IVAM

#MAKMAArte
Programa expositivo 2027
Presentado por la directora del IVAM Blanca de la Torre
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Guillem de Castro 118, València

Blanca de la Torre lleva al mando del IVAM desde hace año y medio. Y, casi desde el principio, empezó a utilizar el nombre de ‘museo anfibio’ para caracterizar el espíritu de la institución museística que dirige. Ha explicado tal denominación en diversas ocasiones, pero, durante la presentación del programa expositivo del IVAM para 2027, volvió a incidir en ello en la rueda de prensa.

“Anfibio se refiere a la capacidad que tienen estos animales para transmitir energía del mar a la tierra”, por esa transformación que sufren durante su desarrollo de larva acuática a vertebrado terrestre, «generando intercambio de saberes”. Además, subrayó la directora, “su piel es sumamente sensible a los cambios, siendo bioindicadores de lo que sucede en nuestro entorno”.

Si a eso le añadimos lo que está implícito en el propio nombre de anfibio (de amphi ­–ambos– y bíos –vida–), es decir, ambas vidas o en ambos medios, tenemos ya el perfil completo del IVAM que quiere proyectar Blanca de la Torre: un museo abierto a otras formas de vida en las que dialoguen lo humano y lo no humano, “nivelando las tres ‘pes’ de lo prosaico, lo poético y lo político”, siendo ese ‘museo anfibio’ “permeable con el entorno”.

Blanca de la Torre, directora del IVAM, antes de la presentación del programa expositivo de 2027 del instituto valenciano. Foto: Miguel Lorenzo.

Esa característica por parte del anfibio de habitar sendas vidas es lo que, finalmente, caracterizaría igualmente al propio IVAM: “Puede, desde luego, parecer ambiguo, pero nos sentimos cómodas en esa ambigüedad”, resaltó Blanca de la Torre, quien manifestó sentirse alejada de la visión distópica que parece acaparar los relatos de nuestra contemporaneidad, para apostar por un universo espacial capaz de “generar resiliencia y nuevas formas de habitar el mundo”.

Todo ello se encuentra implícito en todas y cada de las exposiciones previstas en la programación de 2027, empezando por la de Ingela Ihrman y Josefin Arnell, dos artistas que, según apuntó la directora, “juegan en las fronteras entre la realidad y la ficción”. De nuevo, la frontera como espacio de ambigüedad donde establecer “relaciones más empáticas con lo no humano”, desplazando “nuestra mirada antropocéntrica”, añadió.

De hecho, Ihrman da pie a interrogaciones como éstas: “¿Cómo es el mundo desde los ojos de una polilla? ¿Qué relación con el espacio se experimenta cuando eres un murciélago?” Cuestiones presentes de forma siniestra en el relato ‘Axolotl’ de Julio Cortázar, aludido recientemente en la exposición de Melanie Smith que acoge el propio IVAM.

En dicho relato, Cortázar narra la transformación de un hombre que veía ajolotes a través del cristal de un acuario, para, sin solución de continuidad, verse al otro lado del vidrio convertido en un ajolote: “El horror venía de creerme prisionero en un cuerpo de axolotl, transmigrado a él con mi pensamiento de hombre, enterrado vivo en un axolotl, condenado a moverme lúcidamente entre criaturas insensibles”.

‘Golden age’ (2020), de Rosana Antolí. Imagen cortesía del IVAM.

Ningún horror de ese calibre tiene lugar en la dialéctica entre lo humano y lo no humano del ‘museo anfibio’ al que alude Blanca de la Torre, al distanciarse de lo distópico para centrarse en la más empática coexistencia imaginaria. Tal es la propuesta que viene a continuación en el programa expositivo: la de Rosana Antolí, donde la artista alcoyana residente en Londres “parte del humedal como un espacio liminal de transformación desde el que imaginar nuevas formas de escucha y coexistencia con el entorno”, en palabras de De la Torre.

Transformar, imaginar y coexistir: he ahí las formas de acercarse a ese entorno del humedal investigado por Antolí mediante la performance, la escultura sonora, la ópera contemporánea y la pintura. Pintura que llega después, ya en marzo, con ‘Pinazo y lo goyesco’, en este caso revelando, en cierta forma o a través de determinadas formas, lo siniestro de la condición humana o, cuando menos, sus sombras menos amables.

Rosell Meseguer, Anna Estarriola y Laia Ventayol presentarán, en la muestra conjunta ‘Entre corrientes; tres respiraciones’, “una reflexión sobre sistemas visibles e invisibles”, poniendo en relación “los conductos humanos y arquitectónicos”, con esos conductos a modo de “metáfora sobre lo relacional”, como hace Edgar Calel con la familia, lo vegetal y lo animal, en la exposición ‘Survey’ de esta artista indígena guatemalteca.

‘High-Rise Tides’ (2026), de Isabel & Alfredo Aquilizan + Fruitjuice Factori Studio. Imagen cortesía del IVAM.

La propia Blanca de la Torre comisaría la muestra de Ursula Biemann, artista suiza que investiga en territorios de lugares remotos, invitando “a una reflexión crítica sobre debates actuales en torno a la ecología”, según explicó la ahora comisaria, y, de nuevo, sobre “la comunicación entre especies y la producción de mundos posibles”.

La diseñadora alemana Lilly Reich, colaboradora habitual de Ludwig Mies van der Rohe, será quien, ya en julio, tome el testigo de las anteriores, revisando los hitos más importantes de su carrera. Como hito fue ‘La Montserrat’ de Julio González, ahora evocada con su famoso grito, a la altura del arrojado a finales del XIX por Edvar Munch, en su caso, imagen de la campesina rural “símbolo de dignidad, coraje y compromiso frente a la adversidad”. También de Julio González, es la muestra ‘El pulso del metal’, en alianza con CaixaForum.

Las islas flotantes de Isabel & Alfredo Aquilizan, junto con Fruitjuice Factori Studio, ocuparán la Galería 6 del IVAM, tratando de responder a la pregunta ‘¿Qué significa el hogar para ti?’, dando cuenta del modo en el que concebimos “el hábitat humano en una época en la que el paulatino aumento del nivel del mar y la degradación del medio ambiente fuerzan el desplazamiento de millones de personas”.

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La coreana Jane Jin Kaisen también se suma, mediante la práctica interdisciplinar que integra el cine, el ensayo audiovisual y la instalación, a la reflexión crítica “sobre las formas de habitar y representar el entorno”. Reflexión que se prosigue en la muestra ‘Arquitecturas de emergencia’, aunque, como advirtió De la Torre, “me estoy pensando lo de la emergencia del título”, si bien insiste en que ese “imaginar nuevas formas de habitar el mundo se ha vuelto cada vez más urgente”.

‘La certidumbre del vuelo’ será la que cierre la programación del IVAM en 2027, poniendo, en este caso, el énfasis en “la fascinación humana por el vuelo, trazando un recorrido que conecta la tecnología militar, el impulso poético y la representación simbólica de la paz” a través de la litografía ‘La colombe’, de Pablo Picasso.

En definitiva, un conjunto de exposiciones que, como subrayó Blanca de la Torre, no se formula en plan de muestras sucesivas, “sino que se van complementando entre sí ofreciendo ángulos nuevos”, en torno a ese ‘museo anfibio’ cómodamente “ambiguo” por el que transita el IVAM.

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‘Acoustic ocean’ (2018), de Ursula Biemann. Imagen cortesía del IVAM.