#MAKMAArte
‘Profecías’, de Ana García Pan
Galería Materna y Herencia
Ruiz de Alarcón 27, Madrid
Febrero y marzo de 2022

Desde que este mundo es otro (sí, otro mundo), su representación es una empresa imposible apta solo para visionarios. Estamos en la esquina de un cambio de civilización tan gigantesco que por pereza o por nostalgia nos empeñamos en contarlo en ocasiones con las viejas artes de siempre. Pero lo nuevo requiere lenguajes que entiendan la voz de su tiempo, y ahí es cuando tenemos que llamar al artista en lugar de al ingeniero para que nos dé luz sobre lo que se avecina.

Yo vi la cara de ese nuevo mundo al doblar la esquina de unas calles que se asoman al Botánico y al Prado. Desde un escaparate me asaltaron unos colores diferentes. Brillaban, pero no eran fosforescentes. Cálidos, pero tamizados. Nuevos, pero reconocibles. Unas gamas y unas formas que se ensamblaban perfectamente creando una visión que ni era totalmente abstracta ni únicamente figurativa. La forma del color se hacía realidad ante mí y me cautivaba.

Obra de Ana García Pan. Imagen cortesía de la Galería Materna y Herencia.

Así me encontré ante este nuevo mundo descrito por Ana García Pan, que ya empezó a sentir la tentación de otras galaxias en los brillantes años 80/90 y ahora se ha ido por las playas del Mediterráneo en busca de una explicación – tan onírica como palmaria– del mundo que pisa.

Confiesa la artista que ella, primero, aplica color a los lienzos y, luego, aparecen las formas. Aunque sus cuadros estén plagados de figuras no claramente reconocibles, yo pienso que García Pan es una gran pintora abstracta y que las imágenes que crea son fruto de las caprichosas formas que toman los colores. Colores propios, creados por ella, amalgamando pigmentos y con un sentido práctico para que sean materiales duraderos. El sueño de que ese nuevo mundo sea sólido y hasta indestructible, fuera de esta época tan insostenible.

Si en el desierto no hay memoria, nuestro lúdico oasis llamado playa está cubierto hoy día de miles de huellas de civilización que nos recuerdan a cada paso los desastres de lo cotidiano. Junto al mar azulado y su frontera de arena, Ana García Pan extiende un lienzo, recoge los deshechos de la civilización y los eleva a nuevas formas. Esta suma de iconos deformes y colores creados conforman sus ‘Profecías‘. La visión del otro mundo hacia el que caminamos.

Ana García Pan
‘Ciudad selvática 2’ (1987), de Ana García Pan. Imagen cortesía de la Galería Materna y Herencia.

Me gusta emparentar la estética de Ana con la del viejo Wayne Thiebaud, al que tuve la fortuna de conocer en Davis (California) y que nos acaba de dejar a sus 99 fructíferos años. Su receta fue aplicar colores brillantes y sombras hiperrealistas a sus cuadros sobre pasteles y dulces en escaparates. Un aire pop muy propio, en el que las formas cotidianas y los colores se aunaba para crear una visión renovada del mundo.

Ana García Pan trabaja con los objetos recreados de una nueva galaxia que, sin duda, es en la que ya nos encontramos, aunque nos cueste verlo o saberlo. Ella ha transitado por caminos de leyenda y visitado a los mitos de las culturas mediterráneas y, por eso, sabe identificar los nuevos iconos de este mundo en transformación.

A veces tienen formas claras, otras se entremezclan con las manchas de color, pero siempre se nos aparecen tan reconocibles como nuevas; nos parecen mitad humanos, mitad máquinas, sin saber si son los nuevos seres o los despojos de una civilización que se ahoga en esta cabecera de playa.

Una gallega que conoce el mar encrespado y gris del norte, que sabe mirar los encajes de olas blancas y azules de Valencia, tambien ha navegado tierra adentra, en Madrid o en Segovia, aprendiendo en cada sitio los caprichosos juegos de la luz.

Nos lleva la artista a estos paisajes que su paleta tiñe de colores para llenarnos los ojos de una nueva visión del mundo en la que reconocernos como actores activos y sufrientes de las alegrías y tragedias que estos cambios inauditos nos están produciendo. Sabemos por sus anteriores propuestas que Ana García Pan sabe que hay un camino de salvación gracias a los dioses que ha visitado en otros lienzos. Hay un nuevo amanecer despuntado en ese mar que ella mira, aunque no sabemos nadie si será el sol o qué será lo que despunte mañana. Será un color…

‘Naturaleza muerta 5’ (1990), de Ana García Pan. Imagen cortesía de la Galería Materna y Herencia.
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