Mery Sales evoca a Hannah Arendt

El incendio y la palabra, de Mery Sales
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 17 de enero de 2016

El título de la exposición es harto elocuente: ‘El incendio y la palabra’. Si al principio fue el verbo quien con su palabra introdujo sentido en el caótico mundo, ahora es Mery Sales quien trata de hacer lo propio en La Nau siguiendo el rastro de la filósofa alemana Hannah Arendt. Apoyándose en muchas de sus reflexiones, la artista se esfuerza por contener el incendio que se propaga por el mundo, utilizando el cortafuegos de las palabras. En su caso, palabras en forma de textos plásticos de gran intensidad evocadora.

Imagen de la exposición 'El incendio y la palabra', de Mery Sales, en La Nau de la Universitat de Valéncia.

Imagen de la exposición ‘El incendio y la palabra’, de Mery Sales, en La Nau de la Universitat de Valéncia.

El mar bravío y en ocasiones enrojecido, alusiones al franquismo y al movimiento 15M, sujetos anónimos que luchan por sustantivarse en pugna con el colectivo, y el rostro y la boca en múltiples detalles junto a las palabras de la propia Hannah Arendt, integran el conjunto expositivo. Lo real de la naturaleza, estallando o a punto de hacerlo, enfrenta a esa otra naturaleza, la humana, consigo misma, en un ejercicio de tensión que a Mery Sales, como a la misma Arendt, les provoca múltiples interrogantes.

“Lo que el sentido común y la gente normal se niega a creer es que todo es posible” (‘Los orígenes del totalitarismo’). Esta cita, al pie de la obra ‘Arde el Reichstag’, indaga en la extrañeza que la propia Mery Sales no deja de revelar en ‘El incendio y la palabra’. Porque, sin duda, todo es posible: la realización de aquello que abre una vía de esperanza allí donde no cabía ninguna, pero también la manifestación de un horror inimaginable. A este último, Arendt denominó con acierto “la banalidad del mal”. Un mal perpetrado no por desalmados y criminales, sino por personas anodinas que cumplen metódicamente con su trabajo de exterminio.

Obra de Mery Sales en 'el incendio y la palabra'. La Nau de la Universitat de València.

Obra de Mery Sales en ‘el incendio y la palabra’. La Nau de la Universitat de València.

El asunto de la libertad, ejercida con valentía, y el de la violencia, letal cuando forma parte de un programa político, ocuparon un lugar central en las reflexiones de Hannah Arendt. Mery Sales, en conversación con Fina Birulés, especialista en la pensadora alemana, habla de la filósofa como una “avisadora” de incendios o “vigía de su tiempo”. Avisadora o vigía de cuanto amenaza con destruir el esfuerzo de las  palabras por habitar el mundo.

El reto, explica Mery Sales, “residía en cómo pintar políticamente”. Porque si el arte está allí donde cesan las evidencias, al pintar políticamente se corre el riesgo de caer en el panfleto. Por eso las citas que acompañan a ‘El incendio y la palabra’ no deben ser tomadas al pie de la letra, sino al modo de señales luminosas que guían al espectador en medio de la tormenta desatada por las inquietudes artísticas. Inquietudes que Sales cifra en ese “pensar sin barandillas”. Una de las obras, de hecho, se titula así: ‘Sin barandillas’, por encima de las cuales vuelan unos papeles al aire. Y aquí vuelve sobre Arendt para decir: “Atrévete a pensar por ti mismo, párate, ten el coraje de equivocarte”.

Obra de Mery Sales en la exposición 'El incendio y la palabra'. La Nau de la Universitat de València.

Obra de Mery Sales en la exposición ‘El incendio y la palabra’. La Nau de la Universitat de València.

Esa lucha entre la palabra que busca a tientas, que trata de comprender lo incomprensible, y el incendio que amenaza con destruirlo todo, está en el germen del trabajo que Mery Sales expone en La Nau, pero también del que atraviesa el conjunto de su obra. Hannah Arendt lo explica así: “Comprender no significa justificar lo injustificable…la carga que nuestro siglo [refiriéndose al pasado siglo XX] ha colocado sobre nosotros, y no negar su existencia ni someterse mansamente a su peso”.

Por eso Mery Sales tan pronto muestra el mar revuelto de las pasiones como las manos que se aferran a un altavoz. Lo real a punto de desestabilizarnos y el coraje de las palabras que intentan, como brazadas desesperadas, encontrar el equilibrio. También hay en su obra cierta denuncia a la impostura política. Impostura cuyos trazos leves no llegan a emborronar lo que después de todo prima en ‘El incendio y la palabra’ y de lo que Arendt se hace eco al pie de la serie ‘Hervideros’: “Alzar desde lo profundo es la tarea de la poesía y de todo el arte”. En esa tarea insiste una y otra vez Mery Sales.

Noticia en El Mundo Comunidad Valenciana:

PREWEB27DI – Valencia – VALENCIA – pag 30

Imagen de la exposición 'El incendio y la palabra', de Mery Sales, en La Nau de la Universitat de València.

Imagen de la exposición ‘El incendio y la palabra’, de Mery Sales, en La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

Las fiestas al rojo vivo de David Cantillo

Rituales de fiesta y fuego. Fotografías de David Cantillo
Museu Valencià d’Etnologia
C / Corona, 36. Valencia
Hasta el 20 de septiembre de 2015

El Museu Valencià d’Etnologia acoge la exposición Rituales de fiesta y fuego. Fotografias de David Cantillo, en la que se analiza la presencia del fuego en las fiestas valencianas y ofrece un recorrido sobre las distintas manifestaciones festivas de la Comunitat y el papel que, visto desde el ojo del fotógrafo, tiene el fuego en el desarrollo de las mismas.

Xavier Rius, diputado de Cultura, destacó la idoneidad de las fotografías de David Cantillo para mostrar “la vinculación ancestral entre el fuego, la fiesta, la cultura y las raíces del pueblo valenciano”. “Qué mejor que estas imágenes, estos pedazos de realidad captados en las instantáneas fotográficas para ofrecer una imagen conjunta del fuego, historia y cultura”, subrayó Rius.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía de Museu Valencià d'Etnologia.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía de Museu Valencià d’Etnologia.

La exposición presenta un centenar de fotografías de diferentes tamaños de distintas fiestas valencianas, desde las Fallas, Fogueres y la Magdalena hasta fiestas de menor impacto social pero de gran interés por la forma en la que se usa el fuego en la fiesta. Tal es el caso de la Santantonada de El Forcall, la Matxà de Vilanova d’Alcolea o los Correfocs i Corda.

En la Santantonada de El Forcall el fuego simboliza la purificación y la fertilidad a las puertas de la primavera. En pleno incendio de la barraca, los forcallanos giran en torno a ella, según la tradición, tres veces. Buscan así la purificación y la fertilidad a las puertas de la primavera. San Antonio es llevado atado a la hoguera y su lucha es patente en la cuerda tensada entre el bien y el mal. Es inevitable atender a la domesticación del fuego hasta el punto de usarlo para representar la muerte misma.

En la Matxà, una vez prendida en llamas Vilanova de Alcolea, vuelve la tensión entre dos nuevas llamas. Como en muchos rituales festivos, demostrar la valentía -la tuya propia o la de tus animales- es casi indispensable. Los machos espoleados por sus jinetes cruzan las calles envueltos en llamas mientras que la gente los emula. De nuevo esos dos fuegos metafóricos surgen en la noche: la bestia y el hombre.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

Los demonios, representantes del mal y con un ingenio sin fin, tratan en los Correfocs i Cordà de alcanzar a todo aquél que halla alrededor y -¿quién sabe?- llevarlo al infierno. Cualquier artefacto es bueno si pueden atar sus llamas a él y asperjarlas por doquier. Fuego que congrega que hace al pueblo partícipe en la fiesta e incluye en una diversión inocua que establece una doble relación con el público: le agrede y le da cobijo. Y es este doble sentido el que el espectador saborea, puesto que es partícipe integrante del ritual teatral del mismo averno y del que, sin embargo, puede salir indemne.

David Cantillo es un joven fotógrafo valenciano que ha desarrollado su carrera en el ámbito de la fotografía comercial y en numerosos proyectos de carácter temático. Su inquietud fotográfica le ha acercado a diferentes temas como el deporte, la naturaleza, la poesía, el turismo y la fiesta (el fuego y las fallas) y las artes escénicas y musicales. Ha obtenido diferentes premios y galardones en municipios españoles como Girona (Finalista y mejor fotografía en Montphoto. Concurso Internacional de Fotografía de Naturaleza. Lloret de Mar) y finalista en Unicornio (concurso de fotografía de Montilla. Córdoba).

Fotografía de David Cantillo. Cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

Östlund: “La cobardía es lo más habitual”

Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia
30 Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 19 al 26 junio de 2015

Ejemplo del modelo sueco, Ruben Östlund (Gotemburgo, 1974) acudió a la entrevista con sus dos hijas gemelas. Y mientras ellas, sin alborotar, se entretenían con el móvil antes de poder ir a la playa Malvarrosa, su padre respondía a las preguntas moviendo las manos como queriendo ahuyentar esos primeros planos que tan esporádicamente utiliza en su cine. En Fuerza mayor (2014), Premio del Jurado en el Festival Cannes, lo hace casi por simpatía con el título: “Me sentí obligado, porque la verdad es que no estoy acostumbrado a ellos”.

Fotograma de Force Majeure (Fuerza Mayor), de Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Fotograma de Force Majeure (Fuerza Mayor), de Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Si los utilizó fue para mejor indagar en la psicología (otra palabra de la que huye) del personaje protagonista: un padre (Johannes Kuhnke) que abandona a su mujer y sus hijos cuando una avalancha de nieve amenaza con sepultarlos. “No tenía muchas esperanzas de que allí  fuera a pasar algo, pero lo cierto es que en el rostro de la actriz (Lisa Loven Kongsli) sí ocurrió”. De pronto, esa mujer descubre la cobardía de su marido como parte de esa fuerza mayor a la que alude el film.

“Yo nunca intento hacer análisis psicológico en mis películas, sino que muestro situaciones”, explica Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove. Situaciones que, en el caso de su último trabajo, tienen que ver con la cobardía como actitud universal cuando las cosas vienen mal dadas. “La cobardía es el acto más habitual ante una situación catastrófica. Y eso es verificable”. Pone como ejemplos diversos acontecimientos navales, como el Titanic, donde la mayoría de muertos eran mujeres y niños, mientras que muchos hombres se salvaron. Y se pregunta: “¿Qué hace que los hombres actúen de manera tan egoísta?”. Como el asunto da para una tesis doctoral, Östlund lo deja caer y prosigue por otros derroteros.

Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

“El cine no me interesa en sí mismo, sino que son las temáticas las que centran todo mi interés”. Y como cada proyecto le suele llevar dos o tres años, elige los temas que más le atraen para dedicarle todo ese tiempo. Aunque hay un hilo conductor (palabra que enseguida retomará en otra dirección) en su cine: “Me gusta poner al hombre en situaciones y bajo puntos de vista diferentes”. Por ejemplo: cansado de la más repetida visión del héroe, Östlund prefiere presentar “antihéroes”. O mejor aún: “Indagar en sus motivaciones”.

Motivaciones para las que considera (y aquí reaparece lo del conductor) muy relevante lo que sucede en el interior de un autobús o un tranvía. “El viaje en autobús es un microcosmos de la sociedad, porque tenemos un conductor que gobierna el vehículo y unos pasajeros que aceptan ese gobierno y comparten, hasta cierto límite, una serie de valores”. En su cine, también hasta cierto límite, coloca a los personajes en situaciones que terminan por gobernar sus vidas o, cuando menos, las desestabilizan. Por eso utiliza el término orteguiano “circunstancias” de vida. Circunstancias que atraviesan y articulan cada una de sus películas presentadas en Cinema Jove: The Guitar Mongoloid (2004), Involuntary (2008), Play (2011) o la mencionada Force Majeure.

“No soy un frikie, un apasionado del cine, lo que me apasionan son las imágenes en movimiento, por eso empecé haciendo películas relacionadas con la aventura”. Y siempre un cine que tiene que ver con el espectáculo, entendido desde el análisis “de su dinámica, de su dramaturgia”. Más cercano a su paisano Roy Andersson que a su también destacado paisano Ingmar Bergman, insiste en el cine de situaciones frente al más psicologista del primer plano: “En Suecia existen esos dos bandos, el de Andersson frente al de Bergman”. Como existe esa “relación amor odio” entre los “hermanos mayores suecos y los hermanos menores noruegos”, hasta que el petróleo le dio la vuelta a esa situación. El cine de Ruben Östlund es así: inquietante y en constante movimiento por la tensión de las situaciones y sus circunstancias.

Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Salva Torres

“La vejez es un retorno de la adolescencia”

Un árbol caído, de Rafael Reig
Tusquets Editores

Año 1979. Tres parejas de amigos que comparten una “vida ajardinada” en una urbanización cercana a Madrid comentan el regreso de un amigo común que lleva un tiempo en Estados Unidos. Todos formaron parte de la lucha antifranquista, aunque llevan una vida anodina de burgueses acomodados. Así arranca ‘Un árbol caído’ (Tusquets), la última novela de Rafael Reig, un escritor comprometido con la realidad que afronta con lucidez y valentía en una decena de novelas.

Johnny, hijo bastardo de uno de los protagonistas, es el narrador que les sigue la pista hasta 2003. A través de este muestrario social, Reig pone en la picota a una generación que renunció a sus ideales para disfrutar el éxito y el bienestar económico, acomodados  en el  conformismo. Un arquitecto, un economista, un escritor de éxito y sus respectivas esposas son los personajes de un guiñol de carne y hueso del que sólo se salva Lou, una entrañable ama de casa con síndrome de Down.

A lo largo de la novela se desarrolla una partida de ajedrez, el único juego en el que la suerte no cuenta. El tema de la droga planea en el trasfondo de la historia. “No puedo decir que el Estado indujera el tráfico y consumo porque le convenía: no tengo datos”, dice Reig. “Pero está claro que la aparición de la droga fue muy oportuna, que durmió un descontento social”.

Detalle de la portada de la novela 'Un árbol caído', de Rafael Reig. Tusquets Editores.

Detalle de la portada de la novela ‘Un árbol caído’, de Rafael Reig. Tusquets Editores.

‘Todo está perdonado’, ‘Lo que no está escrito’ y ahora ‘Un árbol caído’. Los títulos de sus últimas novelas comparten un tono sentencioso de refranero español. ¿Es pura casualidad o intencionado?

Es por hacerme el contemporáneo. Decía Borges que el único género literario inventado por el siglo XX fue el título. Así es, antes o lo ponía el editor o se ponía cualquier cosa, el nombre del protagonista, el del sitio en que pasaba, Pepita Jiménez o La mina, daba lo mismo; si salía un clavo, se titulaba El clavo y en paz. Hubiera preferido eso, pero me dejé seducir por los títulos rimbombantes, retumbantes y recordables. Por otra parte, hay que tener en cuenta que el título dirige la forma de leer la novela, enfoca la atención hacia ciertos aspectos.

En la época que describe usted era un niño, ¿cómo ha construido los personajes adultos de la novela?

Bueno, como la mayoría de los niños, y más en aquella época de familias numerosas, tenía a mano padres y amigos de mis padres, tíos y primos mayores, un suministro constante de adultos jóvenes que para mí eran todo un espectáculo y a los que miraba, igual que el narrador de la novela, como si fueran héroes homéricos. Con la edad uno se da cuenta de que eran tan cantamañanas y tan para poco como nosotros mismos, y a la vez igual de conmovedores; de esa evocación melancólica me vino el impulso de escribir esto.

¿Hay algo suyo en el joven narrador? ¿Piensa como él que la vejez es una segunda adolescencia desfigurada?

Hay mucho de mí mismo y, según creo, de mucha gente de mi edad: la misma sensación de ser siempre tan solo personajes secundarios en nuestras propias vidas, para decirlo a la manera de Dickens. Y sí, creo que la vejez, para decirlo ahora a la manera de Marx, es un retorno de la adolescencia, ya no como tragedia, sino como farsa, aunque la verdadera tragedia es, por supuesto, envejecer y morir.

Portada de la novela 'Un árbol caído', de Rafael Reig. Tusquets Editores.

Portada de la novela ‘Un árbol caído’, de Rafael Reig. Tusquets Editores.

¿Por qué las ilusiones y expectativas de cambio de aquellos años se desvanecieron tan pronto en el llamado desencanto?

A mí que me registren. Habría que preguntarlo a Felipe González, o a Javier Solana, a quien vi dando gritos de “¡OTAN no, bases fuera!”. Hubo una sensación de malversación de fondos: todo ese capital de entusiasmo invertido en la izquierda se desvió para pagar cosas como el GAL y otra parte se les pegó a las uñas. Así no es extraño el desencanto.

¿Por qué trata cruelmente a sus personajes, especialmente a las mujeres? 

Las novelas hablan de generalidades, aunque haya casos individuales que las contradigan. No todos los burgueses del XIX eran como Juanito Santa Cruz, pero Juanito está en la novela de Galdós en representación de la estéril burguesía decimonónica. No creo que haya crueldad, sino más bien un esfuerzo por comprenderlos, y sobre todo a las mujeres.

El ajedrez como metáfora de que no podemos engañarnos con excusas que justifiquen nuestros fracasos. Pero en el Madrid de los setenta, ¿no hubiera sido más apropiado el parchís, la oca o las damas? 

En esos juegos interviene más el azar, hay quien tira el dado y sale el número que más le conviene. Lo que me interesaba del ajedrez es que impide echarle la culpa al azar o al empedrado. Las damas me aburren, el ajedrez tiene mucho más espesor y más semejanza con la vida, porque cada pieza tiene distinto valor (que además cambia en cada posición; hay momentos en que lo más valioso es un peón) y cada pieza se mueve de distinta forma. La vida, como el ajedrez, es en teoría calculable, pero en la práctica inasequible a nuestra capacidad de cálculo. Me pareció el ajedrez un vehículo perfecto para expresar cómo vivimos.

¿Qué opina de las jóvenes generaciones y de sus relación con sus ‘viejos’?

Sé muy poco de la gente joven y lo que sé se limita a una parte bastante pequeña, a cierta clase social y a ciertos medios. En general desconfío mucho del concepto “generación”, que a menudo me parece un invento para no tener que hablar de clases sociales. A mí, que soy profesor y además doy con frecuencia charlas en Institutos, me parece que los jóvenes sorprenden a cualquiera que, en lugar de darles consejos o contarles batallitas, sea capaz de callarse y escucharles. Escuchar y poner atención es una experiencia enriquecedora, no sólo con los jóvenes.

Hace un par de años se convirtió en librero. ¿Cuesta más vender los libros propios que los ajenos?

Por ahí se andará el esfuerzo. Los libros se imprimen de mil en mil, pero se venden de uno en uno, cada vez con más dificultad. La librería me gusta, es un empleo agradable, siempre que uno tenga paciencia y facilidad de trato. Digan lo que digan, el libro sigue teniendo un atractivo invencible.

Rafael Reig. Imagen cortesía del autor.

Rafael Reig. Imagen cortesía de Tusquets Editores.

Bel Carrasco

GOSSYPIUM, de BERENA ÁLVAREZ

Espai d’Art Fotogràfic
C/ Torn de l’Hospital, 19. Valencia
Hasta el 5 de abril, 2015

El aire que respiramos no solamente está compuesto por oxígeno y nitrógeno, sino también por imágenes, la gran mayoría procedentes de la publicidad, las cuales nos educan, moldean y construyen según los parámetros establecidos desde el punto de vista patriarcal, heterosexual, occidental y blanco. La fotógrafa Berena Álvarez Fernández (León, 1982), consciente de ello, subvierte a lo largo de su serie fotográfica Gossypium, esta considerada verdad absoluta, motivo por el cual nos va a proponer un choque potentemente cruel y provocador que nos enfrente a la iconografía adscrita al cuerpo de las mujeres a lo largo de la historia de las imágenes.

Pero vamos por partes. El título no es casual. Gossypium es el nombre genérico utilizado para designar las plantas herbáceas y los arbustos cultivados para  producir algodón, una fibra sensible a la vez que fuerte, que forma parte de nuestra cotidianeidad, de nuestro día a día. Por otra parte, “estar entre algodones” es una expresión coloquial principalmente vinculada a las mujeres y al deber ser, la cual nos vacía de todo contenido de inteligencia, situándonos en un nimbo en el que permanecemos inmaduras y en la tierna infancia, además de incompletas.

El color del algodón es el blanco, el color de la pureza, pero también el color con el que se simboliza la virginidad, adscrita al cuerpo de las mujeres y a una membrana que no solo nos habla de su supuesto honor, sino también del de su familia. El blanco, contrapuesto al color rojo, son los colores utilizados por Berena Álvarez en su trabajo. El color rojo significa atención y también es un color adscrito al cuerpo de las mujeres, pues es el color de la sangre menstrual, el color de la sangre esparcida tras la rotura del himen y el color de la violencia. Ambos colores serán los apropiados por Berena Álvarez para escenificar en un cuerpo masculino, la manera a través de la cual, hemos sido representadas las mujeres a lo largo de la historia.

Tomando como punto de partida el trabajo de la japonesa Ryoko Suzuki en su serie Blind del año 2001 donde su rostro y su cuerpo son atados con total dureza, Berena Álvarez también procederá a atar para sus fotografías a un modelo masculino. Para la cultura japonesa, las ataduras, también simbolizan placer para la mirada masculina, tal y como nos lo ha transmitido el polémico fotógrafo Nabuyoshi Araki, quien basándose en la técnica tradicional del Kinbaku, el considerado arte de atar con cuerdas, representa a modelos femeninas sometidas y humilladas como fetiches sexuales.

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Por otra parte, las mujeres hemos sido únicamente representadas como contenedoras de belleza para la mirada masculina y deleitarla a través de nuestros cuerpos ha sido la finalidad adscrita. Viejas, no servimos, somos rechazadas y consideradas brujas. Así lo han reflejado pintores como Tiziano, Rubens, Velázquez o Courbet a través de sus Venus de pieles nacaradas, y Goya a través de sus brujas entradas en años preparando el aquelarre. Solamente hemos entrado desnudas a los museos, porque nuestros cuerpos jóvenes han simbolizado lo estético y lo proporcionado, lo bello y también lo sublime. A lo largo de la historia del arte, los hombres han representado la inteligencia, el poder y la valentía, mientras que las canas y las arrugas eran sinónimo de experiencia y sabiduría.

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Dispuesta a deconstruir dichos significados, es un hombre el protagonista de su trabajo. Pero no un hombre cualquiera. Según los cánones de belleza patriarcal actuales, es un hombre joven, delgado, proporcionado y blanco, objetualizado por la fotógrafa con la finalidad de mostrarlo del mismo modo a como hemos sido representadas las mujeres a lo largo de la historia del arte. Para ello, Berena Álvarez se sirve de la fibra del algodón, anteriormente mencionada y  concretamente de un cordel de color rojo, para delimitar las zonas que de su cuerpo, a la artista le interesa mostrar.

¿Acaso los cuerpos femeninos no han sido diseccionados y desmembrados a lo largo de la historia del arte? ¿Qué hizo, por ejemplo Courbet, en El origen del mundo en 1866 o Duchamp al escenificar una violación vista por una mirilla en su obra Étant donnes iniciada en 1946? Al igual que en la obra de ambos artistas, considerados genios dentro de la historia del arte, Berena Álvarez no otorga importancia al rostro del modelo, ¿pues cuando tuvo importancia la individualización de un rostro femenino en escultura o en pintura? Ya que equiparadas a una serie, nos convertimos incluso en la temida mujer, privándonos de nuestra pluralidad y diferencias, mientras los hombres han sido los considerados iguales.

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Berena Álvarez, por tanto, persigue abrir la mente y con ello ser subversiva para que los hombres se den cuenta de la realidad de la escenificación de la violencia en los cuerpos de las mujeres. Con ella, el sometimiento del modelo indica reflexión frente a la realidad que no es otra que la violencia contra las mujeres, invisibilizada y a la vez permitida y tolerada por los medios de comunicación.

Las fotografías de Berena Álvarez levantarán ampollas y diferentes opiniones, pero seguro que muchas más en comparación a las que en estos momentos nos invaden con la intención de publicitar una película vendida a través del marketing editorial como porno para las mujeres amas de casa y para mamás, y que no es otra que Cincuenta sombras de Grey de la británica E. L. James, lo cual ya nos indica que estamos ante un porno convencional donde ellas tienen que ser las dominadas, porque de lo contrario y como nos indica Beatriz Gimeno, no sería propio ni de amas de casa ni de mamás.

Si el erotismo es desterrado del modelo masculino, protagonista de las fotografías de Berena Álvarez, ¿por qué se ve erotismo en la imagen que publicita la película en los cines donde la protagonista femenina decide ser sumisa para curarle a él la perversión? ¿Por qué toleramos unas imágenes y otras no? La cultura patriarcal que nos rodea es sádica con las mujeres y acepta dicho sadismo y dichas fantasías sexuales en el cuerpo de las mujeres con el propósito de excitar. Pero el trabajo de Berena Álvarez va mucho más allá. Su modelo es sumiso como lo ha sido a lo largo de la historia del arte el cuerpo de las mujeres. Pero la diferencia radica en serlo conscientemente o no, con una finalidad claramente política y subversiva.

Por otra parte, su trabajo deconstruye la clásica división de los sujetos y redefine la necesidad política de situar la idea de diferencia a través del género y de la sexualidad. Sus fotografías son disidentes frente a la norma, además de contestatarias frente a la realidad patriarcal que nos rodea y que se reproduce constantemente, y con ellas, la fotógrafa pretende conformar un nuevo léxico a través del cual podamos cobrar conciencia de cómo han estado configurados nuestros cuerpos en base al género como concepción social impuesta.

Irene Ballester Buigues

Quique Sena, en el alambre

Quique Sena
Color Elefante
C / Sevilla, 26. Ruzafa. Valencia
Inauguración: sábado 28 de febrero, a las 19.30h
Hasta el 14 de marzo

Color Elefante inaugura el sábado día 28 de febrero una exposición individual de pintura que recoge el trabajo realizado por Quique Sena durante los últimos dos años. La mayoría de las obras que se muestran en la exposición nunca han sido expuestas anteriormente.

Según Alterio Rego, “el autor, a través de series de dos o tres cuadros, nos cuenta pequeñas historias independientes pero que recogen un sentimiento común. Los diferentes personajes nos transmiten una cierta sensación de inseguridad. Están inestables, desequilibrados física y / o mentalmente, sujetos a situaciones oníricas, simbólicas y metafóricas”.

Obra de Quique Sena. Imagen cortesía de Color Elefante.

Obra de Quique Sena. Imagen cortesía de Color Elefante.

El visitante podrá apreciar, continúa diciendo Rego, “cómo ha evolucionado su técnica pictórica durante estos años. Ha ido ganando gestualidad, cargando el pincel de materia. Está en un proceso de búsqueda de un lenguaje pictórico propio, sincero y directo”.

Como el propio artista manifestó en una entrevista en Radio 3, a propósito de su serie de cuadros ‘En la cuerda floja’, “el tema del equilibrista trata también el tema de la valentía y el peligro que conlleva. Y asumirlos o no asumirlos. Yo creo que eso es una constante en la vida del ser humano…Y no saber hacia qué derroteros nos va a llevar la sociedad”.

Obra de Quique Sena. Cortesía de Color Elefante.

Obra de Quique Sena. Cortesía de Color Elefante.

Obra de Quique Sena. Cortesía de Color Elefante.

Detalle de una obra de Quique Sena. Cortesía de Color Elefante.

 

Cinépoème. Poesía sonora

Actuación Cinépoème
Festival Intramurs
Plaza Viriato, Valencia
8 de noviembre 2014, a las 21:00 h.

 

Cinépoème es un proyecto que une imagen y sonido en el que colaboran dos personas: Mar Gutiérrez y Guillermo Talayero.

Mar, encargada de grabar la imagen, de montar y de mezclar en directo, tiene un proyecto paralelo individual bajo el nombre de Aquesttapluja. Guille, bajo el pseudónimo Marat, también desarrolla su trayectoria individual creando sesiones de música y haciendo sus propias canciones. Ambos tienen en común la faceta de la escritura, que aporta al proyecto las pinceladas necesarias, el concepto.

La simbiosis entre el sonido de Marat y la imagen de Aquesttaluja adopta un tono dinámico donde el color y la forma se subordinan a los ritmos y viceversa, creando una interacción de imagen y sonido, un espectáculo en vivo. Poesía sonora.

Han actuado en lugares como Miniclub, Jerusalem Club, Pez Globo o Killing Time, y han participado en festivales de arte como el Benimaclet Confusion, Jornades Akoe o la Inauguración del Semicírculo de Bellas Artes de Valencia.

El sábado 8 de noviembre actuarán en el Festival Intramurs de Valencia (del 6 al 16 de noviembre) que tiene lugar en Ciutat Vella, presentando Valentia. En MAKMA les entrevistamos para conocer su trabajo en profundidad y para que nos hablen de su participación en Intramurs, festival por el arte valenciano y los artistas emergentes.

 

Foto: Inés Subirón. Cortesía de Cinépoème.

Foto: Inés Subirón. Cortesía de Cinépoème.

Quins formen Cinépoème i com naix aquest projecte?

Guille i Mar. Guille és Marat, i porta un camí músical amb independència de Cinépoème, i Mar fa vídeos sota el pseudònim Aquesttapluja.

El projecte arrela en una bona amistat mentre estudiàvem a l’Escola la Masia. Naix com a resultat de percepcions i dubtes molt semblants que mai no hem deixat de compartir l’un amb l’altre. I pren forma, ara fa un poc més d’un any, quan, després de vore el film ‘Emak Bakia’ de Man Ray, vam sentir que havíem de juntar-nos i fer alguna cosa. Abans, ja havíem fet treballs per separat, però és en aquest moment màgic quan pren cos.

Si tinguereu que situar-vos dins d’una disciplina artística, quina sería?

El que fem podria relacionar-se amb el vídeo-art però respectant molt aquesta disciplina… no estem segurs si allò que fem en forma part. No pretenem pertànyer a cap disciplina en concret. Fem el que ens agrada. Partint de conceptes tractem de crear atmòsferes, i  afegim elements propis de diferents disciplines, fins al moment, visuals i musicals.

Quines són les característiques que millor vos definixen?

L’exploració.

Foto: Inés Subirón. Cortesía de Cinépoème.

Foto: Inés Subirón. Cortesía de Cinépoème.

Respecte a la fase creativa, com desenvolupeu el vostre treball? En què vos inspireu?

Pel que fa a la temàtica, compartim referents que ens inspiren i ens donen idees sobre les quals treballar, tot i que podríem dir que la nostra font d’inspiració més fiable és la rutina, el dia a dia, i l’anàlisi d’altres dies.

La fase creativa no té una forma clara. Converses llargues, conèixer-nos molt i compartir l’ún amb l’altre el que anem descobrint.

Quins mitjans utilitzeu per a fer arribar el vostre treball al públic?

Internet. Facebook, vimeo, soundcloud… en realitat Internet és la forma de publicitar-nos que emprem, però no la que fa arribar al públic el producte. Insistim que el producte és efímer, momentani i, tot i els mitjans electrònics, és purament físic. És a dir, que el diàleg és viu.

Aneu a participar al Festival Intramurs aquest dissabte, què penseu d’aquests tipus de festivals y de quina forma creieu que pot beneficiar-vos?

Estem molt agraïts que a València es proposen aquest tipus de reptes. Convertir els mitjans urbans en escenaris ens ajuda a valorar i a conèixer l’entorn, a contextualitzar, i així com la llengua i la cultura, a identificar-nos en l’espai, el nostre espai. Intramurs, en particular, incideix en aquesta idea.

És una forma de compartir el que fem i donar-ho a conèixer. També ens agrada compartir cartell amb artistes d’altres branques, que admirem molt, com Òscar Briz, Carmen Gray o LUCE.

Foto: Inés Subirón. Cortesía de Cinépoème.

Foto: Inés Subirón. Cortesía de Cinépoème.

Penseu que a València hi ha interés per aquest tipus de manifestació artística lligada al vídeo-art? 

Creiem que hi ha interés, però encara és minoritari.

Als Clubs de València, cada vegada interessa més el món visual, podríem dir que s’inverteix més en aquest àmbit, com feien a Jerusalem Club, per exemple.

A més, des de la Universitat, s’investiga i s’aposta pel vídeo-art així com per altres manifestacions artístiques, ampliant el camp artístic dels estudiants. De totes formes, confiem que l’interés per aquest món i per la música electrònica original cresquen, ja que, són una foma d’expressió molt vàlida .

Existix la idea que l’artista emergent i el comisari d’exposicions treballen per camins separats, què penseu vosaltres d’açò? Com os gustaría gestionar la vostra activitat artística?

Aquesta pregunta ens queda un poc gran, ja que estem començant i no tenim l’experiència suficient per a poder contestar-la. Però, tantejant una mica el terreny i coneixent el camí d’alguns artístes, pensem que la forma de funcionar és l’autogestió, anar fent, i aprofitar les oportunitats que sen’s posen al davant, tot i que siguen molt poques.

Què teniu preparat per al festival Intramurs?

Per a Intramurs tenim preparada una sessió sobre València, anomenada ‘Valentia’. És un passeig audiovisual pels carrers de València, on juga un paper important el declivi de la mateixa. Textures, desús i arquitectures que coexisteixen en un context difícil de desxifrar. Intentem expressar què és València per a nosaltres, a què sona, com la ingerim i digerim. No acaba de ser una crítica a la política emergent, responsable del declivi de què parlem, sinó una síntesi de les sensacions que aquest aspecte i molts altres, ens fan arribar.

Quan actuem, ens agrada deixar-nos portar, i, tenint material previ per a improvisar, improvisem.

Foto: Inés Subirón. Cortesía de Cinépoème.

Imagen de Valentia por Cinépoème. Para ver el trailer pincha aquí.

Durant l’actuació, n’hi haurà gent que no vos haurà vist mai, com os agradaría que respongueren?

Creiem que aquesta és la màgia dels festivals d’art, que el públic és compartit, i moltes voltes no sabem qui va a vore’ns, ni ells tampoc no saben què van a vore. A nosaltres també ens agrada participar de les propostes dels altres, i descobrir projectes sense tenir cap referència, només amb l’obra al davant.

En la darrera actuació al Benimaclet Confusion Festival, unes xiques al públic, van possar-se a dibuixar. Ens sentim molt bé d’haver ajudat a la seua inspiració. Ens agrada que cadascú visca Cinépoème a la seua manera. Totes les respostes ens són útils i vàlides. Ens agrada que miren, que observen, que passen desapercebuts, que s’asseguensen, que ballen, que badallen, i… que ens compren alguna samarreta.

 

Patricia García Carbonell.

Foto: Inés Subirón. Cortesía de Cinépoème.

Foto: Inés Subirón. Cortesía de Cinépoème.

“Sólo la tecnología nos diferencia de los romanos”

Princeps. Primer ciudadano de Roma, de Gabriel Castelló
Editorial Good Books

Desde la fundación de la ciudad de Valencia (Valentia) a la muerte de Julio César y la lucha de tres grandes personajes históricos por el poder de Roma. El escritor valenciano Gabriel Castelló ha novelado este amplio periodo de la historia a través de las peripecias de la familia Antonio, asentada en nuestra tierra y dedicada al comercio del vino y del aceite. Durante años Castelló ha vivido con una parte del cerebro en el presente, trabaja en una empresa de telecomunicaciones, y con la otra en el pasado. Incluso logró adelgazar más de diez kilos siguiendo una dieta propiamente romana con la que no pasó hambre. Con Princeps. Primer ciudadano de Roma acaba de culminar una trilogía, integrada por Valentia y Devotio, lectura obligada para los que desean  profundizar en las raíces de nuestra historia. “Sólo la tecnología nos diferencia de los hombres y mujeres de la época romana”, afirma.

Portada de 'Princeps. Primer  ciudadano de Roma', de Gabriel Castelló. Editorial Good Books

Portada de ‘Princeps. Primer ciudadano de Roma’, de Gabriel Castelló. Editorial Good Books

¿Cómo se siente después de haber corrido este maratón histórico?

Me siento muy bien, realizado y satisfecho por haber escrito una saga en la que mis personajes ficticios, los Antonios, han ido cediendo el protagonismo a los grandes nombres de la época. En Valentia Cayo Antonio Naso compartió protagonismo con Quinto Sertorio y su hijo Lucio lo hizo con los Pompeyos, padre e hijos, en Devotio. En Princeps concluye la saga con un Lucio Antonio Naso implicado con Sexto Pompeyo y después con Marco Antonio en su lucha fratricida contra el nuevo favorito de fortuna: Cayo Octavio Turino, quien pasaría a la historia como Augusto. Desde la fundación a la refundación de nuestra querida Valencia, en ese medio siglo del I a.C. cambió el mundo antiguo, desapareció la república y nació el imperio.

¿Cuánto tiempo ha dedicado a su obra?

Imposible saber la ingente cantidad de horas, viajes, estudios, trabajo en definitiva, que me han llevado pensar, crear, escribir y revisar esta saga ambientada en la Hispania romana. Pero no me duele ni un segundo de los empleados en haber hecho este homenaje a la antigua Roma en general, y a nuestra Valentia en particular.

¿Qué cuenta exactamente en Princeps?

La trama de la novela es la carrera hacia el poder absoluto de tres hombres, Sexto Pompeyo, el joven e impetuoso hijo de Pompeyo el Grande, Marco Antonio, mano derecha del asesinado César, y el heredero de éste, un joven muchacho enfermizo, Cayo Octavio, que pronto mostró que la fuerza no reside en los músculos y la salud, sino en la astucia. Esta carrera jalonada de intrigas, guerras y pasiones concluyó con el principado. Roma quedó bajo el mando incontestable del primus inter pares, o también llamado princeps, el primer ciudadano de Roma. Contra todo pronóstico en aquellos tiempos, el corredor en apariencia más débil al inicio de la carrera fue quien la ganó. Estamos en el 2000 aniversario de la muerte de Augusto y Princeps es mi tributo a su triunfo.

¿Cuál fue el auténtico perfil de Cleopatra con nariz o sin ella?

De la Cleopatra mitificada por Shakespeare y Hollywood a la verdadera reina de Egipto dista un océano. Tan intrigante como todos sus antecesores Ptolomeos, no le tembló el pulso para deshacerse de dos hermanos y una hermana en su consolidación del trono, ni de retenerlo seduciendo a los dos hombres más poderosos de su época, e intentarlo sin éxito con el tercero. A tenor de los bustos y monedas que se conocen no era especialmente hermosa según nuestros cánones de belleza. Tenía la nariz prominente y aguileña, el mentón saliente, el pelo claro, los ojos verdes, y un encanto femenino que Plutarco ya ensalzó en su Vida de Antonio. Hablaba siete lenguas y fue instruida por los mejores preceptores de Alejandría. Probablemente, fue el gobernante más preparado de todo el Mediterráneo Antiguo de su época, aunque sus excentricidades y ambición desmedida la llevaron al abismo.

¿Qué paralelismos advierte entre el nacimiento del Imperio y nuestros días?

Luchas intestinas por el poder, senadores demagogos, puntos de tensión política en Oriente, pasión ciudadana por el vino y los espectáculos. Me cuesta encontrar cosas diferentes a nuestra actualidad en el mundo antiguo. Solo la tecnología nos diferencia de aquellos hombres y mujeres que lucharon con tanto ahínco por sus intereses.

¿Algún proyecto entre manos?

Para las próximas Saturnales (las Navidades) tendré un nuevo trabajo publicado, esta vez no de ficción, sino de divulgación histórica, sobre los Archienemigos de Roma. En este ensayo, con ilustraciones del gran dibujante Xurxo Vázquez, revisaré a los hombres y mujeres más relevantes que se enfrentaron a Roma desde comienzos de la república hasta la agonía del Imperio. No solo aparecerán los famosos Aníbal, Atila, Espartaco o Cleopatra, sino otros bárbaros casi anodinos que harán las delicias de los curiosos.

Gabriel Castelló. Imagen cortesía del autor.

Gabriel Castelló. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco