Arte enchufado

Electronic Timing. Colección Beep de Arte Electrónico. Caso de Estudio
Sala Josep Renau
Facultat de Belles Arts
Universitat Politècnica de València
Del 27 de octubre de 2016 al 3 de marzo de 2017

El pasado mes de septiembre, durante la rueda de prensa anterior al acto de investidura como Doctor Honoris Causa UPV 2016, el investigador norteamericano Roger Malina recordó el trabajo de su padre como el de un pionero en la década de 1950 citando alguna de las críticas que recibió entonces. Una de ellas decía: “Si hay que enchufarlo, no puede ser arte”. El trabajo de Frank J. Malina entonces, como el de Roger Malina ahora, están detrás de esta exposición donde casi la totalidad de las obras que se muestran necesitan ser enchufadas.

Fruto del convenio de colaboración firmado este año por la UPV y la Colección BEEP de Arte Electrónico, gracias al interés del Máster Oficial en Artes Visuales y Multimedia y a la colaboración de LaAgencia, la exposición ‘Electronic Timing. Colección Beep de Arte Electrónico. Caso de Estudio’ se plantea como un ejercicio expositivo que pretende mostrar la mejor colección de arte electrónico contemporáneo de nuestro país (colección que surgió en el contexto de la feria de arte contemporáneo ARCO en 2006) en el ámbito de la Universidad para su estudio e investigación, coincidiendo con su décimo aniversario. Este programa se encuadra dentro de los esfuerzos de responsabilidad social corporativa del grupo Ticnova en apoyo de la Universidad Pública, dando a los alumnos la oportunidad de trabajar con casos reales, poniendo a su servicio la Colección Beep de Arte Electrónico.

Obra de Jose Manuel Berenguer de la Colección Beep.

Obra de Jose Manuel Berenguer de la Colección Beep.

Se trata de un proyecto expositivo que reúne obras realizadas con nuevos medios y que abarcan desde el llamado net art, la robótica, la electrónica, el bioarte y lo digital hasta el arte interactivo, cubriendo todas las facetas que permite la tecnología contemporánea y siendo un fiel reflejo de los nuevos modos de reflexionar sobre nuestra realidad en plena era tecnológica.

Uno de los aspectos más importantes de la muestra es el enfoque como “caso de estudio”, lo que permitirá que los estudiantes y el profesorado de la Universidad trabajen directamente en el montaje, la documentación y la preservación de las obras, conociendo de primera mano la complejidad tecnológica que configura las obras contada por sus protagonistas, los artistas y técnicos que impartirán a los estudiantes sesiones de trabajo para explicar tanto sus propias metodologías de trabajo como los protocolos necesarios para la preservación de estas obras. La propuesta, aunando práctica artística y tecnología, promueve una alianza innovadora en la intersección Arte, Ciencia y Tecnología, buscando el encuentro y la convergencia entre métodos científicos y artísticos.

Así, esta exposición plantea un novedoso enfoque pedagógico al ofrecer a los estudiantes las obras como “casos de estudio”. Enfrentarse al estudio de obras de arte de base tecnológica implica una dificultad añadida: la necesidad de comprender las transformaciones tecnológicas y entender la conceptualización de las propuestas. Al llevar a cabo el montaje junto a los artistas y técnicos, los estudiantes de la UPV conocerán de primera mano los procesos creativos de los artistas.

Obra de Daniel Canogar de la Colección Beep.

Obra de Daniel Canogar de la Colección Beep.

Toda la documentación generada durante la exposición por los estudiantes en torno a la colección (instrucciones de montaje, fichas de mantenimiento, protocolos de preservación ante la obsolescencia de los componentes, recopilación de lenguajes de programación y mantenimiento informático, etc.) constituirá a su vez una información relevante tanto para los investigadores, los gestores culturales como para los mismos conservadores de la colección BEEP, ofreciendo un conocimiento en profundidad de las obras y una sistematización de sus requisitos de exposición.

Para que esto sea posible, el espacio de la Sala Josep Renau se ha ajustado a un diseño expositivo a modo de stands de feria, ya que la muestra se plantea como un work in progress, como un ensayo que se desarrolla en el tiempo y donde las piezas irán cambiando, actualizándose, cada tres semanas, de manera que al final todas las que integran la colección serán revisadas, exhibidas y documentadas.

Obra de Analivia Cordeiro de la Colección Beep.

Obra de Analivia Cordeiro de la Colección Beep.

La Colección BEEP de Arte Electrónico: 12 años dedicados al Arte tecnológico

La Colección BEEP de Arte Electrónico es el fruto del objetivo del grupo TICNOVA de potenciar la creación artística vinculada a la tecnología, favorecer la comunicación entre los desarrolladores/creadores de tecnología y los creadores artistas. Una colaboración natural que beneficia y enriquece a ambos mundos.

Vinculada desde sus inicios a la Feria de Arte Contemporáneo de Madrid ARCO a través del Premio ARCO-BEEP de Arte Electrónico, ha generado en 10 años una de las colecciones de Arte Electrónico más importantes de Europa. 16 obras resumen de forma ecléctica las tendencias de los medios tecnológicos en el campo de las prácticas artísticas.

En una metáfora sobre el funcionamiento de la sociedad y el uso de la internet se sitúa la obra de Davide Grassi, Christophe Bruno, el colectivo Ubermorgen, Julius Von Bismarck & Benjamin Maus, Manuel Fernández o Daniel Canogar. Trabajando con programas informáticos destaca el caso de las instalaciones de Charles Sandison, jugando bajo la metáfora recurrente del espejo encontramos las obras de Christa Sommerer Laurent Mignonneau y de Rafael Lozano-Hemmer y en la conjunción de arte sonoro y nuevos medios las piezas de José Antonio Orts. Por su parte, Eduardo Kac reflexiona a través del conocido como bioarte en torno al sujeto en el mundo postdigital mientras que Andrés Pachón y Manu Arregui nos exponen una nueva realidad social valiéndose de la tecnología 3D.

En el campo de la robótica, nos encontramos con las esculturas interactivas de Anaisa Franco que conectan lo físico y lo digital, y de Marcel·lí Antunez en la que un tronco de madera esconde un sistema robótico empático; con nuevas formas de comunicación entre elementos mecánicos en las instalaciones de Ricardo Iglesias y Gerard Kloger; con una búsqueda de un sistema auto-organizativo en mímesis con la naturaleza en las piezas de José Manuel Berenguer; y, en la obra de Marcela Armas, como canal para investigar los conceptos de energía y sostenibilidad.

Cartel de la exposición Electronic Timing. Imagen cortesía de la UPV.

Cartel de la exposición Electronic Timing. Imagen cortesía de la UPV.

Arte cubano en Kir Royal y la UPV

La Tercera Orilla: Arte Cubano Contemporáneo
Kir Royal Gallery
C / Reina Doña Germana, 24. Valencia
Sala Josep Renau de la Facultad de Bellas Artes de Valencia
Universitat Politècnica de València (UPV)
Hasta el 29 de marzo, 2015

Hay sexo, a veces bien explícito (Los Carpinteros). Y hay, siguiendo ese mismo rastro, cuerpos desnudos asaeteados (Carlos Martiel, Lázaro Navarrete). Por ese mismo lado, conexiones con cierta violencia (José Bedia). También hay críticas, más o menos veladas, a la identidad (Glauber Ballestero), a la sociedad del camuflaje y la mascarada (Wilber Aguilera), a las fronteras (Guibert Rosales) al tiempo dilapidado (Glenda León). Hablamos del mejor arte cubano que acaba de desembarcar en Valencia de la mano de Kir Royal Gallery y la Facultad de Bellas Artes de la UPV.

Obra de Carlos Martiel en la exposición 'La tercera orilla'.

Obra de Carlos Martiel en la exposición ‘La tercera orilla’. Kir Royal Gallery.

Un total de 14 artistas mostrando su particular visión del mundo, a la espera de que la isla caribeña abra definitivamente sus puertas. Con todo, el arte cubano está aquí, en ‘La tercera orilla’ a la que alude el título de la exposición. Una tercera orilla que empieza en el propio lugar de origen (‘revolución o muerte, valga la redundancia’), pasa por Estados Unidos o México y desemboca en España. “En Cuba no existe mercado interno del arte, lo cual nos obliga a sacarlo fuera”, explicó Rafael Acosta de Arriba, que participó en una mesa redonda sobre arte cubano en la UPV, al tiempo que presentaba en Valencia su libro ‘La seducción de la mirada’.

Instalación de Glenda León en la exposición 'La tercera orilla'. Sala Josep Renau de la Facultad de Bellas Artes de Valencia.

Instalación de Glenda León en la exposición ‘La tercera orilla’. Sala Josep Renau de la Facultad de Bellas Artes de Valencia.

Un arte cubano representado por artistas de distintas generaciones, que abarca creaciones de las tres últimas décadas. Creadores que mediante la pintura, fotografía, escultura, instalación y video, viajan “con comodidad desde la estética del arraigo a la estética nómada”. Estéticas que siembran Kir Royal y la sala Josep Renau de Bellas Artes de “lo real maravilloso”, término de Alejo Carpentier utilizado por Guibert Rosales, comisario junto a Eleonora Battiston y Ricardo Forriols de ‘La tercera orilla’.

Obra de José Bedia en la exposición 'La tercera orilla'. Kir Royal Gallery.

Obra de José Bedia en la exposición ‘La tercera orilla’. Kir Royal Gallery.

Lo real, pues, y lo maravilloso desplegado en dos espacios, porque uno resultaba insuficiente para mostrar algunas de las propuestas. Por ejemplo, las de Glenda León (que acaba de inaugurar en Matadero de Madrid) y Lázaro Navarrete. La primera, por su reloj de arena que se amontona como metáfora de cierto tiempo desaprovechado. El segundo, por su tributo de gran medida al hombre suspendido y mortificado por múltiples pinchos. Pero si alguien reúne lo real y lo maravilloso, como resumen de ‘La tercera orilla’ es el colectivo Los Carpinteros, con sendos videos.

Obra de Carlos Quintana en la exposición 'La tercera orilla'.

Obra de Carlos Quintana en la exposición ‘La tercera orilla’.

‘Pellejo’, proyectado en Kir Royal, da cuenta de lo real del cuerpo, de su materia, en plena combustión sexual. Dagoberto Rodríguez que, junto a Marco Castillo, representa a Los Carpinteros, explicó que no era un “video porno”, por mucho que la explícita sexualidad así lo diera a entender. ‘Polaris’, exhibido en la sala Josep Renau, aborda todo lo contrario: el esfuerzo agónico de un hombre por subir tres tumbadoras hasta la cima de una gran montaña nevada, para gozar finalmente con su percusión.

El actual entramado de las artes visuales cubanas se halla magníficamente representado en todos ellos: Aguilera, Ballestero, Bedia, Martiel, Navarrete, además de Alexis Esquivel, René Francisco, Eduardo Ponjuán o Carlos Quintana. Todos ellos apropiándose de forma “indiscriminada de otras poéticas, todo ello mezclado, copulando y en interacción”, tal y como apunta Acosta. De ahí que haya algún ‘Venado guerrero’, algún que otro ‘Cuervo’, sangrientas ‘Simientes’ o gente ‘Por las ramas’, radiografiando ese arte cubano que se debate entre lo siniestro y lo maravilloso poético. Una oportunidad única para ver de cerca la Cuba que algunos idolatran y otros simplemente aguardan que abra definitivamente sus puertas. Sueños y pesadillas en Kir Royal y la UPV.

Obra de Lázaro Navarrete en la UPV.

Obra de Lázaro Navarrete en la exposición ‘La tercera orilla’. Sala Josep Renau de la Facultad de Bellas Artes de Valencia.

Salva Torres

Retrospectiva de Jirí Barta, genio de la animación

Retrospectiva del cineasta checo Jirí Barta
Filmoteca de CulturArts IVAC
Plaza del Ayuntamiento, 8. Valencia
Presentación: martes 13 de mayo, a las 20.00h
Exposición en la Sala Josep Renau de la Facultad de BBAA
Hasta el 15 de julio

La Filmoteca de CulturArts IVAC presenta en la sala Luis G. Berlanga de la Filmoteca de CulturArts una extensa retrospectiva sobre el cineasta checo Jiří Barta, una de las grandes figuras de la animación europea actual.  En el acto intervendrán el propio Jiří Barta, el director del Master de Animación de la UPV, Miguel Vidal, y la  directora del Centro Checo de Madrid, Vera Zatopkova, que presentarán el libro que acompaña a la exposición ‘El mundo perdido de Jiri Barta’, que se inaugura por la mañana en la Sala Josep Renau de la Facultad de Bellas Artes de la UPV y que permanecerá abierta hasta el 15 de julio. Tras la presentación del libro,  se estrenará Yuki Onna, el último cortometraje del director checo, y se proyectarán también el cortometraje Zaniklý svět rukavic (1982) y el mediometraje Krysař (1985).

El cineasta checo Jirí Barta. Imagen cortesía de Filmoteca de CulturArts IVAC.

El cineasta checo Jirí Barta. Imagen cortesía de Filmoteca de CulturArts IVAC.

La animación checa ha sido una de las más relevantes de Europa y cuenta con figuras tan destacadas como  Jiří Trnka, Karel Zeman o Hermína Týrlová o los más contemporáneos Lubomír Beneš y Jan Švankmajer de quien la Filmoteca de CulturArts ya ofreció una retrospectiva en 2013.

Jiří Bárta es uno de los cineasta más destacados de esta escuela de animación checa y lleva más de tres décadas produciendo obras clave para la animación europea en las que ha enlazado la gran tradición de la escuela checoslovaca y de Europa del Este con las nuevas tecnologías surgidas en unas décadas especialmente cambiantes. Su gran peso como director con la técnica de ‘stop-motion’ y marionetas no le ha impedido adentrarse en el mundo del 3D, la animación informática o las últimas tecnologías. Buen testimonio de ello es su más reciente producción, Yuki Onna (La mujer de hielo), que mezcla animación con actores humanos.

Fotograma de una de las películas de Jirí Barta. Imagen cortesía de Filmoteca de CulturArts IVAC.

Fotograma de una de las películas de Jirí Barta. Imagen cortesía de Filmoteca de CulturArts IVAC.

Nacido el 23 de noviembre de 1948 en Praga, Jiří Barta realizó sus primeras películas de animación en 1978 en el estudio de Jiří Trnka, uno de los grandes pioneros de la animación en Europa y a quien se considera el Walt Disney de Europa del Este. Con El Mundo Perdido de los Guantes (1982), Barta obtiene un reconocimiento generalizado, pero su obra maestra, El flautista de Hamelín, la realiza poco después, en 1985. Su estilo se caracteriza por el uso del ‘stop motion’ y por emplear soluciones artísticas distintas a las habituales, por un tratamiento muy cuidadoso de la banda sonora y la creación de ambientes poéticos a la vez que dramáticos.

Con la caída del comunismo y la llegada de la economía de mercado, los animadores checos se tuvieron que enfrentar en la década de los noventa a problemas mayores que la censura o la excesiva burocracia. La falta de apoyo por parte del Estado acabó con buena parte de la producción nacional de cine de animación. Barta, reacio a adoptar un perfil más comercial, se encontró una y otra vez con falta de apoyo económico. Su proyecto inacabado Golem, del que existe un corto resultante de la imposibilidad de terminar el largometraje, es el mejor ejemplo de ese difícil periodo en la carrera de Jiří Barta. Con Casita, ponte a cocinar emplea por primera vez la animación en 3D. Aventuras en el ático o quién cumple los años hoy (2009) representa su vuelta a la animación tradicional con muñecos, en un largometraje para el público infantil.

Fotograma de una de las películas de Jiri Barta. Imagen cortesía de Filmoteca de CulturArts IVAC.

Fotograma de una de las películas de Jiri Barta. Imagen cortesía de Filmoteca de CulturArts IVAC.