Una inédita Cristina García Rodero en Praga

‘Con la boca abierta’, de Cristina García Rodero
Instituto Cervantes de Praga
Na Rybnícku 536/6, 120 00 Praga (República Checa)
Hasta el 6 de junio de 2016

‘Con la boca abierta’ es la primera retrospectiva temática de Cristina García Rodero, y abarca desde los primero trabajos fotográficos de finales de los setenta, hasta la actualidad. La exposición está compuesta por cincuenta y cinco imágenes de las más treinta mil que se han revisado para esta muestra, donde la mayoría de las fotografías seleccionadas son inéditas, rescatadas para un proyecto que durante cuarenta años Cristina García Rodero se guardó en el bolsillo para dejarnos ahora “con la boca abierta”.

“La memoria en ocasiones es perezosa. Necesita apoyos para evocar situaciones enterradas en el olvido. La fotografía es una de las muletas en las que se apoya un tipo de memoria llamada episódica, que funciona como un hangar en el que la psique almacena la información que tiene un significado de carácter personal. Cuando ojeamos el álbum familiar o escarbamos en el arcón de las fotos viejas, se pone en marcha la sala de máquinas de esta memoria biográfica. A veces con resultados sorprendentes, pues las instantáneas no siempre evocan los mismos hechos ni provocan las mismas sensaciones. Algunas de las fotografías de nuestro círculo más íntimo, sólo algunas, activan recuerdos que pensábamos perdidos. Lo expresa muy bien el conocido arranque de la canción de Luz Casal: Cada vez que veo tu fotografía descubro algo nuevo que antes no veía. Esta recuperación de vivencias ante algunos de nuestros tesoros fotográficos privados es un fenómeno común. Lo que no es tan frecuente es que nuestra memoria biográfica active emociones íntimas contemplando fotos en las que aparecen personajes desconocidos. Ese es el efecto que producen las fotografías de Cristina García Rodero. Una extraña familiaridad que puede definirse de varios modos, aunque todas podrían concentrarse en un sustantivo: arte”. (Florentino Moreno Martín, Universidad Complutense de Madrid)

'El sueño de Ariadna', de Cristina García Rodero. Fotografía cortesía del Instituto Cervantes.

‘El sueño de Ariadna’, de Cristina García Rodero. Fotografía cortesía del Instituto Cervantes.

La muestra comienza con una fotografía del nacimiento de un niño que, al exhalar su primera bocanada de aire, nos otorga el principio de todo; desde allí navegaremos por los más profundos sentimientos del ser humano, cazados magistralmente por la profundidad y verdad que Cristina García Rodero impronta en su trabajo, acabando el viaje fotográfico con el último suspiro de un velatorio en Georgia.

“’Con la boca abierta’ sigue siendo de interés antropológico y es también un ensayo sobre Antropología del cuerpo. Presenta el ciclo de la vida en vidas diversas que trascurren con la boca abierta. Y explora todo el espectro de significados que se asocian a lo que claramente no es un solo gesto. Son en realidad muchos gestos que generan los músculos faciales, a los que la Anatomía atribuye la mayor responsabilidad sobre la mímica. La boca abierta en los rituales proporciona la base iconográfica del grito que se desplaza a lo largo del eje que va de la euforia al dolor, del pánico a la satisfacción plena, de la más extrema llamada dirigida hacia otras personas a la sensación más aguda de subjetividad afectada. La boca abierta puede convertirse en signo focal y llegar a anular el resto de la cara y en particular los ojos que se cierran o se tornan meramente redundantes. Y además activa codificaciones genéticas que poseemos los seres humanos como especie y que reconocemos en primates e incluso en mamíferos. Es interesante  seguir cómo las aperturas y cierres de los ojos y de la boca están a menudo interrelacionados: a veces se refuerzan y otras se contradicen”. (Honorio M. Velasco, catedrático de Antropología Social y Cultural. UNED)

'Venciendo el mal en Chivacoa, Venezuela', de Cristina García Rodero. Fotografía cortesía del Instituo Cervantes.

‘Venciendo el mal en Chivacoa, Venezuela’, de Cristina García Rodero. Fotografía cortesía del Instituo Cervantes.

 

 

Radio Days y sus vitaminas italianas por España

Radio Days
+ Juan Pablo Mazzola (Baby Scream)
30 de abril del 2016
Loco Club c/ Erudito Orellana nº 12 Valencia

Radio Days 1

Darío Persi, Mattia Baretta y Paco Orsi

Entre el 29 de abril y el 14 de mayo del presente año los italianos de Radio Days tienen previsto recorrer España con un montón de conciertos, en total dieciocho citas que incluyen Barcelona, Valencia, Orihuela (Alicante), Almería, Granada, Estepota (Malaga), Almansa (Albacete), Madrid, Toledo, Guadalajara, Urretxu (Guipúzcoa), Zaragoza, Bilbao, León, Oviedo, Alcalá de Henares (Madrid) y Castellón.

Cartel gira Radio Days

Gira Radio Days

Se trata de una grandísima oportunidad de ver en directo a una de las mejores bandas de powerpop que circulan actualmente en el panorama internacional.

Hacemos un poquillo de historia. Los de Milán comenzaron en el 2008 con el Ep de seis canciones “Midnight cemetry”. Tras la publicación en el 2009 de un single compartido con toda una institución del género como es Paul Collins llegaría “C’est la vie”, el primer larga duración que data del 2010.

Midnight Cemetery Rendezvous

Midnight Cemetery Rendezvous

Paul Collins Beat - Radio Days Split 7

Paul Collins Beat – Radio Days Split 7

Es en el 2013 cuando ve la luz el excelente “Get some action” con el que comenzaron a tener cierta relevancia en toda Europa gracias a los conciertos en Italia, España, Francia, Austria, Alemania, Bélgica, Reino Unido, Suecia, Dinamarca, Hungría o la República Checa y, sobre todo, con la participación en festivales como el Fuengirola Pop Weekend, el Purple Weekend de León y el Internacional Pop Overthrow de Liverpool.

Get Some Action

Get Some Action

The Rubinoos  Radio Days split

The Rubinoos Radio Days split

Tras otro single compartido, esta vez con The Rubinoos en el 2014, el trío formado por Darío Persi (voces y guitarra) Mattia Baretta (bajo y voces) y Paco Orsi (batería y percusión) han publicado un nuevo trabajo en el 2016 que lleva por título “Back in the day” y que recomiendo encarecidamente. Se trata de un exquisito manual del powerpop más fresco y auténtico, lleno de vitaminas regeneradores y digno heredero de referencias tan interesantes como los Beatles, Raspberries, Paul Collins, Ramones, Plimsouls, The Knack, Rubinoos, Big Star, The Who o Elvis Costello.

Back in the day

Back in the day

baby scream juan pablo mazzola

Juan Pablo Mazzola

Es el momento ideal para ver a Radio Days en directo. Para colmo, dentro del evento previsto en el Loco Club de Valencia, tendrán como telonero al argentino Juan Pablo Mazzola, más conocido por ser impulsor principal de los Baby Scream, un recomendable referente del powerpop más melódico.

JJ Mestre

Poesía y pintura de Esther Gómez

Exposición colectiva, con obra de Esther Gómez
Museo Manaut
Santa Amalia, 2. Valencia

“La expresión de los sentimientos, los recuerdos y la pasión”, así conjuga la artista Esther Gómez Gómez sus obras poéticas con su obra artística, cerca de una veintena de obras pintadas al óleo y en las que imprime una gran sensibilidad, fuerza y emoción. En su libro ‘Mirando al mar’, publicado el 17 de diciembre, se presentan sus primeros trabajos como poeta acompañados de sus obras más emblemáticas, aquellas que ya han sido expuestas en salas privadas de países como República Checa, Polonia, Roma y, por supuesto, en ciudades españolas como Madrid, Almería, Córdoba, Marbella o Valencia.

“Me gusta captar los colores, la belleza y el encanto de un paisaje o figura. Es en mis viajes donde tomo fotografías que luego me sirven para traspasar esa imagen a un lienzo y crear obras contemporáneas, que beben del realismo, pero con toques impresionistas inspirados en algunos de mis autores favoritos: Eduardo Manet, Monet o Velázquez”, explica la pintora.

Obra de Esther Gómez. Imagen cortesía de la autora.

Obra de Esther Gómez. Imagen cortesía de la autora.

Nacida en Talavera de la Reina pero afincada en la ciudad del Turia, Esther Gómez Gómez es artista desde niña, aunque no ha sido hasta recientemente que ha comenzado a pintar de manera más profesional. Igual que la pintura, la poesía es una de las constantes a lo largo de su vida. “Desde pequeña siempre he escrito poesía, es intrínseco a mi, es mi manera de expresarme y comunicar mis sentimientos”, señala.

De la misma manera que su vertiente literaria, Esther también ha cultivado la pintura desde bien pequeña, además de cursar estudios y participar en exposiciones. La primera de ellas fue en 1986, a la edad de 18 años, cuando intervino de su primera exposición colectiva en la Casa de la Cultura de Talavera de la Reina, con muy buenas críticas. Desde entonces, no ha dejado de exponer en muestras tanto colectivas como individuales, en ciudades como Roma, Polonia, Madrid, Praga, y distintas ciudades de España. Tiene obras en colecciones privadas como Japón, Inglaterra, Roma, Polonia, Praga y  España.

Obras de Esther Gómez. Imagen cortesía de la autora.

Obras de Esther Gómez. Imagen cortesía de la autora.

“Me encanta combinar poesía y pintura. Soy una feroz lectora de poesía, y siempre escribo al mismo tiempo que estoy trabajando en un cuadro. Una labor complementa a la otra y me permite exprimir todo lo que siento en cada proceso creativo”. Sus poesías siempre han sido acompañadas de sus obras pictóricas, pinturas que se mueven en un mundo real de marinas, paisajes, escenarios urbanos o dibujos a lápiz. Cada uno de sus lienzos, introduce a su espectador en un mundo real, en el que los sentidos y los sentimientos, expresan la magia de sus pinceles plasmados poéticamente.

Además de la presentación del libro de Esther Gómez Gómez, el Museo Manaut ha inaugurado su Exposición Colectiva de Navidad en la cuál se incluyen las obras ‘Atardecer en Venecia’ y ‘Música’ de la pintora, acompañada de los lienzos de 21 artistas más, entre los que se incluyen Manuel Adlert, Miguel Aparicio, Marisa Arcos, Amparo Berenguer, Adoración Blanch, Tatiana Boïls, José Carretero, José Casanova, José Luis Checa, Carmen Ciorraga, Miguel Diana, José Estellés, Sacramento Hernandis, Gilberto Macareño, Lola Manaut, Stella Manaut, Pascual Marcos, Flora Miravalles, Julia de la Rua, Paco Seoane y Hampton Terry. La exposición también cuenta con dos piezas escultóricas de Maite Andrés y Antonio Sánchez.

Obra de Esther Gómez. Cortesía de la autora.

Obra de Esther Gómez. Cortesía de la autora.

Los ultracuerpos de Markus Lüpertz

Markus Lüpertz. 1963-2013
Museo de Bellas Artes de Bilbao
Plaza del Museo, 2. Bilbao
Hasta el 19 de mayo

Una obra de arte es como un iceberg, esconde mucho más que lo que muestra. Tan importantes son los temas que el artista escoge, como los que deshecha, tan elocuentes son los últimos como los primeros. El acto creativo desencadena sucesos, objetivos y subjetivos, que se escapan a la propia voluntad del artista, y llegan al espectador provocando sus propios interrogantes.

Uno de estos interrogantes para el espectador, quizá el que más suele quemar, es el hecho de encontrarse con una obra que se resiste a ser vista desde la perspectiva habitual, que no le da referencias conocidas que le permitan identificarse con ella, reconocerse en ella. O lo que es igual, que no puede entender. Una obra en la que todos los puentes para abordarla desde lo conocido han sido quemados y destruidos. Esto es lo que ocurre con Markus Lüpertz (Liberec, Bohemia, República Checa, 1941). Una antológica de 91 obras se expone hasta el 19 de mayo en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, comprendiendo el vasto período que va desde 1963 hasta 2013.

Obra de Markus Lüpertz. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Obra de Markus Lüpertz. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Lo que generalmente se busca en una obra de arte, lo que se le suele pedir, es que nos facilite aquella porción de realidad con la que nos podamos identificar, o sea, que podamos reconocer y entender. Que nos permita quedarnos con la sensación narcisista, al final del encuentro con la obra, de estar por encima de ella. Lüpertz, sin embargo, no está interesado para nada en la realidad, sino en lo artístico en tanto artístico. No le interesa que haya que entender nada, ni que haya nada que reconocer, es decir, no busca presentarnos nada que ya sepamos, como él mismo reclama para sí: “yo no quiero pintar algo que ya me sé”. Y por esta razón, lo que nos muestra son precisamente objetos que apenas sabemos de ellos, o no sabemos en absoluto, objetos que gozan de autonomía propia.

Además, Lüpertz siente que el objeto solo es artístico, no sólo en la medida en que no es real, sino sobre todo mientras se cumpla un presente continuo de improvisación, el acto mismo de pintar. Cuando retrata a Circe o a Diana, no está interesado en su imagen de diosas, ni como representación, ni siquiera como alusión, sino en el puro acto de retratarlas, improvisadamente, o sea, sin premeditación, como él dice de nuevo: “El proceso creador no está planificado, es el acto”.

Para el artista alemán el objeto no es distinto de lo que representa, sencillamente porque no representa nada. Lo que hace es presentarlo como pura forma, con dibujo tosco, primitivo, con pinceladas gruesas y rápidas, improvisadas e inacabadas. Es evidente que el artista goza con el puro acto de pintar. Por eso no nos extraña cuando al hablar de lo que hace el artista, se limita a decir: “El pintor pinta”.

Y este acto es, digámoslo ya, destructivo. Lüpertz no va hacia la realidad, sino contra ella. No se acerca a lo humano (lo real, lo natural, la referencia conocida) si no es para despojarlo de todo lo que le hace humano (demasiado humano), agrediéndolo hasta deshacerlo. De esta forma cumple la exigencia del mito tal como él lo siente, ser otra cosa que individuo: “La antigüedad es un mundo que trasciende el individuo”.

Markus Lüpertz, entre algunas de sus obras. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Markus Lüpertz, entre algunas de sus obras. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Para él toda realidad que apunte a lo humano (y que por tanto le aleje del mito), tiene que ser por fuerza tabú. Y es por ello que lo suplanta en sus creaciones con la forma pura como elemento expresivo destacado, como antes que él hizo Picasso en muchas de sus producciones. La forma pura se convierte entonces, por influencia del tabú, en metáfora. Pero una metáfora que denigra y asesina la realidad que sustituye. Cuando modela, retuerce la materia y la amontona a golpes para luego despedazarla y mutilarla, hincharla y cortarla, es decir quitar rabiosamente de ella todo lo que de ella misma pueda quedar. Por eso el cuerpo que se presenta delante de nosotros parece el superviviente horriblemente deformado de un bombardeo.

Y es que salta a la vista la preferencia de este artista por el cuerpo deforme. Toma como principio el estado de conservación con que nos han llegado las estatuas clásicas, unas sin cabeza o sin pies, otras sin brazos, incompletas y heridas. Las hace cabezonas, tumefactas y lisiadas. El único parecido humano, el único rastro que nos deja es su virtualidad. Así, su Judith no tiene relación ninguna con la viuda hebrea o su Salieri tampoco ninguna con el músico que vivió a la sombra de Mozart, salvo por ser virtualmente Judith o Salieri.

Obra de Markus Lüpertz. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Obra de Markus Lüpertz. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Por si fuera poco, para remarcar aún más que el cuerpo que funde en bronce ha dejado de ser lo que apunta virtualmente, lo pinta con colores fuertes, lo empolva y lo maquilla exageradamente. Todo ello para remarcar la total independencia del objeto artístico por sí mismo hasta tal extremo que lo convierte en una cosa nueva, enteramente –exageradamente- artística. Una cosa nueva que se encuentra violentada y llevada al extremo, es decir, convertida en ultracuerpo. Así también sus troncos son ultratroncos, o sus velas ultravelas, un producto literalmente excesivo, o como él prefiere llamar, ditirámbico.

Ese arte exagerado del que hablamos, esa forma manifiestamente independiente que domina sus obras, es por otro lado, irónico. Lüpertz toma el arte por lo que es, una ficción. Nos invita a ver sus cuadros y bronces como una ficción y, como tal, como una broma, la burla de la propia farsa. Como cuando dice: “El negro no es un color. El blanco no es un color. Afirmación a menudo cuestionada, ¿es o no cierta? ¡Qué más da!”. La ironía queda anunciada así como código estético, como vemos claramente en sus autorretratos, o sus cuadros sobre Halloween y la navidad.

Pero hay que aclarar enseguida que esto no significa que Lüpertz no se tome en serio el arte. Al contrario, precisamente porque le interesa, porque sabe de su importancia, lo desnuda del corset en que durante décadas ha estado constreñido, el de tener que ser, como si fuera su amargo destino, grave, serio y profundo. Carga demasiado pesada para alguien que declara: “Soy artista, no pedagogo. No quiero salvar el mundo con el arte”.

Al contrario, su obra tiene la importancia de ver la ficción como pura ficción, el arte como arte, absoluto dueño de sí mismo. Sus cuadros, sus bronces, están ahí, en su ingenua desnudez, esperando que se vean simplemente tal como son. Como se ha dicho antes, no busca que el espectador goce de sí mismo reconociéndose en la obra que contempla, lo que simplemente espera es que goce del objeto artístico como tal, sin pretensiones de que sea otra cosa. Nada más, pero nada menos.

Obra de Markus Lüpertz. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Obra de Markus Lüpertz. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Iñaki Torres

La primavera árabe llega a Valencia

Programación oficial de largometrajes y cortos. Cinema Jove

Salas Berlanga y Rialto. Valencia 

Inauguración: 21 de junio. La bicicleta verde, de Haifaa Al-Mansour

Es el primer país exportador de petróleo. He ahí su principal fuente de riqueza. Bañado en oro, Arabia Saudí es sin embargo pobre en muchas cosas: no existen partidos políticos, la homosexualidad está condenada con la pena de muerte y la mujer no puede conducir vehículos ni utilizar el transporte público sin autorización de su marido. Hace tres años, como si fuera una de las tantas tormentas de arena que asolan sus regiones desérticas, la juventud de los países árabes alzó la voz. Y corrió como la pólvora. A ese alzamiento progresivo se le denominó primavera árabe. Si debajo de los adoquines de París estaba la playa, quizás bajo la arena del desierto esté el manantial de libertad que esos jóvenes insumisos árabes demandan.

“Sin hacerlo de una manera agresiva”, advirtió Rafael Maluenda, director de Cineme Jove, se presenta en el festival La bicicleta verde (Wadjda), de Haifaa Al-Mansour, primera directora saudí de la primera película íntegramente rodada en Arabia Saudí. Y lo que no hace de forma agresiva Al-Mansour es denunciar esa falta de libertad de la mujer, aunque lo haga contándolo “sutilmente”. En el fondo, es la marca Cinema Jove, presentar películas en su sección oficial que “sin pretensión de levantar acta, hablan de problemas generales”. Como subraya Maluenda: “El detalle nos da el conjunto”.

La directora saudí Haifaa Al-Mansour. Imagen cortesía de Cinema Jove

La directora saudí Haifaa Al-Mansour. Imagen cortesía de Cinema Jove

Y así, de manera “independiente, inconformista”, Haifaa Al-Mansour se une al puñado de directores que, “cada cual con su estilo”, ha ido más o menos saliendo de la cantera de Cinema Jove: Thomas Vinterberg, Cristian Mungiu, Matteo Garrone, Andrew Dominik, en el largometraje, y los Álex de la Iglesia, Icíar Bollaín, o Juan Antonio Bayona, en el cortometraje. Todos ellos dando fe del trabajo realizado en los últimos años en el seno de un festival que tiene “vocación de corredor de fondo”, apostilló Maluenda, durante la presentación en el Hotel Astoria del programa oficial del 28 Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove.

La bicicleta verde narra la historia de la joven Wadjda, ansiosa por conseguir la bicicleta que da título a la película de Al-Mansour. En un país donde los cines están prohibidos, aunque la primavera árabe esté empujando hacia su apertura, llega este film revelador, aunque sea por lo bajini, de la libertad amordazada en Arabia Saudí. Será la película que inaugure Cinema Jove el viernes 21 en el Teatro Principal de Valencia. A ella, le seguirán otros nueve largos en la sección a concurso. Largometrajes de Francia, país envidiado por su política en defensa del cine, Rumanía, Polonia, República Checa, Argentina, Holanda, Grecia, Noruega y Serbia, todos ellos de riguroso estreno en España. Películas y directores desconocidos, pero que merced a esa carrera de fondo que viene realizando Cinema Jove serán pronto conocidos.

Imagen de Des morceaux de moi, de Nolwenn Lemsele. Cinema Jove

Imagen de Des morceaux de moi, de Nolwenn Lemsele. Cinema Jove

Tomen nota: Santiago Loza, con La Paz; Mira Fornay, con My Dog Killer; Nolwenn Lemsele, con Des morceaux de moi; Thanos Anastopoulos, con The Daughter; Michiel van Horn, con The Deflowering of Eva van End;  Thomas Wangsmo, con Into the dark; Slawomir Fabicki, con Loving; Gulea Alexandra, con Matei Child Miner; Srdan Golubovic, con Circles, y la propia Haifaa Al-Mansour, con La bicicleta verde. Diez películas protagonizadas por niños, jóvenes o familias en contextos difíciles, que desde sus situaciones particulares dibujan el mapa más general de la sociedad contemporánea.

Otro tanto cabe decir de la sección de cortometrajes, “año tras año dando una rica cosecha de cineastas”, destacó Maluenda. Muchos de ellos provienen este año de escuelas de cine y, en el caso de España, sin coproducciones, algo que el director de Cinema Jove señaló como digno de estudio. Un total de 55 cortometrajes, de 25 nacionalidades, que el festival de cine proyectará en las salas Berlanga y Rialto en ocho programas. La novedad es que por primera vez se han admitido cortos en formato digital. Destacan los nombres de Regina Pessoa, Vladimir Leschiov, Michaela Pavlátová o Chema García Ibarra. Se presentará fuera de concurso, Democracia, de Borja Cobeaga. Llama igualmente la atención el corto de David Planell, Primerísimo primer plano genital ¿? Para entonces ya casi será verano en Valencia, a rebufo de la primavera árabe con la que arranca el festival.

La bicicleta verde (Wadjda), de Haifaa Al-Mansour. Imagen cortesía de Cinema Jove

La bicicleta verde (Wadjda), de Haifaa Al-Mansour. Imagen cortesía de Cinema Jove

 

Salva Torres