La replicante cyberpunk Quimera Rosa

[sEXUS 3] Part I: Zhora, de Quimera Rosa
Auditori Alfons Roi
Facultad de Bellas Artes de San Carlos
Camino de Vera s/n. Valencia
Miércoles 7 de octubre, a las 12.00h

Haciendo un guiño a La Pianista de Elfriede Jelinek, esta performance revisita el universo de Blade Runner, la película de Ridley Scott, versión post-porno. Aquí las replicantes se han alejado definitivamente de la humanidad.

Mezclando escenas de surrealismo cyberpunk con prácticas sexuales no convencionales, las performers transforman sus cuerpos en instrumentos sexo-sonoros mediante prótesis electrónicas conectadas a la carne con técnicas BDSM.

sEXUS, Part I: Zhora, de Quimera Rosa. Imagen cortesía de la UPV.

[sEXUS 3], Part I: Zhora, de Quimera Rosa. Imagen cortesía de la UPV.

Todo el sonido de esta pieza está generado en directo por el contacto entre los cuerpos. Quimera Rosa condensa aquí sus seis años de experimentos electro-químicos en una mezcla explosiva de body noise en directo, sexo gender hacking, cuerpos mutantes, código y prótesis. ¿Os someteréis a su test de empatía?

Después, a partir de las 13.00h., Quimera Rosa conversará con Juan Vicente Aliaga, profesor del Departamento de Escultura, en el aula B-0-3. Organiza el Grupo de investigación Espacio urbano y Tecnologías de género y el Vicedecanato de Cultura de la Facultad de Bellas Artes de Valencia. Colaboran el Máster oficial en Artes Visuales y Multimedia, y el Máster oficial en Producción Artística.

Quimera Rosa. Imagen cortesía de la UPV.

[sEXUS3], Part I: Zhora, de Quimera Rosa. Imagen cortesía de la UPV.

 

Hugo Martínez-Tormo. Arde, dispara, golpea

Hugo Martínez-Tormo. Interlinks
Sala de Exposiciones del edificio Rectorado y Consejo Social del campus de Elche de la Universidad Miguel Hernández (UMH)

La desesperación es una realidad que se ha instalado en nuestro entorno más cercano. No son ya cuestiones subjetivas las que argumentan ese estado, sino circunstancias reales que los gobernantes tratan de disolver ante la opinión pública, a través de la narración estadística y la argumentación macroeconómica. Durante demasiado tiempo la sociedad adoptó una actitud pasiva y finalmente las consecuencias corren a su cargo, recayendo el mayor peso sobre las ramas más débiles.

Hugo Martínez-Tormo reúne en Interlinks siete instalaciones audiovisuales en las que aborda, de diferentes modos, la destrucción y la autodestrucción como reflejo del abandono y la desesperanza de una parte creciente de la ciudadanía. Cada uno de los proyectos desarrollados por el artista llevan consigo un código autorreferencial que toma al autor como medida de representación de la masa, como eslabón de una cadena que se hunde y arrastra tras de sí al resto de eslabones. La reflexión se conduce hacia la singularidad del individuo, como proyección de una constante relación de causa-efecto, que proporciona a su vez un espejo en el que verse reflejado.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El arte moderno ha llevado a cabo un proceso de transfiguración de lo banal, desacralizando la obra clásica, la escultura, el lienzo, con la incorporación de objetos y materiales más humildes que arranca del uso cotidiano para someterlos al extrañamiento en el territorio del arte. Martínez-Tormo huye de lo rico y lo pomposo, para elevar lo desechado a una categoría en la que corresponde al artista mostrarnos que lo cotidiano es cualquier cosa menos corriente. Cada una de las instalaciones audiovisuales que el artista presenta en esta muestra parte de experimentaciones realizadas en primera persona, a partir de acciones o elementos cercanos que tienen el objetivo simbólico de representar diferentes formas de llevar a cabo un suicidio.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Broken Bubble (2014) aborda la desesperación de millones de personas tras el estallido de la burbuja económica, causada en parte por la sobredimensión del sector inmobiliario y por las ansias de enriquecimiento veloz. El artista comienza por realizar una pintura mural sobre el lateral de una construcción semiderruida, creando la escena de un tren de alta velocidad que se aproxima mientras sobre las vías yace en espera el propio autor. Una vez finalizada la pintura, desde la parte interior de la construcción, el artista echa a bajo a mazazos los 230 x 230 cm. de pared que ocupa el mural. Todo el proceso de creación y destrucción, costoso en ambos casos, es registrado en vídeo y reproducido en la sala, junto a diez sacas de escombros con 250 k. de los restos del muro.

Hugo Martínez-Tormo. Just passing through, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Just passing through, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El ser humano posee una gran capacidad para inventar y crear, a la vez que parece proyectar la misma energía en sentido inverso, siendo capaz de hacer saltar por los aires cualquier lógica que garantice el equilibrio. Con Just Passing Through (2014) el artista muestra cinco autorretratos de grafito sobre papel, en los que ejemplifica –literalmente- cinco manera de pegarse un tiro. Se plantea un símil del suicidio con la acción destructora de la especie humana sobre el planeta. Sucesivamente cada uno de los dibujos acaba roto en numerosos pedazos, dentro de cinco urnas de metacrilato, mientras una proyección de video nos hace testigos silenciosos del proceso. Testigos silenciosos de la tragedia, durante nuestro paso.

Partiendo de la Teoría del Todo, que unifica desde la ciencia todas las teorías hasta ahora formuladas, simplificando la complejidad de la naturaleza y sus leyes, Hugo Martínez-Tormo lleva a la práctica su investigación a través de un juego físico en torno a las dimensiones. Hace converger distintas disciplinas artísticas, que habitualmente se emplean por separado, para romper la artificialidad de unas fronteras que no existen. La cuarta dimensión aportada por el tiempo, a través de la acción, modifica las dos dimensiones del plano o las tres dimensiones del volumen. El diálogo entre disciplinas y dimensiones es una seña de identidad de esta serie de trabajos, que relaciona metafóricamente la forma en la que las tecnologías de la comunicación y la velocidad en los medios de transporte han fulminado las tradicionales barreras de tiempo y espacio, haciéndonos cargar con todo lo que la globalización lleva consigo.

Hugo Martínez-Tormo. Dimensional game, 2013. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Dimensional game, 2013. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

En Dimensional Game (2013) el artista se representa en una pintura sobre poliestireno expandido, tras ingerir una sobredosis de cápsulas. En el vídeo vemos como lleva a cabo la destrucción del material que sirve de soporte al autorretrato, hasta quedar desmigado, esparcido sobre una superficie en una disposición que recuerda a la imagen –ahora deshecha- de las cápsulas caídas alrededor del personaje. Una acción tan letal como los efectos que el uso indiscriminado de ciertos materiales tiene sobre el equilibrio ambiental.

Unos moldes de arcilla, colgados de la pared, han servido para reproducir los brazos del artista en ese débil material. Una fotografía sobre aluminio nos muestra la imagen de esos brazos cubiertos de cortes, en tentativa suicida. Dialogo & Materia (2012) se completa con una plataforma que sostiene el mazo con el que se ha llevado a cabo la destrucción y los restos de arcilla. La pieza When X cuts Y (2012) relata cuando X corta con Y. En este caso Hugo Martínez-Tormo opta por un arma blanca para mostrar una nueva manera de autodestrucción, cortando consigo mismo. Un cristal transparente pintado con su retrato, en el que se refleja él mismo mientras cae a pedazos tras una serie de golpes secos. La acción, reproducida a cámara lenta, tiene a sus pies los restos afilados del cristal. En cada uno de los casos, la intervención del artista tiene efectos en el estado dimensional de los materiales, así como en su función y la interpretación que nos brinda.

Hugo Martínez-Tormo. When X cuts Y, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. When X cuts Y, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El artista, dibujado con un kimono sobre papel negro, lleva a cabo un harakiri como forma ceremonial de buscar la muerte. Global Sepukku (2012) se compone de ese mismo dibujo, tras sufrir los efectos de las cuchillas de una trituradora de papel, mientras la proyección documenta el proceso de fragmentación del dibujo. El tiempo, y su capacidad de triturar la vida, se confronta con el afán devorador del fuego en Trialogue (2010). Un individuo, siempre sintetizado en la figura del autor, aparece sentado ardiendo junto a una garrafa de combustible. La acción, el tiempo, se ocupa de hacer arder la propia pintura hasta dejar a la vista el esqueleto chamuscado del bastidor. Las cenizas, reunidas en una urna, reposan como testimonio.

Hugo Martínez-Tormo. Global Seppuku, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Global Seppuku, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo viene desarrollando desde 2005 esta serie de trabajos, de los que aquí se muestra una selección, en los que la fragilidad del individuo y la fugacidad de la vida se brindan a la determinación del ser humano por llevar a cabo aquello que se propone. El resultado de los trabajos rebosa serenidad, a pesar de la dureza de las narraciones. La capacidad transformadora que nos caracteriza como especie encuentra sus sombras en los extremos, en los polos que hacen tambalear nuestro equilibrio.

Hugo Martínez-Tormo. Trialogue, 2010. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Trialogue, 2010. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

José Luis Pérez Pont

José Morea, la letra con imaginación entra

Abece-Dario-Dario, de José Morea
Sala de la Muralla del MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta principios de mayo

El lenguaje, creado con las letras del abecedario, permite la comunicación verbal. Y no siempre. Sobran los ejemplos de personas que hablando el mismo idioma son incapaces de entenderse. Lo cual hace pensar que, más allá de su función gramatical, el lenguaje puede ser todo un arte. Por dos razones: porque obliga a descifrar las palabras del otro que se me resiste, y porque las propias palabras pueden ser fuente de cierto placer sonoro o estético. De esto último se ocupa José Morea en la exposición Abece-Dario-Dario que acoge la Sala de la Muralla del MuVIM.

Letra del 'Abece-Dario-Dario' de José Morea en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Letra del ‘Abece-Dario-Dario’ de José Morea en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Liberadas de su estricta funcionalidad comunicativa, las letras de Morea campan a sus anchas dando saltos de contento al verse de pronto fuera de la casa común del lenguaje. Ya no están ahí para ser entendidas, sino para ser disfrutadas. En lugar de cumplir su habitual cometido, el de juntarse para ser utilizadas como instrumento de comunicación, Morea lo que hace es unirlas para que dancen libremente, desprejuiciadas, al modo en que los poetas conjugan el lenguaje para que las palabras se sientan por encima de rutinas, costumbres y estereotipos.

Una de las letras del 'Abece-Dario-Dario' de José Morea en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Una de las letras del ‘Abece-Dario-Dario’ de José Morea en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Así, la Ñ, con la vigulilla del bigote puesto encima, ahora es una N con cierto gusano resbalando por su espalda. Al igual que la W se repite tres veces para que resuene la uve doble de la red social. Y qué decir, por ejemplo, de la F, lo suficientemente animada para mostrar un rastro de afectuosidad. El Abecede-Dario-Dario de José Morea no hace más que dejar que las letras hablen por sí solas, dotándolas de vigor plástico, colorista, lúdico, al tiempo que se establecen relaciones insospechadas entre ellas y consigo mismas.

Letra del 'Abece-Dario-Dario' de José Morea en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Letra del ‘Abece-Dario-Dario’ de José Morea en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Actuando por fuera del lenguaje, en tanto correa de transmisión de dóciles significados, las letras de Morea permiten el regocijo estético y la recreación de palabras con fines menos utilitaristas y más imaginativos. Si antaño la letra en las escuelas con sangre entraba, ahora es a base de creatividad como buscan hacerse un hueco en el corazón del espectador. Alcanzar la mente tampoco está excluido del Abecede-Dario-Dario de José Morea, pero de producirse tamaña conexión ya no será por la estricta vía del proceso comunicativo, sino por la banda más ancha del placer artístico.

Letra del 'Abece-Dario-Dario' de José Morea en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Letra del ‘Abece-Dario-Dario’ de José Morea en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Sacadas de sus casillas, las letras de Morea dejan de cumplir su función ”fisiológica” de procrear significados apareándose unas con otras, para vivir por su cuenta y riesgo aventuras en solitario. Será el espectador quien las ligue unas con otras, en busca del sentido que le pueda merecer tan emocionada danza. A José Morea se le vio igualmente contento el día de la inauguración de su Abece-Dario-Dario en la Sala de la Muralla. En compañía de sus letras, que ha ido juntando con esfuerzo durante años, algunas prácticamente recién acabadas, Morea se puso en la piel del antropólogo que hurga en palabras descoyuntadas provenientes de un lugar remoto.

Una de las letras del 'Abece-Dario-Dario' de José Morea que se expone en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Una de las letras del ‘Abece-Dario-Dario’ de José Morea que se expone en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Salva Torres