Imágenes engañosas

Harun Farocki. Lo que está en juego
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 22 de mayo de 2016

El título con el que han sido editados sus ácidos textos en las revistas Filmkritik y Trafic ya lo dice casi todo: ‘Desconfiar de las imágenes’. Ahí está resumido el modo en el que Harun Farocki concibe esas imágenes, que ahora reúne por primera vez en España el IVAM, en colaboración con la Fundación Tàpies. Imágenes reales, muchas de ellas captadas con videocámaras, e imágenes virtuales que vienen a darse la mano para explicar esa forma lábil que tienen las imágenes de construir la realidad. Una realidad que Farocki desenmascara utilizando las propias imágenes como material de engaño.

Imágenes de la exposición 'Lo que está en juego', de Harun Farocki, en el IVAM.

Imágenes de la exposición ‘Lo que está en juego’, de Harun Farocki, en el IVAM.

La exposición Lo que está en juego, comisariada por Carles Guerra y Antje Ehmann, pretende llamar la atención sobre ese carácter epidérmico de lo visual, ocultador de otras capas más profundas de la realidad. “Vivimos rodeados de pantallas, de millones de imágenes, y lo que Harun Farocki nos dice es que hay que desconfiar de ellas, tener una actitud crítica”, señaló José Miguel Cortés, director del IVAM. Actitud que salta a la vista en la galería donde se exhiben los trabajos del cineasta que tachó de conformista el cine de Wenders, Fassbinder o Schlöndorff, lo cual da muestra del lugar extraterritorial de su cine.

En el cortometraje Inextinguishable Fire (Fuego Inextinguible), por poner un ejemplo al que aludió Carles Guerra, un hombre hace las veces de un vietnamita que narra ante la cámara los efectos de las bombas de napalm. Para ello, apaga un cigarrillo en su brazo comparando los 400 grados de esa insignificante pero dolorosa quemadura, con los 3000 grados alcanzados en aquella bárbara explosión. Farocki, tras lo cual, advierte al espectador: “Primero cerrarán los ojos ante las imágenes, luego cerrarán los ojos ante la memoria, después ante los hechos y, finalmente, los cerrarán ante todo el contexto”.

Imagen de la exposición 'Lo que está en juego', de Harun Farocki, en el IVAM.

Imagen de la exposición ‘Lo que está en juego’, de Harun Farocki, en el IVAM.

Las videoinstalaciones que primero se exhiben en el IVAM, para después viajar en junio a la Fundación Tàpies, intentan abrir esos ojos del espectador acostumbrado a ver la parte más edulcorada de las imágenes. “Farocki, deconstruyendo el sentido de las imágenes, nos incita a aprender a mirar”, subrayó Cortés. “Es un trabajo que requiere detenerse para advertir su carácter crítico”, explicó Antje Ehmann, viuda del cineasta. Para Carles Guerra, el cine desconfiado de Farocki “entra en el lenguaje y lo desmonta”, de ahí su rebeldía ante aquellos otros cineastas alemanes que obedecen las reglas cinematográficas.

Lo que está en juego reúne desde sus primeros cortometrajes, algunos recientemente restaurados, a sus más recientes videoinstalaciones, junto a programas de televisión en los que Farocki retrata a otros artistas. “Produjo mucho para televisión”, indicó Guerra, destacando la cadencia natural de su trabajo hacia espacios alejados del cine. “Su lenguaje encaja mejor en galerías y museos por la singularidad de su lenguaje”, añadió el comisario y director de la Fundación Tàpies.

Imagen de la exposición de Harun Farocki en el IVAM.

Imagen de la exposición de Harun Farocki en el IVAM.

El trabajo de Harun Farocki aborda desde el documental a las nuevas tecnologías, ya sean aplicadas a la simulación militar o los videojuegos. “Empezó haciendo películas documentales para acabar obsesionado con los videojuegos y el pixel de la imagen”, apuntó Guerra. Ese acercamiento a lo real de la huella fotográfica está, en cualquier caso, presente a lo largo de su producción, ya sea en forma de ese brazo quemado a golpe de cigarrillo o mediante la presencia de la muerte recogida en la videocámara de un centro penitenciario. Y es que lo que está siempre verdaderamente en juego en la obra de Farocki es el continuo desenmascaramiento de la realidad. Un juego que explora sus diversas capas, en su afán por alcanzar el tuétano de la misma. “Imágenes que te envuelven y se apoderan de nosotros”, señaló Cortés en relación al conjunto expositivo.

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Imágenes de la exposición de Harun Farocki en el IVAM.

Imágenes de la exposición ‘Lo que está en juego’, de Harun Farocki, en el IVAM.

Salva Torres

Violet, el punto de vista de un melancólico

Violet, de Bas Devos
Sección oficial de largometrajes
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 20 al 27 de junio

Violet es, de las películas a concurso en Cinema Jove, la más inclinada a mostrar lo que le sucede al protagonista desde un  punto de vista formal, supeditando el argumento a la estética que lo contiene. El belga Bas Devos muestra el abatimiento del joven Jesse (Cesar de Sutter), tras contemplar la muerte a navajazos de un amigo, mediante imágenes estáticas, en ocasiones abstractas de tanto forzar el objetivo de la cámara, y en otras mediante planos que proceden de otras cámaras que reproducen el espejismo siniestro que atraviesa el film desde su enigmático comienzo.

Fotograma de la película 'Violet', de Bas Devos. Cinema Jove.

Fotograma de la película ‘Violet’, de Bas Devos. Cinema Jove.

No es un recurso novedoso, pero Devos lo exprime al máximo: la observación de la realidad mediante videocámaras, que llevan al espectador a contemplar cuanto sucede de manera interpuesta, con reflejos y distorsiones, al tiempo que se suceden los planos estáticos de larga duración, tan del gusto de cineastas como Jaime Rosales. El ejercicio de estilo, con haber sido ya explorado por otros directores, cumple aquí su función, ya que muestra el estado de un chaval de 15 años impactado por el asesinato de su amigo en los vacíos pasillos de un centro comercial.

El asesinato a manos de jóvenes pandilleros será mostrado al principio de la película a través de videocámaras, justo en el instante en que el vigilante se ausenta de su cabina de control. La desazón se acentúa doblemente, reflejándolo fríamente una cámara sin nadie que pueda intervenir. De manera que Jesse, al igual que el espectador, asiste pasivo al acto criminal, quedando atónito ante  el siniestro que inundará la pantalla de extraños espejismos y continuas alusiones a ese estatismo de la imagen.

Fotograma de la película 'Violet', de Bas Devos. Cinema Jove.

Fotograma de la película ‘Violet’, de Bas Devos. Cinema Jove.

Lo que sucede a lo largo de la película viene marcado tanto por el triste suceso como por la forma de mostrarlo. Diríase que la muerte y la cámara inerte, proyectando cierto rastro de Arrebato (Iván Zulueta), forman una extraña pareja directamente asociada con el fenómeno de la melancolía. Porque el melancólico, si algo sabe, es de la parálisis que provoca la pérdida de un ser querido. Parálisis que le lleva a contemplar el mundo con otros ojos, descubriendo en los objetos detalles que antes pasaban desapercibidos y ahora, sin embargo, sobresalen como si alguien hubiera puesto una lupa deformante sobre la realidad cotidiana.

Fotograma de 'Violet', de Bas Devos. Cinema Jove.

Fotograma de ‘Violet’, de Bas Devos. Cinema Jove.

Lo amigos de Jesse, grupo de ciclistas acróbatas o BMX (bike moto cross), le pedirán explicaciones acerca de la muerte del amigo, sopesando su grado de cobardía por no haber intervenido, al tiempo que le acompañan en su triste sentimiento. Jesse, incapaz de metabolizar esa pérdida repentina, deambulará con su bici de aquí para allá, sin hallar consuelo en familia ni amigos. La realidad se vuelve así oscura, impenetrable, difusa, de forma que Bas Devos lo que hace es aproximarnos a ese mundo tratando de experimentar plásticamente lo que le sucede interiormente al muchacho.

Violet, en tanto la trama argumental se funde y hasta confunde con el fondo, no tiene pretensiones de avanzar en busca del sentido que haga salir a Jesse de su ensimismamiento. De ahí que la conclusión no sea más que otra vuelta de tuerca a ese instante que ha paralizado la mirada del joven quinceañero, al que Devos sigue con minuciosa atención. El fantasma de la melancolía lo inunda todo, bañando con su bruma existencial la naturaleza sin duda humana, demasiado humana.

Cesar de Sutter en un fotograma de la película 'Violet', de Bas Devos. Festival Internacional de Cine de Valencia - Cinema Jove.

Cesar de Sutter en un fotograma de la película ‘Violet’, de Bas Devos. Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove.

Salva Torres