El MuVIM se hace devoto de la ‘Mareta’

Mare dels Desemparats
MuVIM
C / Guillem de Castro, 8. Valencia
Hasta el 24 de marzo de 2019

Cuenta la leyenda que la imagen de la Mare dels Desemparats fue concebida por los ángeles. Lo cierto es que dicha imagen fue encargada por los cofrades de Nuestra Señora de los Inocentes, Mártires y Desamparados al Padre Jofré en el siglo XV y que se alojó, hasta su traslado a la Catedral, en la ermita del Capitulet, sobre los terrenos del antiguo Hospital General, a escasos metros de donde hoy encontramos el Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat.

En el Capitulet comenzó la historia del icono de la valencianía, y en el MuVIM puede descubrirse hasta el 24 de marzo la dimensión social de la patrona, visitando una muestra que incluye tres ciclos expositivos que ayudan a descubrir y conocer mejor la sociedad valenciana. Una selección de piezas artísticas y documentos históricos que reflejan los seis siglos de devoción a la ‘Mareta’. Las salas Alfons Roig, Parpalló y Alta del museo de la Diputació acogen esta muestra temporal que recorre los acontecimientos más significativos en la historia de la patrona y que incluye una programación de actividades didácticas paralelas sin precedentes.

Vista de la exposición

Vista de la exposición

En palabras del presidente de la Diputació, Toni Gaspar, la Mare dels Desemparats “es un símbolo de valencianía que está en la ciudad y en los pueblos, que traspasa fronteras y une a todas las valencianas y valencianos desde la diferencia”. Gaspar destacó el interés de una muestra que “explica el significado de la madre de los desamparados, de los náufragos, de los desahuciados, de los enfermos, de la cotidianidad, del diálogo, del día a día, en definitiva de todas y todos”.

Por su parte, la vicepresidenta de la corporación provincial, Mª Josep Amigó, puso en valor “la aconfesionalidad estatal, la relevancia cívica y la significación religiosa” de un proyecto expositivo “desarrollado desde la más completa libertad de actuación por sus impulsores”, a los que agradeció su profesionalidad y el trabajo bien hecho, en especial al equipo del MuVIM.

Gaspar y Amigó ejercieron de anfitriones junto al director del MuVIM, Rafael Company, en un acto de inauguración en el que no faltaron autoridades autonómicas como el presidente de Les Corts, Enric Morera, y la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, así como directores generales, diputados y una amplia representación de la sociedad civil valenciana.

Vista de la exposición

Vista de la exposición

El director del MuVIM dejó claro que esta exposición es “uno de los hitos de la legislatura”, una “cita histórica” en torno a un icono “buscado y no encontrado que ayuda a comprender la historia de un pueblo”. Rafa Company agradeció la colaboración del Arzobispado y la Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados, y avanzó que se programarán visitas conjuntas a la muestra del MuVIM y el Museo Mariano (Muma) del Ayuntamiento de València para completar ese recorrido por la historia del símbolo de los valencianos.

Tampoco quiso perderse la apertura de la muestra el rector de la Basílica de los Desamparados, Jaime Sancho, quien valoró “el esfuerzo intelectual de esta iniciativa”. Recién llegado de Roma, Sancho destacó la importancia de los santuarios y en especial el de València, con “cuatro puertas abiertas cada día para la curiosidad, la devoción o la invocación”. En opinión del rector de la Basílica, la Mare dels Desemparats “no es una sola imagen sino una realidad espiritual que se refleja en multitud de imágenes populares y artísticas”.

Vista de la exposición

Vista de la exposición

De Sorolla a Equipo Crónica

Patrimonio artístico de la Diputación de Valencia
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 25 de mayo

Nada más entrar en la sala Alfons Roig del MuVIM el espectador se topa con el cuadro de Joaquín Sorolla ‘Pescadoras valencianas’. Y al fondo de la sala Parpalló, llamando poderosamente la atención del público, se yergue ‘El intruso’, obra del Equipo Crónica. Así se abre y se cierra el magno recorrido expositivo propuesto por el MuVIM para celebrar los 200 años de existencia de la Diputación de Valencia. En total, 122 imágenes de un patrimonio integrado por más de 2.000 obras de su fondo artístico, al que se suman los 147 documentos expuestos en el hall del museo pertenecientes a su archivo. De manera que el ente foral no ha sacado toda su vajilla para conmemorar el bicentenario, pero sí una amplia y brillante cubertería.

Paper cremant, de Artur Heras, en la sala Parpalló del MuVIM.

Paper cremant, de Artur Heras, en la sala Parpalló del MuVIM.

¿Una colectiva de obra propia para festejar tamaña longevidad en tiempos de crisis? Pues no, porque aprovechando la fiesta se han restaurado muchas de las obras expuestas, para regocijo de los finos paladares artísticos. Y así, la Diputación de Valencia se viste de gala, llenando las salas Alfons Roig, Parpalló y el propio hall del MuVIM con un centenar de imágenes de los más ilustres artistas valencianos. Desde los inevitables Sorolla y Pinazo, a los Ribera Berenguer, Albalat Iranzo, Barberá Zamora, Ribalta o Segrelles, pasando por Armengol, Cillero Dolz, Vicente Peris, Artur Heras, Miró, Michavila, Sempere, Boix, Genovés, Iranzo o el citado Equipo Crónica.

Vista de Valencia, de Juan Ribera Berenguer, en la sala Alfons Roig del MuVIM.

Vista de Valencia, de Juan Ribera Berenguer, en la sala Alfons Roig del MuVIM.

El cuelgue expositivo es majestuoso. Dividida en dos partes, la dedicada al Patrimonio artístico: dibujo y pintura, y la relacionada con el Patrimonio documental del Archivo General y Fotográfico, la muestra apabulla por tan deslumbrante pintura, que tiene el contrapunto pintoresco, valga la redundancia, de la documentación desplegada en el hall, con mapas, banderas y fotografías sepia de época. El lema que hizo famoso Román de la Calle durante su dirección en el MuVIM, “no hay exposición sin reflexión”, aguarda su turno para que tamaño despliegue pictórico no se quede en la tradicional muestra de obra colgada sin trasfondo teórico.

Martiri de San Sebastià, de Manuel Boix, en la sala Parpalló del MuVIM.

Martiri de San Sebastià, de Manuel Boix, en la sala Parpalló del MuVIM.

En cualquier caso, ahí están las 122 imágenes como prueba fehaciente del tesoro artístico que ha ido acumulando la Diputación a lo largo de sus 200 años de historia. Los ‘Juegos Icarios’ o ‘Las hijas del Cid abandonadas en el bosque’, de Ignacio Pinazo, darían para una truculenta historia de bizarras intenciones posmodernas. Y tanto las vistas de Cuenca como las de Valencia, de Agustín Albalat Iranzo y Juan de Ribera Berenguer, respectivamente, parecen sacadas del mejor expresionismo alemán cinematográfico. Todo ello en la sala Alfons Roig, que se nutre de gran parte de la pintura valenciana del siglo XIX y buena parte del XX. Metidos de lleno en la Parpalló, vamos encontrando ejemplos de la segunda mitad del pasado siglo, trufado de azules Yturralde, Malvarrosas Michavila, convites con moscas de la casa Armengol o los ‘Fumadores’ de Iranzo.

Convit, de Rafael Armengol, en la sala Parpalló del MuVIM.

Convit, de Rafael Armengol, en la sala Parpalló del MuVIM.

También destacan la serie ‘Escrituras’ de Carmen Calvo, la ‘Estructura’ en azul de Eusebio Sempere, ‘La escalera’ de Juan Genovés o el sorprendente ‘Paper cremat’ de Artur Heras, antes de toparnos con las ‘Primeras zanjas en Usera’, de Equipo Realidad, el Martiri de San Sebastià, de Manuel Boix o la definitiva ‘El intruso’, de Equipo crónica, ya mencionada como colofón del recorrido por tamaño bicentenario. La Diputación de Valencia, por medio del MuVIM (que tan pronto se hace eco de Bruno Lomas y Nino Bravo como se sumerge en más hondas y profundas aguas artísticas), conmemora su efemérides a golpe de patrimonio sacando pecho en tiempos de penuria económica.

'El intruso', de Equipo Crónica, en la sala Parpalló del MuVIM.

‘El intruso’, de Equipo Crónica, en la sala Parpalló del MuVIM.

Salva Torres