duradera.

Tal como establece el artículo 27 de la Declaración de Derechos Humanos, el arte es un derecho que aporta libertad y comunica valores, teniendo la capacidad de transformar el mundo y formar la identidad personal y social.

La función de las instituciones culturales es clave para dar respuestas a lo que sucede en la sociedad y, en este sentido, una de las tantas labores del museo es la de saldar una deuda histórica de discriminación.

Los museos deben actuar, escuchando, dialogando y respondiendo a los nuevos retos sociales, comprometiéndose a cambiar junto a las sociedades a las que pertenecen.

Los equipamientos culturales, y en concreto los museos de arte, son actualmente las infraestructuras con mayor capacidad para definir a las ciudades y aquellas que, bien diseñadas, influyen en mayor medida sobre su urbanismo.

Si tuviéramos que destacar una mirada revulsiva hacia el museo y el desarrollo coordinado de sus exposiciones en València, nos llegaría históricamente, de la mano del profesor Román de la Calle, una crónica consolidada, desde la investigación teórica y la práctica curatorial, que además nos revela su robusta y sistemática trayectoria como crítico de arte y educador.
Todo placer languidece cuando no se disfruta en compañía
David Hume