David Alandete. Objetivo venganza CTAV

#MAKMALibros
‘Objetivo venganza’, de David Alandete
La Esfera de los Libros, 2026
Presentación del libro acompañado de Luis Trigo (presidente de la Fundación El Secreto de la Filantropía), del periodista Ramón Palomar y Aurora Bosch (catedrática de Historia Moderna y Contemporánea de la Universitat de València)
Organiza: Fundación El Secreto de la Filantropía
Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia (CTAV)
11 de febrero de 2026

De Donald Trump se ha dicho de todo, casi siempre con afán de caricaturizarlo. “Claro, es que el personaje se presta. Yo creo que Trump se presta a ser caricaturizado y creo que a él, además, le gusta, incluso a ser menospreciado; le gusta que la gente apueste en contra de él, para después imponerse y ganar”, subrayó David Alandete, autor de ‘Objetivo venganza’, libro presentado este pasado miércoles en el Colegio Territorial de Arquitectos de València (CTAV).

Y añadió: “A Trump le gusta ser un personaje, porque es un personaje, pero si prestas atención a lo que hace y a los efectos de sus acciones, te das cuenta de que todo está mucho más calculado de lo que parece. Y yo creo que esa es una de las claves del populismo”.

Durante la presentación del libro, en la que estuvo acompañado por Luis Trigo (presidente de la Fundación El Secreto de la Filantropía), del periodista Ramón Palomar y de la catedrática de Historia Moderna y Contemporánea de la Universitat de València Aurora Bosch, Alandete fue desgranando la figura de Trump a partir de su experiencia como corresponsal en la Casa Blanca para el diario ABC.

David Alandete se limitó a exponer una serie de hechos ligados a la trayectoria de Donald Trump, desde que fuera derrotado en 2020 hasta su regreso victorioso, subrayando su habilidad como estratega político y alejándose de cualesquiera otras consideraciones ligadas a su caricatura, incluidas advertencias como la formulada por el senador Bernie Sanders en El País del pasado domingo: “Trump es el presidente más peligroso de la historia de Estados Unidos”.

Tampoco entró Alandete a perfilar lo que resulta inherente a su poder, sino a manifestarlo a través de la simple relación de hechos que lo han convertido en el supuesto amo y señor del mundo. Como apunta el filósofo José Antonio Marina en su libro ‘La vacuna contra la insensatez’: “Los obsesos del poder siempre han mentido, pero la situación actual es nueva. No es que se acepten las mentiras: es que se ha extendido la idea de que nada puede ser mentira porque nada puede ser verdad. […] La realidad depende de mi poder”.

“La filosofía posmoderna –prosigue Marina– afirma precisamente eso, que la realidad no interesa, que todo es discurso y que quien se adueña del discurso, se adueña de la realidad. Desde esa perspectiva, todo, incluida la ciencia, son relatos, meras construcciones sociales”.

David Alandete dio buena cuenta de algunas de esas construcciones sociales llevadas a cabo por Donald Trump, quien no deja de ser el síntoma de una práctica más o menos generalizada en la política contemporánea asociada al escándalo y la rabia que caracteriza buena parte del contenido de las redes sociales. Como expresó Lauren de Sutter –citado por Marina en su ensayo–, “la furia es el fuego y las redes sociales la leña”.

David Alandete, en un momento de la presentación de su libro ‘Objetivo venganza’, en el Colegio Territorial de Arquitectos de València.

Para ir dibujando el perfil de quien sabe mejor que nadie utilizar esa leña, Alandete describió el modo en el que tiene Trump de comparecer ante los medios: “Cuando Trump entra en una sala, los pobres empleados de prensa le ponen los dos teleprompters y ahí está lo que él tiene que decir. Y entonces él empieza y al rato comienza a desvariar; se va saltando todo; se le van ocurriendo ideas y las suelta”.

“Creo que esa forma suya de ser tan provocador es una forma de desestabilizar a quien tiene en frente. Y este tipo de provocaciones y de apreciaciones es lo que Steve Bannon, que es su gran consejero, llama inundar la zona, que es que tú sabes que, cuando el presidente entra a una sala, vas a salir con cuatro, cinco o seis titulares”, agregó el autor de ‘Objetivo venganza”.

“Os pongo un ejemplo. Cuando la visita del presidente finlandés Alexander Stubb, Trump, ante la prensa extranjera, va y dice: ‘Por cierto, vosotros os habéis comprometido, todos los de la OTAN, al 5 % del PIB en defensa, pero España no. A ver si echáis a España de la OTAN’. Y, claro, ¿cuál va a ser el titular al día siguiente? Eso es inundar la zona. Cuantos más titulares te da Trump, menos informas de los problemas que tiene. Entonces, es una estrategia. Trump parece un loco, pero no lo es. Es un maestro de la estrategia política”.

Cuando Trump perdió las elecciones en 2020, David Alandete reconoce que cubrió la noticia pensando que iba a escribir su obituario político: “Muchos periodistas nos equivocamos. Entono también el mea culpa”. Recuerda las palabras del entonces ya expresidente: “Bueno, le deseo mucha suerte [a Joe Biden], que creo que la va a necesitar, pero de todos modos tened en cuenta que yo voy a volver”.

“Lo dijo muy convencido, poniendo la canción ‘My way’, de Frank Sinatra, que le encanta. Y en esos momentos que él se sube al Air Force One suena ‘My way’ y Trump se pierde en el horizonte mientras va cayendo el sol. Yo tardé ocho días en ver que iba en serio. Y el proceso de regreso de Trump no va porque él sea una mente política o por ser alguien que venga con una filosofía; va porque es un experto en la guerra de guerrillas”.

Asegura Alandete que Trump no ha leído la Constitución –“os lo puedo garantizar”–, revelando que cuando alguien le pregunta cuál es su libro favorito, Trump contesta: “El mío y la Biblia”: “Ese es el tipo de intelecto que domina Donald Trump. Y él entonces regresa porque es capaz de conectar con un electorado –y yo creo que esto se aplica a España también– que está harto de las élites; de las élites de izquierda y las élites de derecha”.

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En este aspecto, el periodista se explayó: “Es un electorado que cree que le han estado dando lecciones durante demasiado tiempo y que, al final, él lo que propone son soluciones fáciles a problemas muy sencillos. Trump, primero, denuncia que durante cuatro años Joe Biden ha tenido una política de puertas abiertas, entrando 10 millones de indocumentados. Y eso en Estados Unidos sienta mal. Es algo de consenso. Él ya tiene el diagnóstico de que Maduro facilitó una migración masiva, etcétera, etcétera”.

“Segundo, con el tema de las diferencias de género, defiende y mantiene que solo hay dos géneros: hombre y mujer. Y de hecho firma un decreto, nada más llegar a la Casa Blanca, diciendo que un hombre es un hombre y una mujer es una mujer. Y ya está, por decreto. Todo lo de hombres biológicos en deportes de mujeres, y todo lo demás, fue un escándalo enorme y que la administración Biden lo apoyó”.

“Y el tercer punto –concluyó– que le hace perder a los demócratas las elecciones es el estado mental de Joe Biden, que no sabía ni cuándo había sido vicepresidente. Biden era sencillamente una momia”.

Ya metidos en el ardor guerrero que preside su mandato, David Alandete señaló que, con respecto a lo sucedido en Oriente Próximo, “lo que yo os puedo contar es lo que Trump y su equipo cree, y es que llevamos inmersos en un conflicto que desde que se crea el Estado de Israel no acaba nunca. Mucho negociar, mucho proceso de Madrid, mucho proceso de Oslo, y ahí lo que se crea es una clase política palestina que vive de negociar y una clase política israelí que vive no de negociar, sino de expandirse y de comer territorio”.

“Yo he visto las colonias en Cisjordania”, explica Alandete, “he estado en Gaza y he visto lo que es la desconexión absoluta de dos territorios que no hablan entre ellos, con una renuncia absoluta a una solución política. Gaza está controlada por un movimiento islamista radical que asesina, que cuelga a homosexuales, que oprime a mujeres y que impide la libertad de expresión, y Cisjordania es una dictadura de un tipo de gobierno que está allí desde 2006”.

En base a ese diagnóstico, apunta el periodista, Trump dice: “Pues bueno, ya está, yo tengo la solución. Aquí quien está enredando es Irán, que patrocina a Hamás”. Entonces, ahonda David Alandete, “vamos a quitar a Irán de la ecuación, se le mete toda la presión y se obliga a las Naciones Árabes a que reconozcan a Israel. Y, reconociendo a Israel, tú creas un Estado israelí y a partir de ahí creas un Estado palestino. Claro, eso es darle preponderancia a Israel… Pero es que Trump tampoco engaña como hacían los demócratas al decir que su socio puede ser el Estado palestino”.

Trump afirma, según Alandete: “No, no, el socio de Occidente es Israel. Porque Israel es una democracia en la que se respetan los derechos de las mujeres, de las minorías, de tal y de cual. No digo yo que sea bueno o malo, pero es la lectura de Trump. Le vamos a dar a Israel todo el poder y todo el reconocimiento, que tengan una población palestina y que luego Arabia Saudí sea la que se encargue de que esto se desarrolle”.

Explica, asimismo, que Trump es el presidente del Consejo por la Paz de Gaza, que está inmiscuido ahí, encargándose de que aquello se solucione. Y se pregunta: “¿Quién está poniendo el dinero para reconstruir Gaza y convertirlo en lo que parece Marina d’Or? Pues Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, con fondos soberanos que desarrolla Jared Kushner, que sabe mucho de cómo ganar dinero”.

“Y el problema de Cisjordania ya se solucionará, pero desde luego Trump ha arrasado el movimiento palestino y ha acabado con una clase política que vivía de negociar. Mahmud Abás, el dictador, porque es un dictador de Jordania, vive en un palacio. No sé si lo habéis visto, pero es tremendo, es una casa que parece la de [Vladimir] Putin, mientras la gente de Jordania lleva años muriéndose de hambre”.

Aurora Bosch, Ramón Palomar, Luis Trigo y David Alandete, durante la presentación del libro ‘Objetivo venganza’, en el Colegio Territorial de Arquitectos de València.

Quién sabe si por lo sucedido en Minnesota –con la policía del ICE al servicio de Trump matando a civiles en el marco de una agresiva política anti-inmigratoria– o por el desgaste de tan conflictiva presidencia, lo cierto es que asoman signos de cambio, como avanza el autor de ‘Objetivo venganza’.

“Lo que vemos es que, por primera vez desde hace treinta años, una demócrata ha ganado las elecciones en Miami. En un distrito como el de Texas, que normalmente los republicanos ganaban por 17 puntos, han ganado por cuatro. También han ganado los demócratas en Nueva York, lo cual no es ninguna sorpresa, pero sí lo es que gane alguien como [Zohran Kwame] Mamdani, que es abiertamente un comunista, pero que luego es el mejor amigo de Trump, porque a él le encantan los hombres fuertes. De manera que los demócratas están arrasando. Ahora bien, Trump ya no va a estar”.

Ausencia sobre la que se extiende: “El Washington Post ha publicado un reportaje muy interesante en el que se dice que Trump ya no tiene ningún interés en hacer campaña de nada, que él considera que lo que tenía que hacer ya lo ha hecho, y que lo que le queda es cimentar su legado”. Legado así resumido: “Yo tengo claro que él quiere irse como el presidente que ha conseguido el cambio en Venezuela, el cambio en Cuba, la paz en Gaza, firmar la paz en Ucrania y, si es posible, algo en Irán, aunque eso lo veo mucho más difícil”.

Y, de nuevo, la dificultad para adentrarse en la verdad de los hechos, porque, como el propio Trump dejó dicho, la realidad puede ser objeto de “hechos alternativos”. Alandete se muestra, en este sentido, crítico: “Es muy fácil ser un periodista anti, un periodista pro, un periodista feminista, cristiano, ecologista. Yo creo que lo que se tiene que poner en valor en este momento es que hay un presidente muy complicado, con muchos matices, muy provocador y que trata de ocultar hechos, y tú tienes que ir a buscarlos y revelarlos”.

E introduce un matiz final: “Lo que pasa es que eso lo haces en Estados Unidos y es más fácil, sinceramente. Aquí, en España, lo llevas a cabo y a los pocos periodistas que lo hacen con libertad se les tacha de lanzar bulos; son la fachosfera, mentirosos, indignos. Sí, Trump lo hace a diario, pero por lo menos Trump lo hace a la cara y además te permite que tú le respondas”.