Sebastián Nicolau, ¿sin trampa ni cartón?

Duplum, de Sebastián Nicolau
Galería Shiras
C / Vilaragut, 3. Valencia
Hasta finales de julio de 2016

“No hay voluntad de engañar; no hay nada oculto”, insiste una y otra vez Sebastián Nicolau, cuyos últimos trabajos se muestran en la Galería Shiras de Valencia hasta finales de julio. Y sin embargo… Sucede que su obra invita a la duda, a la interrogación: ¿son planchas metálicas lo que el espectador ve o reproducciones infográficas que dan esa impresión? “Yo no hago trampantojo, todo es muy evidente”, recalca.

Y lo que resulta evidente en su obra, que muestra en Shiras bajo el título de Duplum, es su intención de “llevar las cosas al extremo”, de tensar el diálogo entre “lo que es real y lo que no lo es”, explica el artista. De manera que esa mezcla de planchas de aluminio que parecen ser lo que son y esas otras que simulan su carácter metálico, cuando en realidad son impresiones digitales, forma parte del juego al que nos convoca Sebastián Nicolau y para el que cuenta “con la buena voluntad del espectador”.

Obra de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía de Galería Shiras.

Obra de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía de Galería Shiras.

“Yo no he dejado nunca de ser pintor figurativo”

Por eso el artista no esconde nada, sino que pone sus cartas boca arriba para todo aquel que quiera saber en qué consiste el juego, cómo está hecho. Ahí lo tienen, delante de sus ojos: chapas de aluminio manipuladas, cortadas y dobladas sobre las que trabaja Sebastián Nicolau para convertirlas en soporte de sus dibujos y pinturas que terminan comportándose como esculturas. “Es todo muy tradicional: pintura al óleo sobre metal”. Y añade: “Yo no he dejado nunca de ser pintor figurativo y realista, porque más realismo que lo que es físico no hay; yo diría que casi es hiperrealismo”.

Ese carácter escultórico tiene, no obstante, su viaje de vuelta, en forma de imagen plana que evoca el volumen original. “A la pieza tridimensional luego le doy una vuelta de tuerca y la convierto en objeto bidimensional, al que el ollado y cosido le da volumen”. Ese juego del prestidigitador cuya actuación sabemos que se sustenta en el engaño del ojo, en la trampa, al que aún así le demandamos el más verosímil de los engaños, está sin duda en el trabajo de Sebastián Nicolau.

Obras de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía de Galería Shiras.

Obras de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía de Galería Shiras.

“En mi obra no hay truco, todo es dibujo, pintura, escultura”

De nuevo el espectador y su complicidad. “Sí, es como en los trucos de magia, que aunque sepas que lo son y busques la explicación te siguen maravillando”. Dicho lo cual, insiste en que, en su caso, “no hay truco, todo es dibujo, pintura y escultura”, para concluir que, después de todo, “es el espectador el que se oculta a sí mismo”. Podría decirse, al hilo de los pliegues y dobleces que conforman su Duplum, que es el propio artista también el que se oculta, para dejar que sea la ambigüedad de la realidad y la ficción la que reclame para sí toda la emoción.

Conviene destacar la importancia del juego, del artificio y del doble sentido en la obra de Sebastián Nicolau. Siempre que lo entendamos no como mentira, sino como la manera de producir una emoción interrogativa en el espectador. Arte y artificio colocados en el mismo registro. “Es como salir del cine y pensar lo bien construido que está el guión”. Porque de eso se trata: de construir una ficción que emocione, que sacuda la percepción y “te lleve a preguntarte por el modo en que está hecha la maquinaria”.

Obra de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía de Galería Shiras.

Obra de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía de Galería Shiras.

“Yo siempre he trabajo en espiral, más que en línea recta”

El análisis sería en su caso otra vuelta de tuerca más en el deleite de la emoción, nunca la forma de aniquilarla. De hecho, se acuerda de un espectador inquieto que le demandaba conocer la “verdad” del trampantojo, las tripas del artificio, para mejor degustarlo. “Yo no he sido pintor abstracto nunca, porque empecé haciendo una especie de realismo mágico y, en el fondo, continúo jugando con la realidad y la ficción”. Por eso destaca su trayectoria como un camino alejado de la “somnolencia” rectilínea: “Yo siempre he trabajado en espiral, más que en línea recta”. Y la espiral adquiere resonancias manieristas, por ser una de las figuras señeras de ese movimiento artístico. Espiral que a Sebastián Nicolau le lleva a entender su trabajo repleto de “cambios paulatinos, sin grandes saltos”. Más que concebido como un despliegue lineal, preñado de pliegues.

La veintena de piezas que integra Duplum revela ese carácter espiral, sinuoso, ondulante, por el que las luces y las sombras, lo rígido y lo dúctil, van dialogando. “Hay cierta tensión dramática”, dice. “La cuerda parece tensionar el metal, que se comporta como una tela que al principio coses con mimo y luego avanza en agresividad con el dibujo”. Puro artificio mediante el cual Sebastián Nicolau provoca emociones en un espectador que puede hacer de todo menos aburrirse. Como el propio artista, que ya está pensando en su siguiente serie, en nuevos pliegues y dobleces: “No me gusta dormirme”.

Sebastián Nicolau delante de algunas de sus obras en la galería Shiras.

Sebastián Nicolau delante de algunas de sus obras en la galería Shiras.

Salva Torres

Östlund: “La cobardía es lo más habitual”

Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia
30 Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 19 al 26 junio de 2015

Ejemplo del modelo sueco, Ruben Östlund (Gotemburgo, 1974) acudió a la entrevista con sus dos hijas gemelas. Y mientras ellas, sin alborotar, se entretenían con el móvil antes de poder ir a la playa Malvarrosa, su padre respondía a las preguntas moviendo las manos como queriendo ahuyentar esos primeros planos que tan esporádicamente utiliza en su cine. En Fuerza mayor (2014), Premio del Jurado en el Festival Cannes, lo hace casi por simpatía con el título: “Me sentí obligado, porque la verdad es que no estoy acostumbrado a ellos”.

Fotograma de Force Majeure (Fuerza Mayor), de Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Fotograma de Force Majeure (Fuerza Mayor), de Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Si los utilizó fue para mejor indagar en la psicología (otra palabra de la que huye) del personaje protagonista: un padre (Johannes Kuhnke) que abandona a su mujer y sus hijos cuando una avalancha de nieve amenaza con sepultarlos. “No tenía muchas esperanzas de que allí  fuera a pasar algo, pero lo cierto es que en el rostro de la actriz (Lisa Loven Kongsli) sí ocurrió”. De pronto, esa mujer descubre la cobardía de su marido como parte de esa fuerza mayor a la que alude el film.

“Yo nunca intento hacer análisis psicológico en mis películas, sino que muestro situaciones”, explica Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove. Situaciones que, en el caso de su último trabajo, tienen que ver con la cobardía como actitud universal cuando las cosas vienen mal dadas. “La cobardía es el acto más habitual ante una situación catastrófica. Y eso es verificable”. Pone como ejemplos diversos acontecimientos navales, como el Titanic, donde la mayoría de muertos eran mujeres y niños, mientras que muchos hombres se salvaron. Y se pregunta: “¿Qué hace que los hombres actúen de manera tan egoísta?”. Como el asunto da para una tesis doctoral, Östlund lo deja caer y prosigue por otros derroteros.

Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

“El cine no me interesa en sí mismo, sino que son las temáticas las que centran todo mi interés”. Y como cada proyecto le suele llevar dos o tres años, elige los temas que más le atraen para dedicarle todo ese tiempo. Aunque hay un hilo conductor (palabra que enseguida retomará en otra dirección) en su cine: “Me gusta poner al hombre en situaciones y bajo puntos de vista diferentes”. Por ejemplo: cansado de la más repetida visión del héroe, Östlund prefiere presentar “antihéroes”. O mejor aún: “Indagar en sus motivaciones”.

Motivaciones para las que considera (y aquí reaparece lo del conductor) muy relevante lo que sucede en el interior de un autobús o un tranvía. “El viaje en autobús es un microcosmos de la sociedad, porque tenemos un conductor que gobierna el vehículo y unos pasajeros que aceptan ese gobierno y comparten, hasta cierto límite, una serie de valores”. En su cine, también hasta cierto límite, coloca a los personajes en situaciones que terminan por gobernar sus vidas o, cuando menos, las desestabilizan. Por eso utiliza el término orteguiano “circunstancias” de vida. Circunstancias que atraviesan y articulan cada una de sus películas presentadas en Cinema Jove: The Guitar Mongoloid (2004), Involuntary (2008), Play (2011) o la mencionada Force Majeure.

“No soy un frikie, un apasionado del cine, lo que me apasionan son las imágenes en movimiento, por eso empecé haciendo películas relacionadas con la aventura”. Y siempre un cine que tiene que ver con el espectáculo, entendido desde el análisis “de su dinámica, de su dramaturgia”. Más cercano a su paisano Roy Andersson que a su también destacado paisano Ingmar Bergman, insiste en el cine de situaciones frente al más psicologista del primer plano: “En Suecia existen esos dos bandos, el de Andersson frente al de Bergman”. Como existe esa “relación amor odio” entre los “hermanos mayores suecos y los hermanos menores noruegos”, hasta que el petróleo le dio la vuelta a esa situación. El cine de Ruben Östlund es así: inquietante y en constante movimiento por la tensión de las situaciones y sus circunstancias.

Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Salva Torres

¿Hay vida táctil en el universo digital?

Graded Metal, de Inma Femenía
Comisario: Alex Brahim
Área 72
C / Barón de Cárcer, 37. Valencia
Hasta el 30 de julio

Lo dice Alex Brahim, comisario de ‘Graded Metal’: “Inma Femenía trabaja al revés. Crea en el entorno digital y luego lo traslada a lo físico. La manipulación, por tanto, de ese metal que da título a la exposición de Área 72, es posterior a la manipulación digital de los colores en el ordenador. Por eso Femenía subraya que la paleta manual del pintor tradicional se aloja ahora en el pantone digital. Pantone que ella trabaja, en cualquier caso, “mentalmente al modo analógico”. Esa “fractura entre lo analógico y lo digital” es, a juicio de Brahim, la que Inma Femenía sutura con su obra.

Detalle de una de las obras de Inma Femenía en la exposición Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Detalle de una de las obras de Inma Femenía en la exposición Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Se hace difícil de entender para quienes son de la generación analógica, pero como recuerda el comisario de ‘Graded Metal’, Femenía pertenece a esa otra que se maneja con “naturalidad en la lógica informática”. No sólo con naturalidad, sino pensando que se trata de una herramienta como cualquier otra, para expresar las vivencias táctiles que navegan virtualmente por Internet. “Ese lenguaje digital tiene también su huella”, comenta la artista. Y añade: “La fotografía tiene la huella de la luz” Huella que Femenía rastrea por igual en la cadencia lumínica que ofrece el campo digital. “No hay que tener nostalgia”, concluye.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Ella no la tiene. De hecho, afronta con pasión lo que las nuevas tecnologías le ofrecen. Y lo que le ofrecen es “un paisaje multicolor” con el que “mostrar el fenómeno lumínico”. Fenómeno asociado al reflejo y la absorción de la luz, que Inma Femenía despliega gradualmente sobre la superficie de un metal que se retuerce y se pliega como invadido por una sustancia extraña. Como si la fractura entre lo analógico y lo digital existiera, y obligara a la artista a hermanar ambos mundos en terca oposición.

Por eso Alex Brahim habla de la actitud “pedagógica” de Femenía, encargada sin querer de establecer vínculos naturales entre ambos registros. Incluso entre esos otros que se desprenden del propio metal, habitado por colores suaves, al tiempo que manifiesta su rigidez. “Hay tensión entre lo sinuoso y lo duro”. De manera que Femenía, como apunta el comisario, trabaja con la “voluntad de controlar la conducta y respuesta del material”. Tensión, en suma, entre “lo controlable y lo aleatorio”.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

De hecho, la media docena de piezas realizada ex profeso para Área 72 manifiesta esa dualidad del metal que acoge dócil los colores, para rebelarse por dentro. “Es un material débil que parece que no lo es”, destaca la artista. Y Alex Brahim, acercándose al material, señala su parecido con cierto papel de envoltorio, mientras de lejos se comporta como el duro chasis de un vehículo siniestrado. De manera que la procedencia digital del trabajo de Femenía, termina dejando su huella táctil en ese metal graduado al que alude el título del conjunto expositivo. Como si lo digital, ahora sí, tuviera que ver con la huella más precisamente digital de la mano abriéndose paso en el mundo físico.

“Mediante las arrugas se crea cierta tridimensionalidad”, afirma la artista. Y el comisario agrega: “Se produce un juego óptico; juego de luces y sombras”. ‘Graded Metal’ extiende esas luces y sombras al terreno del diálogo, sin duda tenso, entre el universo virtual y la experiencia del contacto real. Inma Femenía lo resuelve depositando el trabajo con los colores del universo virtual, sobre el metal que le obliga al combate físico. Al revés, como insistía Brahim, pero en el fondo luchando por que afloren ciertas formas allí donde nada está garantizado.

Inma Femenía, en el transcurso de la entrevista. Imagen cortesía de Área 72.

Inma Femenía, en el transcurso de la entrevista. Imagen cortesía de Área 72.

Salva Torres

Fuembuena y la industria del ocio

Holidays, de Jorge Fuembuena
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Hasta el 30 de abril, 2015

‘Holidays’ es un work in progress en el que Jorge Fuembuena plantea una interrogación sobre los lugares de ocio y el control que es ejercido en esos escenarios turísticos donde acude la gente a la búsqueda de nuevas experiencias en su tiempo libre.

Para ello, ha viajado a los países nórdicos (Islandia y Finlandia) y a otros del área mediterránea. Escenarios idílicos que, mas allá de su apariencia de lugares de libertad, encierran normas de control y regulación que obedecen a estrategias dictadas por las infraestructuras turísticas de los respectivos países.

Fotografía de Jorge Fuembuena en la exposición 'Holidays'. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Fotografía de Jorge Fuembuena en la exposición ‘Holidays’. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Concentrándose en lugares de mar y montaña, emplazamientos de gran belleza que animarían a una contemplación íntima y solitaria, estas imágenes nos plantean precisamente la tensión existente entre la experiencia individual de los lugares y su imposibilidad al  haberse convertido éstos en objetivos de explotación turística.

Fuembuena lleva a cabo una exploración de esos paisajes naturales sometidos a la industria del ocio -y a otro tipo de industrialización- que choca con el estereotipado reclamo de las “postales turísticas”, y pone así de manifiesto el proceso contemporáneo de desromantización del paisaje natural y la consecuente nostalgia que su visión provoca.

Fotografía de Jorge Fuembuena en la exposición 'Holidays'. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Fotografía de Jorge Fuembuena en la exposición ‘Holidays’. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

En el mundo actual, la posibilidad de llegar a los lugares más recónditos del planeta, en esos viajes organizados, atestados de gente, impide la contemplación y por tanto hace difícil hoy la experiencia estética individual. Lejos queda de nuestro mundo esa extraordinaria imagen del ‘Caminante sobre el mar de nubes’, pintada por el artista romántico alemán Caspar David Friedich en 1817-1818.

La imagen de ese caminante solitario contemplando la inmensidad del paisaje, absorto en su sublime belleza, de espaldas al espectador, ha sido sustituida en nuestro tiempo por esta otra de los tropeles de gente que nos encontramos en todos los lugares del mundo.

Fotografía de Jorge Fuembuena en la exposición 'Holidays'. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Fotografía de Jorge Fuembuena en la exposición ‘Holidays’. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Rosa Olivares

IVAM: acogedor e inhóspito paisaje

El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM
Instituto Valenciano de Arte Moderno
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 15 de febrero, 2015

“El paisaje es antropomórfico. Por eso la belleza –o su reverso, la fealdad- es uno de los parámetros primeros de todo paisaje. Y por eso, junto a esa belleza o fealdad del paisaje, postulamos enseguida su habitabilidad o inhabitabilidad, su carácter acogedor o inhóspito”.

El paisaje del que habla Jesús González Requena en ‘El paisaje: entre la figura y el fondo’ posee los emblemas del sujeto que lo habita. No hay paisaje sin mirada que se haga cargo del espacio abierto ante sus ojos, ya sea para sentirse acogido por lo que ve o sobrecogido por aquello que hiere su visión. Todo sujeto expuesto al paisaje siente en sus carnes alguna vez ese temblor propiciado por la visión acogedora o hiriente del espacio exterior.

Fotografía de Robert Doisneau en la exposición 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Robert Doisneau en la exposición ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’ ofrece un amplio muestrario de ese carácter acogedor o inhóspito de las ciudades, en tanto naturaleza domeñada por el hombre. Pero naturaleza al fin y al cabo. De ahí que sus edificios, calles, avenidas y parques, al tiempo que se doblegan al urbanismo, a su tejido arquitectónico, muestren igualmente su fuerza telúrica, aquella que sobreviene de la tensión entre sus luces y sombras.

Fotografía de Robert Frank en 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Robert Frank en ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

Ana Lozano, comisaria de la exposición, ha seguido el trayecto propuesto por Italo Calvino en ‘Las ciudades invisibles’. Más o menos. De manera que las 75 imágenes de ese paisaje urbano se hallan divididas en apartados como ‘Las ciudades y los ojos’, ‘Las ciudades y la memoria’, ‘Las ciudades y el deseo’, ‘Las ciudades y los signos’ o ‘Las ciudades escondidas’, por citar algunos. Y siguiendo a Calvino, diríase que esas ciudades expuestas van desvelando sus misterios contenidos, como las líneas de una mano, “en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras [o] en las antenas de los pararrayos”.

Fotografía de Dis Berlin en 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Dis Berlin en ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

Misterios que nos devuelven ese carácter antropomórfico del paisaje, en tanto conformado por líneas, rectas o curvas, transversales, objetos y figuras que dejaron huella indeleble en nuestro inconsciente. Serán por tanto bellos los paisajes que acolchen el fondo opaco del que procedemos y serán feos aquellos otros cuya visión desgarre ese tejido de signos y de imagos placenteras, para mostrar su fondo hiriente, angustioso.

Fotografía de Franco Fontana en la exposición 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Franco Fontana en la exposición ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

Hay signos, y muchos, en las imágenes de Carlos Cánovas, Gabrielle Basilico, Horacio Coppola, Franco Fontana o Robert Frank. Signos industriales (puentes, trenes, grandes edificios) y signos urbanísticos del trazado de sus calles, ya sea a pie de asfalto o a vista de pájaro. Los hay igualmente en Walker Evans, Kineo Kuwabara o Lee Friedlander. Pero todos esos signos, que Italo Calvino atribuye al carácter redundante de la ciudad, repitiéndose “para que algo llegue a fijarse en la mente”, no dejan de lindar con ese otro carácter de los signos conformadores de una lengua, “pero no la que crees conocer”.

Fotografía de Carlos Cánovas en la exposición 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Carlos Cánovas en la exposición ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

De manera que, si bien en apartados diferentes, esas otras imágenes que apuntan hacia lo ininteligible de ese lenguaje de signos terminan confundiéndose con aquellas otras. Gilbert Fastenaekens, Francisco Gómez, Ian Wallace, Grete Stern o Manuel Esclusa movilizan esos signos urbanísticos en la dirección del misterio que la ciudad redundante en apariencia escondía. Si exceptuamos los casos de Eduardo Arroyo, Dis Berlin y George S. Zimbel (Billy Wilder y Marilyn Monroe), en los que la ciudad es sobradamente pictórica o nostálgicamente cinematográfica, ‘El paisaje urbano de la Colección de Fotografía del IVAM’ diríase toda ella penetrada por la melancolía.

Fotografía de Lee Friedlander en la exposición Colección Fotográfica del IVAM.

Fotografía de Lee Friedlander en la exposición ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

Salva Torres

Resistencias invisibles en Fundación La Posta

La resistencia invisible de lo cotidiano I: Reificación
Be Andr y Regina de Miguel
Fundación La Posta
C / Pintor Fillol, 2. Valencia
Hasta el 14 de febrero, 2015

Uno de los aspectos claves para entender el mapa de conocimiento proyectual trazado en la Fundación La Posta es el diálogo entre arte, tecnología, ciencias sociales y arquitectura. Este marco de actuación multidimensional genera sinergias capaces de plantear las cuestiones más importantes en la actualidad y en ese contexto nos sentimos capaces de aportar algo al discurso cultural actual como una organización constituida sin ánimo de lucro. Esta nueva forma de multi-dimensionalidad es, en palabras de Mosquera “una prisión sin muros”, y nos recuerda que el mejor laberinto en el mundo es el desierto y que en la mayor parte del siglo XXI los artistas han encontrado refugio entre sus espacios olvidados.

Con la atención puesta en ese diálogo entre disciplinas que tiende a generar la tensión necesaria para la creación y que de alguna forma define y tamiza las identidades de los actores culturales del siglo XXI, he esbozado ‘La Resistencia Invisible de lo Cotidiano’, una iniciativa que se completa con dos exposiciones (La Resistencia Invisible de lo Cotidiano I: Reificación / La Resistencia Invisible de lo Cotidiano II: Equívoco) y que persigue habilitar esos espacios generados entre diferentes territorios del conocimiento para hacerlos visibles y respirables.

Imagen del video de Regina de Miguel en la exposición 'Las resistencias invisibles de lo cotidiano I: Reificación'. Fundación La Posta.

Imagen del video de Regina de Miguel en la exposición ‘La resistencia invisible de lo cotidiano I: Reificación’. Fundación La Posta.

Creo firmemente en la capacidad del arte como elemento transformador en cualquiera de los ámbitos de la vida, pero esencialmente del tejido social. Admiro la capacidad que posee para vehicular pensamientos y sensaciones que de otra forma no serían incorporados ni estructurados como componente estética y experiencial particular. Esta relación entre arte, la cotidianeidad y la resistencia entre equivalentes y no entre opuestos, me ha llevado a plantear una serie de diálogos entre artistas que trabajan aspectos relacionados con esos procesos.

En un momento social muy comprometido, donde la estructura se desmorona y el sistema muestra demasiadas heridas abiertas, la idea de una resistencia invisible que fluye desde los trabajos seleccionados sirve como reactivo de la función transformadora del arte. He buscado establecer un diálogo entre agentes que se mueven en un entorno global pero que alcanzan a resolver a través de sus trabajos problemas específicos. Esas “diferencias similares” permiten que los trabajos aborden perspectivas diferentes sobre temas comunes generando voces individuales totalmente integradas en un proyecto conjunto.

Obra de Be Andr en la muestra 'La resistencia invisible de lo cotidiano I: Reificación'. Fundación La Posta.

Obra de Be Andr en la muestra ‘La resistencia invisible de lo cotidiano I: Reificación’. Fundación La Posta.

Los artistas invitados a formar parte de la primera parte del proyecto son Be Andr y Regina de Miguel, ambos afincados en Europa -Andr en Londres y de Miguel en Berlín- y con lugares de procedencia distintos a los lugares en los que viven y trabajan. El hecho de ser artistas habituados a desenvolverse en un entorno ajeno al de sus lugares de procedencia -Andr es noruego y de Miguel es española- les ha permitido trabajar desde esa mirada global condicionada por factores locales ajenos.

Sin duda el poder de la migración ejerce una influencia excepcional a la hora de establecer nuevos códigos con los que evaluar y situarse en el mundo. Regina de Miguel y Be Andr son capaces de restaurar mediante su obras cuestiones necesarias relativas a los códigos culturales, científicos o textuales hegemónicos y pretendidamente consolidados. Ambos artistas, desde lugares estéticos y conceptuales diferentes, se acercan a esa resistencia invisible que genera la duda de lo establecido y no elegido, planteándose cómo sacrificar parte de lo aprendido para evocar nuevas situaciones que transforman la realidad, ya sea la suya, la nuestra o la que compartimos.

Imagen del video de Regina de Miguel que forma parte de la exposición de Fundación La Posta.

Imagen del video de Regina de Miguel que forma parte de la exposición ‘La resistencia invisible de lo cotidiano I. Reificación’. Fundación La Posta.

Juan Fabuel

Danzar en precario

Encima del escenario y en movimiento los bailarines parecen pertenecer a una raza superior, más grácil y ligera que el resto de los humanos, como si por sus venas corriera sangre de hadas o de elfos. Pero cuando ponen los pies en el suelo su realidad es mucho más prosaica. Prosaica, precaria y de gran inseguridad laboral. Posiblemente,  son los artistas más afectados por la crisis debido a sus particulares circunstancias, sumadas al hecho de que la danza es un espectáculo minoritario en este país. En contraste se trata de una de las disciplinas más duras que exigen un entrenamiento diario, una constante tensión cuerpo-mente y, como les ocurre a los atletas o futbolistas, su carrera tiene una fecha de caducidad muy ajustada.

El bailarín Miguel Tornero. Fotografía: María Tornero.

El bailarín Miguel Tornero. Fotografía: María Tornero.

La Asociación de Profesionales de la Danza de la Comunidad Valenciana (APDCV), entidad que aúna a más de un centenar de bailarines, coreógrafos, docentes, junto a las asociaciones y sindicatos agrupados en la Confederación de Artistas-Trabajadores del Espectáculo (Conarte),  denuncian esta situación de precariedad y el hecho de que no se les abonen las horas extras a los miembros de las compañías públicas de carácter nacional.

“Queremos denunciar la precariedad y difícil situación que atraviesa el sector de la danza en estos momentos”, dice Miguel Tornero, presidente de APDCV. “Los sueldos de los bailarines de los distintos elencos artísticos públicos apenas superan los 900€ al mes. Una precariedad que vive el sector tras una larga y dura formación como profesionales de esta disciplina, cuya carrera en el escenario termina a los pocos años de cumplir los cuarenta, incluso antes”.

Condiciones laborales

La APDCV ha puesto en marcha el primer estudio sobre las condiciones laborales de los profesionales de la danza en la Comunidad Valenciana en colaboración con el Máster Oficial Interuniversitario en Gestión Cultural de la Universitat de València. Los resultados se harán públicos este año con el objetivo de elaborar un diagnóstico fidedigno de la situación actual.

“El estudio reflejará cuál es la actividad de los profesionales de la danza (intérpretes, docentes, coreógrafos, gestores, asesores de movimiento, repetidores, etcétera) y la realidad del conjunto del sector a través de entrevistas y encuestas”, explica Tornero.

La precariedad económica se suma a una difusa situación laboral, pues no existe un Convenio Colectivo para la danza a nivel nacional. “En numerosos casos se toma como referencia uno de la Comunidad de Madrid que marca mínimos muy mínimos”, comenta Tornero. Tampoco están incluidos en el Instituto Nacional de Cualificaciones que permite el reciclaje laboral o la transición profesional a otros oficios y profesiones. De hecho, ni siquiera sus estudios profesionales de danza tienen reconocimiento académico de ningún tipo y los estudios superiores siguen, en la práctica, en una situación difusa respecto a su equivalencia total a los estudios universitarios.

Imagen del Día Internacional de la Danza 2013 en el MuVIM. Fotografía: María Tornero.

Imagen del Día Internacional de la Danza 2013 en el MuVIM. Fotografía: María Tornero.

Artista Intermitente

En cuanto a las prestaciones del paro, debido a que sus contratos suelen ser de  corta duración resultan muy exiguas. “En el Régimen de Artistas un día cotiza más o menos por uno y medio”, indica Tornero. “Pero ese régimen, digamos privilegiado,  no siempre se aplica durante las producciones de espectáculos». En Francia existe la figura del Artista Intermitente por la cual estos profesionales reciben una consideración y protección laboral acorde con su actividad.

El mundo de la danza es por naturaleza variado y caótico. Si bien hoy por hoy los sueldos de los bailarines son exiguos en general, siempre ha habido diferencias significativas en función del sector en el que se trabajara; televisión, musicales, etcétera. Por ejemplo, en el caso de las compañías privadas no es habitual que se contemple en el sueldo las horas extras. En el plano docente sucede lo mismo, y así encontramos que mientras los de conservatorios públicos disfrutan de un régimen similar al de los maestros de Educación Primaria o secundaria, los de las escuelas privadas se rigen por el mismo convenio que aúna a peluqueros y monitores de centros deportivos.

Imagen del Día Internacional de la Danza 2013 en el MuVIM. Fotografía: María Tornero.

Imagen del Día Internacional de la Danza 2013 en el MuVIM. Fotografía: María Tornero.

Sin cobrar las horas extras

Lo que se podría considerar la elite de la danza, los miembros de los entes públicos tampoco salen de miseria. En la Compañía Nacional de Danza (CND) y el Ballet Nacional de España (BNE) , reciben sueldos ínfimos, teniendo en cuenta su grado de preparación,  y a partir del pasado mes se les niega  el cobro de las horas extras.  Estos profesionales no percibirán las horas extras que les pertenecen si han superado las 60 anuales, lo que la mayoría ya ha hecho. Estas horas serán remuneradas con días de libranza, criterio establecido sin ningún tipo de diálogo previo.

“Consideramos que la medida impuesta y aparentemente “compensatoria” es injusta e inaceptable y supone un claro atropello y recorte a los derechos laborales de los profesionales de las compañías públicas que representan la cultura española por todo el mundo”, señala Tornero. “Además de interferir y no poder garantizar los compromisos y giras de los bailarines, no resulta factible en una profesión que, como la danza, requiere de entrenamiento y ensayos diarios para poder realizar las actuaciones, lo que supone horas complementarias de trabajo, por lo que la sustitución de horas extras a cambio de libranzas resulta inviable”, concluye.

Imagen del Día Internacional de la Danza 2013 en el MuVIM. Fotografía: María Tornero.

Imagen del Día Internacional de la Danza 2013 en el MuVIM. Fotografía: María Tornero.

Bel Carrasco

Hélène Crécent toma vuelo en Trentatres

Prende son envol, de Hélène Crécent
Trentatres Gallery
C / Sueca, 33. Valencia
Hasta el 14 de junio

La etérea estética emanó en Occidente en el Siglo de la física. Se intentó vincular la razón con el gusto mas se hizo evidente que éstos eran dos sujetos bien dispares, así que se procedió a relacionar el gusto con una nueva función: el sentimiento. Este factor hizo que se admitiera cierto relativismo en los juicios. El arte y el sentimiento de lo bello se divorciaron así de lo normativo y lo perfecto. Se introdujeron entonces en el sentimiento artístico la gracia, lo sublime y el afamado no-sé-qué.

En la flamante instalación artística de Hélène Crécent (Pau, 1966) parece estar sonando una cautivadora orquesta con el leitmotiv del eminente Art Brut. Este sustancial concepto de leitmotiv se relaciona al viejo compositor Richard Wagner (Leipzig, 1813 –Venecia, 1883). Se trata de una melodía basada en los motivos que guían la acción y que describe los hechos, las emociones y cada uno de los sentimientos. Tentamos pues en esta muestra ese potencial creativo que la sociedad invalida con sus códigos establecidos.

Obra de Hélène Crecent. Imagen cortesía de Trentatres Gallery.

Obra de Hélène Crecent. Imagen cortesía de Trentatres Gallery.

Y adentrándonos en su lozana serie de dibujos bautizada con el nombre de QRCorps podremos descifrar mediante la aplicación tecnológica indicada unos tan contemporáneos códigos QR de los que brotarán poemas compuestos por la misma Crécent. Y una vez descorchados estos códigos volveremos a desenmascarar al desorden disfrazado con el traje del sistema. Ya en su momento el italiano Giambattista Vico (Nápoles, 1668 – ibídem, 1744) estableció una contraposición entre poesía y filosofía, atribuyendo a la primera fantasía y a la segunda la razón. Según Vico, “la fantasía es tan más fuerte cuanto más débil es el raciocinio”, por tanto, la poesía es más verdadera cuanto es más individual, justo al contrario que la filosofía.

A su vez, los emocionales cuerpos de mujer de esta férrea artista propalan una convulsión interior de la francesa. No oteamos pretensiones de la belleza per se ni en sus esculturas ni en sus dibujos pero en su instalación total irradia en armonía la complejidad y lo absoluto de una vida que se hace trizas recomponiéndose una y otra vez. Engalanadas con charol, tela y otros materiales industriales pero de factura artesanal hace homenaje a gloriosas mujeres de la Historia con las vestiduras rasgadas por la lucha.

En suma, Trentatres Gallery acoge la nueva exposición ‘Prendre son envol’ de la consolidada artista francesa Hélène Crécent. Con piezas inéditas al más puro estilo de la artista acudiremos a una muestra cargada de innovación, fuerza y su siempre inherente tensión expresada tanto volumétrica como bidimensionalmente y palpable en el todo del conjunto.

Obra de Hélène Crécent. Imagen cortesía de Trentatres Gallery

Obra de Hélène Crécent. Imagen cortesía de Trentatres Gallery

Bartolomé Mata