Riots Panorama o el paisaje urbano caótico

Riots Panorama, de Duarte Encarnaçao
Gabinete de Dibujos
Gris Magatzem d’Art
C / Literato Azorín, 14. Valencia
Marzo-abril de 2016

“¡El dibujo reacciona al mundo! ‘Riots Panorama’ representa un paisaje urbano caótico generado por varios acontecimientos en distintas ciudades del planeta, desde las manifestaciones de la “Primavera Árabe”, los motines suburbanos de París, Vancouver, Atenas y, principalmente, los hechos ocurridos en Londres en agosto de 2011, llevando la metrópolis a un estado de alarma caracterizado por violencia, desorden y terror en varios barrios (Hackney, Brixton, Walthamstow, Peckham, Battersea, Croydon, Lewisham…), la violencia juvenil puesta en escena a través del racismo, la guerra de clases, la crisis económica, la criminalidad, la ruptura moral y social asociada a la cultura de pandilla (en esta ocasión fueron detenidas cerca de 3.100 personas).

Drop City, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d'Art.

Drop City, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d’Art.

Este dibujo, como construcción, permite deslindar un paisaje artificial de la urbe agotada, postrevolucionaria y deshabitada, en otros tiempos, un lugar de hechos y protestas populares por parte de sus ciudadanos. El momento ahora es congelado por la tinta en puro fetichismo entre lo real e imaginado, subrayando referencias sensuales del sistema “starchitecture” (30 St Mary Axe de Foster + Partners o todavía las torres gemelas del World Trade Center de Minoru Yamasaki) que constituyen el enaltecimiento de la ciudad gloriosa que persigue la utopía de la “ciudad ideal”. ‘Riots Panorama’ conmemora a modo de postdesastre simbólico el fracaso de la vida urbana y capitalista.

Banks, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d'Art.

Banks, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d’Art.

Le acompaña la serie de dibujos ‘City Delicatessen’, que se desarrolla por parentesco a la serie de grabados Carceri d’Invenzione (1749) de Giovanni Battista Piranesi, recreando una arqueología de un presente incierto, y que consiste en una amalgama de rastros contemporáneos, donde sobresalen referencias a Drop City (el primer poblado hippie) y a los domos geodésicos de Buckminster Fuller, pero también a ciudades imaginadas desde el entorno de la actual crisis económica internacional, como por ejemplo Banks, dibujo que presenta de forma anecdótica a la banca como patéticas esculturas parlantes”.

Así describe Duarte Encarnaçao (Funchal, Madeira, 1975), autor de ‘Riots Panorama’, su intervención en el Gabinete de dibujos, un conjunto de cinco piezas meticulosamente dibujadas con tinta china, algunas de las cuales participaron anteriormente en la muestra de la Universidad de Zaragoza ’7×1 Usos’, comisariada por el grupo de investigación de esta Universidad con el que Duarte Encarnaçao colabora en ‘Los Usos del arte’. Caos urbano y crisis de ideales.

Riots Panorama, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d'Art.

Riots Panorama, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d’Art.

La energía de Victoria Cano deja huella

Ecos & Huellas. Desde el Trastevere al Carmen, de Victoria Cano
Sala Ferreres del Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 1 de mayo de 2016

“Somos materia en transformación”, dice la artista. Y energía, mucha energía, que es la que transmite Victoria Cano durante el recorrido por su exposición Ecos & Huellas. Desde el Trastevere al Carmen, en la Sala Ferreres del Centro del Carmen. “Esta sala te desnuda completamente”. Y así, metafóricamente desnuda y como si hubiera salido de un largo régimen de internado, desgrana lo que han sido 15 años de soledad trabajando en su estudio. Un viaje interior que ha ido mezclando con viajes exteriores para mostrar pinceladas de esa soledad mediante exposiciones en Roma, Jeonbuk (Corea del Sur), Venecia, Qingdao (China), Nueva York, Milán y Berlín. El resultado de todo ello se puede ver concentrado en esta exposición de Valencia.

Victoria Cano en un video de su exposición en el Centro del Carmen.

Victoria Cano en un video de su exposición en el Centro del Carmen.

“Hay una variedad dentro de la unidad”. Y esa unidad, para Victoria Cano, tiene que ver con la energía que impulsa a la creación. Energía asociada a su vez al “tránsito entre la vida y la muerte”. Porque las 200 piezas que conforman esos Ecos & Huellas de su “viaje interior hacia fuera”, junto a los 80 libros voladores que cuelgan del alto techo de la Sala Ferreres, ligan lo vivo y lo muerto en su eterno ciclo. Por eso hay huellas dactilares insertas en sus naturalezas, al igual que perfiles humanos contorneando un tsunami o la figura humana intercalada entre un aluvión de formas en gestación.

Victoria Cano concibe su obra como un todo en el que las partes se van imbricando sin que se sepa a ciencia cierta lo que es naturaleza, propiamente dicha, y lo que es la naturaleza humana. Por eso advierte que el ser humano “hace cosas que van contra la naturaleza” y, cuando tal cosa sucede, “la naturaleza no perdona”. Esa difícil sintonía entre interior y exterior atraviesa el trabajo de Cano. La variedad de técnicas utilizadas, como el lápiz 3D, con las que ha investigado en su taller durante los 15 años de soledad, está siempre al servicio de una máxima: “Transmitir emociones”, resume la artista.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Emociones que tienen siempre que ver con los ecos de esa naturaleza en constante transformación. Cuando la aceleramos, violentando su ritmo, la armonía se quiebra y surgen las agresiones. Como en ese Mediterráneo con alambres, el tsunami devastador, el terrorismo ejemplificado en unas Torres Gemelas cuya luz eléctrica liga con el de la clorofila o la destrucción de un edificio de la Facultad de Bellas Artes del que Victoria Cano toma ciertos elementos de reciclaje. “Territorios, huellas, energía, del aire, de la tierra, de los fluidos”, explica su autora, para revelar “nuestra frágil y provisional existencia” que nos negamos a reconocer.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

“Deberíamos generar belleza como efecto de la armonía entre todo lo vivo”. Esa armonía que la artista rastrea mediante diversos ecos y múltiples huellas se puede ver en su exposición, a veces de forma inquietante y en otras ocasiones de manera más o menos amable. “Me interesa que la gente penetre en la obra”. Como en la pieza ‘Los álamos del jardín’, videoinstalación y técnica mixta, que permite al espectador contemplar a un tiempo el estatismo y el movimiento del bosque, remarcando así su posición pasiva y activa juntamente.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Si el único viaje es el viaje interior, como recoge la artista mediante la cita de Rilke, entonces la exposición de Victoria Cano es un gran viaje al fondo de esa naturaleza humana en continua transformación. Un viaje lleno de una energía que tan pronto avanza creativa como tiende a la destrucción. Ecos & Huellas. Desde el Trastevere al Carmen, que se puede ver hasta el 1 de mayo, es la forma que tiene Victoria Cano de proponernos un viaje solitario hacia la armonía por difícil que esta sea.

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Obra de Victoria Cano en el Centro del Carmen.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Salva Torres

En torno a Osama Bin Laden, ¿realidad o ficción?

Osama, de Kepa Garraza
Combustión Espontánea Art Gallery
C / Colmenares, 11. Madrid
Hasta el 7 de noviembre de 2015

¿Realidad o ficción? ¿Cuán verídicas son las imágenes que podemos encontrar en prensa y televisión? ¿Hasta qué punto la información es o no ocultada? Damos por verídico todo lo que se muestra en los medios de comunicación, imágenes retocadas parecen reales, información alterada parece veraz. El artista Kepa Garraza (Berango, Vizcaya, 1979) pretende hacernos reflexionar acerca de estas cuestiones valiéndose de una de las noticias más relevantes en la actualidad, los diferentes puntos de vista de la muerte de Osama Bin Laden y sus consecuencias.

Lo hace en la Galería Combustión Espontánea, donde utilizando el metalenguaje cuestiona “los procesos de legitimación institucionales” hablando “con ironía de sus discursos hegemónicos y de la fragilidad estructural que refleja una sociedad en permanente crisis”, explica el propio artista, recientemente galardonado con el premio ‘al mejor proyecto ESTAMPA 2015 / Casa Velázquez’.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

Poniendo en contexto la figura de Osama Bin Laden y analizando la crónica de su muerte, podríamos partir de su pacto con la CIA en la Guerra de Afganistán contra la URSS, finalizada la guerra y tras un intento estadounidense de explotación e invasión en tierras iraquíes, Osama Bin Laden rompe sus lazos con la gran potencia mundial y forma el grupo Al Qaeda, formación que tratará de enfrentarse a EEUU y a todo aquel que vaya en contra de su ideología.

Este grupo presuntamente organizó y financió ataques por todo el mundo, entre ellos, el atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. Realmente, ¿hasta qué punto Osama propició todos los ataques terroristas que se le asignan? ¿Participó en el ataque del 11S, o se trata de una culpabilidad pactada por los Estados Unidos con la excusa de poder atacar Afganistán? Hoy en día éstas y otras muchas cuestiones siguen vigentes en torno a la figura del líder islamista.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

La exposición Osama analiza el final de esta historia, la operación militar que acabó la madrugada del 2 de mayo de 2011 con la vida de Bin Laden y sus consecuencias en los medios de comunicación, recreando imágenes que nunca han visto la luz con otras que han llegado a todos nosotros.

Kepa Garraza consigue hacernos reflexionar acerca de las cuestiones planteadas mediante una cuidada técnica basada en las pinturas de historia del S.XIX, que se podrían definir como imágenes preperiodísticas, pudiendo establecer relaciones pictóricas y compositivas en las obras que aquí se presentan con clásicos como ‘Los fusilamientos del 3 de mayo’ de Goya o ‘La balsa de la medusa’ de Gericault.

Con una linea hiperrealista, representación fidedigna y representación ficcionada se entremezclan para crear una atmósfera inquietante en donde Kepa Garraza logra su intención, que cada uno de nosotros busque su propia verdad. Reinterpretando el viejo refrán,’una imagen no vale más que mil palabras’.

Obra de Kepa Garraza.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Combustión Espontánea Art Gallery.

Paco Roca, en pijama y a la venta

Paco Roca. En Venta
Pepita Lumier
C / Segorbe, 7. Valencia
Inauguración: viernes 11 de septiembre, a las 20.00h
Hasta el 10 de octubre de 2015

Nada más entrar en Pepita Lumier, que se estrena como galería dedicada  a la ilustración, se le ve a Paco Roca en pijama, perplejo, mirando a través de un marco ovalado. La imagen forma parte de la serie relativa a su obra Memorias de un hombre en pijama, que ya prepara como director para llevarla al cine. En declaraciones a Rodrigo Terrasa (El Mundo) dijo al respecto: “Habla sobre todo de las relaciones, de la vida en pareja, y de cómo la felicidad acaba trayendo la monotonía y la monotonía acaba con la creatividad. Los que vivimos de las ideas necesitamos que nos pasen cosas”.

Cartel de la exposición 'Paco Roca. En Venta', con la que se inaugura la galería Pepita Lumier.

Cartel de la exposición ‘Paco Roca. En Venta’, con la que se inaugura la galería Pepita Lumier.

Diríase que a Pepita Lumier también, porque, tan perpleja como Roca, arranca su aventura como espacio de referencia para la ilustración en Valencia. Cantera no le falta, porque ilustradores hay a patadas y muy buenos en una ciudad que parece vivir de espaldas a ellos. Para eso, para dar la cara, al igual que la da Paco Roca en la entrada del espacio que ahora se inaugura, Pepita Lumier pone en venta varios de sus trabajos, originales y seriados, con el fin de ir sembrando ese terreno abonado para que pasen cosas.

Ilustración de 'Paco Roca. En Venta', en la galería Pepita Lumier.

Ilustración de ‘Paco Roca. En Venta’, en la galería Pepita Lumier.

De manera que ahí está Paco Roca, En Venta, porque así han querido arrancar Cristina Chumillas y Lucía Vilar, responsables de romper esa monotonía, por culpa del letargo de la crisis, que acaba con la creatividad. En su lugar, Pepita Lumier viene a provocarla, como provocador aparece el Premio Nacional del Cómic con su ya ilustre pijama a rayas. Mirando a través de ese marco ovalado, que encuadra su perplejo rostro, se ofrece al espectador esperando de él un guiño de complicidad: ¡atrévete, exponte como yo!

Ilustraciones de 'Los surcos del azar' en la exposición 'Paco Roca. En Venta', con la que se inaugura la galería Pepita Lumier.

Ilustraciones de ‘Los surcos del azar’ en la exposición ‘Paco Roca. En Venta’, con la que se inaugura la galería Pepita Lumier.

Y así, de la mano quien se expone y quienes lo exponen, Pepita Lumier abre sus puertas para que el público se sume a esa fiesta de la ilustración que un 11 de septiembre, marcado para siempre por el sorprendente ataque y derrumbamiento de las Torres Gemelas, arranca a lo grande. Y a lo grande quiere decir exhibiendo trabajos originales de Paco Roca que, por primera vez, pueden ser adquiridos a preciso razonables. Hay ilustraciones de las mencionadas Memorias de un hombre en pijama. También de Los surcos del azar, de El ángel de la retirada, de Das Monster Lebt o de su portada para la revista Cambio 16, dedicada al poder de las series políticas en televisión.

'Memorias de un hombre en pijama' en la exposición 'Paco Roca. En Venta'. Galería Pepita Lumier.

‘Memorias de un hombre en pijama’ en la exposición ‘Paco Roca. En Venta’. Galería Pepita Lumier.

Impresiones digitales, obras a tinta y lápiz sobre papel, recopilación de ilustraciones y bocetos: más de 70 piezas de quien convirtió Arrugas en todo un fenómeno del cómic (Premio Goya al Mejor Guión Adaptado), elevado a la categoría de obra literaria y artística. Estaba previsto que Paco Roca tuviera un encuentro previo con los medios, antes de la inauguración oficial. No pudo ser. Se excusó en un video, alegando problemas quirúrgicos relacionados con la vista. Eso sí, tuvo buen ojo al ponerse a la venta en Pepita Lumier para que en este espacio que recién echa a andar pasen cosas. Ya están pasando.

Salva Torres

Horacio Silva, por las nubes

Galería Kessler Battaglia

Horacio Silva

Valencia

Pasaje Giner, 2 (Plaza de la Reina)

Hasta el 6 de abril

Si el optimista, como decía Bernard Shaw, es el que inventa el avión, mientras el pesimista se encarga del paracaídas, entonces Horacio Silva pertenece a la categoría de los primeros. Y como prueba ahí está la serie de aviones expuesta en la galería Kessler Battaglia. No sólo es la primera vez que junta de esa manera tantas aeronaves, sino que también es su primera incursión en el registro del videoarte. Lo hace sin paracaídas, pensando, como buen artista, que no hay peor caída que la simple declaración de intenciones. De manera que Horacio Silva se ha puesto al mando de una exposición de altos vuelos.

La ha titulado Gate-22, por la puerta de embarque de los aeropuertos y porque ese número parece perseguir a Horacio, desde que naciera en una calle de Valencia con dicha numeración. Sus posteriores residencias, también: Conde Altea, 22; Dr. Sumsi, 22; Denia, 22. Ese carácter obsesivo del azar termina lógicamente dejando huella. Y puestos a dejar volar la imaginación, que es lo que Horacio Silva hace en Gate-22, nada mejor que ese título para nombrar el conjunto aéreo dispuesto en Kessler Battaglia, a modo de hangar poético donde el artista deposita sus sensaciones viajeras.

“Ha sido una experiencia muy gratificante”, dice. No sólo en relación al conjunto expositivo, sino sobre todo con respecto a su primera videocreación. “Es conceptual, plástica y sintética”. Tres escasos minutos que resumen la concepción poético visual de la muestra. El video tiene dos elementos: el propio Horacio Silva y diversos aviones que sobrevuelan su figura. “Parezco un gigante, dada la proporción entre mi cuerpo y los aviones”. Y agrega: “Es un personaje que sueña y cuando pasan los aviones se despierta”. También recuerda al emblema de las torres gemelas abatidas por el mal sueño de Occidente. Pero esa es otra de las muchas historias que el video de Horacio Silva puede suscitar.

En el fondo, se trata de eso: de “plasmar imágenes que te emocionen”; que “induzcan a la reflexión”. Metidos en la “piel de acero” del avión, el viajero parece sumergido en el letargo que propicia la altura y la invisibilidad exterior. Ahí, flotando en el aire, hay tiempo para pensar en lo que uno deja y hacia dónde se dirige. Horacio Silva ya mostró su Cuadernos de viaje en Las Atarazanas hace diez años. Entonces vendió uno de sus aviones (“un cuadro muy melancólico”) a la compañía Air Nostrum. Pero nunca había acumulado tantos aviones en una sola exposición. “Viajar me gusta mucho y como no hay viaje sin vehículo que te transporta, me faltaba ese elemento”. Dicho y hecho.

Metidos de nuevo en esa piel de acero del avión, inducido por pensamientos flotantes, Horacio Silva cita a Ulises, el viajero homérico que “no piensa tanto en la llegada, como en el transcurso del viaje”. Un viaje muy presente en su obra, porque Horacio lleva haciendo aviones “desde hace bastante tiempo”. Mucho antes que Almodóvar lo tuviera presente en Los amantes pasajeros. “No es cuestión de modas”, recalca Horacio, sino de “retomar un elemento cuya estructura me gusta”. Le gusta porque “te llena el cuadro de forma muy interesante”. Aviones que en Gate-22 te permiten acceder, por esa puerta de embarque tan obsesiva en la vida y obra de Horacio Silva, al flotante universo de los sueños y las pesadillas.

Salva Torres