Jordi Milán: “Las bodas son puro teatro”

Campanadas de Boda, de La Cubana
Teatro Olympia
C/ San Vicente Mártir, 44. Valencia
Del 24 de abril al 1 de junio

Una enorme tarta nupcial presidía el centro de la Plaza de la Reina de Valencia. Coronaba el gigantesco pastel una pareja simbolizando a unos recién casados, cuya altura, en contrapicado, se correspondía con la del Micalet. Tamaña bravuconada, ¿para qué? Pues para presentar el último espectáculo de La Cubana, Campanadas de Boda. Llegados desde Madrid, algunos de los actores del elenco artístico descendieron de una lujosa limusina blanca para bailar con sus trajes nupciales alrededor de la tarta.

Integrantes de La Cubana posando en la Plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

Integrantes de La Cubana posando en la Plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

¿Hacían el indio? Diríase que sí, a tenor del griterío que acompañaba sus pases alrededor de la hoguera que simbolizaba el pastel blanco y rosáceo. La Catedral, al fondo, enmudecía. Tambores de guerra, siempre en tono de parodia, contra la “parafernalia” que, a juicio de Jordi Milán, director del espectáculo, representan las bodas. “No nos reímos de ellas, sino de la parafernalia que montamos al casarnos”. En eso, después de todo, consisten los ritos: en la puesta en escena de aquello que representa algo muy valioso para los seres humanos.

Integrantes de La Cubana posando en la plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

Integrantes de La Cubana posando en la plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

La risa, por tanto, tiene su razón de ser. “Todas las bodas son puro teatro”, subrayó Milán. Y tanto más teatro, tanta más boda a representar, de ahí el espectacular montaje de La Cubana en la Plaza de la Reina, como adelanto de las Campanadas de Boda que traerán a Valencia. El Teatro Olympia acogerá la función del 24 de abril al 1 de junio, dos años después de ser estrenada en el Teatro Tívoli de Barcelona, adonde volverá para cerrar una gira que, cuando llegue a Valencia, llevará 630 funciones y 450.000 espectadores.

Actores y director de La Cubana posando en la Plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

Actores y director de La Cubana posando en la Plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

“Va de bodas y de bodorrios”, explicó Milán, tras su visera negra y sus gafas negras, sin aclarar la diferencia. En todo caso, quedó claro que una boda “es un gran espectáculo de teatro”. Y, como tal, La Cubana se lo monta a lo grande para dejar en buen lugar al teatro y, pese a todo, a la parafernalia que entrañan esas bodas parodiadas. Escrita y dirigida por Jordi Milán, Campanadas de Boda pone en escena la historia de dos hermanas que llegan a Valencia a finales de los 70 para montar un pequeño puesto de flores, que luego será un gran negocio llamado Mañicas Flowers. De lo que les sucede a estas dos mañas y sus correspondientes parejas, trata el espectáculo.

Música, baile, vodevil y humor de brocha gorda o fina pincelada, según lo requiera cada ocasión, son los ingredientes del menú con los que La Cubana parodian el rito nupcial. Se ríen “de los preparativos, de la distribución de los invitados, de los regalos” que, según Milán, dibujan la parafernalia del gran teatro que supone toda boda. En la Plaza de la Reina ofrecieron un aperitivo. El resto del ágape nupcial será servido ya dentro del Teatro Olympia a finales de abril, para permanecer en Valencia durante todo el mes de mayo. “Aseguramos dos horas de diversión”, remachó Milán. Y es que a la gente le va la marcha, sobre todo, por lo que se ve, si es nupcial.

Integrantes de La Cubana posando en la plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

Integrantes de La Cubana posando en la plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

Salva Torres

Kembo, un león ilustrado y vegetariano

Nuestro encuentro con Kembo. Miguel Calatayud y Carlos Pérez

Colegio Mayor Rector Peset

Plaza Horno de San Nicolás, 5. Valencia

Hasta el 31 de julio

Después de un tiempo dándole vueltas a la idea de trabajar juntos en un libro, Miguel Calatayud y Carlos Pérez se toparon con Kembo. El nombre fue lo primero que tuvieron claro; todo lo demás fue producto de un ensamblaje de ideas que tomó cuerpo uniendo fragmentos que hubiera aprobado el mismísimo Doctor Frankenstein. Partidarios de alejarse del típico cuento clásico, Calatayud y Pérez fueron metiendo en la sala de disección de su libro, todo aquello que formaba parte de su imaginario artístico: ciertas películas de cine (La reina de África, Hatari!), ciertos nombres de la escena musical (Louis Armstrong, Josephine Baker), algunos artistas de circo (Mister Humphrey, Mefisto, Martini), un atrezzo del mejor cartelismo y todo ello enmarcado en el ficticio país africano de Bava Kamo.

Nuestro encuentro con Kembo. Miguel Calatayud y Carlos Pérez. Rector Peset

Nuestro encuentro con Kembo. Miguel Calatayud y Carlos Pérez. Rector Peset

El resultado ha sido un libro ilustrado en el que se narran las peripecias del león Kembo, más vegetariano que carnívoro, pacífico donde los haya y más dado al disfrute de la vida, que a su triste función depredadora. El trabajo en la ilustración de Miguel Calatayud, con esas figuras y contextos cubistas, escenas caleidoscópicas y efervescente línea expresiva, recoge la intención vanguardista que atraviesa el proyecto. El Colegio Mayor Rector Peset exhibe un amplio conjunto de viñetas, con textos impresos en la pared, reveladores del espíritu de Kembo: “Nadine Chouette, una extraordinaria malabarista, pronto advirtió que al joven león le gustaban más las fresas y las zanahorias que los cartílagos y los músculos fibrosos de una maloliente carne”.

Nuestro encuentro con Kembo, de Miguel Calatayud y Carlos Pérez, en el Col.legi Major Rector Peset

Nuestro encuentro con Kembo, de Miguel Calatayud y Carlos Pérez, en el Col.legi Major Rector Peset

En este sentido, Kembo, alejándose de los planteamientos Walt Disney, no deja de ser un león políticamente correcto, contrario al maltrato animal y al que se añade lógicamente su denuncia contra la violencia de género. Ecologismo y feminismo, dos de las grandes ideologías contemporáneas, están sin duda presentes en un texto ilustrado de honda imaginación, trazo vanguardista, pero bien anclado en el presente de esa modernidad líquida descrita por Bauman. Amparado en esa corrección política, Kembo ruge después a sus anchas en el fértil, luminoso, inquietante y espectacular universo de Bava Kamo ideado al alimón por Miguel Calatayud y Carlos Pérez.

Nuestro encuentro con Kembo, de Miguel Calatayud y Carlos Pérez. Rector Peset

Nuestro encuentro con Kembo, de Miguel Calatayud y Carlos Pérez. Rector Peset

Los rugidos de Kembo reverberan las acuarelas, ilustraciones y bocetos de Calatayud, lo mismo que la escritura de Carlos Pérez destila un lirismo irónico al ritmo del vodevil que se representa: “Kembo nunca había herido a nadie, nunca había destruido una choza y nunca se había comido a un niño crudo”. El león que llegó a sustituir al de la Metro cuando éste, de tanto rugir, se quedaba afónico, es un león apócrifo rodeado en el país de Bava Kamo de seres reales, que la ficción devuelve a su estatuto de figuras legendarias y tantas veces soñadas. Juan Peiró remata la faena con un video (Kembo y Duna en la Finca Roja) en el que se recogen las imágenes alusivas al universo descrito por Carlos Pérez.

En el fondo, no es la selva, sino un ilustrativo jardín de las delicias por el que se mueve Kembo y, con él, sus dos socarrones autores. Nuestro encuentro con Kembo, que así se titula la exposición que permanecerá en el Rector Peset hasta finales de julio, es el encuentro del espectador con un mundo que parece salido de la mismísima trompeta de Louis Armstrong: It’s a wonderful world. Pues eso.

Nuestro encuentro con Kembo, de Miguel Calatayud y Carlos Pérez, en Colegio Mayor Rector Peset

Nuestro encuentro con Kembo, de Miguel Calatayud y Carlos Pérez, en Colegio Mayor Rector Peset

 Salva Torres