¿Hay vida táctil en el universo digital?

Graded Metal, de Inma Femenía
Comisario: Alex Brahim
Área 72
C / Barón de Cárcer, 37. Valencia
Hasta el 30 de julio

Lo dice Alex Brahim, comisario de ‘Graded Metal’: “Inma Femenía trabaja al revés. Crea en el entorno digital y luego lo traslada a lo físico. La manipulación, por tanto, de ese metal que da título a la exposición de Área 72, es posterior a la manipulación digital de los colores en el ordenador. Por eso Femenía subraya que la paleta manual del pintor tradicional se aloja ahora en el pantone digital. Pantone que ella trabaja, en cualquier caso, “mentalmente al modo analógico”. Esa “fractura entre lo analógico y lo digital” es, a juicio de Brahim, la que Inma Femenía sutura con su obra.

Detalle de una de las obras de Inma Femenía en la exposición Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Detalle de una de las obras de Inma Femenía en la exposición Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Se hace difícil de entender para quienes son de la generación analógica, pero como recuerda el comisario de ‘Graded Metal’, Femenía pertenece a esa otra que se maneja con “naturalidad en la lógica informática”. No sólo con naturalidad, sino pensando que se trata de una herramienta como cualquier otra, para expresar las vivencias táctiles que navegan virtualmente por Internet. “Ese lenguaje digital tiene también su huella”, comenta la artista. Y añade: “La fotografía tiene la huella de la luz” Huella que Femenía rastrea por igual en la cadencia lumínica que ofrece el campo digital. “No hay que tener nostalgia”, concluye.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Ella no la tiene. De hecho, afronta con pasión lo que las nuevas tecnologías le ofrecen. Y lo que le ofrecen es “un paisaje multicolor” con el que “mostrar el fenómeno lumínico”. Fenómeno asociado al reflejo y la absorción de la luz, que Inma Femenía despliega gradualmente sobre la superficie de un metal que se retuerce y se pliega como invadido por una sustancia extraña. Como si la fractura entre lo analógico y lo digital existiera, y obligara a la artista a hermanar ambos mundos en terca oposición.

Por eso Alex Brahim habla de la actitud “pedagógica” de Femenía, encargada sin querer de establecer vínculos naturales entre ambos registros. Incluso entre esos otros que se desprenden del propio metal, habitado por colores suaves, al tiempo que manifiesta su rigidez. “Hay tensión entre lo sinuoso y lo duro”. De manera que Femenía, como apunta el comisario, trabaja con la “voluntad de controlar la conducta y respuesta del material”. Tensión, en suma, entre “lo controlable y lo aleatorio”.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

De hecho, la media docena de piezas realizada ex profeso para Área 72 manifiesta esa dualidad del metal que acoge dócil los colores, para rebelarse por dentro. “Es un material débil que parece que no lo es”, destaca la artista. Y Alex Brahim, acercándose al material, señala su parecido con cierto papel de envoltorio, mientras de lejos se comporta como el duro chasis de un vehículo siniestrado. De manera que la procedencia digital del trabajo de Femenía, termina dejando su huella táctil en ese metal graduado al que alude el título del conjunto expositivo. Como si lo digital, ahora sí, tuviera que ver con la huella más precisamente digital de la mano abriéndose paso en el mundo físico.

“Mediante las arrugas se crea cierta tridimensionalidad”, afirma la artista. Y el comisario agrega: “Se produce un juego óptico; juego de luces y sombras”. ‘Graded Metal’ extiende esas luces y sombras al terreno del diálogo, sin duda tenso, entre el universo virtual y la experiencia del contacto real. Inma Femenía lo resuelve depositando el trabajo con los colores del universo virtual, sobre el metal que le obliga al combate físico. Al revés, como insistía Brahim, pero en el fondo luchando por que afloren ciertas formas allí donde nada está garantizado.

Inma Femenía, en el transcurso de la entrevista. Imagen cortesía de Área 72.

Inma Femenía, en el transcurso de la entrevista. Imagen cortesía de Área 72.

Salva Torres

El inventario cromático de Angélica Dass

Humanae, de Angélica Dass
IV Festival 10 Sentidos
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Viernes 14 de noviembre, 19.00h

Si participaste en el Work in progress de la exposición de Angélica Dass ‘Humanae’ durante el IV Festival 10 Sentidos o aún no conoces la exposición, el viernes 14 de noviembre a las 19h en el Centro del Carmen de Valencia tienes una cita para asistir a la presentación de las fotografías tomadas durante los días del pasado Festival 10 Sentidos.

‘Humanae’ es un proyecto, en desarrollo, de la brasileña Angélica Dass, que pretende desplegar un inventario cromático de los diferentes tonos de piel humana. Quienes posan son voluntarios que han conocido el proyecto y deciden participar en él. No existe una selección previa de los participantes ni se atiende a epígrafes de clasificación referentes a nacionalidad, género, edad, raza, clase social o religión. Tampoco hay una intención explícita de terminarlo en una fecha determinada. Está abierto en todos los sentidos e incluirá a cuantos quieran formar parte de este colosal mosaico global. El límite solo se alcanzaría al completar la totalidad de la población mundial.

Pocas veces se ha acometido una taxonomía fotográfica de estas proporciones; quienes precedieron a Angélica Dass fueron personajes del siglo XIX que, por diferentes motivos -policiales, médicos, administrativos o antropológicos- pretendían servirse de las fotografías para establecer desde el poder diversos tipos de control social. El más conocido es el de los retratos de identidad, iniciado por Alphonse Bertillon y utilizado ahora universalmente. Sin embargo, esta taxonomía de proporciones borgianas que ha iniciado Angélica, ha adoptado un formato, el de las Guías PANTONE®, que desactiva cualquier pretensión de control o de establecimiento de jerarquías en función de la raza o la condición social.

Estas guías se han convertido en uno de los principales sistemas de clasificación de colores, que son representados mediante un código alfanumérico, lo que permite recrearlos de manera exacta en cualquier soporte: es un estándar técnico-industrial. El proceso seguido en ‘Humanae’ también es sistemático y riguroso: cada retrato se sitúa sobre un fondo teñido con un tono de color idéntico a una muestra de 11×11 píxeles extraída del rostro del fotografiado. Alineados como en los famosos muestrarios, la horizontalidad no es solo formal también es de orden ético.

Así, sin aspavientos, con la extraordinaria simpleza de esta metáfora semántica, Angélica Dass diluye la falsa preeminencia de unas razas sobre otras. Le basta con un “inocente” desplazamiento del contexto socio-político del problema racial a un medio inocuo, el de las guías, donde los colores primarios tienen exactamente la misma importancia que los mezclados. Incluso se diluye la figura de poder que suele ostentar el fotógrafo en los retratos. La utilización de códigos y materiales visuales pertenecientes al imaginario que todos compartimos, deja en un segundo plano la autorreferencialidad, a menudo insistente y cansina, de los artistas.

A la dilución de la jerarquía del autor contribuye asimismo la voluntad de que el proyecto evolucione en otras direcciones ajenas a su control: debates, usos didácticos, réplicas y un sinfín de alternativas que ya se han activado al compartir ‘Humanae’ en las redes sociales. Muchos de los ingredientes que caracterizan el [mejor] espíritu de este tiempo parecen formar parte de este proyecto: autorías compartidas, solidaridad activa, propuestas locales susceptibles de funcionar a escala global, colaboración en red, comunicación expandida a espacios alternativos de debate, concienciación sin dirigismo ideológico, horizontalidad social. El espectador está invitado a presionar el botón de compartir en su cerebro.

Obra en pantone de Angélica Dass.

Obra en pantone de Angélica Dass de su proyecto expositivo ‘Humanae’, presentado en el Centro del Carmen dentro del Festival 10 Sentidos. Imagen cortesía de la organización del festival.

Cristina Chumillas