El juego de la venganza

Talión, de Santiago Díaz
Editorial Planeta

La historia y el mundo del arte, desde Medea a La Novia de Kill Bill ofrecen numerosas ejemplos de mujeres que, bajo la inspiración de la diosa Némesis, matan para vengar una afrenta. Más raro es la figura de la justiciera que ejerce la venganza por cuenta ajena y siguiendo los dictados de la bíblica ley de Talión: ‘Ojo por ojo, diente por diente’…

Fotograma de 'Kill Bill', película de Quentin Tarantino en torno a la venganza.

Fotograma de ‘Kill Bill’, película de Quentin Tarantino en torno a la venganza.

‘Talión’ es, precisamente, el título de la primera novela de Santiago Díaz que con una larga trayectoria como guionista en la televisión demuestra que es un consumado narrador sobre el papel. A Marta Aguilera, una periodista de 40 años, le dan únicamente dos meses de vida a causa de un tumor cerebral. Sin lazos afectivos, decide ocupar el tiempo que le queda reparando lo que para ella son injusticias, aplicando su particular ley del Talión. Y aprovecha muy bien ese breve plazo llevándose por delante a un asesino y violador de niñas, a un rumano dedicado a la trata de blancas, a un narco gitano y a una sanguinaria terrorista que acaba de salir de la cárcel. ‘La venganza es un plato que se sirve frío’, pero en este caso llega a la mesa muy caliente.

Ha sido muy osado al apostar por un personaje protagonista, el justiciero, que no tiene tradición literaria en España. ¡Y, además, mujer!

Personas que se toman la justicia por su mano ha habido  desde siempre, tanto en la vida real como en la literatura. En los siglos XV y XVI se pusieron muy de moda las novelas caballerescas, donde un caballero andante trataba de reparar injusticias. De ahí hasta Marta Aguilera, mi protagonista. Que sea una mujer es algo que me atrajo desde el primer momento. Argumentalmente, me aportaba mucho más que si hubiera elegido a un hombre.

Santiago Diaz. Imagen cortesía del autor.

Santiago Diaz. Imagen cortesía del autor.

¿Cómo surgió la historia en su cabeza?

Surgió al leer la noticia sobre un crimen del que el culpable salía indemne. Percibí la indignación de la gente, que tenía la sensación de que no se hacía justicia, y pensé que me gustaría contar la historia de una mujer que se rebelaba contra eso.

¿Se encuentra en ese hipotético 62% de la ciudadanía que apoya o disculpa los actos de la vengadora Talión?

Como Santiago Díaz yo creo en la justicia. A los asesinos hay que detenerlos y juzgarlos con garantías. Pero como lector de una obra de ficción, quiero ver cómo los malos pagan por sus pecados y no puedo evitar sentir empatía por Marta Aguilera.

Una periodista trastornada, una inspectora traumatizada y una terrorista de ETA dura cual pedernal. Las mujeres llevan el peso de la trama. ¿Es algo deliberado para conquistar a las lectoras o le ha salido así?

Me ha salido así. La primera que tenía clara era la inspectora, y después me encantó la idea de enfrentar a dos mujeres tan poderosas como ella y Marta Aguilera, a la que yo no considero demente, sino alguien que ya no tiene nada que perder y toma una decisión, acertada o no. Eso han de juzgarlo los lectores. En cuanto a la terrorista, es una de los malos, pero hay otros, y son hombres.

Un asesino de niñas, un proxeneta, un narco, una terrorista …De todas las facetas del mal, ¿cuál es la que más le repugna?

Todos los que quitan deliberadamente la vida de un inocente me parecen repugnantes, pero para mí ser un asesino y violador de menores es lo peor que se puede ser en la vida.

Uno de sus personajes, guionista de profesión, afirma que no se dedica a contar historias sino a resolver problemas. ¿Es realmente así?

En parte, sí. Escribir un guión algunas veces es muy parecido a armar un gran puzle. Hay que cuadrar decorados, disponibilidad de actores, presupuestos, etcétera. En definitiva, problemas ajenos a la creatividad que hay que solucionar para que el capítulo llegue perfecto a los espectadores.

Cubierta de 'Talión', de Santiago Díaz.

Cubierta de ‘Talión’, de Santiago Díaz.

¿Cómo ha influido su larga trayectoria de guionista a la hora de afrontar su primera novela?

Después de más de veinte años escribiendo guiones he intentado aprender a identificar qué cosas funcionan y cuáles no para atraer al espectador y he procurado trasladarlo a la novela. Por lo demás, escribir una novela me ha dado una libertad que nunca había tenido como guionista.

¿Son tan cruentas las luchas de poder entre las narco familias de gitanos como usted las describe?

La mayoría de los gitanos son gente honrada y trabajadora, pero también es cierto que los grandes clanes de la droga de la Cañada Real han estado tradicionalmente dirigidos por familias de etnia gitana. Y las guerras entre traficantes de droga son especialmente cruentas, sí.

Aunque a veces la acción raya lo inverosímil, el ritmo se mantiene y engancha. ¿Se debe a los trucos que domina del lenguaje audiovisual?

Yo realmente escribo en imágenes, y eso hace que a los lectores les resulte una novela muy rápida y entretenida, que es lo que pretendía hacer desde el principio. Además, mi máxima a la hora de sentarme a escribir fue procurar no aburrir, que la historia avance en cada página. Al igual que en la tele no se puede desperdiciar ni un minuto sin ahondar en la historia que estamos contando, yo he querido no dejar una sola página sin contenido. Siempre pasan cosas, lo que hace que Talión tenga muchísimo ritmo. Y yo no creo que a veces la acción sea inverosímil, lo que ocurre es que es muy cierto aquello de que ‘la realidad en ocasiones supera a la ficción’.

Talión

Imagen de promoción de ‘Talión’, de Santiago Díaz, por cortesía del autor.

Bel Carrasco

Macbeth se humaniza en Les Arts

Macbeth, de Giuseppe Verdi
Dirección musical de Henrik Nánási y escénica de Peter Stein
Con Plácido Domingo, Ekaterina Semenchuk, Giorgio Berrugi y Alexánder Vinogradov
Palau de les Arts
Avenida del Profesor López Piñero, 1. Valencia
Días 5, 8, 11, 14, 17 y 20 de diciembre de 2015

Plácido Domingo, que dijo rezar antes de cada función a Santa Cecilia, patrona de la música, y a San Blas, patrón de la garganta, encarna a un Macbeth más humano en Les Arts. Más humano porque, según el director musical Henrik Nánási, el público siente empatía por su personaje, “cosa que no sucede con lady Macbeth”. Y más humano también porque, según el barítono español, el villano de Shakespeare “se arrepiente” en la versión que Peter Stein escenifica de la ópera de Verdi. “No hubiera podido hacer la versión de la romanza en la que Macbeth no muestra arrepentimiento por sus crímenes”, subrayó Domingo.

El deseo de poder, las venganzas y las traiciones que convierten Macbeth en una radiografía de las más desatadas pasiones humanas, inauguran la temporada de abono de Les Arts. Un Les Arts que con esta ópera transfigura su fisonomía. “Hay una política de hoy y una política de antes”, dijo Davide Livermore, intendente del coliseo valenciano. Y en la política de hoy, “toda la gente puede entrar al Palau porque es un teatro público”. Antes también, pero al parecer esa gente no tenía igual cabida que ahora.

Plácido Domingo (i), junto a Davide Livermore, en la presentación de Macbeth. Imagen cortesía del Palau de les Arts.

Plácido Domingo (i), junto a Davide Livermore, en la presentación de Macbeth. Imagen cortesía del Palau de les Arts.

Plácido Domingo, que insistió en su defensa de la anterior intendente de Les Arts, Helga Schmidt (“hizo una gran labor”), dijo que, en su caso, había incluso dejado “contratos que me daban 20 veces más que aquí”. De esta manera quiso dejar claro su identificación con el proyecto del Palau, antes de que llegara la propia Schmidt, y su convicción de que, a pesar de los recortes económicos, “se ha perdido la cantidad, pero nunca la calidad de los espectáculos programados”. Como también reconoció que el Macbeth de Les Arts “es más válido” que el anterior de Berlín.

Henrik Nánási, al tratar de explicar el por qué de esa mayor humanidad del villano ideado por William Shakespeare, destacó cierta contrariedad: “A veces pasa que nos toca vivir una vida que no queremos”. Ese desgarro interior alcanza a la lady Macbeth del cartel del espectáculo, abierta en canal por la pulsión de muerte que habita su ser. “Macbeth es víctima de la manipulación de su mujer”, señaló Plácido Domingo, quien subrayó la “oportunidad” que para él suponía “hacer un papel inédito”. Se refería a ese salto de tenor a barítono en su carrera, próxima a alcanzar los 150 papeles estelares. “Es tomar una dirección que no ha sido tu especificidad”.

Imagen del cartel de Macbeth. Cortesía del Palau de les Arts.

Imagen del cartel de Macbeth. Cortesía del Palau de les Arts.

A pesar de esa dilatada trayectoria profesional, reconoció que los nervios previos a cada actuación no se le pasaban “nunca”. Y se explicó: “El trabajo de director de orquesta es agotador, pero el cantar me pone más nervioso porque la gente me exige más”. Acerca de sus planes en Valencia para 2016 no quiso adelantar nada, aunque aseguró que seguiría en la brecha.

Macbeth, aseguró el maestro, era una de las óperas “más extraordinarias de Verdi”, del que no sabe todavía por qué cambió el final en sus dos versiones de 1847 y 1865. La producción de Peter Stein, dijo, era “extraordinaria”, tanto por su “teatralidad” como por su “imaginación y movimiento continuo que hace que el público la sigue sin oportunidad para aburrirse”. Ekaterina Semenchuk es la mezzosoprano rusa encargada de dar vida letal a lady Macbeth, una mujer de armas tomar por aquello de instigar la sed de venganza y deseo de poder de su sanguinario esposo.

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Plácido Domingo es Macbeth. Palau de les Arts.

Plácido Domingo es Macbeth. Palau de les Arts.

Salva Torres

Cine y arquitectura de Brasil en Hat Gallery

Miradas sobre cine y arquitectura
Hat Gallery
C / Dénia, 37. Valencia
Estación Central: viernes 27 de marzo, 20.00h.
Ponente: Daniel Gascó

Hat Gallery acoge desde el pasado enero, a razón de película por mes, el ciclo ‘Miradas sobre cine y arquitectura’, que se traslada a Brasil, más específicamente a la ciudad de Rio de Janeiro. A través de tres grandes películas del cine brasileiro actual, se plantea un retrato de la ciudad de Rio muy amplio, complejo y diferente de la clásica imagen de tarjeta postal a la que estamos acostumbrados. Tres miradas muy distintas sobre una misma ciudad que nos ayuda a intentar entender mejor la complejidad de una metrópolis con más de diez millones de habitantes y revela las diferentes ciudades que la componen.

Fotograma de 'Ciudad de Dios', de Fernando Meirelles. Hat Gallery.

Fotograma de ‘Ciudad de Dios’, de Fernando Meirelles. Hat Gallery.

El ciclo arrancó el jueves 29 de enero con la película de Fernando Coimbra ‘El lobo detrás de la puerta’ (O lobo atrás da porta). La investigación policial sobre la desaparición de una niña en la zona norte de Rio de Janeiro descubre una red de mentiras, amor, celos y venganza. La película recibió los premios a Mejor película y mejor director en el Festival de Miami, Mejor película y mejor actriz en el Festival de Rio, Mejor película latino-americana en el Festival de San Sebastián. Carlos Perles, arquitecto y urbanista por la FAAP de São Paulo, Brasil, desde el 2001, fue el encargado de hablar sobre la película.

Fotograma de Estación Central, de Walter Salles. Hat Gallery.

Fotograma de Estación Central, de Walter Salles. Hat Gallery.

‘Ciudad de Dios’, de Fernando Meirelles fue la segunda película del ciclo, que se proyectó el jueves 26 de febrero, con coloquio dirigido por William Chinem. Y este jueves cierra el ciclo ‘Estación central’, de Walter Salles, con Daniel Gascó, del videoclub Stromboli, como ponente.

Hat Gallery, que el próximo mes de mayo cumplirá cinco años, es un espacio de diálogo y debate entre disciplinas artísticas: Arquitectura, Diseño y Arte. Iniciativa del estudio de arquitectura sanahuja&partners, Hat Gallery está situada en la sede que éste tiene en el multicultural barrio de Russafa, en Valencia, espacio que ha permitido la programación de infinidad de actividades, exposiciones, proyecciones, talleres, performance, conciertos y conferencias.

Hat Gallery con el montaje 'Silla Libre'. Imagen cortesía de la galería, a punto de cumplir cinco años.

Hat Gallery con el montaje ‘Silla Libre’. Imagen cortesía de la galería, a punto de cumplir cinco años.

A lo largo de sus casi cinco años de historia, se han organizado 16 exposiciones relacionadas con la arquitectura, el diseño y el street art. La primera de ellas fue ‘Silla Libre’, comisariada por Luis Eslava y Lorena Sauras, la cual implicó a 40 artistas de diferentes disciplinas bajo el reto de customizar una silla común. Dichas sillas son un símbolo de Hat Gallery y el mobiliario para las propias actividades que organizan.

Por otro lado, se han ido sacando de la chistera Hat Cinema, con diferentes ciclos y un total de 10 films y 10 ponentes, así como Hat Talks y el ciclo Arquitectura Escénica, que a través de tres charlas-debate, relacionó la arquitectura con la música, el teatro y la danza. También inauguraron Hat Workshops con el taller de Arquitectura Plegable de la artista japonesa Chisato Tamabayashi.

Hat Gallery ha transformado su espacio para acoger propuestas de arte escénico. A través de Hat Music, conciertos íntimos, Hat Dance, piezas de microdanza contemporánea y Hat Theatre, propuestas de microteatro, Hat Gallery se transforma en club de música o plató.

Hat Gallery ha estado igualmente muy vinculada desde sus inicios al barrio donde se sitúa, Russafa, participando activamente en festivales como Russafart, Russafa Escènica y Russafa Loves Kids, así como a la Valencia Disseny Week y su ruta por espacios del barrio.

Fotograma de Estación Central.

Fotograma de Estación Central, de Walter Salles. Hat Gallery.

“Vivimos en un país de trincheras”

La ciudad de la memoria, de Santiago Álvarez
Editorial Almuzara
FNAC de Valencia
C / San Agustín, 2. Valencia
Presentación: jueves 12 de febrero

Santiago Álvarez forma parte del núcleo duro de Valencia Negra. Junto a Jordi Llobregat, Marina López y Bernardo Carrión ponen en marcha cada mes de mayo un encuentro que este año llega a su tercera edición y que cada vez gana más presencia y peso en el intenso calendario negro de la geografía española.

Arropado por su conocimiento del género, Álvarez irrumpe en la palestra con ‘La ciudad de la memoria’ (Editorial Almuzara), una historia que trasciende el relato detectivesco y que rinde homenaje a la ciudad de Valencia donde se desarrolla la acción.  Berta Valero, una universitaria ingenua que pasa por apuros económicos, comienza a trabajar casi por azar en la agencia de investigación de Mejías, un extravagante detective privado, inconformista y audaz, que se conduce como Humphrey Bogart en un mundo que cambia demasiado deprisa.

Ambos indagarán un extraño caso que involucra al poderoso clan familiar de los Dugo-Escrich, propietario del mayor grupo constructor valenciano, y cuyas raíces se hunden en un pasado lleno de secretos que todos parecen o aparentan  desconocer. El autor y Ramón Palomar presentarán en libro el 12 de febrero  en la FNAC.

Santiago Álvarez, autor de 'La ciudad de la memoria'. Editorial Almuzara. Imagen cortesía del autor.

Santiago Álvarez, autor de ‘La ciudad de la memoria’. Editorial Almuzara. Imagen cortesía del autor.

Todas las historias tienen un germen o semilla. ¿De dónde surge la suya?

Vivimos en un país de trincheras, donde nos vemos abocados a elegir un bando, cavar hondo en nuestro puesto y disparar al contrario con todo lo que tengamos. Decidí crear a Mejías como un hombre en tierra de nadie, que se niega a luchar en la guerra de otros y sobrevive esquivando las balas porque se resiste a arrojarse al suelo. También se abordan otros temas como la carga del pasado, nuestro gastado concepto de lo que es real y lo que es verdad. Básicamente, escribo para poder ordenar un poco lo que nos rodea y tratar de comprenderlo. Creo que el detective es el arquetipo perfecto del investigador del ser humano.

¿A qué estirpe detectivesca pertenece Mejías?

Mejías es un heredero directo del Bogart de ‘El Sueño Eterno’ o ‘El halcón Maltés’. Del mismo modo que Alonso Quijano es perturbado por la continua lectura de novelas de caballerías, el cine negro de los cuarenta y cincuenta ha dejado una marca profunda en mi detective. Claro que pretender ser Humphrey Bogart en nuestros días resulta bastante complicado, y eso es origen de múltiples conflictos.

¿Hasta qué punto se ha inspirado en la corrupción reinante para tejer la trama?

En los últimos meses la palabra corrupción nos asalta cuando hablamos de la actualidad, nos rodea por todas partes, nos enfurece. Pero no todo lo que podemos escribir sobre el ser humano de nuestro siglo es eso. Terminé mi novela hace un par de años, cuando este ruido era algo más tenue, y más que la corrupción pretende explorar ese lado oscuro que todos tenemos y que puede activarse si le damos la oportunidad. Los peores delitos del ser humano no suelen salir de su bolsillo sino de las pasiones, emociones que no nos dejan atrás. En ‘La ciudad de la memoria’ existe el remordimiento, el odio y la venganza a través de las décadas, con una intensidad que solo solemos atribuir a los animales.

Portada de 'La ciudad de la memoria', de Santiago Álvarez. Cortesía de Editorial Almuzara.

Portada de ‘La ciudad de la memoria’, de Santiago Álvarez. Cortesía de Editorial Almuzara.

¿A qué atribuye el boom que vive la novela negra?

Los lectores actuales vivimos bombardeados y preocupados por la actualidad que nos rodea. Nos cuesta marcharnos a lugares fantásticos o a épocas remotas. Hoy día parece que tiene más sentido pulsar la realidad contemporánea de nuestro barrio, de nuestra ciudad, de nuestro país, de esa parte de nosotros de la que no podemos estar orgullosos. Por otro lado, la novela negra no se ha ido nunca: lleva a nuestro lado desde la Transición. Los elementos de suspense, crimen, los arquetipos noir no han caducado tampoco y son muchos los géneros que son permeables a ellos. Me parece que vivimos ahora un boom como el de la novela histórica hace 10 o 15 años, y que ahora agoniza. La novela negra está en pleno apogeo y, por lo tanto, es ahora cuando puede mostrar indicios de decadencia. Si el género pierde la autenticidad, si lo domesticamos para aprovechar su tirón comercial acabaremos reventándolo. Y me temo que eso pasará, quizás en seis o siete años, porque es difícil imaginar que las editoriales opten por una alternativa, que sería darle un toque de normalidad que alargue su vida y seleccionar la etiqueta noir con cuidado para no confundir.

¿Cómo ha tratado Valencia de telón de fondo?

Valencia es un personaje más de mi novela. Yo soy murciano y resido aquí desde hace 15 años. Descubrí esta ciudad de golpe, en tiempos de bonanza y lo que más me gustó fue la importante carga histórica que arrastra. He respetado a la ciudad como es, pero he tratado de incorporar un matiz distintivo, se trata de la Valencia de Mejías, que incluye escenarios modernos como la Ciudad de las Ciencias pero también edificios históricos como la Lonja y huellas del pasado como nuestro rastro. La confluencia de lo moderno y lo antiguo, con sus miserias y alegrías. Como diría Mejías: «Amo esta horrible ciudad». Por algo será.

¿Quiénes son sus maestros?

Me interesan mucho Melville, Dostoievski y Kafka. De la novela negra soy devoto de Jim Thompson, admiro profundamente su comprensión de la sombra que habita en cada uno de nosotros. De Tolkien he aprendido el gusto por las palabras como proveedoras de una historia y el concepto de mundo secundario no como evasión, sino como lugar donde ser forjado y aprender. De Paul Auster envidio su dominio del tono de la narración, de una voz sin estridencias que puede conducirnos a rincones insospechados. Y Chuck Palahniuk me parece un moderno removedor de conciencias al que todos deberíamos consultar de vez en cuando.

Santiago Álvarez. Imagen cortesía del autor.

Santiago Álvarez, autor de ‘La ciudad de la memoria’. Editorial Almuzara. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco