Franco y la homosexualidad ‘cruising’

Interior. Leather Bar, de James Franco y Travis Mathews
Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina
Del 5 al 15 de noviembre

Hay escenas de sexo explícito. Y una atmósfera turbia. Todo ello en el marco de un documental que recrea e imagina los 40 minutos censurados de la película A la caza (1980), de William Friedkin, protagonizada por Al Pacino. James Franco lo hace con la intención de ponerse en la piel de los homosexuales que frecuentan ese Interior. Leather Bar que da título al documental y que se estrena en el festival de mediometrajes La Cabina. Es, en cierto modo, su ajuste particular de cuentas con aquella censura cinematográfica, al tiempo que una reflexión acerca de los límites de la creatividad y de la sexualidad humana.

Fotograma de Interior. Leather Bar, de James Franco y Travis Mathews. La Cabina.

Fotograma de Interior. Leather Bar, de James Franco y Travis Mathews. La Cabina.

Val Lauren es el actor que encarna en la película de Franco y Travis Mathews al perplejo Al Pacino, sumergido en el oscuro ambiente del ‘cruising’ homosexual. A través de su mirada y del diálogo que mantiene con el propio James Franco, en torno a su papel como heterosexual sorprendido por tan escabrosa sexualidad gay, se va radiografiando ese ambiente, así como las dudas de los propios actores a la hora de encarar el rodaje del film. Interior. Leather Bar es, por tanto, una inmersión a esos bajos fondos del sexo, para zarandear la plácida mirada del espectador identificado con el escandalizado Lauren.

Franco y Mathews utilizan la cámara de dos formas: una digamos más analítica, para recoger los testimonios de los propios actores, y otra explícitamente ficcional, recreándose en el morbo de esos cuerpos que se ofrecen al goce sexual. Mediante el falso documental, los actores van desarrollando sus dudas acerca del límite que estarían dispuestos a traspasar por exigencias del guión. “¿Llegarías a follar en una escena?”, le interroga uno de esos actores a Val Lauren, declarándose ambos heterosexuales. “¿Has besado alguna vez a un hombre?”, continúa diciéndole. Y mediante la declarada ficción, la homosexualidad campa a sus anchas en ese bar de cueros, azotes y miradas furtivas.

Fotograma de Interior. Leather Bar, de James Franco y Travis Mathews. La Cabina.

Fotograma de Interior. Leather Bar, de James Franco y Travis Mathews. La Cabina.

James Franco, he ahí su tesis central que tanto parece escandalizar al propio actor que encarna a Al Pacino, admite haber realizado la película cansado de la corrección política que supone la heterosexualidad. También con el fin, inherente a la creación, de explorar esos límites hasta el punto de incomodar nuestras más firmes creencias. De manera que la homosexualidad termina siendo un pretexto para defender esa caza y captura del comportamiento humano libre de cualquier atadura, salvo las explícitamente destinadas a la perversidad sexual.

Así es como la recreación de los 40 minutos censurados deriva en un conjunto de escenas protagonizadas por miradas más o menos lascivas, gestos seductores, cruces corporales y desahogos carnales del cada vez más frecuente porno en el cine más o menos comercial. La propuesta, sin duda provocadora, pone en cuestión el sentido final de tanta libertad creativa, toda ella encaminada a mostrar la pulsión sexual desatada en ese Interior. Leather Bar. Interior en el que la caza, ligada a los instintos más primarios, evoca la trasgresión de la censura aludida y lo que esa ausencia de límites muestra: el culto al goce sexual y la lógica del puro derroche de energía, muy en la línea sadiana. La ley es un obstáculo que hay que superar con el fin de hallar cierta arcadia ligada a la naturaleza.

Salva Torres

La Cabina arranca a lo ¿Superman?

La Cabina. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia
Inauguración: jueves 5 de noviembre, a las 20.00h, en Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia, con la proyección de Superman no es judío (…y yo, un poco), de Jimmy Bemon
Plaza del Ayuntamiento, 14. Valencia
Del 5 al 15 de noviembre de 2015

La Cabina abrirá este jueves su octava edición con un Superman muy especial en la Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia. Se trata del creado por Jimmy Bemon, cuyo cómic lleva él mismo a la pantalla bajo el título de Superman no es judío (…y yo, un poco), una manera como otra cualquiera de convencer a un niño de la importancia de pertenecer a la religión judía. Porque aunque Superman no lo sea, al joven se le dice que sus creadores sí lo eran. He ahí la trama del mediometraje inaugural. Lo mismo le sucede al Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia, que de momento no tiene los poderes de Superman, pero lleva camino de tenerlos.

Fotograma de La isla a mediodía, de Philippe Prouff. La Cabina.

Fotograma de La isla a mediodía, de Philippe Prouff. La Cabina.

Al menos si nos atenemos a lo vaticinado por quienes asumen de momento el mayor peso económico del presupuesto de La Cabina. Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, y José Luis Moreno, director general de CulturArts, responsables de las entidades que llevan apostando fuerte por este festival “único en el mundo”, adelantaron que de cara al próximo año “habrá una implicación más contundente” por parte de las tres instituciones públicas valencianas: Ayuntamiento, Diputación y Generalitat. Lo cual supondrá la “consolidación del festival”.

Carlos Madrid, director de La Cabina, recogió el guante y dijo que, en caso de confirmarse las expectativas, el anunciado incremento presupuestario iría destinado a “dignificar el esfuerzo del equipo”, a “mejorar la comunicación hacia el público y hacia los medios”, tanto locales como nacionales e internacionales, y a “traer a directores de otras latitudes”. Todo ello en el marco de una octava edición que del 5 al 15 de noviembre mostrará una selección de 25 mediometrajes de los 334 recibidos a concurso. Cifra ésta que supera en más de 100 los presentados en 2014, al igual que el número de espectadores creció con respecto a la de 2013, rozando ya los 5.000 espectadores.

Fotograma de A Mal Gam A, de Iván Zulueta. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

Fotograma de A Mal Gam A, de Iván Zulueta. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

Y puestos a seguir creciendo, La Cabina estrena sección: Amalgama, aludiendo al mediometraje de Iván Zulueta A Mal Gam A, que junto a Iván Z, de Andrés Duque, se proyectarán fuera de competición. Competición en la que sí estarán los mediometrajes: Voilà l’enchainement, de Claire Denis; El gran vuelo,  de Carolina Astudillo; La parte de la sombra, de Olivier Smolders; El último abrazo, de Sergi Pitarch Garrido; Dime quién era Sanchicorrota, de Jorge Tur, y 10, de Marta Jurkiewicz.

Fotograma de Interior. Leather Bar, de James Franco y Travis Mathews. La Cabina.

Fotograma de Interior. Leather Bar, de James Franco y Travis Mathews. La Cabina.

En la sección oficial, además de la mencionada Superman no es judío (…y yo, un poco), de Jimmy Bemon, sobresale Interior. Leather Bar, de James Franco y Travis Mathews. Como explicó Carlos Madrid, se trata de los 40 minutos no incluidos en el metraje final de A la caza (Cruising, 1980), de William Friedkin, con Al Pacino como protagonista. Película de temática homosexual que en su momento levantó cierta polvareda y que Franco y Mathews recrean, para plantear una reflexión en torno a la libertad creativa y sexual. También destacan los mediometrajes Carrera de obstáculos (A running jump), de Mike Leigh, o La isla a mediodía, de Philippe Prouff, a partir del relato homónimo de Julio Cortázar que arranca así: “La primera vez que vio la isla, Marini estaba cortésmente inclinado sobre los asientos de la izquierda…”, aludiendo a un viaje en avión que desencadenará cierto misterio.

La Cabina Inèdits, con mediometrajes de Federico Fellini o la recientemente fallecida Chantal Akerman; Díptico Rock, con películas de Néstor Mir y Carlos Aimeur; Panorama Francés, en el Instituto Francés de Valencia, o CinemaScupe, son el resto de secciones que conforman la octava edición de un festival que, como subrayaron sus responsables, “no para de crecer”.

Fotograma de Superman no es judío (..y yo, un poco), de Philippe Prouff. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

Fotograma de Superman no es judío (..y yo, un poco), de Jimmy Bemon. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

Salva Torres

Jimmy Glass se da un baño de saxos

IV Festival Internacional de Jazz Contemporáneo
Jimmy Glass Jazz Bar
C / Baja, 28. Valencia
Del 21 de octubre al 21 de noviembre

No están todos, pero sí un ramillete de los mejores. Jimmy Glass celebra su IV Festival Internacional de Jazz Contemporáneo reuniendo nada menos que a Lou Donaldson, Kenny Garrett y Mark Turner, saxofonistas de postín, encabezando un amplio reparto. Y por si fuera poco, estrena la producción propia ‘Electric Bath’, mítico disco de Don Ellis, a cargo de una formación de 13 músicos valencianos dirigida por el también saxofonista Perico Sambeat. Todo ello en 30 selectos días, los que van del 21 de octubre al 21 de noviembre.

Mark Turner, fotografiado por Paolo Soriano. Imagen cortesía de Jimmy Glass.

Mark Turner, fotografiado por Paolo Soriano. Imagen cortesía de Jimmy Glass.

Kenny Garrett acaba de pasar hace unos meses por Bilbao, Logroño, Barcelona, Santiago y Madrid, dejando estela de su briosa manera de interpretar el jazz. Que recale en Valencia (lunes 10 de noviembre), de la mano de Jimmy Glass, supone la oportunidad de sumarse a las miles de personas que han disfrutado con los temas de su último trabajo ‘Pushing the world away’, donde no sólo sigue recordando a su admirado Miles Davis, sino que se nutre de sonidos latinos por influencia de Chucho Valdés y Chick Corea.

Mark Turner es otra de las figuras estelares que actuará en el IV Festival Internacional del Jimmy Glass. Lo hará un día después de Garrett, al frente de un cuarteto que cuenta a su vez con la sobresaliente trompeta de Avishai Cohen. Y qué decir del octogenario Lou Donaldson, que a sus 88 años sigue brillando en el firmamento de los saxos internacionales. Su actuación del 3 de noviembre no tiene desperdicio, con un cuarteto formado por Randy Johnston, Akiko Tsuruga y Fukushi Tainaka.

El saxofonista Kenny Garrett. Imagen cortesía de Jimmy Glass.

El saxofonista Kenny Garrett. Imagen cortesía de Jimmy Glass.

Pero habrá más saxos de relumbrón. Uri Gurvich (30 de octubre) presentará ‘Babel’. Jerome Sabbagh (28) hará lo propio con su último trabajo ‘The Turn’, y Adam Waldmann (23) con ‘Everything we hold’ al frente de Kairos Quartet. Pero como no sólo de saxos vive el festival de Jimmy Glass, también habrá oportunidad de escuchar al batería Dan Weiss en trío, al contrabajo Pablo Martín Caminero, que presenta ‘Ofni’, y el ‘Canadá Day’ que encabeza el batería Harris Eisenstadt.

Ahora bien, el auténtico baño, éste ya no de saxos, sino eléctrico, se lo dará Jimmy Glass un día antes de cerrar el festival, allá por el 20 de noviembre. Si el pasado año una formación de diez músicos valencianos encabezada por el también saxofonista Perico Sambeat se atrevió con Charles Mingus y su inenarrable ‘The Black Saint and The Sinner Lady’, en esta ocasión será otra ensemble aún mayor (13 músicos) quien se sumerja en el ‘Electric Bath’ de Don Ellis, de nuevo a cargo de Sambeat.

El saxofonista Lou Donaldson. Imagen cortesía de Jimmy Glass.

El saxofonista Lou Donaldson. Imagen cortesía de Jimmy Glass.

Debieron pensar que, ya puestos, dada la dificultad de aquella inigualable grabación, bien merecía la pena insistir en la complejidad, atreviéndose con otra joya del jazz más singular. ‘Electric Bath’ es un disco que entonces se salió de los cauces convencionales y que ahora no deja de sonar extraño. A William Friedkin, director de cine, le encantó, hasta el punto de encargarle a Ellis la banda sonora de su famosa ‘French Connection’, a la cual siguieron otras partituras para otras películas.

De esta forma, Jimmy Glass sigue con su apuesta de rescatar “momentos especiales de la historia del jazz”, en palabras de Chevi Martínez, responsable del club valenciano, que en este caso se centra en la obra cumbre de Don Ellis, “uno de los grandes innovadores en la fusión del jazz progresivo de los 60”. El festival se completa con la sección Off, de carácter gratuito, con las actuaciones de Jerez Texas Trío, el ‘Jazzuela’ de Francisco Blanco Latino, FM Trío, Víctor Jiménez Quintet y una jam session de clausura.

El saxofonista Kenny Garrett. Cortesía de Jimmy Glass.

El saxofonista Kenny Garrett. Cortesía de Jimmy Glass.

Salva Torres