Annie L

#MAKMAArte
‘Wonderland’, de Annie Leibovitz
The MOP Foundation
Muelle de Batería
Avda. de Jardines de Méndez Núñez s/n, A Coruña
Hasta el 1 de mayo de 2026

La primera impresión que tuve al visitar ‘Wonderland‘, la expo de Annie Leibovitz en la MOP Foundation de A Coruña, fue de disgusto porque, para un amante de la arquitectura industrial, que hayan eliminado todo el pasado fabril del edificio que la alberga es un golpe duro: ahora ya no nos encontramos con un paisaje de ultraperiferia, sino con uno remozado que emula la EUR mussoliniana, barrio que se encuentra entre mis espacios favoritos. Menos mal que entras a la muestra y todo el remozado se viene abajo gracias a un montaje que remeda, en todo momento, una página de contactos fotográficos.

No se líe el lector. Cuando la fotografía era analógica, los fotógrafos trasladaban a una hoja de papel fotográfico las miniaturas positivadas de sus carretes para elegir cuál le interesaba y si había o no que reencuadrarla al llevarla a la ampliadora. Eso ocurría en aquellos tiempos en que entre la imagen latente y la final podían mediar años, dependiendo del tipo de uso que se iba a dar a las imágenes. Hoy todo sigue la lógica de Apple del plug and play.

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Terminado este excurso, tras evitar la película didáctica sin interés para mí, lo primero que uno encuentra es un aluvión de imágenes de la gira que cubrió Leibovitz de los Stones por los Estados Unidos. Todos los apasionados de este grupo de rock conocemos ese reportaje que la catapultó al gran público, e influirá en todo su trabajo posterior. Por ejemplo, en las primeras declaraciones que hizo al llegar a Coruña afirmó que no conoce a nadie al que no le guste la ciudad, que es por donde empiezan todos los roqueros: ¡Hola, Coruña! Si bien solo el reportaje de la gira de los Stones merece la visita.

No sé si fue el año pasado o el anterior cuando vi el retrato de nuestros reyes expuesto en el Banco de España, un díptico que me pareció majestuoso, con el que supo captar a la perfección quién era cada uno de ellos y trasladarlo al papel para inmortalizarlos. Ese reflejo decidido de los retratados se vuelve a ver aquí, en esta exposición que se presenta de manera destartalada para compensar, quizá, la presencia apabullante los famosos que la pueblan.

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Si tuviese que citar a todos los que desfilan por las paredes de la sala, me saldría un artículo en negritas, que son las que abundan en las crónicas de sociedad y de nulo interés para lectores aficionados al arte.

Aunque debo resaltar dos que me sorprendieron mucho, por no decir del todo: uno de Louise Bourgoise, a la que estoy harto de ver en la versión que realizó de ella Robert Mapplethorpe en 1982, que la presenta como la persona que no es, ya que su obra transmite un espíritu protector que sí sabe encontrar la versión de Leibovitz, con un perfil arañado por los años.

Y el de William S. Burroughs, desprotegido de todo el protagonismo que las sucesivas generaciones de lectores le hemos concedido, y del que sería el mejor ejemplo su aparición en ‘Drugstore Cowboy’ (1989), de Gus Van Sant, para dejarlo en el ancianito que fue, tan desvalido como debió de serlo toda su vida y por eso fue de lío en lío, siempre arropado por la fortuna familiar.

Annie Leibovitz. Wonderland. MOP Foundation
Vista de la exposición ‘Wonderland’, de Annie Leibovitz. Imagen cortesía de The MOP Foundation de A Coruña.

Existen momentos muy buenos en esta exposición en la que convive el mundo de la moda, del glamur que el estilismo traslada a sus consumidores, con el glamur del rocanrol, ahora que ya está muerto y que para ver un roquero tienes que ir de viaje con el Imserso.

Por eso ‘Wonderland’ me parece digna de verse, por la conjugación que hace del glamur con la mugre que lo sostiene. Tanto si nos fijamos en el mundo de la moda cuanto si miramos a las estrellas de la música, nos engatusa su oropel, pero todos esos brillos y destellos suponen un esfuerzo sobrehumano que muchas veces se lleva a sus protagonistas por delante; es curioso que no haya conseguido acabar con los Stones y que Charlie Watts haya muerto, como nuestro dictador, de mayor y en la cama, sin que ningún exceso lo ventilase.

Pero, sobre todo, esta exposición es el traslado del teatro de operaciones de la autora a las paredes de las distintas salas por las que ves pasar todas las ideas que le han venido a la mente, los pentimentos en los que tropezó, las soluciones que no supo dar y, por eso, deja en blanco el espacio que hubiese ocupado el contacto fotográfico entre los que le rodean.

Es una exposición absolutamente diegética, y que resulta muy didáctica para alguien que se quiera introducir en la fotografía, para saber valorar qué se va a encontrar en ese mundo, contado a la manera de cuando se hacían las cosas a mano, ahora que solo sabemos hacerlas a máquina.

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También es una muestra de madurez, porque exponerse a ese nivel solo puede hacerlo alguien que ya no tiene nada que perder, después de haberse equivocado mil veces y acertado muchas más.

Al salir, si al espectador le quedan ganas, puede ir a ver, al otro lado de los jardines de Méndez Núñez, dos estupendas exposiciones: una dedicada a Fernando Álvarez de Sotomayor, último pintor de cámara del reino de España, y así continúa entre retratos, y ‘Compromiso con el arte. Colecciones ABANCA y Fundación Bancaja‘, en la que puede encontrar un ‘Aislamiento’ de Anzo que le deje sin respiración.