Russafa Escènica cierra a lo grande

Russafa Escènica
Festival de las artes escénicas
Barrio de Ruzafa en Valencia
Del 17 al 27 de septiembre de 2015

Russafa Escènica vuelve a superarse. El festival cerró el pasado domingo tras diez días de intenso trabajo su quinta edición, Familias, con una cifra de récord: 10.444 espectadores, lo que supone un aumento de una centena de espectadores si atendemos a los resultados del pasado septiembre.

Todo queda en casa, de Nuria del Real y Jacobo Pallarés. Cortesía de Russafa Escènica.

Todo queda en casa, de Nuria del Real y Jacobo Pallarés. Cortesía de Russafa Escènica.

Con un total de 25 espacios con sus 25 propuestas (cinco menos que en la cuarta edición) repartidas entre Viveros, Bosques e Invernadero, la quinta edición de Russafa Escènica ha incrementado en un 21% el número medio de espectadores por espacio, siendo este año de 418.

¿Tú roncas?, de Miguel Ángel Romo, con texto de Nieves Soria. Cortesía de Russafa Escènica.

¿Tú roncas?, de Miguel Ángel Romo, con texto de Nieves Soria. Cortesía de Russafa Escènica.

Las actividades paralelas, programación alternativa del festival, ha colgado el cartel de completo en todas las propuestas, sobre la que destaca especialmente una mesa redonda que reunió a más de una docena de gestores y programadores culturales nacionales y autonómicos para reflexionar sobre nuevos modelos de producción en las artes escénicas.

El Ring, de Néstor Mir. Cortesía de Russafa Escènica.

El Ring, de Néstor Mir. Cortesía de Russafa Escènica.

Por su parte, el Invernadero, el taller teatral dirigido a alumnos de último curso de teatro y danza y liderado por Eva Zapico, atrajo hasta la Sala Russafa a más de 1500 personas que se traduce en más de un 70% de ocupación diaria.

Una consigna de todo el equipo es que Russafa Escènica es el festival de las personas, y ello lo demuestran cada una de las casi 300 personas que participan en él, entre actores y actrices, profesionales de otras disciplinas artísticas, voluntarios y organizadores. Para estos últimos, satisfechos por la gran acogida del encuentro un año más, estas cifras suponen una bocanada de aire para seguir trabajando en una posible sexta edición de Russafa Escènica, de la que todavía no se han desvelado detalles.

Escena de Amoureux solitaires, de Borja López Collado. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Escena de Amoureux solitaires, de Borja López Collado. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

 

Fuera del búnker

Feria Internacional de Grabado y Arte sobre papel, antiguo, moderno y contemporáneo
Palacio Euskalduna de Bilbao
Av. Abandoibarra, 4. Bilbao
Celebrada del 20 al 23 Noviembre, 2014

Estar fuera del búnker es no tener nombre, currículum, contactos o imagen. Puesto que la obra de arte se valora en función de todo esto, la producción artística hecha fuera del búnker no vale.

Estar fuera del búnker es no haber entrado o seguido los circuitos donde todo artista se hace nombre, engrosa su currículum, consigue sus contactos y fabrica su imagen. Significa no haberlo hecho a la edad que correspondía hacerlo, en ese tiempo instituido para empezar a participar en exposiciones, entrar en colecciones o presentarse en Ferias. La edad es la edad joven, pongamos entre veinte y cuarenta años. La obra de un artista que no sea conocido en ese margen de tiempo, o que intente serlo fuera de ese marco temporal, no será valorada conveniente, o no lo será en absoluto.

Estar fuera del búnker es no contar para los galeristas, cuya audacia para arriesgarse a exponer obras huérfanas de nombre y experiencia y cuyo valor descanse en sí mismas, se reduce a cero (lo que a uno le hace dudar si este tipo de galerista es amante del producto que maneja).

Una de las obras expuesta en la Feria Internacional de Grabado y Arte de Bilbao.

Una de las obras expuesta en la Feria Internacional de Grabado y Arte de Bilbao.

Estar fuera del búnker es arrastrarse por espacios que pretenden ser galerías, locales mal acondicionados y peor iluminados donde la obra tiene que convivir con todo tipo de cachivaches ajenos al evento artístico. Es tener que codearse con pretendidos galeristas sin gusto alguno por el arte, que apenas echan una mano en el montaje, y ni siquiera se molestan en mirar la obra que se va a exponer. Lo que deja bien a las claras que su interés estaba puesto exclusivamente en el dinero que van a cobrar por el alquiler de su local, o bien en la comisión que van a llevarse en caso de venta.

Aunque esto es curioso: ¿qué venta podrá haber en una exposición que no se va a difundir? ¿Por tanto, que no se va a ver? Y en caso de verse, ¿qué venta podría darse si no se ha molestado nadie en ponerse en contacto con posibles compradores? Porque curiosamente después de veinte o treinta años de “dilatada experiencia” los que dicen ser galeristas no conocen a nadie, ni les interesa hacer labor ninguna de promoción, de manera que la obra se queda sin difusión, completamente ignorada y desahuciada, y donde la venta queda reducida al más puro azar. Eso sí, ese bendito azar que deja abierta la remota posibilidad de que alguien un día entre en el almacén-galería, se fije en un cuadro que hay sumido en las sombras que una fluorescente lanza sobre la pared donde está colgado, le guste, se encapriche y lo compre (la mitad de cuyos beneficios, de darse ese milagroso caso, van a parar al propietario del local).

En fin, estar fuera del búnker es darse cuenta, dolorosamente, de esa gran pregunta que apunta al valor real del arte. Es ver la maravilla que está ahí, el dibujo, el cuadro o la pequeña pieza de barro, palpitante, rezumante de vida propia, azotada por todos los vientos de la indiferencia y la estupidez.

Instalación dentro de la Feria Internacional de Grabado y Arte de Bilbao.

Instalación dentro de la Feria Internacional de Grabado y Arte de Bilbao.

En esa otra parte del búnker, en el bullicioso interior donde se meten en faena galeristas, coleccionistas y artistas, todos pertenecientes al club de “lo conocido”, es donde se cuece el cotarro, lo que interesará para las noticias, lo que derivará en los movimientos  o estilos artísticos y lo que se convertirá en material para escribir los libros de historia del arte.

Pero no todo está perdido en este mar de confusión. Hay sin ninguna duda personas a las que les mueve la inquietud artística y se meten en harina para organizar un evento artístico, sea exposición, concurso, congreso o Feria de Arte. Sería ingrato no fijarse en ellos y reconocer todo este esfuerzo que les lleva a afrontar los problemas que conlleva un evento de este tipo, y hacerlo bien. Ellos merecen toda nuestra atención.

Un ejemplo es la Feria Internacional de Grabado y Arte sobre papel, antiguo, moderno y contemporáneo que se ha celebrado estos días en el Palacio Euskalduna de Bilbao, y que organiza Arthazi y Casa Falconieri.

FIG Bilbao se presenta, en palabras que la organización ha escrito en su web promocional, “como una oferta excepcional para grandes colecciones, públicas o privadas, y fomenta muy especialmente la vocación de introducir a los ciudadanos en el apasionante mundo del coleccionista gracias a la excelente relación precio calidad que otorga el mercado de la estampa original”. Añadiendo: “nuestro principal objetivo es introducir a los ciudadanos y especialmente a los más jóvenes en el apasionante mundo del coleccionista”.

Grabado de Bing Yi en la Feria Internacional de Grabado y Arte de Bilbao.

Grabado de Bing Yi en la Feria Internacional de Grabado y Arte de Bilbao.

Iñaki Torres