El aguante. Teatre Rialto València

#MAKMAEscena
‘El Aguante’
Director: Víctor Sánchez Rodríguez
Intérpretes: Toni Agustí, Marta Belenguer, Manuel Canchal, Rocío Domènech, Empar Ferrer, Lorena López y Jorge Motos
Iluminación: Mingo Albir
Produce: Institut Valencià de Cultura (IVC)
Teatre Rialto
Plaza del Ayuntamiento 17, València
Hasta el 1 de marzo de 2026

Una mesa en un escenario, iluminación tenue y personas que realmente aman lo que hacen. Así ha sido la presentación de ‘El aguante’, de Víctor Sánchez Rodríguez, producida por el Institut Valencià de Cultura (IVC). En un ambiente casi familiar de sobremesa, actores, director y productora se han juntado para presentar con amor la obra que aterriza en el Teatre Rialto hasta el 1 de marzo.

Además, los días 19 y 26 de febrero se realizarán coloquios con el equipo artístico. En el último de ellos, se presentará también el libro ‘El Aguante’ tras la función de la tarde.

¿Quién es quién?

Víctor Sánchez Rodríguez, el director de la obra, ha trabajado tanto en teatro como en cine. Algunas de sus obras más reconocidas son ‘No nos mataremos con pistolas’ (2013), ‘Cuzco’ (2016) o ‘Una vez, una casa’ (2019). La encargada de conducir la charla ha sido María José Mora, directora adjunta de artes escénicas del IVC.

También estuvo presente parte del elenco de actores: Marta Belenguer, Rocío Domènech, Lorena López y Jorge Motos. Una mención especial a Mingo Albir, encargado de la iluminación, que también se subió a la mesa.

El aguante. IVC
María José Mora, directora adjunta de artes escénicas del IVC, junto al elenco de ‘El aguante’, en el Teatre Rialto de València. Foto: Rubén Hernández.
¿Qué es ‘El aguante’?

La pieza trata de una obra de teatro familiar y cómo esta atraviesa la vida de cada uno de los personajes, enmarcada en un ambiente veraniego de caseta entre naranjos. Es “compleja”, en palabras de Sánchez Rodríguez: depende desde donde te acerques a ella. “Es compleja si empezamos a explicar el juego de espejos que hay con Chéjov y con ‘La Gaviota’, pero creo que, si la explicamos desde un lado más horizontal y más de las relaciones humanas, realmente habla de una familia que se quiere, pero se quiere mal”, comenta.

La sobremesa

La palabra más repetida durante los 45 minutos que duró la charla fue amor: amor de familia, de amigos, de pareja, amor a lo que haces, al trabajo. Lorena López comentaba que es increíble que te paguen por hacer lo que amas con tus amigos. Todos y cada uno de los allí sentados irradiaban amor hacia la obra que estaban presentando y se sentía como una verdadera familia. Los gestos, las caricias, cuando dejaban reposar la cabeza en el hombro del compañero. La pasión que demostraban era realmente emocionante.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida de Teatre Rialto de València (@teatrerialtovalencia)

Comenzaron hablando de Chéjov y el tener una vida en el arte. “Para las personas que somos llamadas alguna vez a querer dedicarnos a esto, hay algo de querer vivir una vida quizá más intensa que el resto”, confesaba Víctor Sánchez Rodríguez. Esa inquietud artística la consideraba tanto una maldición como una bendición. “La pasión, en general, es una tortura, hagas lo que hagas. Cuando se te va la vida en algo, lo pasas muy bien y lo pasas muy mal”, apuntaba Mingo Albir.

A continuación, el director ponía en valor el papel de la ficción en la construcción de identidad. En una época en la que todo está abocado a la realidad y al “basado en hechos reales”, la ficción funciona como un retrato sutil de “cómo se ve y cómo se representa” un pueblo a sí mismo. “Es muy importante, también, crear ficciones que pasen en València, que sean de València ”, cerraba.

Después, Sánchez Rodríguez destacaba la importancia de ‘La Gaviota’ en su vida. Su primera lectura del texto del dramaturgo ruso fue cuando estudiaba en el Instituto de Teatro. “Cuando lo leí, lloré muchísimo y era la primera vez que me pasaba leyendo teatro”, recordaba. Sin embargo, María José Mora apuntaba que “hay mucho de Chéjov, pero hay mucho de Víctor Sánchez también”. “Siento que hay muchas cosas mías, pero en todos los personajes, incluso en el que menos te lo esperes… Al final, el teatro es ponerte en el lugar del otro” contestaba el director.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida de IVC Arts Escèniques (@ivcartsesceniques)

Personas y personajes

Una característica habitual en el metateatro es que los actores se pueden ver representados en sus personajes de forma más clara. Este es el caso de Marta Belenguer, que interpreta a una madre y actriz con la que comparte nombre. “Me resuena todo como muy personal, porque soy madre, porque soy actriz, porque amo el teatro, porque tengo hijos, porque siento culpa, porque tengo expectativas, porque me hago mayor”.

Por su parte, Jorge Motos se estrena en el teatro con esta obra. Contaba que al haberse ido muy joven a Madrid ha conocido a mucha gente como su personaje. “Me he encontrado con muchas personas que han aguantado cosas que no deberían haber aguantado por intentar cumplir su sueño”, explicaba.

El personaje de Rocío Domènech representa la mirada externa del teatro. Se trata de una persona tal vez más racional, que no termina de comprender a los actores y que aporta un enfoque diferente pero necesario. Es una profesora de universidad que mantiene una relación con Lorena. “Es una pareja deteriorada, pero se aman, se quieren, aguantan; esta cosa muy humana de costar soltar y de pasar a otra cosa», describía.

El aguante. IVC
Cartel de ‘El aguante’, en el Teatre Rialto de València. Foto: Rubén Hernández.
La luz de València

Otro de los grandes intereses de la obra es su luz. Mingo, el encargado de la iluminación, recordaba entre risas las indicaciones de Víctor: “Naranjos, València, verano, agobio, calor, tú mismo”. Destacaba del director su contradictoria combinación de rigidez y manga ancha. Una mezcla justa entre tener las cosas claras y “permitir jugar”. Concluía haciendo referencia al público: “Yo siempre intento ponerme en la butaca del espectador, no ser iluminador, ver la obra, entenderla, pero, claro, inevitablemente le veo a Víctor”.

Últimos artículos de Rubén Hernández (ver todos)