Cinema Jove: ¡Qué horror!

Cult Fiction. Horror + Humor en el cine americano de los 80
Cinema Jove
Jardines de Viveros. Valencia
Del 19 al 26 de junio de 2015

En el marco de la 30 Edición del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove, organizado por CulturArts, que se celebrará del 19 al 26 de junio, se va a realizar un ciclo de cine de culto de terror con una pizca de humor y sátira. ‘Cult Fiction. Horror + Humor en el cine americano de los 80’ formará parte de la programación de las Secciones Paralelas del Festival en la que los espectadores podrán disfrutar, en pantalla grande y al aire libre, de películas como Posesión infernal (Sam Raimi, 1981), Cazafantasmas (Ivan Reitman, 1984), Gremlins (Joe Dante, 1984), Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984), Noche de miedo (Tom Holland, 1985) o Muñeco diabólico (Tom Holland, 1988).

El cine americano de los años ochenta está dirigido, en muchos casos, por cineastas que se convirtieron en tales a partir de su propia cinefilia, y este hecho se deja notar ampliamente en tramas que retoman y retuercen los planteamientos clásicos, filtradas a menudo por influencias que vienen de la televisión, del cómic y del cartoon. Es especialmente evidente en las producciones de terror, en las que los cineastas toman una distancia con respecto a las situaciones, y las muestran desde una posición irónica, e incluso satírica, cuando no las convierten directamente en comedias de lo grotesco.

Las películas seleccionadas en esta sección, como otras que también podían haber estado, responden ejemplarmente a estos modelos que impactan y transforman el panorama del género fantástico y de horror de la década. Sus directores, Carpenter, Raimi, Dante, Holland, Reitman, Craven, habían iniciado sus carreras en la década previa y con estos títulos su proyección crece o se agiganta.

Aunque estos filmes gozaron de gran promoción y espectadores en el momento de su estreno, desaparecido todo ese contexto décadas después, siguen contando con la admiración de nuevos y numerosos adeptos que acceden a ellas en formatos domésticos y convirtiéndolas, así, en películas de culto. En esta edición del Festival el público podrá disfrutar de ellas en pantalla grande, al aire libre en los Jardines de Viveros, en todo su esplendor.

Posesión infernal. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de Posesión infernal, de Sam Raimi. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Evil Dead (Posesión infernal, 1981), de Sam Raimi, trata de cinco chicos que van a pasar el fin de semana a una cabaña perdida en un espeso bosque en las montañas de Tennessee. Mientras están cenando, la trampilla que da acceso al sótano se abre de golpe. Extrañados, deciden bajar a investigar. Allí encuentran un magnetófono, un extraño cuchillo ritual y un libro antiquísimo.

Fotograma de Christine. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de Christine, de John Carpenter. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Christine (1983), John Carpenter, cuenta cómo después de reparar un viejo coche, un joven apocado, que era objeto de las burlas de sus compañeros, adquiere seguridad en sí mismo y muestra un carácter firme y violento. Su novia sospecha que el cambio se debe a su extraña relación con el vehículo.

Cazafantasmas. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de Cazafantasmas, de Ivan Reitman. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Ghostbusters (Cazafantasmas, 1984), de Ivan Reitman, narra cómo tres expertos en parapsicología que están sin trabajo deciden fundar la empresa ‘Los Cazafantasmas’, dedicada a limpiar Nueva York de ectoplasmas. El aumento repentino de apariciones espectrales en la ciudad será el presagio de la llegada de un peligroso y poderoso demonio.

En Gremlins (1984), de Joe Dante, un padre regala a su hijo una tierna y extraña criatura llamada Mogwai. El inocente regalo, sin embargo, será el origen de toda una ola de gamberradas y fechorías en un pequeño pueblo de Estados Unidos.

Fotograma de Pesadilla en Elm Street. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de Pesadilla en Elm Street. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Nightmare on Elm Street (Pesadilla en Elm Street, 1984), de Wes Craven. Varios jóvenes de una pequeña localidad están teniendo pesadillas en las que son perseguidos por un hombre deformado por el fuego y que usa un guante terminado en afiladas cuchillas. Algunos de ellos comienzan a ser asesinados mientras duermen.

Noche de miedo. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de Noche de miedo., de Tom Holland. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fright night (Noche de miedo, 1985), de Tom Holland narra las vicisitudes de Charley, un adolescente aficionado a las películas de terror. Su vida es muy tranquila, hasta que se convence de que su nuevo vecino, Jerry Dandridge, es un vampiro. Nadie, y menos aún la policía, está dispuesto a creer que Dandridge es responsable de un montón de extraños asesinatos.

Fotograma de Muñeco diabólico, de Tom Holland. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de Muñeco diabólico, de Tom Holland. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Tom Holland repite con Child’s Play (Muñeco diabólico, 1988). En ella, Andy Barclay, un niño de seis años, asegura que ‘Chucky’, su nuevo muñeco, ha arrojado violentamente por la ventana a su niñera, y nadie le cree. Pero una larga serie de horribles asesinatos conduce al detective del caso hasta el muñeco y, entonces, descubre que el auténtico terror no ha hecho más que empezar.

 

La ¿última? exposición de Manolo Sánchez

‘De luces a sombras’, de Manolo Sánchez
Aula de Cultura La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Hasta el 25 de julio

“Cuando no hay luz el principio del túnel es como el final, sombra”. Esta afirmación de Nilo Casares sirve de preámbulo a la exposición de Manolo Sánchez en La Llotgeta de la que él es comisario. Porque la falta de luz en los ojos del artista, que va perdiendo progresivamente la visión, es la que provoca que el casi centenar de obras expuestas parezca provenir del reino de las sombras. Sombras cinematográficas, porque son muchos los iconos del cine recogidos en la exposición; sombras bélicas, principalmente de la guerra civil española, sombras de vampiros y de mujeres fatales, igualmente cinéfilas.

Obra de Manolo Sánchez en la exposición 'De luces a sombras' en La Llotgeta. Imagen cortesía del comisario Nilo Casares.

Obra de Manolo Sánchez en la exposición ‘De luces a sombras’ en La Llotgeta. Imagen cortesía del comisario Nilo Casares.

Sombras todas ellas debidas al hilo de luz con el que cuenta Manolo Sánchez a la hora de pintar. Con el 5% de visión en un ojo y el 15% en el otro, el artista de Chiva se las ingenia para mostrar 93 obras realizadas casi a tientas, en la que se presume que puede ser su última exposición. Razón por la cual Nilo Casares animó a Sánchez para que produjera tan prolífica serie dedicada a su gran pasión por el cine clásico de los años 50.

'De luces a sombras' de Manolo Sánchez, en La Llotgeta. Imagen cortesía de Nilo Casares.

‘De luces a sombras’ de Manolo Sánchez, en La Llotgeta. Imagen cortesía de Nilo Casares.

Recreando algunos de los iconos de ese cine clásico, principalmente del género negro, del oeste y de vampiros, Manolo Sánchez ha invertido el proceso de creación. Primero los ha dibujado y luego los ha trasladado a la pantalla del ordenador, donde con la lupa de aumento ha podido concluir una obra dominada por la escala de grises, que finalmente ha impreso en un papel especial. El resultado es ‘De luces a sombras’, un amplio muestrario de rostros astillados cuya proximidad al constructivismo se debe más a las limitaciones físicas que a una cuestión de estilo.

Obras de Manolo Sánchez en 'De luces a sombras'. Aula de Cultura La Llotgeta.

Obras de Manolo Sánchez en ‘De luces a sombras’. Aula de Cultura La Llotgeta.

“Son los destellos que él va teniendo”, explica Nilo Casares en relación con la serie de trabajos expuestos en La Llotgeta. Trabajos de un pintor con “mirada cinematográfica”, subraya el comisario. Una mirada que parece conjugar la falta de luz con su propia pasión por un tipo de cine, igualmente dominado por las sombras en las que parecen envueltos los personajes. Detectives repletos de claroscuros, mujeres zarandeadas por una vida turbia o vampiros saliendo de la oscuridad a punto de chupar la sangre de una víctima. También está la guerra civil española, que Sánchez rememora mediante vivencias de su pasado en Chiva.

Obra de Manolo Sánchez en 'De luces a sombras'. Aula de Cultura La Llotgeta. Imagen cortesía del comisario Nilo Casares.

Obra de Manolo Sánchez en ‘De luces a sombras’. Aula de Cultura La Llotgeta. Imagen cortesía del comisario Nilo Casares.

Diseñador gráfico y pintor, Manolo Sánchez accedió a trabajar ‘De luces a sombras’, tras encontrarse con Nilo Casares en La Filmoteca de Valencia para ver Amanecer de Murnau. Esa paradoja de quien perdiendo la vista convoca al comisario de su futura exposición para contemplar entre sombras dicho amanecer de película, también es característico del artista: “Tiene un gran sentido del humor”, puntualiza Casares. Humor de quien alumbra 93 piezas a partir del chorro de sombras que anega su mirada.

Obra de Manolo Sánchez en 'De luces a sombras'. Aula de Cultura La Llotgeta. Imagen cortesía del comisario Nilo Casares.

Obra de Manolo Sánchez en ‘De luces a sombras’. Aula de Cultura La Llotgeta. Imagen cortesía del comisario Nilo Casares.

De ahí el oportuno título ‘De luces a sombras’. La luz de las estrellas cinematográficas y de los resistentes al franquismo derivando, gradualmente, merced a la amplia paleta de tonalidades grisáceas, hacia el reino de las sombras. Manolo Sánchez, haciendo de la necesidad virtud, ha explotado al máximo la escasa luz de sus ojos para mostrar un caleidoscopio de rostros de enorme fuerza expresiva. Casi un centenar de obras al filo de lo imposible, con La Llotgeta haciendo de testigo mudo de la que puede ser la última exposición de Manolo Sánchez. Salvo que el Amanecer de Murnau le haya vuelto a iluminar por dentro.

Obra de Manolo Sánchez en 'De luces a sombras'. Aula de Cultura La Llotgeta. Imagen cortesía del comisario Nilo Casares.

Obra de Manolo Sánchez en ‘De luces a sombras’. Aula de Cultura La Llotgeta. Imagen cortesía del comisario Nilo Casares.

Salva Torres