La modernidad prevanguardista del Muvag

Senderos a la Modernidad
Museo de Bellas Artes de Alicante (Mubag)
Hasta el 15 de enero de 2017

El Museo de Bellas Artes de Alicante (Mubag) acoge hasta el 15 de enero la exposición ‘Senderos a la Modernidad. Novecentismo en la colección Gerstenmaier’, que plantea un recorrido por la pintura española de finales del siglo XIX y principios del XX a través de la citada colección.

El director del Consorci de Museus, José Luis Pérez Pont, señaló que ‘Senderos a la Modernidad’ constituye «una de las exposiciones más importantes de la programación del Consorci de Museus para este año, por la calidad de las obras y por los autores que están representados. La muestra se exhibe sólo en Alicante, ya que no tiene prevista ninguna otra itinerancia. De esta forma cualquiera que quiera disfrutar de estas magníficas obras, nunca vistas en la Comunitat, debe venir al Museo de Bellas Artes de Alicante”.

Paisaje de olivos en Mallorca, de Anglada Camarasa. Imagen cortesía del Muvag.

Paisaje de olivos en Mallorca, de Anglada Camarasa. Imagen cortesía del Muvag.

“Estamos hablando de 78 obras de los más destacados pintores de la España de entre siglos tales como Carlos de Haes, Darío de Regoyos, Ignacio Zuloaga, Isidro Nonell, Joaquín Mir o Anglada Camarasa… así hasta 30 grandes artistas entre los que se encuentra un nutrido grupo de autores valencianos, como Sorolla, Muñoz Degraín, Francisco Domingo, Manuel Benedito o el alicantino, Emilio Sala”, destacó  Pérez Pont.

El siglo XIX representa una de las épocas más fecundas para la Historia del Arte español por las transformaciones que se produjeron no sólo a nivel estilístico sino también por la influencia que empieza a tener el arte en la vida social de la época. Como explicó la comisaría de la muestra Marisa Oropesa, “esta exposición supone una oportunidad única para sumergirnos en el arte de nuestro país de finales del siglo XIX y comienzos del XX y entender así esas décadas revolucionarias que gestarían todos los ismos del siglo pasado”.

La exposición reúne una selección de 78 obras de 30 grandes pintores de la época a través de los cuales ir desvelando las transformaciones más importantes producidas, especialmente en el género del paisaje, pero también del retrato; conocer los movimientos artísticos de mayor relevancia como el Modernismo o la incorporación del arte de una forma más amplia en la sociedad, gracias al desarrollo de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes.

La merienda, de Ricard Canals. Imagen cortesía del Muvag.

La merienda, de Ricard Canals. Imagen cortesía del Muvag.

‘Senderos a la modernidad’ permite explicar cómo se evolucionó hacia el paisaje realista, desplazando las directrices románticas y el academicismo preexistente en la figura de Carlos de Haes y su discípulo Aureliano de Berruete y la nueva escuela de paisajistas que desarrollaría su actividad durante la mitad del siglo XIX hasta comienzos del siglo XX.

Los cambios sociales y la transformación de las corrientes del pensamiento conllevaron el triunfo de los valores individuales, convirtiéndose el retrato en uno de los géneros artísticos más populares de esta época. La exposición permite disfrutar de la genialidad de Joaquín Sorolla o el inconfundible estilo de Ignacio Zuloaga en obras como ‘Retrato de Señora’ o ‘Angustias con mantilla blanca y abanico’.

Destaca además uno de los movimientos artísticos que tuvieron gran relevancia a comienzos del siglo XX como es el Modernismo en las figuras de Isidre Nonell o Joaquín Mir además de Eiseo Meifrén, gran paisajista del que se exhibe la exquisita pintura ‘Vista de Barcelona desde el Tibidabo’.

Finalmente la muestra permite descubrir un acercamiento del arte a la sociedad como se demuestra en el desarrollo de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes. Tal y como explicó Oropesa, la multiplicación de este tipo de actividades fue un importante nexo de unión entre el arte y la sociedad.

Mi prima Cándida con mantilla, de Ignacio Zuloaga. Imagen cortesía del Muvag.

Mi prima Cándida con mantilla, de Ignacio Zuloaga. Imagen cortesía del Muvag.

 

Arte japonés y japonismo

Museo de Bellas Artes de Bilbao
Plaza del Museo, 2. Bilbao
Hasta el 15 de septiembre, 2014

La actual crisis económica es una de las muchas otras crisis que nos afectan, la punta del iceberg de una crisis más profunda que engloba a todas: la crisis de relación, con nosotros mismos y con todo lo que nos rodea.

La crisis económica empieza desde el momento en que consideramos que la suma de nuestros actos se resuelve en cifras; o dicho con otras palabras, cuando existe una deformación peligrosa en la relación con el sentido de la posesión.

La misma alteración existe en la manera de tratar la naturaleza: los mares se convierten en cloacas, y países enteros en vertederos; los bosques son arrancados y quemados; los animales son abandonados, sacrificados o mutilados.

Una de las piezas mostradas en la exposición de Arte Japonés en el Museo de BBAA. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Una de las piezas mostradas en la exposición de Arte Japonés en el Museo de BBAA. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

A esta crisis ecológica sin precedentes, se suma la crisis de relación interpersonal (en proporción inversa al boom de las comunicaciones), donde los otros se vuelven objeto de deseo o de miedo, en ángeles o demonios, un reflejo de esa otra relación deformada –quizá la principal-, que existe interiormente con nuestras propias ideas y sentimientos. Nos vemos con otras personas, tenemos ideas, nos asaltan sentimientos, pero no sabemos nada de unas y otras; nos limitamos a establecer preferencias, sin interés ninguno por conocer y comprender.

A pesar de todo, como si fuera un diamante bajo el carbón, existe el entendimiento de una razón de ser que da valor a lo que hacemos –o dejamos de hacer. Es la razón que nos lleva a comprender en toda su compleja dimensión la interrelación de todas las cosas. Un sentido intuitivo que desmonta el engaño de esa relación personal basada en el comportamiento binario (o funciona o no funciona) que peligrosamente se está desencadenando por impacto de la tecnología informática.

De esta razón o sentido intuitivo nos habla la muestra que el Museo de Bellas Artes de Bilbao presenta hasta el final del verano sobre arte japonés. Piezas de un arte cuya belleza se hace traslúcida precisamente por el valor de lo imperfecto, lo inacabado, lo asimétrico, el carácter pasajero de las cosas, lo imprevisto, todo aquello que desafía esa relación binaria que acabamos de mencionar.

Una de las obras de la exposición sobre Arte Japonés en el Museo de BBAA. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Una de las obras de la exposición sobre Arte Japonés en el Museo de BBAA. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

La exposición se compone de casi trescientas piezas, en su mayoría pertenecientes al período Edo (siglos XVIII y XIX): pinturas, libros y estampas, estuches, abanicos, una de las mejores colecciones europeas de tsuba (guarda de la hoja del sable japonés), inrô (cajita que cuelga del cinturón del kimono), suzuribako (caja escritorio), objetos namban y cerámica para la ceremonia del té basada en la estética Zen. Todas ellas son piezas realizadas con técnicas distintas pero que comparten el mismo interés por la belleza de los objetos sencillos. El artista japonés, profundamente vinculado con su obra, siente los materiales como parte esencial de su vida y de su relación con el medio del que forma parte.

En Japón, el arte (gei), tiene un sentido distinto que en occidente, más trasgresor de los límites impuestos por la forma sensible. Más, o de otra manera. Es un arte que explora la materia como gen creador de vida, una estética que tantea lo que la vida pueda tener de sentido por medio del arte. O para decirlo abiertamente: por medio de la belleza. Una belleza que para estos artistas es igual a armonía, un impulso poético, un principio sensitivo que lleva a la materialización de la obra, que no tiene finalidad en sí, sino que la traspasa y va a un infinito creativo.

La belleza alude directamente a la existencia; tiene por tanto carácter ontológico: consiste en alcanzar el sentido con el todo. Este tipo de arte está basado en cualidades que, desde lo aislado o separado, sugieran o remitan a la totalidad. Y lo esencial que sugiere la totalidad es el vacío, la razón de ser de todo lo que existe.

La exposición incluye además treinta obras pertenecientes a la colección del museo donde se destaca el japonismo, la influencia que el arte japonés tuvo en el arte occidental del siglo XIX (Gauguin, Mary Cassatt, Ignacio Zuloaga) y en la abstracción y el informalismo (Tàpies, Chillida).

Ilustración de una de las obras de la exposición de Arte Japonés en el Museo de BBAA. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Ilustración de una de las obras de la exposición de Arte Japonés en el Museo de BBAA. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Iñaki Torres