Y se hizo la luz para ‘Iolanta’, de Chaikovski

Iolanta’, de Piotr Ilich Chaikovski, bajo la dirección musical de Henrik Nánási
Palau de les Arts
Avda. del Professor López Piñero, 1. Valencia
22, 24, 28 y 31 de marzo de 2019

El Palau de les Arts se adentra en el repertorio ruso con ‘Iolanta’, la última ópera que compuso Piotr Ílich Chaikovski, que se estrena el jueves 22 de marzo en la sala principal. Según apuntó Jesús Iglesias Noriega, director artístico de Les Arts, el coliseo valenciano reúne en ‘Iolanta’ a un equipo artístico de garantías en el repertorio ruso, con destacados nombres que ya han cosechado el aplauso del público valenciano. En el reparto, acompañan a la soprano Lianna Haroutounian, Mikhail Kolelishvili (el rey René), Valentyn Dytiuk (Vaudemont), Gevorg Hakobyan (Ibn-Haqia), Boris Pinkhasovich (Robert), Olga Zharikova (Briguitta), Marina Pinchuk (Marta), Gennady Bezzubenkov (Bertrand), Andrei Danilov (Almeric) y la artista del Centre Plácido Domingo Olga Syniakova.

‘Iolanta’ es una ópera en un acto, basada en el drama ‘La hija del rey René’, de Henrik Hertz, de fuerte carga simbólica y de gran belleza musical, explicó Iglesias Noriega. El libreto, firmado por el hermano menor del compositor, Modest, narra el despertar a la luz y al amor de la joven princesa Iolanta, que vive recluida e inconsciente de su propia invidencia por voluntad paterna.

Equipo artístico de 'Iolanta'. Fotografía de Mikel Ponce por cortesía de Les Arts.

Equipo artístico de ‘Iolanta’. Fotografía de Mikel Ponce por cortesía de Les Arts.

Henrik Nánási, director musical de la ópera, suscribe su quinta colaboración con la Orquestra de la Comunitat Valenciana (OCV). Reconocido por sus incursiones con la formación titular de Les Arts en obras de Bartók, Massenet, Verdi y Wagner, el maestro húngaro llega a València después de su debut en el Metropolitan de Nueva York con este mismo título. Nánási destacó la singularidad de ‘Iolanta’, “no solo porque es la última ópera que escribió Chaikovski, sino porque también tiene un final feliz, lo cual es bastante único en comparación con otros trabajos del mismo compositor”. “Considero además que es interesante para el público escuchar algo distinto de lo que suele programarse, como ‘Yevgueni Oneguin’ o ‘La dama de picas’, porque es una gran obra con todas las características de Chaikovski”, añadió.

Musicalmente, Henrik Nánási destacó, entre otros, el dúo de amor entre el conde Vaudemont y Iolanta. “No es el típico dúo de amor, que normalmente tiene sus altibajos, como la vida real. Se produce una situación especial, porque ella es ciega y él tampoco sabe muy bien cómo acercarse a ella. Creo que esta circunstancia sirvió de inspiración a Chaikovski, ya que utiliza todos los colores que puede de la orquesta, para transmitir esa sensación de inseguridad. Usa las arpas, por ejemplo, en un registro concreto, muchas veces muy agudo, que refleja los pequeños latidos del corazón de Iolanta”.

“Chaikovski usa toda la experiencia adquirida en orquestación, en ópera, con los cantantes y los personajes. Para mí lo maravilloso de esta ópera es que imprime un acercamiento lírico, pero que, dada su experiencia, también despliega su talento dramático. Podemos decir que todo lo que ya ha hecho y logrado antes está aquí”, señaló el maestro.

El directo de escena Mariusz Treliński presenta su tercera producción en València, después de sus celebrados trabajos con ‘Madama Butterfly’ y ‘Yevgueni Oneguin’. Boris Kudlička (escenografía), Magdalena Musial (vestuario), Marc Heinz (iluminación), Tomasz Wygoda (coreografía) y Bartek Macias (vídeo) conforman el equipo creativo de ‘Iolanta’. El veterano director de escena, Premio Internacional de Ópera en 2018, considera la obra como “una metáfora”: “Iolanta es el testamento de Chaikovski. Es una ópera muy corta aunque una de las más hermosas que dejó escritas. Es curioso que eligiera una fábula como colofón a su carrera, en la que construye una metáfora del mundo, que estigmatiza a las personas que no ven, o ven y entienden de forma diferente”.

“Asimismo, la ópera nos propone una historia sobre las personas aisladas, que están al margen de la sociedad, pero que poseen cierta verdad y emanan su propia luz”, añadió Treliński. Tras debutar en Les Arts como Floria Tosca la pasada temporada, Lianna Haroutounian encarna a Iolanta, subrayando las dificultades también escénicas del personaje: “Debo interpretar a una chica ciega, que no ve el mundo y que está en su propio universo, un entorno muy puro… Incluso en los ensayos y cuando estaba estudiando la puesta en escena he intentado cerrar completamente los ojos para tener esa sensación y estar más cerca de ella”.

Equipo artístico de 'Iolanta'. Fotografía de Mikel Ponce por cortesía de Les Arts.

Equipo artístico de ‘Iolanta’. Fotografía de Mikel Ponce por cortesía de Les Arts.

La melancolía suicida de Werther

Werther, de Jules Massenet basada en la novela de Goethe
Dirección musical: Henrik Nánási
Dirección escénica: Jean-Louis Grinda
Palau de les Arts
Avda. del Professor López Piñero, 1. Valencia
Días 20, 23, 26, 28 y 31 de mayo de 2017

“Werther vive fuera de la realidad y ella [Charlotte] opta por vivir en la sociedad tal y como es”. Así explica su personaje la soprano Anna Caterina Antonacci. Palabras acertadas para describir el carácter del famoso personaje literario que Goethe creó en su novela ‘Las penas del joven Werther’ y que tanto fascinó al compositor Jules Massenet. De hecho, obsesionado con ese escrito y su melancólico protagonista, lo trasladó a la ópera con libreto en francés de Édouard Blau, Paul Milliet y Geroges Hartmann. El Palau de les Arts acoge tan desgarrada ópera, bajo la dirección musical de Henrik Nánási y escénica de Jean-Louis Grinda.

La novela de Goethe ya provocó en su momento una ola de suicidios en Europa, quién sabe si motivados por el profundo dramatismo de un joven Werther aspirando a consumir su vida al margen de la realidad. Esa misma realidad, ahora virtual, dibujando un perfil similar a través del juego de ‘la ballena azul’ que actualmente tantos quebrantos está produciendo. Anselmo Alonso Soriano, en el escrito que acompaña al ‘Werther’ que se presenta en Les Arts, contextualiza esa presencia de la muerte en periodos distintos: “Werther es paradigma de un periodo revolucionario en lo estético [Revolución Francesa de 1789], en el que la actitud de protesta contra lo estable y lo establecido, prefiguran una nueva concepción de la vida para una juventud que vive la quimera de ser un mundo y aspirar a otro nuevo y en exceso distinto”.

Escena de Werther. Fotografía de Miguel Lorenzo y Mikel Ponce por cortesía de Les Arts.

Escena de Werther. Fotografía de Miguel Lorenzo y Mikel Ponce por cortesía de Les Arts.

Esa aspiración excesiva, característica del espíritu romántico que reaparece a lo largo de la historia, es lo que resaltaron los protagonistas de la ópera que hasta el 31 de mayo acoge Les Arts. “No es fácil entrar de golpe en esa intensidad del personaje”, explicó el tenor Jean-François Borras, encargado de dar vida al Werther suicida. Además, está el aspecto musical: “Tenemos cuatro arias y tres dúos. No hay coro. De manera que todo descansa sobre tres personajes, de ahí que sea una ópera tan exigente”.

El director escénico Jean-Louis Grinda aporta un elemento más a esa actualidad de la ópera de Massenet. “Me planteé la escena con flash-back. Empieza con el suicidio de Werther y a partir de ahí se ofrece una visión de las tres etapas por las que pasa el personaje hasta el momento final”. Un espejo que se rompe, y a través del cual se ve el transcurso de tan atormentada vida, es otro de los elementos escénicos, junto a un video, que aportan la “particularidad” de este nuevo Werther de la que habló a su vez el intendente de Les Arts, Davide Livermore.

Escena de Werther. Fotografía de Miguel Lorenzo y Mikel Ponce por cortesía de Les Arts.

Escena de Werther. Fotografía de Miguel Lorenzo y Mikel Ponce por cortesía de Les Arts.

Antonacci, que ya ha interpretado en otras ocasiones a Charlotte, la mujer por la que suspira el joven suicida, señaló que volver a vivir de nuevo esta apasionante historia, “ahora con la aportación del flash-black”, le había permitido descubrir nuevos aspectos de su personaje. “Es una mujer burguesa alejada de la heroína de la tragedia griega”. Mujer que duda “entre lo que debe sentir y lo que realmente siente”, frente al excesivo Werther, “de aspecto romántico y que tiene una gran incapacidad para vivir en la realidad”.

Henrik Nánási, de quien Livermore dijo que era “uno de los maestros a los que más amo del mundo”, es la tercera vez que dirige una ópera en Les Arts, tras haberlo hecho con El castillo del duque Barbazul, de Béla Bartók, y dirigir a Plácido Domingo en el Macbeth de Verdi. Werther, en coproducción de Les Arts con la Ópera de Montecarlo, narra ese amor imposible del joven Werther con Charlotte, cuyo protagonismo en la ópera de Massenet es mayor que en la novela de Goethe, más centrada en el protagonista que da título a la novela.

“En un tiempo ya de vanguardias, que no son sino revoluciones, así como el Werther de Goethe anunciaba la Revolución Francesa, el de Massenet proclamaba las tormentas políticas y estéticas del siglo XX”, concluye Soriano en su escrito. Diríase que el que se presenta en el Palau de les Arts continúa sumido en esa corriente revolucionaria tan caracterizada por los excesos. Una energía desbocada que, por seguir las palabras de la soprano Antonacci, denota cierta vivencia al margen de la realidad.

Escena de Werther. Fotografía de Miguel Lorenzo y Mikel Ponce por cortesía de Les Arts.

Escena de Werther. Fotografía de Miguel Lorenzo y Mikel Ponce por cortesía de Les Arts.

Salva Torres

Macbeth se humaniza en Les Arts

Macbeth, de Giuseppe Verdi
Dirección musical de Henrik Nánási y escénica de Peter Stein
Con Plácido Domingo, Ekaterina Semenchuk, Giorgio Berrugi y Alexánder Vinogradov
Palau de les Arts
Avenida del Profesor López Piñero, 1. Valencia
Días 5, 8, 11, 14, 17 y 20 de diciembre de 2015

Plácido Domingo, que dijo rezar antes de cada función a Santa Cecilia, patrona de la música, y a San Blas, patrón de la garganta, encarna a un Macbeth más humano en Les Arts. Más humano porque, según el director musical Henrik Nánási, el público siente empatía por su personaje, “cosa que no sucede con lady Macbeth”. Y más humano también porque, según el barítono español, el villano de Shakespeare “se arrepiente” en la versión que Peter Stein escenifica de la ópera de Verdi. “No hubiera podido hacer la versión de la romanza en la que Macbeth no muestra arrepentimiento por sus crímenes”, subrayó Domingo.

El deseo de poder, las venganzas y las traiciones que convierten Macbeth en una radiografía de las más desatadas pasiones humanas, inauguran la temporada de abono de Les Arts. Un Les Arts que con esta ópera transfigura su fisonomía. “Hay una política de hoy y una política de antes”, dijo Davide Livermore, intendente del coliseo valenciano. Y en la política de hoy, “toda la gente puede entrar al Palau porque es un teatro público”. Antes también, pero al parecer esa gente no tenía igual cabida que ahora.

Plácido Domingo (i), junto a Davide Livermore, en la presentación de Macbeth. Imagen cortesía del Palau de les Arts.

Plácido Domingo (i), junto a Davide Livermore, en la presentación de Macbeth. Imagen cortesía del Palau de les Arts.

Plácido Domingo, que insistió en su defensa de la anterior intendente de Les Arts, Helga Schmidt (“hizo una gran labor”), dijo que, en su caso, había incluso dejado “contratos que me daban 20 veces más que aquí”. De esta manera quiso dejar claro su identificación con el proyecto del Palau, antes de que llegara la propia Schmidt, y su convicción de que, a pesar de los recortes económicos, “se ha perdido la cantidad, pero nunca la calidad de los espectáculos programados”. Como también reconoció que el Macbeth de Les Arts “es más válido” que el anterior de Berlín.

Henrik Nánási, al tratar de explicar el por qué de esa mayor humanidad del villano ideado por William Shakespeare, destacó cierta contrariedad: “A veces pasa que nos toca vivir una vida que no queremos”. Ese desgarro interior alcanza a la lady Macbeth del cartel del espectáculo, abierta en canal por la pulsión de muerte que habita su ser. “Macbeth es víctima de la manipulación de su mujer”, señaló Plácido Domingo, quien subrayó la “oportunidad” que para él suponía “hacer un papel inédito”. Se refería a ese salto de tenor a barítono en su carrera, próxima a alcanzar los 150 papeles estelares. “Es tomar una dirección que no ha sido tu especificidad”.

Imagen del cartel de Macbeth. Cortesía del Palau de les Arts.

Imagen del cartel de Macbeth. Cortesía del Palau de les Arts.

A pesar de esa dilatada trayectoria profesional, reconoció que los nervios previos a cada actuación no se le pasaban “nunca”. Y se explicó: “El trabajo de director de orquesta es agotador, pero el cantar me pone más nervioso porque la gente me exige más”. Acerca de sus planes en Valencia para 2016 no quiso adelantar nada, aunque aseguró que seguiría en la brecha.

Macbeth, aseguró el maestro, era una de las óperas “más extraordinarias de Verdi”, del que no sabe todavía por qué cambió el final en sus dos versiones de 1847 y 1865. La producción de Peter Stein, dijo, era “extraordinaria”, tanto por su “teatralidad” como por su “imaginación y movimiento continuo que hace que el público la sigue sin oportunidad para aburrirse”. Ekaterina Semenchuk es la mezzosoprano rusa encargada de dar vida letal a lady Macbeth, una mujer de armas tomar por aquello de instigar la sed de venganza y deseo de poder de su sanguinario esposo.

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Plácido Domingo es Macbeth. Palau de les Arts.

Plácido Domingo es Macbeth. Palau de les Arts.

Salva Torres