Ángeles Císcar

#MAKMAArte
‘Oscil·lació 1. Tot allò que és, és un canyar de vincles’
Dirección artística: Ángeles Císcar
Ayudante de dirección y producción: Anna Estellés
Diseño sonoro e interpretación: Edu Comelles
Creación e interpretación: Do Rossi y Paula Esteve
Colaboran: Cultura Resident del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana y Fundació Caixa Castelló
Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC)
30 de enero de 2026

Según el mito de la Torre de Babel, por querer tocar los cielos, el ser humano fue condenado a una inabarcable fragmentación de la lengua, dando así los idiomas, la dispersión, el desentendimiento y la sospecha. Aunque vivimos en ciudades políglotas, algo se nos encoje cuando escuchamos de cerca un idioma extranjero. El roce de una lengua extraña nos incomoda, nos hace sospechar de sus ocultas intenciones.

Los distintos sistemas sociales que ha ido diseñando el ser humano han aprovechado esas diferencias para marcar fronteras, condenar enemigos y rentabilizar el miedo. Nos hemos quedado estancados en esa visión tan reduccionista que buenamente describió Wittgenstein con su frase “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”.

Habitamos pequeños mundos limitados por la lengua –y la filosofía que entraña–, lo cual no debería ser negativo, si no supusiera el rechazo de los otros mundos posibles. ¿Y si volviéramos sobre las ruinas de la Torre de Babel y encontráramos una manera de cooperar sin necesidad de entendernos? ¿Y si el entendimiento está sobrevalorado?

No necesitamos entender al otro, solo asumir su existencia, reconocernos. ¿Y si debajo de esta lengua fragmentada hay otra corriente, una vibración, un río subterráneo, donde podemos sintonizarnos más allá de las diferencias?

Ángeles Císcar
La artista Ángeles Císcar, junto a una de sus piezas. Foto: ULALAULAU, cortesía de la Fundació Caixa Castelló.

‘Inter Relatio’ es un proyecto de investigación impulsado por la artista multidisciplinar Ángeles Císcar que busca profundizar en la conexión entre el ser humano y la naturaleza, poniendo en diálogo las artes del movimiento, la escultura y el sonido a partir del material de la caña. “Tiene como núcleo conceptual la interdependencia, basado en conceptos ecofeministas”, añade Císcar.

“He dedicado años a estudiar cómo el patriarcado, el capitalismo y el colonialismo explotan tanto a las mujeres como a la naturaleza, y cómo estos modelos pueden transformarse hacia un futuro más justo y equitativo”.

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Desde su inicio en 2024, la investigación se ha presentado en público en diversas ocasiones: ‘Acción 0: Alfafar’, ‘Acció 01 El curso del agua’ y ‘Acción 02 Horizonte’, en el Centro de Creación Cacís en El Forn de la Calç, ‘Acción 03: Tarragona’, ‘04: Xerta’, ‘05: Manresa’, ‘06: Alacanar’, la exposición colectiva ‘Terra Eixuta’ y, la más reciente, ‘Oscil·lació 1’, presentada en el clasutro gótico del Centre del Carme Cultura Conemporània el pasado 30 de enero.

En esta última transformación han colaborado Do Rossi y Paula Esteve en la creación e interpretación; Edu Comelles, con el diseño sonoro e interpretación; Áurea Morán, con el vestuario; y Anna Estellés, con el acompañamiento en dirección y producción.

En ‘Oscil·lació 1’ vemos tres intérpretes en escena: dos activando el movimiento de las esculturas de caña y uno activando el sonido de las mismas. El material podríamos contarlo como un cuarto intérprete. Cuerpo, sonido y escultura se interrelacionan, apoyándose los unos en los otros para constituirse.

El sonido que produce Comelles proviene de multitud de micros de contacto colocados estratégicamente sobre el material. Las esculturas son accionadas por Rossi, Esteve y Comelles, y toman forma de alas de insecto, arpa o abanico. Los cuerpos, a su vez, son afectados por el peso, la inercia y la forma de estas cañas. En esta danza, los distintos lenguajes entran en una curiosa armonía donde, sin perder su unicidad, componen un cuadro que sólo puede existir desde lo colectivo.

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Sobre el proceso de creación de ‘Oscil·lació 1’, Do Rossi nos cuenta que “tuvimos un proceso de investigación donde Ángeles nos invitó a improvisar y a relacionarnos con las cañas. Teníamos que entender cómo funcionaba cada estructura y cómo podíamos hacerlas funcionar”. Para la confección del vestuario, el reto ha sido “que las intérpretes se sientan cómodas, sin que se pierda el diseño”, afirma Áurea Morán.

Edu Comelles se exponía al conflicto de ocupar la escena, acostumbrado a situarse fuera del espacio escénico: “Para mí, el movimiento en la escena tiene que ser un gesto sonoro”. A este obstáculo se le suman “encajar la autoría” y “exprimir los sonidos del material”.

En todas las componentes encontramos un objetivo común: integrarse sin desvanecerse. Esto, lejos de paralizarlas, ha sido una fuente de estimulación y de aprendizaje, también para la directora del proyecto, Ángeles Císcar: “Aprendo de los procesos de otros cuerpos porque cada cuerpo en escena es un mundo. La música también es un universo absolutamente nuevo para mí”.

Además de la voluntad de todas por escucharse, respetarse y construir en común, la clave para que este trabajo haya encontrado tal punto de cohesión es que tienen muy claro cuál es su nexo de unión. “Esta Torre de Babel la articula un material. Cada artista convierte una caña en un acontecimiento poético. Esa decisión nos ha ayudado a hacer un trabajo realmente interdisciplinar, sin jerarquías”, afirma Císcar.

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Ante ‘Oscil·lació 1’, el espectador tiene la sensación de haberse teletransportado a la Albufera y estar contemplando su biodiversidad; con esa calma, estar atendiendo al movimiento de la vida y no a un espectáculo construido para el placer escópico. Cada acción de las intérpretes aplica un tiempo de pausa y de escucha, un ritmo que asociamos a lo ritual.

“Últimamente, me da la sensación de que todos estamos buscando el silencio. Esta bajada de intensidad me parece un acto de resistencia”, señala Comelles. Císcar añade: “Es una experiencia que conduce a un estado diferente a la sobreexcitación y la sobreinformación que la sociedad exige para ser eficiente”.

Pero no todos los espectadores reciben la misma información sobre la misma pieza. Como bien subraya Císcar, “un artista visual diría que esta obra es muy narrativa, y quien viene de las escénicas piensa que no hay una dramaturgia tan construída. La lectura de la obra tiene mucho que ver con las expectativas sobre los géneros y a mí, particularmente, me encanta este punto medio”.

‘Oscil·lació 1’ y su proyecto matriz ‘Inter Relatio’ son pequeños ensayos donde la diversidad entra en comunión al asumir y potenciar la interdependencia de todas las manifestaciones. ¿Podemos, como sociedad, volver a esa Torre de Babel a reconocernos por lo que nos une?