ARCO 26

#MAKMAArte
ARCOMadrid 2026
Pabellones 7 y 9 de IFEMA Madrid
Del 4 al 8 de marzo de 2026

La Semana del Arte de Madrid es siempre un momento señalado en nuestros calendarios, un ritual anual dentro del ecosistema del arte contemporáneo en España. Durante unos días, galeristas, artistas, comisarios, coleccionistas, mediadores, críticos y gestores culturales nos desplazamos a la ciudad para participar en una intensa sucesión de inauguraciones, cenas y ferias.

ARCO (IFEMAMadrid) sigue siendo el centro gravitacional de esta semana, un lugar donde confluyen discursos artísticos, estrategias de mercado y redes profesionales que sostienen (o tensionan) el sistema del arte.

Recorrer los dos pabellones que componen ARCOmadrid, con sus más de 200 galerías, puede convertirse fácilmente en una experiencia abrumadora. Nuestra mirada llega a saturarse ante el registro de imágenes e intentar abarcarlo todo es un proyecto casi siempre inaccesible.

Es por eso que, para la 45ª edición de la feria, decidí afrontarla trazando conexiones entre aquellas obras que captaron especialmente mi atención. Fue la vista el único sentido que, a priori, guió mi visita, aunque satisfaciendo uno de mis anhelos interiores, intensificados por la reciente lectura de ‘Blandito blandito. ¿Qué le hacemos las feministas al arte?’ (cielo santo, 2025), de blanca arias, puedo decir que fui invitada a oler una de las piezas en las que me detuve (mi última parada de la feria, de hecho), rompiendo con la hegemonía occidental de la mirada como forma tradicional de relacionarnos con el arte.

Antes de abordar este acercamiento propio, cabe tener presente que la mirada nunca es neutra, más bien se construye a partir de asociaciones, recuerdos e intuiciones. En mi caso, la mezcla entre imágenes reconocibles y otras que abrían nuevas preguntas terminó configurando un recorrido por ARCO articulado a partir de una serie de propuestas que, desde lugares distintos, parecían dialogar entre sí.

Durante mi visita, pude observar cómo ciertas temáticas reaparecían en distintos estands, revelando así algunas de las tendencias (no necesariamente nuevas) que atraviesan actualmente el arte contemporáneo. Entre ellas, destacan los trabajos críticos con las lógicas extractivistas y con las consecuencias del capitalismo colonial, así como aquellas propuestas que parten del territorio para replantear la relación desequilibrada entre los humanos y la naturaleza.

En muchas ocasiones, estas líneas de investigación artística se entrelazan con trabajos a partir de materiales de archivo, ya sea para profundizar en esa misma temática o para extenderla hacia genealogías de lo doméstico, lo familiar o lo femenino. Por último, se mantiene un interés notable por prácticas que operan desde lo matérico, con una presencia especialmente significativa del arte textil.

ARCOmadrid 2026
Vista de ambiente de ARCOmadrid 2026. Imagen cortesía de la feria.

Algunas de las primeras resonancias de este itinerario aparecieron en obras que abordaban tensiones de nuestra contemporaneidad con el agua como testimonio, propuestas en las cuales este elemento de la naturaleza adquiere su propia agencia. En el estand de Casas Riegner, galería de Bogotá que acaba de abrir oficinas en Madrid, destacaba la obra de Leyla Cárdenas (Bogotá), cuyo trabajo reflexiona sobre los indicios de memoria histórica, pérdida y transformación social de ruinas y paisajes.

Para esta edición de ARCO, la artista presenta la serie ‘Periplo entre dos mundos’(2024-2026), piezas que se trasladan a los paisajes húmedos del río Bogotá para contraponer dos imágenes distantes: una de archivo, donde la artista toma como punto de partida grabados del siglo XIX producidos desde Europa sobre el paisaje colombiano –en particular, los incluidos en ‘La fabulosa geografía de Colombia’(1869), del botánico francés Charles Saffray–, junto con imágenes actuales del terreno.

En estas piezas, las sublimaciones sobre seda de poliéster se destejen para dejar a la vista los hilos que hacen que la imagen parezca vibrar como ecos de la memoria, dando como resultado piezas donde la poética de las imágenes confluye con lo escultórico.

En la galería Rolf Art (Buenos Aires), se desplegó la videoinstalación multicanal ‘Río por asalto’ (2018), de la artista colombiana Clemencia Echeverri, un trabajo que, de nuevo, mezcla material de archivo con imágenes tomadas por la artista. El protagonista de esta pieza, el río Cauca en Colombia, se presenta como sujeto activo, una fuerza viva y política cuyas imágenes y sonidos envuelven al espectador para hacer perceptible su energía, resistencia y la violencia ejercida sobre él.

A modo de crónica, la obra nos muestra los conflictos y consecuencias generadas por los megaproyectos hidroeléctricos que han alterado su curso y su ecosistema, revelando así la tensión entre la potencia natural del agua y la violencia de las intervenciones humanas sobre su territorio.

Leyla Cárdenas. Casas Riegner. ARCOmadrid 2026
Fotografía del detalle de la obra de Leyla Cárdenas en el estand de la galería Casas Riegner. Imagen cortesía de ARCOmadrid 2026.

Estas obras se suman a una presencia literal del agua en algunos de los pasillos de la feria, especialmente con las piezas ‘A Freshwater Serpent’(2025), de la española Leonor Serrano Rivas, en carlier | gebauer (Madrid, Berlín); la de Cristina Mejías (Jerez de la Frontera) en Alarcón Criado (Sevilla), que es parte del proyecto ‘Lengua en coro, cuenta’(2025); y la de Victor Jaenada (Barcelona) en la galería Ampurdanesa Spiritvessel, que ha participado por primera vez en la feria como parte del programa ‘Opening. Nuevas galerías’.

Por atractivo y seductor que sea la presencia de este elemento en la feria, no deja de ser un síntoma y reflejo de las preocupaciones actuales sobre el agua. El pasado 20 de enero, el Institute for Water, Environment and Health de la United Nations University presentó un informe bajo el nombre ‘Global Water Bankruptcy: Living Beyond Our Hydrological Means in the Post-Crisis Era’, cuyo contenido nos anuncia que la tierra está entrando en una etapa de “bancarrota hídrica global” debido a un consumo actual que está llevando a la degradación de los recursos hídricos más rápido de lo que los sistemas naturales pueden regenerarlos.

En este contexto, me resultó inevitable acudir a las reflexiones del pensador indígena brasileño Ailton Krenak, quien ha señalado cómo el propio lenguaje occidental contiene una lógica extractivista al referirse a la naturaleza. Cuando nos referimos al agua como “recurso hídrico”, la reducimos a algo meramente utilizable por el ser humano, ya que queda vinculada a una economía de uso, disponibilidad y explotación.

Las obras mencionadas parecen, precisamente, cuestionar esa mirada instrumental y abrir la posibilidad de imaginar otras formas de relación con el agua como un agente, un cuerpo vivo o un sistema de relaciones no jerárquicas del que formamos parte.


Vistas y detalles de la instalación multicanal ‘Río por asalto’ (2018), de Clemencia Echeverri, en el estand de la galería Rolf Art en ARCOmadrid 2026. Imágenes por cortesía de la galería. 

La memoria es otro de los principales motores del segundo bloque de obras de mi recorrido, aquel que me hizo detenerme ante proyectos que desplazaron al recinto ferial objetos originarios de espacios domésticos para reflexionar precisamente sobre narrativas no siempre visibles de estos lugares.

El inicio de este trayecto me llevó a Chiquita Room (Barcelona), un estand comisariado que, a través de las dualidades (blanco/ negro, individual/ colectivo, público/ privado), puso en diálogo las obras del neerlandés Pieter Laurens Mol y la barcelonesa Teresa Estapé, artista que, por cierto, fue la apuesta de la galería para su primera participación en ARCO en 2023.

Es en el trabajo de Teresa en el que encontramos una serie de piezas donde la artista resignifica objetos heredados de la tradición doméstica femenina para investigar violencias latentes y la transmisión de normas de género. Son especialmente poéticas y cautivadoras las dos piezas de la serie ‘Nada te turbe, nada te espante’ (2025), donde, tomando como referencia el título de la oración homónima de Santa Teresa de Jesús, la artista presenta cubrecamas de organza familiares sometidos por elementos industriales.

Mientras que la letrilla de Santa Teresa de Jesús invita a la serenidad, la paciencia y apunta el carácter efímero de lo material, Teresa Estapé regresa a esto último de forma radical, trabajando con el tejido físico de la memoria femenina. El poema no aparece como cita erudita, sino como recuerdo oral donde el texto deja de ser solo místico y se convierte en herencia afectiva.

Pero esa herencia es ambivalente, pues el mismo hogar que transmite consuelo transmite también normas, silencios y expectativas. Cuando Estapé introduce asas de caucho o fibra de vidrio en los cubrecamas, genera una fricción muy clara de lo blando frente a lo rígido, lo hecho a mano frente a lo industrial y lo heredado frente a lo impuesto.


Teresa Estapé, ‘Nada te turbe, nada te espante II y Nada te turbe, nada te espante I’ (2025). Imágenes cortesía de Chiquita Room. 

También aparecían elementos del ámbito doméstico en el estand de la galería bonaerense Herlitzka & Co., que presentó las obras ‘Silueta’ (1994), de Alicia Herrero. En estas piezas, la artista argentina recorta siluetas de mujeres sobre hules floreados, esos manteles de poliéster de uso cotidiano presentes en muchos hogares.

Los cuerpos aparecen estirados desde la punta de los pies hasta los dedos de las manos, un gesto de extensión extrema que parece señalar los límites físicos y vitales que atraviesan estos cuerpos, mientras que el uso de un objeto doméstico y popular activa de nuevo una lectura sobre las condiciones y restricciones históricamente asociadas al espacio doméstico.

No tardaría en encontrarme con otro tejido floral. En el espacio de la galería Belmonte, donde se establecía un diálogo casi ritualístico entre las obras de Andrés Izquierdo y Ángela Suárez, una pequeña imagen de la fotógrafa española capturó mi atención: un tejido azul con flores rasgado verticalmente, del que parecía emerger una forma latente, luchando por ser descubierta. La tensión contenida en esa apertura me desplazó hacia un lugar en el que lo vulnerable se convertía en un umbral desde el que algo más profundo podía revelarse.

Precisamente, esa latencia estaba presente en los lienzos que colgaban de la galería RESERVOIR de Cape Town, otra de las galerías de la sección ‘Opening. Nuevas galerías’. En ellas, la artista sudafricana Marsi van de Heuvel plasma gestos y cuerpos en ocasiones casi fantasmagóricos provenientes de fotografías de su archivo familiar, imágenes que parecen estar emergiendo de los propios lienzos, como si las figuras estuvieran en vías de revelarse.

La serie, titulada ‘Skoonveld’, aborda el vacío producido por los borrados históricos y expulsiones forzadas durante el apartheid. Las fotografías originales documentan escenas de la vida cotidiana y celebraciones, pero también funcionan como actos de autoafirmación, donde estas comunidades se representaban a sí mismas con dignidad, en contraste con la narrativa racista del apartheid. Una serie que, ante la ausencia de una historia oficial justa, activa el archivo cotidiano como espacio de reparación simbólica.


Obras de la serie ‘Skoonveld’, de Marsi van de Heuvel, en el estand de la galería RESERVOIR, en ARCOmadrid 2026. Imágenes cortesía de la galería. 

Cierra este recorrido el estand en el que terminó también mi visita a la feria, donde gran parte de estas temáticas reaparecieron. La galería Embajada (Puerto Rico), que participó en la sección ‘Perfiles | Arte Latinoamericano’, comisariada por José Esparza Chong Cuy, presentó por primera vez en un contexto ferial la obra de Las Nietas de Nonó (Embajada, Puerto Rico). Este dúo afrodiaspórico formado por mulowayi y mapenzi, cuya práctica combina performance, archivo personal, materiales orgánicos e instalación, utiliza su trabajo para abordar procesos de expropiación, violencia colonial y justicia ambiental.

Para ARCO 2026 presentaron el video ‘Barullo a la orilla’(2025), una pieza filmada en la Reserva Natural de Humacao de Puerto Rico, junto a una serie de obras que orbitaban en torno a esta pieza central; desde fotografías hasta objetos escultóricos orgánicos (uno de ellos realizado con kombucha que, como anunciaba al inicio, pude oler invitada por el galerista).

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Este video de poco más de ocho minutos se aproxima al paisaje costero activando memorias locales, para proponer una reflexión en torno a un territorio que ha sido moldeado por procesos históricos, ecológicos y coloniales.

En las imágenes emergen cuestiones como la fragilidad ecológica, la resistencia comunitaria y las tensiones que aparecen en esos espacios donde se encuentran la tierra y el agua, prestando especial atención al juego y a las perspectivas. En este contexto, el dúo utiliza sogas como elementos que condicionan nuestra mirada y las construcciones con las que nos enfrentamos al mundo.

Existen tantos recorridos por ARCO como miradas que la atraviesan. Al finalizar mi visita, me encontré con una compañera en el centro de Madrid, quien me mostró algunas de las imágenes que había tomado con su teléfono durante la feria. Para mi sorpresa, mientras había algunas que coincidían en nuestros dispositivos, ella había transitado una feria completamente distinta. Su recorrido fotográfico revelaba nuevas conexiones y significados, incluso con obras que yo misma ni siquiera llegué a reconocer.