Patrias de Nailon. Falla Mossén Sorell-Corona 2016

Presentación «Patrias de Nailon» de la Falla Mossén Sorell-Corona
Diseñada por Javier Jaén
Salón de Actos del IVAM

El pasado jueves 21 tuvo lugar en el IVAM la presentación del proyecto escogido por la Falla Mossén Sorell-Corona para su monumento en las próxima fiestas josefinas. Esta comisión se convierte, así, en la primera que celebra alguno de sus actos en el Instituto Valenciá d´Art Modern. La presentación ha estado abierta, por lo tanto, al público general, además de los propios falleros.
La llamativa propuesta, diseñada por el catalán Javier Jaén, será producida en el taller de José Lafarga, artista encargado también de levantar Na Jordana en 2016. Este proyecto de la Falla Corona contribuye una vez más al acercamiento entre el mundo de la Fallas y el del diseño y arte contemporáneos, en la línea de años anteriores. Recordemos a Escif con su inteligente y acertada propuesta «Tot el que sobra» el año pasado, o “El Joc de la Reinvenció” y “Ornament i Delicte” de los diseñadores Ibán Ramón + Dídac Ballester de 2013 y 2014 respectivamente.

Proyecto 2016 de Javier Jaén, "Patrias de nailon". Cortesía de Falla Mossén Sorell - Corona

«Patrias de nailón» es el título de falla firmada por Jáen. Las banderas son telas divididas habitualmente en geometrías de colores. Son comúnmente rectangulares. Se aseguran por uno de sus lados a un asta y se convierten en la enseña de una nación, un país, una patria, un lugar delimitado, una frontera. La profanación o ultraje a una bandera es un término aplicado a diversos actos intencionales de su destrucción, como metáfora de lo que representa. Es un acto simbólico y político. Algunos países tienen leyes que prohíben métodos de destrucción como la quema, otros en cambio tienen leyes que protegen el derecho a quemar una bandera como libertad de expresión. La bandera blanca no diferencia entre pueblos, estados, culturas, lenguas o religiones. Es un símbolo internacional usado en periodos bélicos o de conflicto, posee varios significados: rendición, solicitud de parlamentar con el enemigo, alto el fuego o cese de las hostilidades entre seres humanos.

Cortesía de Falla Mossén Sorell - Corona

El diseñador Javier Jaén colabora habitualmente con publicaciones internacionales como «The New York Times», «Washington Post», «Le Monde», «The New Yorker», «El País Semanal» o diferentes editoriales españolas. La comisión Mossén Sorell – Corona sigue cumpliendo el compromiso adquirido con su público de conseguir ser un escaparate de arte visual contemporáneo en las Fallas de Valencia.
Su conocimiento del mundo de la comunicación ha convertido a Javier Jaén en un referente de trabajos cargados de fuerza visual e ironía, algo que le permitirá acercarse al lenguaje fallero con facilidad. La producción del trabajo correrá a cargo del taller de José Lafarga. Después de haber plantado durante varios años fallas en la primera línea del panorama fallero, ha demostrado un gran
cuidado de la técnica y un virtuosismo en los detalles, algo que, sin duda, serán un acicate para el cometido de hacer realidad el innovador proyecto que esta vez plantea Falla Corona.

Web de Javier Jaén
Web de la falla Corona

250 cuadros famosos versionados por niños

Exposición de los PequeArtistas
Alumnado de PintaValencia, mucho más que una academia de pintura
Galería Jorge Juan, Entrada Gran Vía Marqués del Turia, 59
De lunes a sábado, de 9 a 21 h.
Buses 2, 3, 41 y 80
Hasta el 30 de octubre de 2015

En pleno centro de Valencia, y hasta final de mes, se puede disfrutar de una enorme pared repleta de cuadros firmados por el alumnado infantil de la escuela de arte PintaValencia. La exposición, con más de 250 versiones de cuadros famosos pintados por niños y niñas, muestra el trabajo realizado por los pequeños durante el curso pasado, inspirados por artistas tan relevantes de la Historia del Arte como El Greco, Frida Khalo, Warhol, Vermeer, Leonardo da Vinci, van Gogh, Dalí, Hopper, Lichtenstein, Hockney, Velázquez, Turner o Goya, entre muchos otros.

Algunos cuadros de la exposición, versionando a Khalo, Sorolla, El Greco, Miró o Velázquez

Algunos cuadros de la exposición, versionando a Khalo, Sorolla, El Greco, Miró o Velázquez

La escuela de arte PintaValencia (Na Jordana, 12) surge como un espacio en la ciudad donde todo el mundo pueda desarrollar su creatividad de forma amena, personalizada y con horario flexible. «En algún momento nos vimos con las fuerzas necesarias para emprender y, aunque el camino no es nada sencillo, al final acaba mereciendo la pena. “Jamás el esfuerzo desayuda a la fortuna” es una cita de Fernando de Rojas que tenemos muy presente», explica Iris Bonora, profesora y co-directora de la escuela.

La lata de sopa Campbells de Warhol, entre el perro semihundido de Goya y el beso de Klimt

La lata de sopa Campbells de Warhol, entre el perro semihundido de Goya y el beso de Klimt

En PintaValencia trabajan a diario para acercar el arte tanto a adultos como a niños y niñas mediante el dibujo, la pintura y el modelado, además de incentivar el interés por conocer aspectos de cultura general relacionados con la Historia del Arte. La educación artística aporta importantes aspectos positivos tanto a niños como a adultos, como la capacidad de potenciar la imaginación, algo muy útil a la hora de resolver cualquier tipo de circunstancia o problema; además de favorecer en el aumento de la confianza y la autoestima. Diversos estudios demuestran que el estímulo a través de las artes plásticas provoca el aumento de la capacidad de concentración y memorización, mejorando significativamente el rendimiento académico en el resto de asignaturas no artísticas.

La noche estrellada de Vincent Van Gogh, al lado de  "Habitación de hotel" de Hopper, y varias Fridas y una joven de la perla, de Vermeer

La noche estrellada de Vincent Van Gogh, al lado de «Habitación de hotel» de Hopper, varias Fridas y una joven de la perla, de Vermeer

“La respuesta que hemos tenido hasta ahora en nuestros talleres siempre ha sido muy positiva, los niños acaban interiorizando y aprendiendo historias relacionadas con el arte, y con la cultura en general, que los hace mejores observadores, más atentos y despiertos. El arte, sin duda, los hace mejores personas.”, afirman los organizadores de la muestra Pequeartistas.

Vista general de la exposición

Vista general de la exposición

Más información en www.pintaValencia.com
250 cuadros famosos versionados por niños

Martín Begué, un Sigfrido callejero

Fundación Chirivella Soriano

Sigfrido Martín Begué. El lado valenciano

Valencia

Palau Joan de Valeriola

C/Valeriola, 13

Hasta el 2 de junio

Con un nombre tan wagneriano, Sigfrido Martín Begué (Madrid, 1959-2010) parecía destinado a la rimbombancia épica. Su obra así lo atestigua y, quienes le conocieron, pueden dar fe igualmente de su deslumbrante y espitosa prodigalidad verbal. Pero habría que matizar, a su vez, esta manera intempestiva, casi nietzscheana, de recordar al que fue tildado como “pintor de la movida”. Porque Martín Begué, siendo un torrente de imaginación creativa, prefirió rebajar las alturas épicas al terreno más prosaico, mordaz y sarcástico de la cultura popular.

Y así, moviéndose a saltos entre los rápidos que van del clasicismo a la vanguardia, este artista madrileño tempranamente desaparecido ha ido dejando un reguero de pólvora con su irreverente obra. El director del Consorcio de Museos, Felipe Garín, afirma que Martín Begué aceptó las reglas del juego para subvertirlas, principio de todo acto revolucionario. Como el que protagonizó, que es a lo que íbamos, en 2001 con su Pinocho de 23 metros de altura para la falla Na Jordana. Tituló la inolvidable falla Pinotxada universal. Unos meses después, ya en el plano de la tragedia histórica, se produjo el derrumbamiento de las torres gemelas de Nueva York.

Y es que Martín Begué siempre se ha movido a rebufo de ese temperamento épico rebajado por los vientos alisios de su ironía. El Pinocho de Na Jordana, que el comisario Vicente Jarque recuerda como una de las mejores fallas que ha tenido ocasión de ver en vida, sirvió para remover las estancadas aguas de la fiesta fallera. Vestido con indumentaria del siglo XVIII, matamoscas en mano, actitud pensativa y larga, larguísima nariz afilada, el Pinocho de Martín Begué sirvió precisamente para eso: para echarle un par de narices a la tradicional quema de ninots.

De hecho, esa nariz, que al Pinocho del cuento le crece con cada mentira, es la nariz que siempre tuvo Martín Begué para la pintura. Su olfato le decía que las reglas pictóricas y sociales estaban para saltárselas, a condición de respetar el trasfondo del que se nutre su acto trasgresor. Las crecidas y oblongas narices de su Pinotxada universal revelaban cierta mentira de una fiesta fallera que pedía a gritos aires de renovación. Como la propia pintura, de la que Martín Begué se ocupó de dar cumplida cuenta. Ahí están, por ejemplo, sus versiones de La isla de los muertos, de Arnold Böcklin, y el Entierro del conde Orgaz, de El Greco, transfiguradas en La isla de los cuadros y El entierro de la pintura, respectivamente.

La Fundación Chirivella Soriano subraya el lado valenciano de un pintor siempre a orillas del humor, la irreverencia y la indudable calidad plástica. Su amistad con el artista fallero Manolo Martín, con quien trabajó en su taller para poner en pie tamaño Pinocho, le permitió a su vez realizar las Euromeninas con motivo de la presidencia española de la Unión Europea. Velázquez y Duchamp, juntos; de nuevo la tradición y el acto rupturista cogidos de la mano. Como cogidas de la mano van en la exposición de Chirivella Soriano la pintura, el diseño de muebles (con Loewe al fondo), singulares escenografías, esculturas como la “divina” de El Cid y una planta dedicada a su pasión por el cine, amén de los numerosos bocetos de Pinocho.

Martín Begué, como recuerda Vicente Molina Foix, sabía moverse “entre las grandes arterias de la ciudad y la periferia rústica y hasta un poco canalla”. Y lo hacía “sin perder la compostura”. He ahí su olfato, su enorme nariz fallera y su talento a caballo entre lo alto y lo bajo; la tradición clásica y la trasgresión vanguardista. Aquel Pinocho de 2001, realizado paso a paso y con todo lujo de detalles en el taller de Manolo Martín, se derrumbó además como mandan los cánones: con la verticalidad apropiada y sin perder, como Martín Begué, la compostura. Un artista de los pies a la cabeza.

Salva Torres

 

 

La cremà de Martín Begué

Fundación Chirivella Soriano

Sigfrido Martín Begué

Inauguración: viernes 1 de marzo

C / Valeriola, 13. Valencia

La Fundación Chirivella Soriano inaugura Sigfrido Martín Begué. El lado valenciano, una exposición comisariada por Vicente Jarque, fruto de la colaboración con el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana. La muestra no pretende presentar el conjunto de su obra pictórica posterior a la expuesta en el Centro Cultural Conde Duque, es decir, su pintura desde 2001, ya que desde ese año hasta su muerte apenas terminó algo más de veinte óleos, junto a no mucho más de otras tantas acuarelas aparte de numerosos bocetos, ilustraciones y piezas varias. Sino que, según nos explica el comisario Jarque, «las pinturas para esta exposición han sido seleccionadas con el propósito de ubicar el trabajo de Sigfrido Martín Begué en Valencia en el contexto de su trayectoria fundamental como pintor».

La idea, por tanto, de esta exposición estriba en presentar un conjunto de pinturas que sirvan para hacer entender al espectador que los años de trabajo de Martín Begué en relación con Valencia no sólo iban mucho más allá de unos intereses de orden meramente artesanal, presuntamente menor, sino que se fundaban en una poética compleja de la que podemos encontrar, en su pintura (su actividad fundamental, sin duda) hallazgos antecedentes y figuras coetáneas, en todo caso derivadas de una trayectoria tan brillante y polifacética como extraordinariamente coherente.

Jarque ha detallado algunas de las obras que forman parte de esta exposición, como antecedente y fundamento tanto visual como intelectual del conjunto de las Euromeninas. Se podrá ver, sin duda, Las Meninas-Malic, de 1995, así como Caja de música soltera (1992), en donde ya aparecen los moldes de Duchamp. Lo mismo puede decirse respecto a los muebles realizados para la firma Loewe en 1995, de pinturas como Septenario (1986), Torre con perro (1987) o Máquina de cine (1992).

La conexión entre la falla para Na Jordana en 2001 (el efímero Pinocho de 20 metros de altura, rescatado en la exposición junto a la maqueta, las figuras y los bocetos diseñados por Sigfrido) y el Pinocho de 1991 (concebido, por tanto, diez años antes) y los posteriores Pinochos de Art-cidente y Pinnarciso parece obvia, en palabras de Jarque.

Martín Begué se ha planteado la situación problemática de la pintura en el presente (algo evidente igualmente en sus Meninas duchampianas): La isla de las pinturas (2002, como evocación de la famosa obra de Boecklin), Storie della vera pintura (con estructuras arquitectónicas análogas a los muebles-ciudad para Loewe) y El entierro de la pintura (obviamente alusiva al Orgaz de El Greco).

El resto de las pinturas que se podrán ver enlazan con la misma de manera más específica, pero más suelta. L’Alpha-belgue, una imagen de Tintín, tiene que ver con registros subjetivos: el interés de Martín Begué por el personaje (posible compañero de Pinocho), por la “línea clara” de Hergé y, por qué no, por Bélgica (a la que veía, como Marcel Broodthaers, determinada por las conchas de los mejillones), en cuya capital presentó sus Euromeninas. Santa Bárbara se vincula con la afición mediterránea a la pirotecnia. Suso5V50 es la imagen de un cochecito semejante a una carroza para el 125 aniversario de la falla Na Jordana.

Salva Torres