Felices 140: Sin conciencia moral

Felices 140, de Gracia Querejeta
Con: Maribel Verdú, Eduard Fernández, Antonio de la Torre, Marian Álvarez, Nora Navas, Alex O’Dogherty, Paula Cancio, Ginés García Millán y Marcos Ruiz
Guión: Santos Mercero, Gracia Querejeta

‘Felices 140’, la última película de Gracia Querejeta, es perturbadora. Un cierto desasosiego se va impregnando poco a poco en el cuerpo del espectador, que siente el silencio ensordecedor que inunda la pantalla cinematográfica. La trama y la intensidad dramática de ‘Felices 140’ penetra en el espectador hasta abandonarlo en un estado de cierta desolación.

Maribel Verdú, en un fotograma de 'Los Felices 140', de Gracia Querejeta.

Maribel Verdú, en un fotograma de ‘Los Felices 140’, de Gracia Querejeta.

Ahora bien, ¿por qué el espectador siente esa carga de desolación, cuando los personajes de la historia no sólo declaran sentirse felices, sino que además se les ve felices? El premio del euromillón que Elia (Maribel Verdú) comunica al grupo de amigos que reúne en una lujosa casa para celebrar su 40 cumpleaños, y que se traduce en nada más y nada menos que 140 millones de euros, es lo que desencadena esa felicidad que irá retorciéndose hasta alcanzar un brillo insospechado.

Santos Mercero y Gracia Querejeta construyen una historia basada en la idea que Freud manifestó en su ensayo titulado ‘El porvenir de una ilusión’: “Infinitos hombres civilizados, que retrocederían temerosos ante el homicidio o el incesto, no se privan de satisfacer su codicia, sus impulsos agresivos y sus caprichos sexuales, ni de perjudicar a sus semejantes con la mentira, el fraude y  la calumnia, cuando pueden hacerlo sin castigo, y así viene sucediendo, desde siempre, en todas las civilizaciones.”

Fotograma de 'Los Felices 140', de Gracia Querejeta.

De izquierda a derecha, Marian Álvarez, Antonio de la Torres, Alex O’Dogherty y Nora Navas, en un fotograma de ‘Los Felices 140’, de Gracia Querejeta.

Los ocho personajes de esta película coral son esos hombres y mujeres civilizados que en cuanto comprueban que el peso de la ley puede quedar en agua de borrajas, van dejándose llevar por cierto espíritu mezquino.

Por una parte, nos encontramos con la protagonista, Elia, magníficamente interpretada por Maribel Verdú, que sólo desea reanudar su relación con su ex pareja (Ginés García Millán), sin atender la negativa de éste. Una negativa que le abrasa de ira hasta alcanzar cotas imprevistas. Y, por otra, están los otros siete personajes arrebatados por una codicia, que aflora a medida que esos 140 millones del premio se convierten en objeto de un vil intercambio.

Paula Cancio y Ginés García Millán en un fotograma de 'Los Felices 140', de Gracia Querejeta.

Paula Cancio y Ginés García Millán en un fotograma de ‘Los Felices 140’, de Gracia Querejeta.

El drama de  ‘Felices 140’ se inicia tras el acto nuclear relacionado con esa ira de la protagonista. Un acto que se irá diluyendo, en favor del único valor verdadero que moviliza a estos personajes: su codicia y, con ella, el afán de riqueza, de poder y de éxito. Y para satisfacer esa codicia no les importa transgredir la ley, traicionar, mentir y defraudar.

Todo está permitido cuando los dilemas morales, los remordimientos, desaparecen tras el tupido velo de 140 millones de euros.

De ahí, probablemente, la desolación que siente el espectador una vez acabada la película. ¿O no?

Fotograma de la película 'Felices 140', de Gracia Querejeta.

De izquierda a derecha, en primer plano, Antonio de la Torre, Marcos Ruiz,y Maribel Verdú; detrás, Marian Álvarez y Eduard Fernández, en un fotograma de la película ‘Felices 140’, de Gracia Querejeta.

Begoña Siles

Balance de la política cultural valenciana

Mesa redonda: Política cultural valenciana. Balance de legislatura
Galería pazYcomedias
Plaza del Patriarca, 5. Valencia
6 de mayo de 2015, 19 h.

En este momento de crisis económica los cambios devenidos en el concepto mismo de cultura, el lugar que ocupa en la sociedad del conocimiento y la articulación colectiva de determinadas demandas sociales y profesionales al respecto, plantean la necesidad inaplazable de una renovación del modelo de actuación pública en el ámbito de la cultura. En una economía moderna basada en el conocimiento y la creatividad, los recursos destinados a educación, investigación y pensamiento no son un gasto sino una inversión. De ahí que se haga necesario evaluar profundamente la utilidad, el sentido y la función de las políticas públicas llevadas a cabo hasta ahora y, analizando la situación del sector, trabajar en la elaboración de programas que propongan respuestas nuevas y soluciones eficaces ante el momento que atraviesa el sector cultural en la Comunitat Valenciana.

Tras una legislatura particularmente convulsa en materia de política cultural y ante las elecciones municipales y autonómicas a la vuelta de la esquina, se propone un balance de estos últimos cuatro años a través de un diálogo con los portavoces parlamentarios de cultura de los grupos políticos con representación en Cortes Valencianas:

-Miguel Ángel Mulet (Partido Popular)
-Juan Soto (PSPV-PSOE)
Josep Maria Pañella Alcàcer (Coalició Compromís)
Esther López Barceló Esquerra Unida del País Valencià (EUPV)

Modera: Jose Luis Perez Pont

Con la colaboración de la Plataforma Valenciana x la Cultura

Esta mesa redonda forma parte del programa de actividades paralelas de la exposición “Sobre el cómo y el cuánto”, de Isidro López-Aparicio, que actualmente puede visitarse en pazYcomedias. Un proyecto específico desarrollado para la galería acerca del valor y el uso del dinero, además de una gran instalación realizada in situ con la que se cuestiona el desmantelamiento del sistema educativo.

Isidro López-Aparicio. Funambulismo educativo, estructuras formativas, 2015. Cortesía Galería pazYcomedias.

Isidro López-Aparicio. Funambulismo educativo, estructuras formativas, 2015. Cortesía Galería pazYcomedias.

Los plegamientos barrocos de Javier Palacios

Shit Behind Beauty, de Javier Palacios
Galería Espai Tactel
C / Dénia, 25 B. Valencia
Inauguración: viernes 8 de mayo, a las 20.00h
Hasta el 19 de junio

En las pinturas recientes de Javier Palacios (Jerez de la Frontera, 1985), el protagonista principal es una suerte de minucioso e infinito plegamiento de las superficies, el cual termina por apoderarse por completo de la escena, indistintamente de que ésta consista en el primer plano de una cara -anónima o conocida-, o, ya de manera autónoma, distintos materiales cuya naturaleza y origen deviene secundario en aras de resaltar, precisamente, su completo arrugado, abullonado, arrebujado, plisado…

Plásticos y envases, bolsas y blister, papeles metálicos, de aluminio, etcétera, son el repertorio iconográfico cuya notable técnica los aborda desde primeros planos que vuelven prácticamente irreconocible el motivo.

Beuys, de Javier Palacios, en 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Beuys, de Javier Palacios, en ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

La pintura, cuya inercia material (se arruga o se craquela) coincide aquí con los objetos representados, parece instalarse en un movimiento autorreflexivo muy de nuestros días. Pintura sobre las cualidades y los límites de la propia pintura, que indaga un doble límite frente a la abstracción: no sólo las “figuras” representadas tienden aquí, en las imágenes de Palacios, a rozar la frontera de lo irreconocible ahondando en el detalle de la reproducción, en la retórica de la mímesis (en algunos momentos hasta el borde del hiperrealismo), sino que a cada paso parece que lo que anima al pintor es cierta voluntad tautológica en torno a la capacidad de la disciplina de representarse a sí misma a partir de concentrar su figuración sobre los propios medios: el color, la materia, la unción, la capa, la adherencia…

Groov, de Javier Palacios, en la exposición 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel

Groov, de Javier Palacios, en la exposición ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

(…) El Barroco es el arte de lo informe por excelencia, y en esta línea, sólo que hoy ya con la ironía fría del distanciamiento, también podemos incluir a nuestro protagonista, quien por su parte ahonda en esa escuela de los pliegues de la materia ya sólo como paráfrasis e imagen-superficie.

Estas pinturas “impecables” de Palacios, que entre la abstracción y la figuración, pues, pero también entre la ventana y el espejo que ofrece tradicionalmente la vieja disciplina, nos dejan con la duda de si hablan del propio medio o se lanzan más allá.

Shroud, de Javier Palacios, en 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Shroud, de Javier Palacios, en ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

(…) El origen de este arrugamiento proliferante es múltiple: un síntoma de la senectud de la gran disciplina pictórica, cuya larga historia y experiencia, resabios y cuestionamiento, simulaciones y disimulos la han llevado al borde de la extenuación. Su cuerpo viejo es un campo estriado y profundo, de una densidad ya ilegible en su totalidad. Los rostros que presenta (y que la representan), ya no pueden aspirar a la inocencia, a decir las cosas por vez primera y con voz ingenua. Pero es también consecuencia de un movimiento de repliegue, que hace oscilar lo exterior frente a lo interior continuamente: la manifestación sucinta de que, casi como estroboscópicamente, lo profundo es la piel y viceversa. Lo más banal, los despojos, adquieren la forma suntuosa del drapeado, del envoltorio del cuerpo y, metafóricamente, incluso del alma; y así, los plásticos y celofanes de deshecho brillan con el tornasolado de los más suntuosos ropajes y telones, de telas damasquinadas, de la alta costura que sólo cubre un cuerpo ideal…

Lujo y luto, pues, como expresión última de cierto impulso barroco que Javier Palacios ha sacado al escenario desde el callejón trasero, donde se acumulan los desperdicios, y que haría las delicias de una sensibilidad como la de Caravaggio, tan atento a las texturas y los pliegues del mundo, de todos los rincones del mundo.

Origen, de Javier Palacios, en la exposición 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Origen, de Javier Palacios, en la exposición ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Óscar Alonso Molina

La Academia de las Artes Escénicas, en Valencia

Presentación de la Academia de las Artes Escénicas de España
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Lunes 4 de mayo, a las 17.00h

La Sala Russafa acogerá el próximo 4 de mayo la presentación en Valencia de la Academia de las Artes Escénicas de España. Ese mismo día se dará también a conocer en la Comunidad Valenciana el primer número de su revista oficial, de reciente publicación.

La presentación correrá a cargo del presidente de la Academia José Luis Alonso de Santos, la vicepresidenta 2ª Rosángeles Valls, y el director de la revista y miembro de la Junta Directiva Rodolf Sirera. Al acto de presentación, que será a las 17.00 horas, están invitadas todas las personas relacionadas con el teatro, la danza o la música escénica que deseen conocer detalles sobre esta Academia fundada en abril de 2014 y que celebrará asamblea general en el mes de junio.

Miembros de la Academia de las Artes Escénicas de España, durante su presentación. Imagen de la web de la Academia.

Miembros de la Academia de las Artes Escénicas de España, durante su presentación. Imagen de la web de la Academia.

El pasado mes de marzo celebró su primer congreso en la localidad de Urueña. El número 1 de la revista Artescénicas recoge un amplio resumen de los temas tratados en dicho congreso.

Un grupo de profesionales de las distintas áreas de las Artes Escénicas, preocupados por la inexistencia de una Academia en el sector (como las que hace tiempo tienen el Cine, la Televisión o la Música), gracias al impulso de la Fundación SGAE y a su patrocinio, mantuvieron una serie de reuniones de trabajo durante un año aproximadamente (2013-14) para poner en marcha la Academia de las Artes Escénicas de España (AAEE).

Su objetivo principal es actuar como un núcleo de reflexión sobre las Artes Escénicas y los creadores que trabajan en su campo, ser un generador de opinión y un centro de estudio e investigación, y de difusión y fomento de las mismas, así como de canalizar su relación con los fenómenos sociales, culturales e históricos que incidan entre ella y la sociedad.

Cartel de la presentación en su día de la campaña de sensibilización del teatro.

Cartel de la presentación en su día de la campaña de sensibilización del teatro.

La Asociación ‘Academia de las Artes Escénicas de España’ goza, como corporación, de personalidad jurídica, mantiene su independencia respecto a cualquier grupo político, económico e ideológico y tiene los siguientes fines, según recoge en sus estatutos:

Reconocer y dar a conocer la profesionalidad y excelencia artística de sus miembros y a través de ellos estimular la comprensión en la sociedad del valor fundamental de las Artes Escénicas.

Fomentar el progreso de las artes y las técnicas relacionadas directa o indirectamente con las Artes Escénicas.

Promover la asistencia y el intercambio de información artística, científica y técnica entre todos sus miembros.

Logo de la Academia de las Artes Escénicas de España. Imagen de la web de la Academia.

Logo de la Academia de las Artes Escénicas de España. Imagen de la web de la Academia.

Realizar estudios y trabajos científicos, artísticos y técnicos sobre cuestiones relacionadas con las Artes Escénicas, editarlos y difundirlos y promover y apoyar la investigación sobre dichas materias, convocando y concediendo las ayudas que se consideren convenientes.

Facilitar a la Administración Pública los informes que sobre materias relacionadas con las Artes Escénicas le sean solicitados, así como proponer a la misma las iniciativas que la Asociación “Academia de las Artes Escénicas de España” estime oportunas.

Establecer intercambios artísticos y culturales con entidades similares extranjeras.

Conceder premios anuales a los mejores trabajos del sector de las Artes Escénicas.

Cualesquiera otras actividades tendentes a elevar el nivel artístico, técnico o científico de sus miembros, de modo que las artes escénicas alcancen la relevancia social que les corresponde, y cuantas otras tengan como objetivo fomentar la promoción y difusión de las obras dramáticas, dramático-musicales y coreográficas.

Imagen anunciadora de los Premios Max en la web de la Academia de las Artes Escénicas de España.

Imagen anunciadora de los Premios Max en la web de la Academia de las Artes Escénicas de España.

Censura ante el precipicio electoral

En una sociedad como la nuestra, acostumbrada a que exista un abismo entre la teoría y la práctica, sucede con frecuencia que la letra de algunos principios jurídicos fundamentales se queda solo en tinta seca sobre papel. Esa laxitud asumida por la población es un signo revelador que, posiblemente, nos haya llevado al despotismo institucional con el que algunos administran su responsabilidad sobre los asuntos públicos.

Intervención de Jorge López en El Cabanyal. Cortesía del artista.

Intervención de Jorge López en El Cabanyal. Cortesía del artista.

Aunque resulte recurrente, para hablar de libertad de expresión debemos remitirnos a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Según su artículo 19, “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Por su parte, la Constitución Española de 1978 reconoce y protege los derechos: “a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”, así como “a la producción literaria, artística, científica y técnica”. Dando un paso más allá, manifiesta que “el ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa”.

Intervención de Jorge López en El Cabanyal. Cortesía del artista.

Intervención de Jorge López en El Cabanyal. Cortesía del artista.

Sin embargo, estos derechos se ven continuamente vulnerados, nuestra libertad de expresión se ve limitada aquí y ahora, no es necesario referirse a regímenes totalitarios de otras latitudes ni a dictadores pasados. Hoy Valencia vuelve a ser el escenario en el que se representa el uso chusco y arbitrario del poder. El Ayuntamiento de Valencia ha destruido una intervención artística realizada en el espacio público, sobre los muros contiguos a la Casa dels Bous en El Cabanyal, propiedad de la Marina Auxiliante, que contaba con los permisos de la citada entidad. La obra de Jorge López, integrada en el proyecto Inside Out Project del conocido artista JR, retrata vecinos del barrio mientras realiza un ejercicio de integración. La obra, muy cuidada estéticamente, carece de aristas que pudieran incomodar. ¿Por qué, entonces, una patrulla de limpieza y otra de policía ha acabado con ella unas horas después de su instalación? Contaba con el permiso de la entidad propietaria del muro, se ha preparado con cuidado, han participado numerosos vecinos de esta zona de la ciudad, forma parte de un proyecto artístico que se desarrolla internacionalmente…

Intervención de Jorge López en El Cabanyal. Cortesía del artista.

Intervención de Jorge López en El Cabanyal. Cortesía del artista.

No cabe duda del desprecio que el Ayuntamiento de Valencia ha puesto de manifiesto hacia el arte y la cultura bajo el mandato de Rita Barberá, no solo por la ausencia de una política municipal en materia cultural sino por el uso caprichoso de los recursos y las infraestructuras. Se trata de un modelo de gestión política que ha caducado. Ya no se sostiene, como tampoco lo hace su aberrante plan de partir en dos el barrio de El Cabanyal, declarado Bien de Interés Cultural por la particularidad de su trazado urbanístico y el modernismo popular característico de su arquitectura. La protección legal que lo ampara, junto a la ejemplar lucha de los vecinos y vecinas del barrio durante los últimos diecisiete años, representa el principal escollo que la alcaldesa ha encontrado en sus años de gestión. Tras los éxitos obtenidos por Salvem El Cabanyal en los tribunales y con el reciente Premio Europa Nostra –refrendado  por el Ministerio de Cultura- puede decirse que El Cabanyal ha ganado la guerra, a pesar de las feas maniobras desplegadas durante la contienda por esa alcaldesa de “caloret” subido.

Destrucción de la intervención de Jorge López en El Cabanyal. Cortesía del artista.

Destrucción de la intervención de Jorge López en El Cabanyal. Cortesía del artista.

Durante demasiado tiempo las prebendas, la indiferencia y el miedo han mantenido paralizados a distintos sectores sociales. El miedo es esa última frontera que como individuos debemos trabajar y superar, pues paraliza a las personas y nos inhabilita como sociedad. Puede que sea esa la gran revolución que ya se ha iniciado. Una revolución que no requiere de barricadas ni de manifestaciones, pues tiene lugar en lo más íntimo de cada persona, sin proclamas, siendo necesariamente el resultado de una libre toma de consciencia. Eso facilita una nueva escena para el desarrollo de otro modelo social y político. En ese territorio, liberado de signos, nos vamos encontrando como individuos emancipados integrantes de una colectividad, capaces de interactuar sin renunciar a la dignidad personal que nos confiere el ejercicio autónomo de la expresión. La pluralidad es la base de una sociedad sana, mientras que las acciones represoras que hemos conocido en los últimos años son el resultado de la administración abusiva del poder. Borrar a manguerazos una intervención artística en El Cabanyal es seguramente uno de los últimos exabruptos de ese poder lacónico que se retuerce frente al precipicio electoral.

Destrucción de la intervención de Jorge López en El Cabanyal. Cortesía del artista.

Destrucción de la intervención de Jorge López en El Cabanyal. Cortesía del artista.

Ante este tipo de atropellos se hace más necesario si cabe reforzar la práctica personal de la opinión y la expresión pública de las ideas propias, sin atender a las tijeras de un censor que ha perdido por completo su autoridad.

Nunca fue el momento de guardar silencio, pero ahora es sin duda el tiempo de hablar.

Destrucción de la intervención de Jorge López en El Cabanyal. Cortesía del artista.

Destrucción de la intervención de Jorge López en El Cabanyal. Cortesía del artista.

José Luis Pérez Pont

Cazadoras Asociados: el arte se pone a tiro

Galería de tiro, por Cazadoras asociados
Sala de la Muralla
Colegio Mayor Rector Peset
Plaza Horno de San Nicolás, 4. Valencia
Hasta el 8 de mayo

El artista es un cazador. No persigue animales furtivos y salvajes, sino resignificar lo insignificante o lo que pasa desapercibido. El artista empuña sus armas –la línea, el color, el volumen, la electrónica- para alumbrar lo que no se suele, o no se quiere, ver y obligar a hacerle frente, mirarlo de otra manera, y pensarlo. Y, como el cazador, cultiva la paciencia, anda alerta, se arriesga y persevera.

Vista general de la exposición 'Galería de tiro', en el Colegio Mayor Rector Peset. Cazadoras asociados.

Vista general de la exposición ‘Galería de tiro’, en el Colegio Mayor Rector Peset. Cazadoras asociados.

Esta afinidad y, en especial el hecho de haber realizado las reuniones de constitución como colectivo en la antigua sede de una asociación de cazadores, impulsaría a un grupo de artistas de consolidada trayectoria individual a adoptar el nombre de Cazadoras asociados para las acciones, o exposiciones, que emprendieran juntos. No tardarían mucho en convocar una con el arte de la caza como leitmotiv. Su resultado se muestra en esta sala.

La exposición reúne 17 piezas, una por cada uno de los participantes. Todas ellas tienen como referencia la diana, dispositivo utilizado como blanco de tiro y figura polisémica donde las haya.

Vista de la exposición 'Galería de tiro', en el Colegio Mayor Rector Peset. Cazadoras asociados.

Vista de la exposición ‘Galería de tiro’, en el Colegio Mayor Rector Peset. Cazadoras asociados.

De manera paradójica, el uso recurrente de los círculos concéntricos, motivo que habitualmente conforma la diana, resalta la singularidad de cada obra, su propio “relato”, un relato derivado del código expresivo, las inquietudes y la intención de cada autor.

Algunas de las obras están gobernadas por la crítica al abuso de poder o a la violencia, otras incluyen alusiones autobiográficas o remiten a la filosofía zen, la literatura o el arte; las hay que interaccionan con el espectador…; todas emocionan.

Obras de la exposición 'Galería de tiro', en el Colegio Mayor Rector Peset. Cazadoras asociados.

Obras de la exposición ‘Galería de tiro’, en el Colegio Mayor Rector Peset. Cazadoras asociados.

Puestas en común, configuran una sugestiva galería de tiro. A su vez, entablan diálogos cruzados entre ellas que propician nuevas interpretaciones, matices inesperados. Se trata de dejar que la mirada se cobre, complacida, la perturbadora verdad que contienen.

Buen tiro.

Adenda: los participantes en la exposición son Ximo Amigó, Julio Bosque, Calo Carratalá, Enrique Carrazoni, Toni Domènech, Antonio Girbés, Jarr, José Morea, Guillermo Peiró Roggen, Manolo Rey Fueyo, Pepe Romero, Manuel Sáez, Bia Santos, Sebastián Nicolau, Rubén Tortosa, Lukas Ulmi y Joan Verdú. Por su parte, el también miembro del colectivo y gerente del IVAM, Joan Llinares, se suma por primera vez a una de las acciones del grupo retomando así una actividad en la que dio sus primeros pasos profesionales.

Obras de la exposición 'Galería de tiro', en el Colegio Mayor Rector Peset. Gentileza de Cazadoras asociados.

Obras de la exposición ‘Galería de tiro’, en el Colegio Mayor Rector Peset. Gentileza de Cazadoras asociados.

Toni Picazo

Nadine Byrne en ‘The Ritual Box’

The Ritual Box
Performance ‘Merge’, de Nadine Byrne
Espai Rambleta
Bulebar Sur. Valencia
Sábado 2 de mayo (2015), a las 20.30h

‘The Ritual Box’ o caja de rituales (sala de exposiciones) donde vivir experiencias en torno a la idea de ritual postmoderno, acoge el sábado 2 de mayo en Espai Rambleta la performance ‘Merge’ de las artista Nadine Byrne. El proyecto comisariato por Johanna Caplliure y José Luis Giner  tendrá con posterioridad otras citas similares dedicadas al artista estadounidense Ben Russell.

BlackWhite Trypps, de Ben Russell, artista participante en The Ritual Box. Espai Rambleta.

BlackWhite Trypps, de Ben Russell, artista participante en ‘The Ritual Box’. Espai Rambleta. Cortesía de los comisarios Johanna Caplliure y José Luis Giner.

Hace un par de años, cuando ambos comisarios empezaron su investigación, descubrieron que había una importante tendencia en la moda, diseño de objeto y en la música (principalmente en los videoclips de Lady Gaga, Beyonce o Madonna) en los que la profusión de símbolos de distintos cultos se mostraban desactivados de su poder ritual. Esta primera evidencia les sugirió la idea de ahondar en la investigación de las artes visuales y en la creación de artistas contemporáneos en torno a la pervivencia de los rituales.

De ahí nació ‘The Ritual Box’ en la que cada semana la experiencia es distinta y gira sobre las figuras de los artistas Javi Moreno (España), Pil&Galia (Israel/Londres), Nadine Byrne (Suecia) y Ben Russell (USA). Una experiencia nunca presentada en ningún ámbito artístico por su formato, duración y muestra.

Proyección de la obra de Pil&Galia en The Ritual Box. Cortesía de Espai Rambleta.

Proyección de la obra de Pil&Galia Kollectiv en ‘The Ritual Box’. Espai Rambleta. Cortesía de los comisarios Johanna Caplliure y José Luis Giner.

Algunas semanas proyectan trabajos de los artistas y presentan algunas de sus piezas musicales o audiovisuales. Y el resto son los artistas los que proceden a actuar. Mediante performance, videodjaying, coreografía, sesiones de música experimental… avanzan sobre las formas del ritual postmoderno.

Finalmente la sala está albergando algunos de los objetos utilizados en las performances por los artistas.

Performance de Nadine Byrne.

Performance de Nadine Byrne, artista participante en ‘The Ritual Box’. Espai Rambleta. Cortesía de los comisarios Johanna Caplliure y José Luis Giner.

 

Penev, el fútbol como puro teatro

Penev, de Xavo Giménez
Dirección: Toni Agustí y Xavo Giménez
Sala Russsafa
C / Denia, 55. Valencia
Viernes 1 y sábado 2 (20.30h), y domingo 3 de mayo (19.00), 2015

La programación escénica de Sala Russafa para esta semana se cierra con una propuesta para los que aman el fútbol y odian el teatro. Y viceversa. Pero también para los que aman el fútbol y el teatro.

Del 1 al 3 de mayo, el teatro de Ruzafa acoge la pieza ‘Penev’, una obra escrita por el actor Xavo Giménez, quien ya se estrenó como autor en 2011 con ‘Ártico’, que recibió muy buena acogida. Junto a Toni Agustí dirige esta obra que ambos interpretan y en la que se desvela el punto en común entre el deporte de masas y las artes escénicas: la ilusión, la esperanza de creer que siempre irán a mejor y la capacidad de hacer que los espectadores se sientan mejor viendo actuar a otros.

Toni Agustí (izquierda) y Xavo Giménez en una escena de Penev. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Toni Agustí (izquierda) y Xavo Giménez en una escena de Penev. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Sobre el escenario, el dependiente de una tienda de artículos de segunda mano y un ex trabajador de Canal 9 barajan cromos de la alineación del Valencia FC. En una sociedad en que los individuos son intercambiables y en la que un gol en la portería contraria puede hacernos sentir alguien, ‘Penev’ construye una trama llena de ternura, humor ácido, melancolía y sátira.

Mediante saltos temporales y espaciales, vamos conociendo la historia de estos dos personajes, que mantienen una intensa relación sobre las tablas, magistralmente interpretados por Giménez y Agustí.

Esta propuesta de la compañía local La Teta Calva se estrenó la pasada temporada con excelentes críticas y constituye una muestra de la viveza y la originalidad de la escena valenciana, capaz como ninguna de realizar un retrato de nuestro tiempo. A mitad camino entre la comedia y la crítica social, ‘Penev’ hace un regateo a la apatía y una magnífica chilena a quienes creen que el buen teatro solo puede ser clásico.

VÍDEO: https://www.youtube.com/watch?v=MzK0O0u52lQ

Toni Agustí (izquierda) y Xavo Giménez en una escena de 'Penev'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Toni Agustí (izquierda) y Xavo Giménez en una escena de ‘Penev’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Políticas culturales: ¿hay alguien ahí?

Las políticas culturales
Debats de La Nau de la Universitat de València
Con: Yuri Aguilar (UPyD), Pepe Almería (Podemos), Carmen Amoraga (PSPV-PSOE), Robert Lisart (EUPV), Miguel Ángel Mulet (PPCV) y Josep Mª Pañella (Compromís)
Moderador: Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València
Martes 28 de abril, 2015

La maquinaria electoral está servida. Y cuando esa maquinaria se pone en marcha lo tritura todo. Incluida, claro está, la reflexión en profundidad de los asuntos que preocupan a los ciudadanos. Por ejemplo, la política cultural, que era el núcleo del debate organizado por La Nau de la Universitat de València en su Aula Magna. Se reunieron todos los partidos valencianos con representación institucional que concurren a las próximas elecciones autonómicas. Con la salvedad de Ciudadanos, que declinó su asistencia.

De izquierda a derecha, Robert Lisart, Yuri Aguilar, Miguel Ángel Mulet, Antonio Ariño, Carmen Amoraga, Pepe Almería y Josep María Pañella. La Nau de la Universitat de València.

De izquierda a derecha, Robert Lisart, Yuri Aguilar, Miguel Ángel Mulet, Antonio Ariño, Carmen Amoraga, Pepe Almería y Josep María Pañella. La Nau de la Universitat de València.

Se habló de todo y de nada. ¿Los diez minutos que Antonio Ariño, vicerrector de Cultura y moderador del debate, concedió a cada uno de los intervinientes justifica la cascada de consignas, lugares comunes y escaso calado de las, llamémoslas así, propuestas? No, en diez minutos se pueden decir quizás no muchas más cosas, pero sí mejor argumentadas. De manera que puestos a nadar en el agua de los tópicos, nadie mejor que Miguel Ángel Mulet (PPCV) para abrir el debate.

Y lo abrió tendiendo la mano que mece la cuna al resto de partidos en la oposición: “Tenemos que encontrar puntos de encuentro”. Mulet se refería a los puntos que vendrían a cerrar una herida por la que se desangran las políticas culturales perpetradas por su partido en el gobierno hace ya unos cuantos años. Su intervención fue lo más parecido a lo que Pepe Iglesias ‘El zorro’ llamó “un cuchillo sin mango y sin hoja”.

Luego vino la intervención del resto de representantes políticos, por este orden: Carmen Amoraga (PSPV-PSOE), Yuri Aguilar (UPyD), Pepe Almería (Podemos), Robert Lisart (EUPV) y Josep Mª Pañella (Compromís). Todos ellos mirando de reojo al representante ‘popular’, objeto de la correspondiente crítica, pero todos ellos enarbolando la bandera de otra política cultural menos “clientelar”, menos dada al “despilfarro” y más asentada en los principios del “sentido común” y del consenso con los “profesionales del sector”.

Imagen del Palau de les Arts.

Imagen del Palau de les Arts.

Se habló de “restaurar los concursos públicos, tal y como se ha hecho en el IVAM” (Lisart), de “bajar el IVA al 4%” (Pañella) en justa correspondencia con otros países europeos, así como de recuperar la RTVV, la señal de TV3, el Circuit Teatral y hasta la Mostra. Aguilar puso igualmente el acento en el estímulo del mecenazgo, en la desaparición de las diputaciones y en el fomento del doblaje en valenciano. Salió a colación el Palau de les Arts y el Palau de la Música, dos espacios públicos que, en ocasiones, hasta se hacen la competencia programando lo mismo a la vez (Lisart).

Se habló de todo ello y más, pero sin salirse un centímetro del programa electoral. De hecho, cuando un representante de la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana preguntó por cuestiones relacionados con su sector, salvo Amoraga, nadie las tenía contempladas en su programa. Como nadie contempló, más allá de tan genérico repaso a los despropósitos del Partido Popular, ofrecer argumentos de cierto calado en las supuestas políticas culturales del ansiado futuro cambio de gobierno.

Se habló de los músicos valencianos, de los artistas plásticos, de los escritores y libreros, de los actores y actrices, del teatro, del audiovisual… Pero salvo las propuestas de recuperar lo habido y por haber, sin que nadie se dignara a esbozar mínimamente cómo lo harían, bajo qué parámetros y con qué criterios, el mapa de las políticas culturales quedó dibujado con dos o tres pinceladas de la mejor de las voluntades. Nada que ver con el dibujo de un plan a medio y largo plazo para que la cultura, terreno mal abonado, diera poco a poco sus frutos más allá del ditirambo hacia los profesionales del sector o la reprobación acerca de lo tristemente acontecido durante los últimos años. Cultura viene de cultivar y por lo que se vio y escuchó en La Nau hubo más exposiciones trilladas, que verdaderas propuestas encaminadas a separar el grano de la paja.

Uno de los montajes falleros 2015.

Detalle de una de las Fallas 2015. Makma

Salva Torres