Enrique Rubio: “La nostalgia está de moda”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Enrique Rubio, propietario de Cuadernos Rubio y autor de ‘Mi mamá me mima’ (Espasa)
Entrevistado por Vicente Chambó y Salva Torres, del equipo de dirección de MAKMA

Enrique Rubio lo reconoce, primero por lo bajini y luego abiertamente: “Nos la han atribuido, pero la verdad es que no se encuentra en los Cuadernos Rubio”. Se refiere a la famosa frase Mi mamá me mima, ahora convertida en título del libro que viene a rendir homenaje a su padre Ramón Rubio, fundador de la empresa en 1959, y que supone “un viaje a la nostalgia”. Viaje a través de imágenes y frases recordatorias de aquellos primeros cuadernos de caligrafía y matemáticas aparecidos en el franquismo. Eso sí, la frase ya es propiedad de la empresa valenciana: “La hemos registrado”.

Enrique Rubio, con Eva Montesinos al fondo, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio, con Eva Montesinos al fondo, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio recogió el testigo de su padre ya avanzada la década de los 90, tras escuchar a alguien decir: “¿Pero aún existen los Cuadernos Rubio?” Y lo primero que hizo, en un momento de pérdida de identidad de la empresa, fue recuperar la imagen tradicional de los colores verde y amarillo de los cuadernos, y cambiar las frases con el fin de adaptarlas a los nuevos tiempos. De aquellas ‘África está habitada por negros’, ‘Los indios viven en chozas’ o ‘¿Cumples los diez mandamientos?’, se ha pasado a frases comprometidas con la igualdad, el medio ambiente, las energías renovables o la salud.

Enrique Rubio, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“En los periodos de bonanza es cuando hay que prepararse para la crisis”

“De la marca no se vive y había que modernizarse”, explica Enrique Rubio. Modernización en los contenidos y en la forma de trabajar en plena era de Internet. De hecho, el 29 de octubre inauguran imprenta en su nueva nave de Quart de Poblet, donde además presentarán ese mismo día su Aula Museo en la que se recrea un aula de los años 60 con productos de la época.

Todo ello después de crecer en facturación y de vender “más que hace siete u ocho años”. ¿La clave? “En los periodos de bonanza económica hay que prepararse para la crisis, porque sabemos que éstas son cíclicas”. Lo que ha permitido a Cuadernos Rubio ser en todo momento una empresa saneada con facilidad a la hora de obtener financiación bancaria en tiempos de vacas flacas. Su salto al mercado alemán hace un par de años así lo demuestra. “Se vende en Alemania, pero cuesta”, reconoce Rubio, aunque subraya que se trata del mismo problema con el que se encontró su padre cuando empezó en España. También está previsto impulsar la publicación en Latinoamérica: “Está previsto que lo hagamos en 2016”.

Enrique Rubio, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“Ahora los niños escriben mucho menos; su infancia es la del ordenador”

Mi mamá me mima, cuya redacción de textos para la editorial Espasa ha sido obra de Mariola Cubells, va en esa línea de recuperar el pasado con vistas a impulsarse hacia el futuro. “Se está poniendo de moda lo retro; su poder nostálgico”. Enrique Rubio no sabe exactamente por qué, pero lo cierto es que la nostalgia vende. “A la gente le emociona recordar las tardes en que coloreaban alguno de aquellos cuadernos”.

Ejemplar del libro 'Mi mamá me mima', de Enrique Rubio, en los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Ejemplar del libro ‘Mi mamá me mima’, de Enrique Rubio, en los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

O los ejercicios de caligrafía. “Ahora los niños escriben mucho menos, porque su infancia es la de los ordenadores, los videojuegos, las multipantallas o los iPads”. Y, sin embargo, “se ha demostrado que la caligrafía tiene un valor pedagógico muy grande, porque estimula partes del cerebro que en la infancia se halla en plena transformación”. De ahí quizás el éxito hoy en día de Cuadernos Rubio. Como se recoge en el libro, “si alguien en aquel momento le hubiera dicho [a su padre] que en 2014, por ejemplo, se iban a vender más de cuatro millones de ejemplares de aquellos cuadernillos artesanales, probablemente se hubiera partido de la risa”.

Enrique Rubio, con Eva Montesinos a su lado, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito, con Salva Torres (de blanco) y Vicente Chambó. Foto: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio, con Eva Montesinos a su lado, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito, con Salva Torres (de blanco) y Vicente Chambó. Foto: Fernando Ruiz.

“En Cataluña existe un nacionalismo muy potente”

En el mercado nacional, Cuadernos Rubio se vende casi por igual en casi todas las comunidades autónomas. “Quizás algo más en Andalucía, por tener más población”, y algo menos en Cataluña, “porque si estás solo en castellano te penaliza, cosa que no ocurre en Valencia, ni tampoco en Galicia o el País Vasco”. Con todo, hace tres años que se ha traducido al catalán y, como destaca Rubio, “se nota en las ventas”. Como se nota, a tenor de su experiencia, que en Cataluña “existe un nacionalismo muy potente”.

La noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Salva Torres

«Pronto se verán cines en Arabia Saudí»

Entrevista a Haifaa Al-Mansour, directora de La bicicleta verde
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Su sonrisa delata una inmensa satisfacción. Después de sortear infinidad de obstáculos, su película ‘La bicicleta verde’ (Wadjda) ya está en las pantallas de cine de medio mundo. No así en las de su país, Arabia Saudí, donde el cine está prohibido y más aún que lo haga una mujer. Haifaa Al-Mansour ha roto todas las barreras para sacar adelante su película, que se vio obligada a realizar desde una furgoneta, porque como mujer no tiene derecho en Arabia Saudí a compartir el espacio público con los hombres. Pero no hay prohibición que valga cuando la pasión se enciende. Pasión creativa que iluminó en todo momento sus ojos durante la presentación de La bicicleta verde en el marco de Cinema Jove. Un verde esperanza, asomando triunfal en cada una de sus respuestas.

Haifaa Al-Mansour. Foto: Benito Pajares

Haifaa Al-Mansour, directora de La bicicleta verde (Wadjda). Fotografía de Benito Pajares.

– Háblenos de las dificultades que tuvo que superar para poder filmar su película.

– No fue un problema de permisos, porque los teníamos todos, sino de rodar en una sociedad tan conservadora. En algunos barrios de Riad nos querían echar y tuvimos que buscar localizaciones más idóneas. También fue muy complicado anunciar el casting para encontrar a la niña protagonista.

– ¿Y cómo se las arregló durante el rodaje?

– Yo tenía que permanecer en una furgoneta y desde allí, a gritos, daba instrucciones, porque en mi país la mujer no puede estar en el espacio público con los hombres. Arabía Saudí es un país segregado, aunque la sociedad está empezando a cambiar. Hay más interés por el cine y el arte, y un ambiente más tolerante.

Haifaa Al-Mansour. Fotografía: Benito Pajares

Haifaa Al-Mansour, directora de La bicicleta verde (Wadjda). Fotografía de Benito Pajares.

Haifaa-Al Mansour no deja de esbozar una amplia sonrisa que transforma el gris panorama exterior de su país, en destellos de luz que ella observa filtrándose por las grietas que se vislumbran desde dentro. De hecho, el arranque de su película, La bicicleta verde, ya revela ese contraste: bajo las tradicionales túnicas largas, asoman unas zapatillas de deporte que lleva la protagonista Wadjda (Waad Mohammed).

– Arabia Saudí es un país rico, con acceso a Internet, centros comerciales, iPads y relojes de moda, mezclados con la ropa tradicional. A pesar de que la mentalidad sigue siendo tribal, yo veo grandes posibilidades; veo signos de apertura.

– La bicicleta verde que da título a su película, ¿tiene que ver con el verde esperanza?

– El verde es un color importante en Arabia Saudí, está en la bandera y tiene connotaciones religiosas, pero en todo caso corresponde al espectador interpretarlo. Yo tuve una bicicleta verde, como la de la película, pero sólo podía montarla dentro de casa. Mis padres, que me han ayudado en todo momento, no dejan de ser muy tradicionales. Mi país es muy conservador, pero creo que se está empezando a abrir.

Haifaa Al-Mansour. Foto: Benito Pajares

Haifaa Al-Mansour, directora de La bicicleta verde (Wadjda). Fotografía de Benito Pajares.

– Es usted la primera mujer directora en Arabia Saudí, ¿se siente sola?

– Arabia Saudí tiene muchas capas y hay muchas otras directoras que quieren mostrar esta complejidad. Yo he tenido momentos de tirar la toalla, porque la película me ha llevado cinco años, pero al final es muy gratificante poder presentar la película y haber sacado adelante esta historia.

– Tengo entendido que en la producción de la película ha participado, paradójicamente, un príncipe saudí.

– La financiación de la película llegó a través de la productora árabe Rotam Studios, después de que productoras alemanas rechazaran el proyecto por tratarse de una historia costumbrista, a la que le faltaba más carga dramática. La productora que pertenece a este príncipe saudí es muy progresista y está a favor de la mujer, lo cual ha sido para mí un motivo de orgullo.

La bicicleta verde es el rayo de esperanza que ilumina en todo momento los ojos de Haifaa Al-Mansour, cuya película ya ha obtenido el Premio del Público en el Festival de Los Ángeles y el aplauso de los cientos de personas que acudieron a su presentación en el Teatro Principal de Valencia durante la gala inaugural de Cinema Jove. Un ejemplo más de que la fe, más que religiosa, de intensa vocación artística, puede mover la montaña de dificultades que ha supuesto la realización de La bicicleta verde. Por eso Al-Mansour insiste en los signos de cambio: “Pronto se verán cines en Arabia Saudí”.

Haifaa Al-Mansour, directora de La bicicleta verde (Wadjda). Foto: Benito Pajares

Haifaa Al-Mansour, directora de La bicicleta verde (Wadjda). Fotografía de Benito Pajares.

Salva Torres