Paliques femeninos por Navidad

Paliques femeninos
Sporting Club Russafa
C / Sevilla, 5. Valencia
Sábado 26 y domingo 27 de diciembre de 2015, a las 20.00h

La pieza surge del encuentro con un artículo periodístico de 1927 titulado ‘Paliques femeninos’, en el cual se describía el protocolo que la mujer debía seguir para alcanzar las claves de la feminidad. Entonces surgió la pregunta: ¿somos presas de nuestra feminidad?
Cinco mujeres en el ritual de la exhibición recrean lo que parece ser un espectáculo de circo-revista, donde el espectador actúa como juez y testigo de acciones cotidianas como comer o vestirse (peculiarmente teñidas por la feminidad). Paliques femeninos es una pintura breve que busca capturar del espectador el brillo de una reflexión acerca de la libertad.

Escena de 'Paliques femeninos'. Imagen cortesía de Sporting Club Russafa.

Escena de ‘Paliques femeninos’. Imagen cortesía de Sporting Club Russafa.

Porque finalmente, lo único que existe entre la libertad y nosotros mismos, es un gesto.
“La educación del gesto, o sea, de la manera de expresar sin palabras, es una de las cosas más necesarias para ‘hacerse’ una silueta elegante, como se ‘hacen’ las manos, por ejemplo. El gesto entona y selecciona y constituye a menudo el atractivo, no por indefinible menos cautivador de muchas mujeres que en sociedad triunfan de una manera espléndida”, señala el texto.
Las cinco mujeres que el sábado 26 y el domingo 27 de diciembre pondrán Paliques femeninos en el escenario de Sporting Club Russafa son: Laura Ayala, Mar Balaguer, Elisa Forcano, Karla Meneses y Livia Ramos.

Paliques femeninos. Imagen cortesía de Sporting Club Russafa.

Paliques femeninos. Imagen cortesía de Sporting Club Russafa.

“A los bodegueros no les interesa la cultura”

El Marqués del Vino, de Rafael Simón Redón
Carena Editors

Todo el mundo presume de saber de vinos, pero pocos conocen a fondo la historia de Camilo Hurtado de Amezaga, Marques de Pedral, que en el siglo XIX, con ayuda del vinatero bordelés Jean Pineau, introdujo en España  innovadoras técnicas para su elaboración. Es la historia que cuenta Rafael Simón en su novela ‘El Marqués del Vino’ (Carena Editors), que combina su amor a la historia con su interés por la cultura del vino. Educado en Francia, librepensador, escritor y hombre de negocios, don Camilo regresa a España para desenmascarar  a los enemigos de su padre y relanzar sus negocios.

Sus peripecias es la urdimbre de un tapiz que retrata la España del siglo XIX, una época convulsa y tormentosa que interesa especialmente a Simón,  “aunque la historiografía tradicional lo considere un siglo perdido para España”, comenta. “Tuve la fortuna de estudiar en la Facultad de Historia de Valencia con  Eric Sebastiá y Pedro Ruiz Torres, que en aquel momento abrían un nuevo horizonte. Sostenían que en este periodo en nuestro país se había producido la Revolución burguesa, como en el resto de Europa pero con unas características diferentes”.

Rafael Simón durante la presentación de su libro 'El Marqués del Vino', de Carena Editors. Imagen cortesía del autor.

Rafael Simón durante la presentación de su libro ‘El Marqués del Vino’, de Carena Editors. Imagen cortesía del autor.

En cuanto a las innovaciones enológicas que introdujo don Camilo, fueron tantas y tan variadas “que necesitaría varias páginas para explicarlas”, dice Simón. “Afectaron  desde la concepción del cultivo como la plantación de las viñas al trabajo en la bodega: selección del grano, fermentación, clarificaciones, trasiegos, conservación en barricas, embotellado, etiquetado, etcétera, y también a la distribución”.

A lo largo del siglo XX algunos bodegueros de la Comunidad Valenciana adaptaron  estos cambios, “pero con mucha lentitud e incluso recelo”, matiza Simón. “A finales del siglo pasado ya empezaron a incorporar las novedades técnicas más actuales y a elaborar vino de calidad”.

Rafael Simón, licenciado en Geografía e Historia y docente, ha invertido una década en la preparación de este libro.  “Aparte de los estudios teóricos participé en varias vendimias y experiencias en dos bodegas de Requena. Además, asistí durante tres años a la DO Valencia, donde se organizan catas, charlas, olores de esencias y otras actividades. También he participado en varios cursos programados por diferentes instituciones, y como colofón estuve en la maratón del Medoc (Francia), donde visité varios de los chateaux más importantes de Burdeos.

Portada del libro 'El Marqués del Vino'. Carena Editors.

Portada del libro ‘El Marqués del Vino’. Carena Editors.

Vino y cultura

La intensa y extensa inmersión en el mundo del vino ha supuesto cierta decepción para Simón. “Cuando empecé a interesarme por el tema del vino pensaba que todo cuanto le rodea forma un conglomerado intercultural”, señala. “Sin embargo, ahora que llevo un amplio recorrido, entre presentaciones, eventos, asistencia a catas, cursillos, visita a bodegas, etcétera  tengo la impresión de que  la gente del vino no tiene demasiado interés en la cultura en general, ni en la literatura. Me ha sorprendido desagradablemente que personas que se refieren a su bodega y a sus vinos con una sensibilidad muy acentuada, cuando les he hablado de mi libro, o de otros similares, no han mostrado ningún aprecio ni interés”.

Comer y beber

Aunque no se considera un experto sino un estudioso del tema del vino, Simón tiene una opinión muy clara sobre la eclosión gastronómica que se vive hoy la sociedad. “El placer por comer y beber no es nada nuevo, sólo hay que pensar en las bacanales romanas”, dice. “En mi libro relato cómo en el siglo XIX se introdujo la costumbre de comer plato a plato entre las clases aristocráticas, según la moda que impone el gastrónomo francés Alexandre Grimot de la Reyniére. La diferencia respecto con épocas pasadas es que, mientras antes esta posibilidad era privilegio de las clases acomodadas, de un tiempo a esta parte se ha popularizado, originando un interés general por todo cuanto ocurre en los fogones y  sale de ellos. A esto se une el Carpe diem instalado en la sociedad desde que  los valores religiosos se han relajado de manera considerable en el imaginario colectivo”, concluye Simón.

Rafael Simón Redón. Imagen cortesía del autor.

Rafael Simón Redón. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco