Lo barroco y lo simbólico: “Gods, Animals and Death”

Josep Tornero. “Gods, animals and Death”. Processi 143.
Real Academia de España en Roma
Hasta el 30 de septiembre de 2016

Una propuesta interesante que invita a la reflexión podemos encontrarla en el proyecto “Gods, animals and Death” que forma parte de la exposición ”Processi 143” en la que Josep Tornero ha participado apostando por una visión introspectiva y personal que busca hacer florecer en cada espectador aquello que lleva dentro, sombras y múltiples formas que surgen de un mismo objeto representado.

La exposición ha sido realizada por diversos artistas dotados de la beca de pintura de la Real Academia de España en Roma. “Gods, animals and Death” profundiza en lo barroco y lo dionisíaco, buscando aspectos como la metamorfosis y la memoria a través de un juego de apariencias donde la imagen adquiere un dinamismo espectral. Estas imágenes evocan ideas que llevan al espectador a reconocer la materia original a través de una imagen distinta, fruto de la “desfiguración de la figura” que realiza el artista, la alteración de unas imágenes que parecen moverse y transformarse.

Las obras presentadas en formatos y dimensiones variadas, son tratadas con técnicas de claroscuros y la predominancia de ausencia de color en pos de una gama de grises que refuerzan la simbología de los elementos tratados, conformando un lenguaje subjetivo y estimulante para el imaginario del espectador. En ocasiones se añaden tonos aislados en trazados vaporosos que refuerzan el carácter enigmático de las mismas. Un juego de formas que investiga en las posibilidades de la desfiguración de la materia para lograr una interpretación desde lo real en algunos casos, o desde lo imaginario. Este proyecto de investigación resulta interesante para aquellos que deseen descubrir aquellas experiencias que el artista es capaz de despertar en cada uno de nosotros.

El tratamiento de elementos cotidianos a través del desenfoque y la presentación de puntos de vista subjetivos que destacan elementos concretos del objeto representado, hace de estas obras unas que nos muestran parte de la mirada de Tornero pero a su vez conceden plena libertad interpretativa al impactar en nuestra consciencia individual y emociones más íntimas. Esta mirada del artista se nos muestra a través de la selección de las escenas representadas y su forma de trabajarlas que dotan de importancia a aspectos que pueden pasar desapercibidos pero que cobran fuerza y protagonismo, articulando un interesante diálogo que conforman nuevas imágenes y nuevas experiencias.

Fotografía de una de las obras de Josep Tornero en "Gods, Animals and Death".

Fotografía de una de las obras de Josep Tornero en “Gods, Animals and Death”.

Tornero extrae de escenas y objetos cotidianos un lenguaje simbólico a través de un abandono de la imagen sujeto a un azar formal, creando como él denomina espectros “nuevos pero a la vez familiares”. Según el propio artista apunta, su trabajo “desemboca en el interés por el tránsito de la imagen, su movimiento implícito y su metamorfosis, capaz de retornar desde diferentes contextos ante la preocupación del elemento matérico de la pintura como síntoma, emitido a veces desde lo real, o como movimiento centrífugo y dispar, emitido desde lo imaginario”.

Josep Tornero (Valencia, 1973) estudió en la Escola Superior de Ceràmica de Manises y posteriormente en la Facultad de Bellas Artes Sant Carles de Valencia, (2004). En Murcia realizó el Máster de Producción y Gestión Artística (2010) en la facultad de Bellas Artes de esa ciudad y en febrero de 2016 finalizó su tesis doctoral. La amplia trayectoria académica y el trabajo artístico de Josep durante estos años, avalan los diferentes procesos creativos que emprende, es evidente.

La exposición estará vigente hasta el 30 de septiembre del 2016 por todos aquellos que visiten Roma y deseen conocer el talento que artistas españoles trasladan a otros países.

Citas extraídas del ‘statment’ del proyecto “Gods, animals and Death”.

Obra de Josep Tornero.

Obra de Josep Tornero en ‘Gods, animals and death’.

Raquel Andrade

Autenticidad en estado puro

‘Glory of the Artifice’ /’Liquid Portraits’, de Christto & Andrew
Galería Espai Tactel
C / Denia, 25. Valencia
Hasta el 29 de abril de 2016

Los fotografías de Christto y Andrew expuestas en Espai Tactel narran situaciones que podrían parecer banales, en un principio, pero con detenerse un par de segundos, conceptos transversales de historia, política o economía quedan transformados, casi puestos en ridículo, plasmados como si de una inocentada se tratara. Este extraño efecto lo consiguen dotando a sus fotografías de particularidades de intemporalidad. La figura sobre fondo monocromático es el eje estético del que estos dos artistas no suelen alejarse. Los primeros y medios planos son lo común en cuanto a la aparición de personas, mientras que los bodegones destacan por los colores saturados.

La residencia en Qatar de los artistas les hace tomar símbolos de una cultura popular que puede no sernos cercana. Los arquetipos pertenecen a la sociedad oriental, que hoy en día se encuentra en constante cambio, casi alcanzando límites vertiginosos. Es precisamente este proceso el que pretenden captar, la continua contraposición de lo tradicional y lo moderno. Lo realizan a través de una construcción artificial, donde ponen en relieve perfiles falsificados que se manifiestan en un todo, aunándose en una perfecta sintonía con el objeto representado. Oriente y Occidente y sus respectivas e inherentes particularidades sociales se mezclan ininterrumpidamente conformándose en extraños productos de la globalización. Este proceso ha sido bautizado por Eduardo García Nieto como “zona de fricción”, metáfora visual que explica a la perfección lo que Christto y Andrew transmiten con sus obras.

'Advent of absolute knowledge' una de las obras de la exposición. Imagen cortesía de la galería.

‘Advent of absolute knowledge’ una de las obras de la exposición. Imagen cortesía de la galería.

A pesar de todo, la exposición posee una coherencia narrativa que rememora, inevitablemente, composiciones clásicas de la historia del arte: naturalezas muertas o retratos de semi-perfil. Esta perspectiva es perfectamente identificada por el espectador pues hablamos, de nuevo, de un espectador occidental que reconoce, aunque no sea consciente, los parámetros de la pintura renacentista italiana y ha crecido con ellos. El choque impulsivo es ocasionado, casi inmediatamente, debido a la extrañeza que supone admirar dichas estructuras desde una paleta cromática tan abarrotada. El sfumato de Da Vinci que querríamos esperar ha desaparecido a través de la lente fotográfica.

Para finalizar, cabe resaltar que la variedad y diferenciación suele ser un hecho normal en otros conjuntos artísticos, pero en este caso, de las prácticas de Christto y Andrew surgen piezas perfectamente encajadas y en las que no se es capaz de distinguir autoría individual. No se puede negar que las obras de Christto y Andrew en Espai Tactel nos hacen reflexionar sobre los patrones que nuestra actual cultura social ha ido pre-estableciendo en cada individuo y cómo poco a poco han acabado por extenderse a otras sociedades.

Vista general. Imagen cortesía de la galería.

Vista general. Imagen cortesía de la galería.

María Ramis

Poesía y pintura de Esther Gómez

Exposición colectiva, con obra de Esther Gómez
Museo Manaut
Santa Amalia, 2. Valencia

“La expresión de los sentimientos, los recuerdos y la pasión”, así conjuga la artista Esther Gómez Gómez sus obras poéticas con su obra artística, cerca de una veintena de obras pintadas al óleo y en las que imprime una gran sensibilidad, fuerza y emoción. En su libro ‘Mirando al mar’, publicado el 17 de diciembre, se presentan sus primeros trabajos como poeta acompañados de sus obras más emblemáticas, aquellas que ya han sido expuestas en salas privadas de países como República Checa, Polonia, Roma y, por supuesto, en ciudades españolas como Madrid, Almería, Córdoba, Marbella o Valencia.

“Me gusta captar los colores, la belleza y el encanto de un paisaje o figura. Es en mis viajes donde tomo fotografías que luego me sirven para traspasar esa imagen a un lienzo y crear obras contemporáneas, que beben del realismo, pero con toques impresionistas inspirados en algunos de mis autores favoritos: Eduardo Manet, Monet o Velázquez”, explica la pintora.

Obra de Esther Gómez. Imagen cortesía de la autora.

Obra de Esther Gómez. Imagen cortesía de la autora.

Nacida en Talavera de la Reina pero afincada en la ciudad del Turia, Esther Gómez Gómez es artista desde niña, aunque no ha sido hasta recientemente que ha comenzado a pintar de manera más profesional. Igual que la pintura, la poesía es una de las constantes a lo largo de su vida. “Desde pequeña siempre he escrito poesía, es intrínseco a mi, es mi manera de expresarme y comunicar mis sentimientos”, señala.

De la misma manera que su vertiente literaria, Esther también ha cultivado la pintura desde bien pequeña, además de cursar estudios y participar en exposiciones. La primera de ellas fue en 1986, a la edad de 18 años, cuando intervino de su primera exposición colectiva en la Casa de la Cultura de Talavera de la Reina, con muy buenas críticas. Desde entonces, no ha dejado de exponer en muestras tanto colectivas como individuales, en ciudades como Roma, Polonia, Madrid, Praga, y distintas ciudades de España. Tiene obras en colecciones privadas como Japón, Inglaterra, Roma, Polonia, Praga y  España.

Obras de Esther Gómez. Imagen cortesía de la autora.

Obras de Esther Gómez. Imagen cortesía de la autora.

“Me encanta combinar poesía y pintura. Soy una feroz lectora de poesía, y siempre escribo al mismo tiempo que estoy trabajando en un cuadro. Una labor complementa a la otra y me permite exprimir todo lo que siento en cada proceso creativo”. Sus poesías siempre han sido acompañadas de sus obras pictóricas, pinturas que se mueven en un mundo real de marinas, paisajes, escenarios urbanos o dibujos a lápiz. Cada uno de sus lienzos, introduce a su espectador en un mundo real, en el que los sentidos y los sentimientos, expresan la magia de sus pinceles plasmados poéticamente.

Además de la presentación del libro de Esther Gómez Gómez, el Museo Manaut ha inaugurado su Exposición Colectiva de Navidad en la cuál se incluyen las obras ‘Atardecer en Venecia’ y ‘Música’ de la pintora, acompañada de los lienzos de 21 artistas más, entre los que se incluyen Manuel Adlert, Miguel Aparicio, Marisa Arcos, Amparo Berenguer, Adoración Blanch, Tatiana Boïls, José Carretero, José Casanova, José Luis Checa, Carmen Ciorraga, Miguel Diana, José Estellés, Sacramento Hernandis, Gilberto Macareño, Lola Manaut, Stella Manaut, Pascual Marcos, Flora Miravalles, Julia de la Rua, Paco Seoane y Hampton Terry. La exposición también cuenta con dos piezas escultóricas de Maite Andrés y Antonio Sánchez.

Obra de Esther Gómez. Cortesía de la autora.

Obra de Esther Gómez. Cortesía de la autora.

Made in Martillopis, la vida que hay en ti

Made in Martillopis
Espacio 40
C / Puerto Rico, 40. Valencia
Inauguración: jueves 23 de abril 2015, a las 20.00h

A partir de la pintura acrílica y colores al agua se intenta expresar día a día la vida que nos desborda, nuestras alegrías y desilusiones, sin contenido expreso alguno y de manera no voluntaria, pero sin estridencias. Tampoco se trata de un análisis psicológico de nuestra alma, sino de mostrar aquello que somos mientras andamos, contamos y vivimos expresándolo de una manera instintiva y a la vez automática, en tanto en cuanto nos dejamos llevar hacia terrenos movedizos, a veces insinuando imágenes abstractas, otras cuadriculándolas y las mas, como ya hemos dicho, en el día a día, expresando abstractos inconformistas.

Apreciamos la forma, la figura, jugamos con ellas, pero no nos compensa, como tampoco nos convence lo que vemos, lo que hoy vivimos, en plena solitud ciudadana, sin ideales, sin cultura, tan solo absortos en este sistema privatizado de unos pocos privilegiados de la usura y la avaricia. Buscamos lo que con ella o sin ella, la forma, la idea, la figura en definitiva la cultura, nos pueda sugerir y más aun lo que al final le llegue al espectador, fuera ya de nuestro control. Buscamos despertar inquietudes, no por la forma en sí, sino más bien por la osadía de mostrarlo al mundo.

La pintura, la cultura, el arte en definitiva se insinúa y por ende incita, es inconformista. Ahora bien solo se puede apreciar desde una sensibilidad virgen, pero educada, sin complejos ni ataduras. Paso a paso, la vida tan solo se llega a concretar en alguna de sus vertientes, en el trabajo. Día a día, la vida que hay en ti puede ya no ser tuya y ser en los demás. Todo eso y más, en la exposición de pintura y serigrafía ‘Made in Martillopis’.

Obra de Made in Martillo. Imagen cortesía de Espacio 40.

Obra de la exposición ‘Made in Martillopis’. Imagen cortesía de Espacio 40.

IVAM: acogedor e inhóspito paisaje

El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM
Instituto Valenciano de Arte Moderno
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 15 de febrero, 2015

“El paisaje es antropomórfico. Por eso la belleza –o su reverso, la fealdad- es uno de los parámetros primeros de todo paisaje. Y por eso, junto a esa belleza o fealdad del paisaje, postulamos enseguida su habitabilidad o inhabitabilidad, su carácter acogedor o inhóspito”.

El paisaje del que habla Jesús González Requena en ‘El paisaje: entre la figura y el fondo’ posee los emblemas del sujeto que lo habita. No hay paisaje sin mirada que se haga cargo del espacio abierto ante sus ojos, ya sea para sentirse acogido por lo que ve o sobrecogido por aquello que hiere su visión. Todo sujeto expuesto al paisaje siente en sus carnes alguna vez ese temblor propiciado por la visión acogedora o hiriente del espacio exterior.

Fotografía de Robert Doisneau en la exposición 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Robert Doisneau en la exposición ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’ ofrece un amplio muestrario de ese carácter acogedor o inhóspito de las ciudades, en tanto naturaleza domeñada por el hombre. Pero naturaleza al fin y al cabo. De ahí que sus edificios, calles, avenidas y parques, al tiempo que se doblegan al urbanismo, a su tejido arquitectónico, muestren igualmente su fuerza telúrica, aquella que sobreviene de la tensión entre sus luces y sombras.

Fotografía de Robert Frank en 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Robert Frank en ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

Ana Lozano, comisaria de la exposición, ha seguido el trayecto propuesto por Italo Calvino en ‘Las ciudades invisibles’. Más o menos. De manera que las 75 imágenes de ese paisaje urbano se hallan divididas en apartados como ‘Las ciudades y los ojos’, ‘Las ciudades y la memoria’, ‘Las ciudades y el deseo’, ‘Las ciudades y los signos’ o ‘Las ciudades escondidas’, por citar algunos. Y siguiendo a Calvino, diríase que esas ciudades expuestas van desvelando sus misterios contenidos, como las líneas de una mano, “en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras [o] en las antenas de los pararrayos”.

Fotografía de Dis Berlin en 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Dis Berlin en ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

Misterios que nos devuelven ese carácter antropomórfico del paisaje, en tanto conformado por líneas, rectas o curvas, transversales, objetos y figuras que dejaron huella indeleble en nuestro inconsciente. Serán por tanto bellos los paisajes que acolchen el fondo opaco del que procedemos y serán feos aquellos otros cuya visión desgarre ese tejido de signos y de imagos placenteras, para mostrar su fondo hiriente, angustioso.

Fotografía de Franco Fontana en la exposición 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Franco Fontana en la exposición ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

Hay signos, y muchos, en las imágenes de Carlos Cánovas, Gabrielle Basilico, Horacio Coppola, Franco Fontana o Robert Frank. Signos industriales (puentes, trenes, grandes edificios) y signos urbanísticos del trazado de sus calles, ya sea a pie de asfalto o a vista de pájaro. Los hay igualmente en Walker Evans, Kineo Kuwabara o Lee Friedlander. Pero todos esos signos, que Italo Calvino atribuye al carácter redundante de la ciudad, repitiéndose “para que algo llegue a fijarse en la mente”, no dejan de lindar con ese otro carácter de los signos conformadores de una lengua, “pero no la que crees conocer”.

Fotografía de Carlos Cánovas en la exposición 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Carlos Cánovas en la exposición ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

De manera que, si bien en apartados diferentes, esas otras imágenes que apuntan hacia lo ininteligible de ese lenguaje de signos terminan confundiéndose con aquellas otras. Gilbert Fastenaekens, Francisco Gómez, Ian Wallace, Grete Stern o Manuel Esclusa movilizan esos signos urbanísticos en la dirección del misterio que la ciudad redundante en apariencia escondía. Si exceptuamos los casos de Eduardo Arroyo, Dis Berlin y George S. Zimbel (Billy Wilder y Marilyn Monroe), en los que la ciudad es sobradamente pictórica o nostálgicamente cinematográfica, ‘El paisaje urbano de la Colección de Fotografía del IVAM’ diríase toda ella penetrada por la melancolía.

Fotografía de Lee Friedlander en la exposición Colección Fotográfica del IVAM.

Fotografía de Lee Friedlander en la exposición ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

Salva Torres