Los Bécquer, un linaje de artistas

#MAKMAArte
‘Los Bécquer, un linaje de artistas’
Comisario: Manuel Piñanes García-Olías
Museo de Bellas Artes de Sevilla
Plaza del Museo 9, Sevilla
Hasta el 15 de marzo de 2026

El más conocido de ellos es, sin duda, Gustavo Adolfo, el poeta que revolucionó la lengua española y prestó versos infalibles para varias generaciones de enamorados. Pero también dieron muestra de su notable talento artístico su padre, José Domínguez Bécquer, iniciador de la saga; su tío, el codiciado pintor costumbrista Joaquín Domínguez Bécquer; y su hermano mayor, Valeriano, uno de los más agudos dibujantes de mediados del siglo XIX.

Una gran exposición los reúne en el Museo de Bellas Artes de Sevilla bajo el rubro ‘Los Bécquer, un linaje de artistas‘, e invita al visitante, hasta el 15 de marzo, a familiarizarse con ellos a través de más de 150 obras, entre óleos, dibujos, acuarelas y litografías.

Más de una decena de instituciones y colecciones públicas y privadas andaluzas, nacionales y europeas (Musée Bonnat-Helleu de Bayona, Museo Nacional del Prado, Museo San Telmo de San Sebastián, Museo Nacional del Romanticismo, Biblioteca Nacional, Museo Carmen Thyssen de Málaga, entre otros) han prestado obras, que se han sumado a las magníficas piezas que ya custodia la pinacoteca de Sevilla.

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El comisario de la muestra, el historiador del arte Manuel Piñanes García-Olías, ha dividido la propuesta en cinco ámbitos que permiten valorar las trayectorias individuales de sus protagonistas, así como la contribución de todos ellos al costumbrismo y el apogeo del romanticismo, y relacionarlos, en el plano político y social, con los grandes cambios que sacudieron el siglo XIX en su tránsito hacia el liberalismo.

De José Domínguez Bécquer, el iniciador del grupo, se muestra su dominio en la pintura de asuntos y costumbres populares, como en ‘Escena galante’ (colección Manuel Piñanes), ’Partida de naipes’ (Ayuntamiento de Sevilla, Colección Bellver) y ‘Baile en una venta’ (Colección Abelló). Su primo Joaquín, discípulo y heredero, culmina la obra que este no pudo continuar por su prematura muerte. Fija y perfecciona una pintura de costumbres que se caracteriza por una idealización del pueblo que, en sus mejores obras, sabe enmarcar con la belleza de los monumentos de Sevilla, de cuyo museo de Bellas Artes llegaría a ser conservador.

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Vinculado tanto a los duques de Montpensier como a la reina Isabel II, su producción se ve muy bien representada en obras como su ‘Autorretrato’ (colección particular, Sevilla), ‘La Feria de Sevilla’, ‘Baile en exterior de una venta’ (Museo Carmen Thyssen, Málaga), ‘El Patio de Doncellas del Alcázar de Sevilla’ (colección particular, Sevilla) o las tres obras procedentes del Museo de San Telmo de San Sebastián: ‘La plaza de San Francisco al paso de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Pasión’, ‘Plaza de la Real Maestranza de Sevilla’ y ‘La Cruz del Campo’.

La producción de obra sobre papel –dibujos, acuarelas y litografías de José, Joaquín y Valeriano– centra el tercer apartado de la muestra. Concebido a modo de gabinete, reúne la mayor selección de obra gráfica de José Bécquer: 22 acuarelas originales que permiten reconstruir el método de trabajo del artista. Estas acuarelas eran adquiridas en Sevilla por viajeros extranjeros, principalmente franceses e ingleses, y plasmadas en litografías. De este modo, se difunden en Europa, mediante el empleo de la litografía, los tipos andaluces, sus costumbres y monumentos entre un público cada vez más interesado por lo español.

Destacan las series de litografías que reproducían personajes populares andaluces, realizadas en Francia e Inglaterra a través de Goupil-Vibert (Devéria), Bulla (Bayot) y del Andalusian Annual (Gaucci). Esta sala también cuenta con la presencia de dibujos de Joaquín Domínguez Bécquer, como ‘Estudios del torero Francisco Montes alias Paquiro’, ‘Salida de una cuadrilla de la Maestranza’ (Museo Nacional del Romanticismo), así como otras series de dibujos que manifiestan la estrecha cercanía de Joaquín a los duques de Montpensier. También muestra algunos de los dibujos de Valeriano.

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Este último se revela en el siguiente espacio como el artista de técnica más depurada de la saga. Consumado dibujante y pintor, solo su prematura muerte le impidió realizar una obra más extensa.

Pero su virtusosimo se pone de manifiesto en retratos como el ‘Retrato de muchacha’ (Museo Lázaro Galdiano) y, ‘Retrato de dos niños’ (colección particular, Sevilla), junto a cuadros cercanos al realismo, como ‘El pintor carlista y su familia’ (Museo Nacional del Prado) o las interesantes escenas aragonesas y castellanas que pinta tras su instalación en Madrid, a modo de documento de interés etnográfico: ‘El presente. Fiesta mayor en Moncayo’ (Aragón),’ La víspera del santo patrono’, ‘La fuente de la ermita (Costumbres del Valle de Amblés en la provincia de Ávila)’, ambas del Museo del Prado.

Por último, la muestra pone el foco sobre la faceta plástica de Gustavo Adolfo. Se pueden contemplar en la correspondiente sala los dibujos conservados en dos álbumes procedentes de la Biblioteca Nacional de España y otros dibujos inéditos (colección particular, Madrid). Junto a ellos, destaca el retrato del poeta que realiza su hermano Valeriano Bécquer y que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, pieza clave del género del retrato de artista romántico, así como una primera edición de sus célebres ‘Rimas y Leyendas’.

Entre las obras expuestas destacan dos dibujos en hojas sueltas de papel, uno realizado en tinta y otro con grafito. El primero, fechado en torno a 1860, representa a un gitano, que viste un traje corto, está tocado por un gran catite y porta un cayado, una manta y unas tijeras. Atributos que parecen indicar el oficio de esquilador y que, según informa el comisario de esta muestra, “inducen a pensar que representa a un personaje real que Gustavo Adolfo llegó a conocer”.

El segundo de los dibujos trazados en una hoja suelta tiene una naturaleza muy distinta, dado que es una creación satírica y grotesca protagonizada por uno de los temas más recurrentes en la obra gráfica del autor de ‘Rimas y Leyendas’: los esqueletos. En este caso, representa a un diestro, con muleta y capote, plantado frente a la osamenta de un toro a punto de ser rematado.

Gustavo Adolfo Bécquer
Dibujo de Gustavo Adolfo Bécquer presenta en la exposición. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Sevilla.

Las desconcertantes imágenes de esqueletos también pueblan el pequeño cuaderno, anexo a un álbum y recogido en esta muestra titulado ‘Les morts pour rire. Bizarreries dédiées à mademoiselle Julie, par G A Becker’. En todo caso, hay que señalar que estas fantasmagorías no eran una rareza en la época, toda vez que, como indica el profesor Rubio, “resultan cotidianas en su contexto postromántico”.

Si bien Gustavo Adolfo dio un paso más allá al incorporar estos esqueletos satíricos al catálogo de sus obsesiones literarias, representado, entre otras escenas fantasmagóricas o bizarras, a una pareja de esqueletos jugando al tenis con un cráneo; una función circense con esqueletos saltando a través de un aro; tumbas que acogen el cadáver esquelético de una joven doncella; la ceremonia de un cortejo amoroso en el que ella y él son sólo huesos o un duelo a muerte entre esqueletos montados a un caballo y esgrimiendo una lanza.