Valencia ya tiene su CIMA

CIMA, Asociación de Mujeres Cineastas y Medios Audiovisuales
Presentación de su delegación en la Comunidad Valenciana
Sala Berlanga
Filmoteca de CulturArts IVAC
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Martes 10 de marzo, a las 11.00h

La Consellera de Educació, Cultura i Esport, María José Català, acompañará a la Presidenta de CIMA, Virginia Yagüe y a la Delegada para la Comunidad Valenciana, Rosana  Pastor, en la presentación de CIMA en la Filmoteca Valenciana el próximo 10 de marzo.

Tras la presentación tendrá lugar una mesa redonda, a cargo de Áurea Ortiz, profesora  de Historia del Cine en la Universitat  de València, José Luis Moreno, director general de CulturArts y Virginia Yagüe, presidenta de CIMA, en la  que se analizará la situación de la mujer en la industria audiovisual y la repercusión de las políticas audiovisuales de género.

Imagen del video, coordinado por Inés París e Isabel de Ocampo y montado por Irlanda Trambascio, de la primera entrega de los Premios Esquenohay, organizados por CIMA.

Imagen del video, coordinado por Inés París e Isabel de Ocampo y montado por Irlanda Trambascio, de la primera entrega de los Premios Esquenohay, organizados por CIMA.

Áurea Ortiz hablará en su intervención de las mujeres en la pantalla. José Luis Moreno analizará la repercusión de las medidas de fomento de igualdad en el audiovisual valenciano. Y Virginia Yagüe, del camino todavía por recorrer en las políticas audiovisuales relacionadas con el género.

La jornada finalizará con un encuentro entre medios de comunicación y público asistente con la Presidenta de CIMA, Virginia Yagüe, y la Delegada en la Comunidad Valenciana, Rosana Pastor,  donde se atenderá a todas las preguntas  relacionadas con la asociación, su funcionamiento y los objetivos de la recién creada Delegación en la Comunidad Valenciana.

Imagen del video, coordinado por Inés París e Isabel de Ocampo y montado por Irlanda Trambascio, de la primera entrega de los Premios Esquenohay, organizados por CIMA.

Imagen del video, coordinado por Inés París e Isabel de Ocampo y montado por Irlanda Trambascio, de la primera entrega de los Premios Esquenohay, organizados por CIMA.

Tal y como recoge en su web, CIMA tiene entre sus objetivos “defender la igualdad de oportunidades en el acceso a los puestos de dirección y decisión de los medios audiovisuales y cinematográficos, incrementando en ellos el protagonismo y la influencia de las mujeres y promoviendo, en general, el acceso de mujeres a la esfera audiovisual”.

Asimismo, “promover una imagen no sesgada y más real de la mujer en los medios audiovisuales que ayude a dignificar la imagen pública de la mujer y ayude a crear imágenes de referencia a las nuevas generaciones de mujeres”, al igual que “promover la presencia paritaria de mujeres en todas las áreas públicas relacionadas con los medios audiovisuales”.

Imagen del video, coordinado por Inés París e Isabel de Ocampo y montado por Irlanda Trambascio, de la primera entrega de los Premios Esquenohay, organizados por CIMA.

Imagen del video, coordinado por Inés París e Isabel de Ocampo y montado por Irlanda Trambascio, de la primera entrega de los Premios Esquenohay, organizados por CIMA.

CIMA, a la pregunta del por qué de su existencia, responde con una nueva interrogación: “¿Sabías que apenas un 8% de las películas que se producen en nuestro país son dirigidas por una mujer? En guión y producción las películas con participación femenina no alcanzan el 20%; y no importa si hablamos de cine, televisión o documentales: la creación audiovisual en nuestro país está casi absolutamente en manos masculinas”.

Imagen del video de la primera entrega de los Premios Esquenohay, organizados por CIMA.

Imagen del video, coordinado por Inés París e Isabel de Ocampo y montado por Irlanda Trambascio,  de la primera entrega de los Premios Esquenohay, organizados por CIMA.

“Los últimos de Filipinas son los que hoy resisten”

Morir bajo tu cielo, de Juan Manuel de Prada
Editorial Espasa
La última princesa del Pacífico, de Virginia Yagüe
Editorial Planeta

¿Héroes que entregaron hasta su última gota de sangre por amor a España o unos ilusos que se dejaron matar por ideales periclitados? Los últimos de Filipinas, una expresión integrada en el lenguaje, refleja esta dramática ambigüedad basada en un hecho real.  La epopeya de un grupo de militares que, en la isla de Luzón, resistieron durante un año el asedio de las tropas insurrectas filipinas muy superiores en número. Este episodio bélico, conocido muy superficialmente, ha inspirado a Juan Manuel de Prada su última novela, ‘Morir bajo tu cielo’ (Espasa). Un relato épico, coral y de largo aliento, “una experiencia de vaciamiento y entrega a mi oficio que espero que el lector sepa apreciar, porque en ella me he dejado la vida”, dice de Prada.

Entre el 30 de junio de 1898 y el 2 de junio de 1899, en la iglesia del pueblo de Baler, un puñado de soldados al mando del capitán Enrique Las Morenas se convirtió en leyenda por la pertinaz resistencia que ofrecieron al enemigo, incluso después que aquellas tierras dejaran de ser españolas. ‘Morirán tan inútilmente como mueren tantos héroes españoles, luchando por ideales en los que nadie cree’, dice uno de los personajes,  un comerciante holandés al malherido capitán Las Morenas. Una metáfora del fin de una época en la que se puede ver cierto paralelismo con la crisis actual.

Portada de la novela de Juan Manuel de Prada, Morir bajo tu cielo. Editorial Espasa.

Portada de la novela de Juan Manuel de Prada, Morir bajo tu cielo. Editorial Espasa.

“Los últimos de Filipinas de hoy día son las personas que siguen en la brecha, pese a todas las dificultades”, dice de Prada. “El pueblo sufrido que padece gobernantes corruptos o irresponsables pero sigue tirando del carro. La gente que es arrojada a la cuneta pero, en lugar de entregarse a la desesperación, sigue luchando, porque cree en un bien más alto, más allá de las promesas falsas con que tratan de embaucarlos. En la novela ese bien más alto es, en algunos casos, la patria, en otros el entendimiento entre los pueblos, en otros la fe religiosa”.

Además de los últimos de Filipinas, por las páginas del libro desfilan religiosos, funcionarios, burgueses y traficantes. Un fresco de hombres y mujeres heroicos, “en contraste con la España de la Restauración, pululante de políticos corruptos y fariseos profesionales, que los sacrificó sin que les temblara el pulso. Más o menos como nos sacrifican hoy”.

Algunos de ellos históricos y otros ficticios, como Sor Lucía Cifuentes, principal personaje femenino o el pragmático comerciante holandés, Rutger van Houten. La acción transcurre en distintos escenarios: la sierra de Biacnabató, los fumaderos de opio y los palacios civiles y religiosos de la Manila oficial. “Centros de poder alejados de la realidad del país y de quienes, en nombre de España o de la Iglesia, suplían la incapacidad de las autoridades con voluntad, valor, sacrificio y amor a sus semejantes”.

Según de Prada, la pérdida de Filipinas es un tema poco estudiado en la historiografía. “La restauración y el Desastre del 98 son temas muy visitados por nuestros historiadores, pero el caso concreto de Filipinas suele ser más bien una nota marginal dentro del conjunto”, señala. “En cambio, hay multitud de libros de memorias, publicados en los mismos años en que ocurrieron los hechos, sobre todo de frailes y militares que habían vivido en sus propias carnes aquellos hechos, que me han resultado muy valiosos a la hora de recrear los climas intelectuales, políticos, sociales, militares y religiosos del momento”.

Juan Manuel de Prada se dio a conocer con un contundente título, ‘Coños’, en 1995. En 1997, su novela ‘La tempestad’ ganó el Premio Planeta. ‘Las esquinas del aire’, ‘La vida invisible’, ‘El séptimo velo’ y ‘Me hallará la muerte’ son sus últimos títulos. En su larga trayectoria, ‘Morir bajo tu cielo’ representa un hito. “Una obra de gran ambición, en la que logro cuajar una serie de personajes de carne y hueso con los que el lector puede empatizar, identificándose con sus pasiones y sus sentimientos, sus anhelos y sus debilidades”, afirma de Prada. “Si gusta al público, podría dar lugar a una serie de episodios nacionales sobre el siglo XX español”, concluye.

Virginia Yagüe. Imagen cortesía de la autora.

Virginia Yagüe. Imagen cortesía de la autora.

Una princesa del Pacífico

Otra novedad de este otoño se ambienta también en el mismo tiempo y lugar, ‘La última princesa del Pacífico’ (Planeta), de Virginia Yagüe, guionista de ‘La Señora’ y otras series de éxito como ‘Amar en tiempos revueltos’ o ‘La República’. Es la historia de Carlota Díaz de la Fuente, una mujer valiente que como fotógrafa del diario de Manila es testigo de excepción de los cambios políticos y sociales acontecidos en Filipinas en esa época turbulenta.

Yagüe confiesa que prefiere inspirarse en el pasado en vez de plasmar el presente. “He llegado a la conclusión de que contar relatos históricos me permite abordar historias donde el espectador puede sentirse relajado y gozar de ese espacio que le permite la distancia que marca el tiempo”, señala. “Nada de lo que se cuenta responde a su realidad y, a la vez, hay un vínculo sentimental sobre lo que se expone: referencias compartidas, aquel abuelo o bisabuela que vivió esa realidad y que la transmitió a la familia, etcétera.  Me interesa, especialmente, explorar ese efecto donde el distanciamiento convive con la empatía”.

Documentarse para ambientar con rigor la historia fue un trabajo complicado y muy intenso. “Las fuentes documentales relativas a Filipinas son muy concretas, vinculadas a la relación administrativa entre la colonia y la Metrópoli, lo que incluía a las órdenes religiosas, funcionarios y militares”, comenta. “Sin embargo, los usos y costumbres de la época estaban muy limitados, lo que supuso un gran trabajo para concretar esa documentación”, concluye Yagüe.

Juan Manuel de Prada. Imagen cortesía de Espasa.

Juan Manuel de Prada. Imagen cortesía de Espasa.

Bel Carrasco