“Quiero que el ojo entre en el cuadro”

Beyond, de Juan Olivares
Galería Shiras
C / Vilaragut, 3. Valencia
Hasta el 6 de julio de 2019

“Me he inspirado en la idea de contraste entre la belleza y la crudeza”. La belleza de una ciudad como Shanghái, con 30 millones de habitantes censados (“casi toda España cabe allí”) y “tan potente como Nueva York en rascacielos”, en la que destacan a su vez las más humildes casas de madera “casi cayéndose”. Esa tensión entre lo bello y lo siniestro, que diría el filósofo Eugenio Trías, es la que ha encandilado la mirada de Juan Olivares (Catarroja, 1973). Encantamiento que traslada a sus lienzos en la exposición Beyond, que la galería Shiras acoge hasta el 6 de julio.

Belleza y crudeza reunidas en los 12 lienzos que integran la muestra, tres de gran formato (2×1,80 metros), y en los 15 papeles ubicados en la sala inferior denominada refugio. Olivares, lejos de caer en la angustia de algunos representantes del expresionismo abstracto que, junto al informalismo español, ha ejercido influencia en su pintura, se deja llevar por la emoción que provocan los colores yendo más allá de su armonía. “Beyond es un guiño a ese ir más allá [traducción al castellano del título de la exposición]. Tras cinco años dedicados al collage, he querido volver a la tela con algo nuevo. Utilizo paleta de colores que no son armónicos y el reto era armonizarlos, jugar con las disonancias”.

Una de las obras de la exposición ‘Beyond’, de Juan Olivares. Imagen cortesía del artista.

Si como propuso Trías, lo siniestro constituye la condición y el límite de lo bello, la emoción que suscita la obra de Olivares tiene que ver con ese fondo siniestro de sus cuadros (“he utilizado tinta china y, cuando estaba seca, he impregnado el lienzo de pintura”), a partir del cual irrumpe la belleza mediante el gesto vibrante de esos colores disonantes. “La noche de Shanghái me impactó. Está toda llena de neones, en las aristas de los edificios, en la ventanas. Es una ciudad con mucha humedad, que crea sorprendentes efectos atmosféricos. Es un espectáculo total”, explica Olivares, que durante noviembre y diciembre vivió en la ciudad china disfrutando de una residencia de artistas, tras superar dos cribas selectivas. “Fueron dos meses de intenso trabajo, viviendo experiencias nuevas cada día”.

El bombardeo continuo de estímulos, tanto visuales como sonoros (“hablan chino tradicional, de manera que debes llevar todo anotado para entenderte con ellos”), aparece tamizado en la obra de Olivares. “Los colores me fascinaron, sobre todo los morados. Es todo muy emocional y lo he volcado en los cuadros”. Emoción que destilan los colores tras sucesivas capas y tratamientos en forma de veladuras, sugiriendo de nuevo caminos de encuentro con lo expresado por Trías en su ensayo Lo bello y lo siniestro: “Lo siniestro debe estar presente bajo forma de ausencia, debe estar velado. No puede ser desvelado”.

Obra de la exposición ‘Beyond’, de Juan Olivares. Imagen cortesía del artista.

“No utilizo el blanco para mezclar, sino por veladuras. No pastelo. Son colores vibrantes, casi puros. Es un trabajo de veladuras, con unas 20 capas. Un poco como la arqueología”, explica quien volvió a Shanghái en marzo, tras su residencia a finales del pasado año, y tiene pensado repetir el próximo noviembre, ya por su cuenta, todavía impresionado por lo vivido en la ciudad china. “Los contrastes allí son tremendos. Tienen la última tecnología, con los rascacielos más punteros, conviviendo con casas muy humildes, en apenas 300 metros de distancia entre ellos”. 

Olivares insiste en los contrastes, rasgo distintivo de las grandes megalópolis contemporáneas: “Tienen espacios sofisticados, muy bellos, junto a cabañas. Y esas dos caras están ahí, la crudeza y lo bello a la vez”, subraya. Las veladuras de su obra dejan entrever el desfiladero por el que avanzan los colores, para amortiguar ese lado sombrío de la rutilante vida en Shanghái. “Yo soy optimista por naturaleza y cada cuadro es un descubrimiento”. Descubrimiento al que invita al espectador: “Quiero que el ojo entre en el cuadro y fuera como si te lanzaras por un tobogán o buceando sin parar. Me gustaría que los lienzos transmitieran eso al espectador”, remarca.

Obra de la exposición ‘Beyond’, de Juan Olivares. Imagen cortesía del artista.

Por eso, alejándose del dictamen de Schelling, que recoge Trías en su libro, de que lo siniestro “es aquello que, debiendo permanecer oculto, se ha revelado”, Olivares prefiere mantenerlo en el fondo de su obra, con el fin de que sea la emoción del color quien prevalezca sobre lo amargo de la existencia. “No es el reflejo de una angustia, sino de una experiencia que me ha fascinado”, dice. Fascinación que modula en la exposición con un montaje tan rítmico como el que destila cada una de las piezas por separado. 

“Pusimos ésta en blanco y negro para calmar tanta explosión de color”, explica, antes de precisar que tuvo que sacrificar algunas obras para que dialogaran entre sí, “para que se puedan ver bien”. Lo mismo sucede con la serie de papeles Shanghái Room, en la sala Refugio. “Es una serie que tiene que ver con la meditación. Está hecha toda en un gesto, pero con una preparación previa”. Las ha agrupado tomando como referencia el viento, de nuevo sugiriendo el contraste entre lo crudo y lo bello, bajo otro prisma: “El viento como algo suave y agradable, pero también como algo tremendo, una fuerza devastadora”, concluye.

Juan Olivares, junto a una de sus obras en la Galería Shiras. Foto: Makma.

Salva Torres

Calles de película

Ciudades de cine, de Ediciones Cátedra
Coordinado por Francisco García Gómez y Gonzalo M. Pavés
Participan: Pilar Pedraza, Juan López Gandía, Carlos A. Cuéllar y Carmen Guiralt

Cualquier ciudad puede convertirse eventualmente en un plató. Pero algunas grandes capitales son más conocidas a través de las películas que por las visitas turísticas. Escenarios de films memorables que han dado la vuelta al mundo: Nueva York, París, Londres, Roma, Venecia… Cuando el viajero llega a una de esas urbes experimenta una sensación de «déjà vu», de familiaridad, que nunca se da en otros lugares.

'Lost in Traslation' de Sofia Coppola, es una de las películas citadas en el libro 'Ciudades de cine'. Imagen cortesía de los autores.

‘Lost in Traslation’ de Sofia Coppola, es una de las películas citadas en el libro ‘Ciudades de cine’. Imagen cortesía de los autores.

Sin embargo, una enorme distancia separa a la ciudad real de su proyección fílmica. Una película sólo ofrece una visión fragmentada, construida, imaginaria, tamizada por la mirada de los cineastas. Existen tres versiones distintas de una misma ciudad: la real que crece y se desarrolla gracias al esfuerzo de sus habitantes, la representada por los cineastas en sus obras y, por último, la percibida por el público como fusión de las anteriores, en la que ambas se complementan.

Estas tres visiones se funden en ‘Ciudades de cine’ una singular visión del séptimo arte a través de sus escenarios exteriores, editado por Cátedra, con 534 páginas profusamente ilustradas. Valencia no aparece entre las 29 ciudades mencionadas, pero cuatro valencianos integran el equipo de 31 autores, coordinado por Francisco García Gómez y Gonzalo M. Pavés. Son: Pilar Pedraza, Juan López Gandía, Carlos A. Cuéllar y Carmen Guiralt.

Vacaciones en Roma, de William Wyler, es una de las películas citadas en el libro 'Ciudades de cine'. Imagen cortesía de los autores.

Vacaciones en Roma, de William Wyler, es una de las películas citadas en el libro ‘Ciudades de cine’. Imagen cortesía de los autores.

“Como su nombre indica, el estudio analiza cómo el cine ha representado la ciudad desde el punto de vista de la Historia del Arte”, dice Carmen Guiralt. “También aborda muchas otras disciplinas, como la literatura y la fotografía, y, sobre todo, es un libro sobre cine. Un recorrido por las ciudades que con mayor frecuencia han servido de escenario cinematográfico: Nueva York, Roma, París, Londres, Venecia, Los Ángeles, Río de Janeiro, Sidney, Bombay, Barcelona, Shanghai, etcétera”.

Guiralt destaca que se trata de un libro carente de prejuicios desde el punto de vista cinematográfico. “El objetivo de cada uno de los 29 capítulos ha sido ofrecer una visión panorámica lo más completa posible de cada ciudad”, señala. “Es decir, la visión global que el séptimo arte ha reflejado de una determinada ciudad, incluyendo el mayor número de títulos posibles, films de todas las épocas,  distintos géneros cinematográficos y de diversas naciones. No sólo tienen cabida películas de calidad, sino todo tipo de películas, pues hay que tener presente que una mala película en ocasiones puede proporcionar una visión más amplia y rica de una ciudad que una buena”.

'El exorcista' de William Friedkin, aparece en el libro 'Ciudades de cine'. Imagen cortesía de los autores.

‘El exorcista’ de William Friedkin, aparece en el libro ‘Ciudades de cine’. Imagen cortesía de los autores.

Nueva York es sin duda el plató más utilizado en la historia del séptimo arte, seguida de París, Londres, Roma, Berlín, Los Ángeles y Venecia. Otras ciudades que están cobrando una creciente importancia son Tokio y Pekín.  Aparecer más o menos en películas no influye en el prestigio de una ciudad, pero sí la hace más conocida. “Influye directamente en la imagen mental que nosotros como espectadores construimos de esa ciudad, aun cuando nunca la hayamos visitado”, indica Giralt.

“De manera inconsciente, pero firme, nos hacemos idea muy clara de las ciudades a través del cine. Siempre tenemos la sensación de haber estado antes en ese lugar y en ese proceso el cine es el máximo responsable. Tal y como se indica en la introducción del libro, en esa operación de reconstrucción mental influyen todas las artes, pero el cine es el que mayor impacto visual ha ejercido y ejerce en el público”.

Portada del libro 'Ciudades de cine', de ediciones Cátedra.

Portada del libro ‘Ciudades de cine’, de ediciones Cátedra.

Valencia no ha sido incluida porque el estudio se centra en las ciudades que mayor atención cinematográfica han recibido a nivel mundial, “y no es una ciudad que sobresalga por su presencia fílmica ni a nivel nacional ni internacional. De hecho, es célebre, por absurdo, el caso de la norteamericana ‘Misión Imposible II’, con la ciudad de Sevilla como escenario de fondo, que combina de forma delirante la Semana Santa, las Fallas y los Sanfermines, todo en uno”.

Las ciudades españolas que aparece son Barcelona, Madrid y Sevilla, con películas como ‘Apartado de correos 1001’ (Julio Salvador, 1950), ‘Los chicos’ (Marco Ferreri, 1959) y ‘Grupo 7’ (Alberto Rodríguez, 2012), respectivamente.

'Manhattan' de Woody Allen es una de las películas citadas en el libro 'Ciudades de cine'. Imagen cortesía de los editores.

‘Manhattan’ de Woody Allen es una de las películas citadas en el libro ‘Ciudades de cine’. Imagen cortesía de los editores.

Bel Carrasco