Vuk Jevremovic, Luna de Valencia de Animación

Vuk Jevremovic, Premio Luna de Valencia Especial de Animación
30 Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 19 al 26 de junio de 2015

El gran cineasta yugoslavo Vuk Jevremovic recibirá el Premio Luna de Valencia Especial de Animación en la 30ª Edición del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove, organizado por CulturArts. El animador ha sido retratado por Susana García Rams, docente del Departamento de Dibujo de la Universidad Politécnica de Valencia y experta en la obra de Jevremovic, como “arqueólogo de experiencias y alquimista del arte”.

La animación es una de las disciplinas cinematográficas mejor acogidas por el público del Festival. Ya se ha entregado el Premio Luna de Valencia a maestros destacados en este área como Alexander Petrov, Piotr Dumala, Caroline Leaf o Jonathan Hodgson. Además, la animación polaca más actual también tendrá de nuevo su espacio con el ciclo O!pla Across the Borders 2014, que se proyectará en el Instituto Francés, el IVAM y la Filmoteca.

Imagen de Vuk Jevremovic cortesía de Cinema Jove.

Imagen de Vuk Jevremovic cortesía de Cinema Jove.

Vuk Jevremovic nació en 1959 en Frankfurt, Main, (Alemania), pero pasó su infancia en la antigua Yugoslavia. Dedicado a la pintura y el dibujo, llegó a ser considerado uno de los artistas jóvenes más prometedores de su país. Su incursión en el mundo de la animación se produjo de manera casual al asistir a un curso del reconocido animador Nedeljko Dragic, de Zagreb.

A partir de ese momento, se enamoró de las imágenes en movimiento y comenzó su prolífica y laureada carrera. Con su primer film, ‘El viento se calma’ (1996), obtuvo el reconocimiento internacional llegando a ganar dos Grandes Premios y 17 galardones. ‘Pantera’ (1998), su siguiente cortometraje, fue finalista a los Oscar.

Fotograma de una de las obras de Vuk Jevremovic. Cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de una de las obras de Vuk Jevremovic. Cortesía de Cinema Jove.

Susana García Rams define su trabajo como “una obra expresionista llena de hábiles y potentes signos de grafismo colorista, o de dinámicos trazos de carbón. Así es como nos habla de sus sensaciones y sentimientos, volcando al lienzo de la pantalla una frenética carrera de movimiento, colorido y luz”. Sus filmes animados se llenan de imágenes que apelan a lo sensorial y a lo emocional, cargadas de significado y metáforas tras un proceso de creación en el que plasma lo que está oculto en el inconsciente.

El arte de Jevremovic evoca las pinturas negras de Goya y sus grabados satíricos, el arte ritual, el romanticismo, el expresionismo y el simbolismo pictórico. Un arte “sanador” que recorre el camino de entrar en lo más oscuro del ser para sacarlo. Un chamán o exorcista del Yo. Cinema Jove proyectará una retrospectiva con 10 de los cortometrajes más destacados de este grande de la animación.

Obra de Vuk Jevremovic cortesía de Cinema Jove.

Obra de Vuk Jevremovic cortesía de Cinema Jove.

La animación polaca vuelve a Cinema Jove

Además del ciclo de Jevremovic, el Festival vuelve a dedicar una Sección especial al cine de animación polaca, uno de los grandes tesoros de la cultura europea, con O!pla Across the Borders 2014. En la actualidad, gracias a una nueva generación de autores de talento, junto a reconocidos maestros, sigue siendo uno de los principales dominios artísticos en Polonia. O!pla Across the Borders 2014 es un excepcional programa de cortometrajes que incluye las obras premiadas en el Festival de animación O!pla, un proyecto cultural totalmente independiente cuya segunda edición tuvo lugar en 44 ciudades polacas desde el 21 de Marzo hasta el 8 de Junio.

Jevremovic. Cortesía de Cinema Jove.

Imagen de Vuk Jevremovic cortesía de Cinema Jove.

Javier Calvo: «Me gusta inquietar»

Itinerario hacia la vacuidad, de Javier Calvo
Fundación Chirivella Soriano
C / Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 4 de enero

“No se le ha hecho justicia”. Manuel Chirivella, responsable de la Fundación Chirivella Soriano, lo dijo sin levantar la voz, pero muy claro. Es más: “No se puede explicar el arte geométrico español sin referirse a Javier Calvo”. Y Javier Calvo, que mostraba su ‘Itinerario hacia la vacuidad’, se sinceró: “Me he sentido infravalorado”. Y expuso sus razones. “Siempre he tenido ese aspecto lúdico y comunicativo que, de cara a los artistas del rigor mortis, devalúa mi obra”. Su asociación con la moda también ha contribuido a ello, a pesar de su opinión crítica: “La frivolidad de la moda me da rabia, porque detrás de esa imagen hay mucho trabajo y mucha investigación”.

Javier Calvo, ante una de sus obras en la Fundación Chirivella Soriano.

Javier Calvo, ante una de sus obras en la Fundación Chirivella Soriano.

Esa industria de la moda, con la que Javier Calvo dijo tener una “deuda moral” relacionada con su “pedagogía”, posee detrás una “arquitectura” que a él le atrae. Y arquitectura es “miedo al vacío”, cerrando así el círculo explicativo del ‘Itinerario hacia la vacuidad’ mostrado en la Fundación Chirivella hasta el 4 de enero. Porque las 42 obras exhibidas culminan, tras pasar por su primera etapa de abstracción geométrica y las referencias a la moda, con sus trabajos inéditos en torno al vacío. Un vacío a modo de espacio en blanco, que se repite a lo largo de su más reciente obra.

Obra de Javier Calvo en la exposición 'Itinerario hacia la vacuidad', en la Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Javier Calvo en la exposición ‘Itinerario hacia la vacuidad’, en la Fundación Chirivella Soriano.

Alguien le explicó ese vacío, tras sufrir un accidente, como un gran tubo en blanco. Especie de corredor de la muerte iluminado con un gran fogonazo. “No da miedo, sino que resulta inquietante”. Y Javier Calvo lo reconoce: “Me gusta inquietar, detesto la pasividad”. De ahí que su obsesión por la forma, la línea y las estructuras le lleve a dejar la “obra abierta”, aludiendo a Umberto Eco, “para que sea el espectador quien la complete”. Más que el final de algo, Javier Calvo ve en ese blanco metafísico cierta “introspección”.

“El vacío es el misticismo, una introspección hacia lo hecho o no hecho”. Algo tan “sugerente”, que le ha llevado los cuatro últimos años de su trabajo. Tan sugerente como “espiritual”. María José Navarro, comisaria de la muestra, puso el acento en los vanos de su obra: “Evoca lo intemporal, lo perpetuo, el más allá, a la vez que sugiere una meditación sobre la existencia”. Un universo plagado de formas poliédricas y coloristas que, como ríos de emociones, van a desembocar en ese mar en blanco de la nada.

Obra de Javier Calvo en la exposición 'Itinerario hacia la vacuidad', en la Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Javier Calvo en la exposición ‘Itinerario hacia la vacuidad’, en la Fundación Chirivella Soriano.

“Pasa de la forma a la aparente nada, al vacío. Vacío pleno como lugar donde todo es potencialmente posible”, destacó Manuel Chirivella. Quizás por eso a Javier Calvo le interese “el camino, no la meta”. Un camino o itinerario repleto de oscilaciones y oquedades, por utilizar expresiones de la comisaria a la hora de explicar el trayecto del artista. Líneas y formas geométricas dispuestas de manera que el vacío reciba su merecido protagonismo.

En medio de la “infamia”, la “intolerancia” o la “xenofobia” que nos rodea a diario, Manuel Chirivella se agarró a la obra de Javier Calvo como “válvula de oxígeno para existir de forma digna”. La introspección, el misticismo, la espiritualidad o, simplemente, el vacío como espacio inquietante frente a tanta certeza ideológica, es lo que hace de ese ‘Itinerario hacia la vacuidad’ que propone Javier Calvo una sentida vía de escape.

Obra de Javier Calvo en la exposición 'Itinerario hacia la vacuidad', en la Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Javier Calvo en la exposición ‘Itinerario hacia la vacuidad’, en la Fundación Chirivella Soriano.

Salva Torres