La lectura como esperanza

Hablar de cultura en la ciudad implica integrar a muchas personas que la viven diariamente, aunque no aparezcan en el escaparate de los eventos. En la esquina de la avenida Fernando el Católico con Ángel Guimerá, en la puerta de una entidad bancaria, pasa las horas Luis. Sus circunstancias le obligaron forzosamente a cambiar de rumbo, dedica su tiempo a leer y duerme a la intemperie. Siempre que paso lo veo leyendo, su gesto concentrado transmite dignidad.

Hace unos años, me comentaba un voluntario de una ONG que atiende a las personas que duermen en los cajeros, que lo que más reclaman para esas horas de frío en la noche son sacos de dormir y libros. Luis lee libros de historia, sobre todo de Mika Waltari, donde viaja como Sinuhé El Egipcio o supera las mil y una pruebas que Afrodita pondrá en su camino, como Lario Turmo en la novela, El Etrusco. Empezó con los cómics de Marvel y actualmente la lectura se ha convertido en un refugio que le ayuda a soportar la vida en la calle.

Luis. Fotografía de Maite Ibáñez.

Luis. Fotografía de Maite Ibáñez.

El acceso a la información, a la literatura y las historias se ha hecho cada vez más necesario entre las personas que viven situaciones de excepcionalidad, fruto de tragedias humanas. Hace dos años leíamos que la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) junto con la organización Bibliotecas sin Fronteras, tratan de integrar en los campos de refugiados un conjunto de maletas que se transforman en estructuras para dispensar los servicios de una biblioteca.

Los diseños del francés Philippe Starck, fomentan además el desarrollo de la escritura y otras capacidades creativas como el dibujo o la fotografía. El autor de estas cajas compactas indica que “en el interior no hay juguetes, pero sus puertas llevan a abrir las mentes y a pasear por millones de universos diferentes”. Actualmente, el proyecto se encuentra en fase de ensayo en la región de Grandes Lagos. Existen otros ejemplos tan evocadores como las llamadas Bubisher, cuyo nombre remite al pájaro de la buena suerte en la tradición saharaui y que ofrecen lecturas dentro de los campos de refugiados de estos.

Respirar la libertad desde una situación que aprisiona es el objetivo común, y los libros se convierten en el camino para abrir una ventana a la vida. Algunas personas se detienen para hablar con Luis, sorprendidos por esa forma de mirar el mundo, desde uno de sus lados más duros y grises. Justo cuando me despedía de él, alguien apareció con la copia del artículo Leer alarga la vida de Berna González Harbour. “Veo humanidad todos los días. Llegará un momento mejor”, me dijo.

Luis. Fotografía de Maite Ibáñez.

Luis. Fotografía de Maite Ibáñez.

Maite Ibáñez

Pablo Llopis y su Artículo 25 en Edimburgo

Time to Change Art Project
Iniciativa de Elisa Guietti, Nadiaki Der y Ana G. Chouciño
Tent Gallery de Edinburgh
Evolution House, 78. West Port (Edinburgh)

‘Time To Change Art Project’, que se inauguró el 13 de junio en la Tent Gallery de Edimburgo, es la primera exposición de un proyecto que también cuenta con talleres y ciclos de cine. Su principal objetivo es apoyar un cambio positivo en un contexto inmerso en crisis, enfrentarse al entumecimiento y la apatía generada por la falta de esperanza. El arte se involucra una vez más en los problemas actuales de nuestra sociedad. ‘Time to Change Art Project’ parte de la iniciativa de Elisa Guietti, Nadiaki Der y Ana G. Chouciño.

Fotografía de Pablo Llopis en 'Time to Change Art Project' en Tent Gallery de Edimburgo. Cortesía de los organizadores.

Fotografía de Pablo Llopis en ‘Time to Change Art Project’ en Tent Gallery de Edimburgo. Cortesía de los organizadores.

Este proyecto quiere mostrar diferentes percepciones de la crisis europea; la manera en que ha cambiado nuestras vidas y nuestro modo de observar el mundo.

La exposición cuenta con artistas italianos, griegos, españoles y escoceses. Entre ellos, destacan las fotografías de Pablo Llopis, fotógrafo de Castellón afincado en Glasgow que estudia fotografía en la Escuela de Arte de Glasgow.

Pablo Llopis (http://llopisivanez.blogspot.com.es/) participa en esta exposición con dos fotografías de Artículo 25 (2009). En esta serie muestra una galería de retratos de gente que vive en situación de indigencia. El trabajo alrededor del artículo 25 de la Declaración de Derechos Humanos incluye a esos colectivos que sobreviven día tras día en las calles y no tienen acceso a servicios básicos como agua, un techo bajo el que dormir, o educación. Este proyecto ya había sido expuesto, como en la exposición anual de 2009 en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Valencia.

Fotografía de Pablo Llopis en 'Time to Change Art Project', en Tent Gallery de Edimburgo. Cortesía de los organizadores.

Fotografía de Pablo Llopis en ‘Time to Change Art Project’, en Tent Gallery de Edimburgo. Cortesía de los organizadores.

Sus fotos de gente sin hogar en los barrios de Valencia, además de destacar por su incuestionable calidad técnica, están cargadas de humanidad. Hay fotógrafos que convierten simples retratos en descripciones psicológicas, que reflejan una vida detrás de una mirada.

Llopis está interesado en el modo en el que ciertas narrativas visuales pueden producir nuevas perspectivas en nuestra realidad. Usa la fotografía como herramienta con la que transmitir historias relacionadas con el respeto y la igualdad.

Esta exposición ha sido la primera de muchas, porque ‘Time To Change Art Project’ ya está preparada para viajar por toda Europa, haciendo paradas en Galicia y Cataluña. Se trata de un proyecto que irá creciendo a medida que recorre ciudades, que seguirá reclamando un futuro del que nosotros seamos partícipes.

Fotografía de Pablo Llopis en 'Time to Change Art Project', en Tent Gallery. Cortesía de los organizadores.

Fotografía de Pablo Llopis en ‘Time to Change Art Project’, en Tent Gallery. Cortesía de los organizadores.